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Sunday, July 12, 2009

Los once mandamientos de Preston Sturges

1. Una muchacha bonita es mejor que una fea.
2. Una pierna, mejor que un brazo.
3. Un dormitorio, mejor que un living.
4. Una llegada, mejor que una despedida.
5. Un nacimiento, mejor que una muerte.
6. Una persecución, mejor que una conversación.
7. Un perro, mejor que un paisaje.
8. Un gatito, mejor que un perro.
9. Un bebé, mejor que un gatito.
10. Un beso, mejor que un bebé y…
11. Una caída, lo mejor de todo.

posted by Samurai Jack at 1:58 AM

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En el capítulo dedicado a la letra C del diccionario de cine de Fernando Trueba hay varias entradas relacionadas a lo cómico y a la comedia que vale la pena leer.
Sobre Chaplin no tienen muchas cosas buenas que decir mas allá de que es un genio pero antes dice que leer la autobiografía de Chaplin nos depara la desagradable sorpresa de encontrarnos con el hombre mas satisfecho de haberse conocido a si mismo que se puede encontrar. El problema de Chaplin para muchos de sus detractores no es que fuera un genio, el problema es que sabía que lo era y entonces a partir de cierto momento de su carrera trabajó en función de ser un genio. Entre los mas severos críticos de Carlitos se encontraba nada menos que Luis Buñuel que en 1929 le cayó con un fierro en la cabeza acusándolo de haber abandonado el humor para todos en función de caerle bien a los intelectuales y de ser reconocido por su genialidad. BUster Keaton sin negarle genialidad le achacó creerse lo que los crítico decían sobre el y Borges cuando escribió la crítica de Luces de la ciudad escribió: su carencia de realidad sólo es comparable a su carencia, también desesperante de irrealidad
Antes e llegar a la comedia hay que consignar que Ciudadano Kane cae bajo la picota de Trueba por cosas parecidas a Chaplin, básicamente estar filmada para la posteridad.
El tópico dedicado a la comedia es el mas largo y arranca con una cita de Wittgenstei: de lo que no se puede hablar lo mejor es callarse.
Pese a ese comienzo Trueba escribe extenso sobre que es la comedia, que le gusta de la comedia y llega a la conclusión de que no hay nada mas reaccionarioque tomarse en serio a uno mismo, ni nada mas revolucionario que reírse de uno mismo, salvo, quizás, reírse de Dios. O peor aún: hacer que Díos se ría. Y recuerda que Buñuel hizo eso mismo en Nazarín en la que quizás sea la escena mas subversiva de la historia del cine.

posted by Samurai Jack at 1:12 AM

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Saturday, July 11, 2009


Y mientras termina Mitos en América empieaza ELEPE en su nuevo horario de las 23 hs se encarga de unos de los discos más influyentes de la historia del rock argentino: “Manal”, el autotitulado álbum debut de 1970 de la
banda que marcó una vertiente que continua hasta nuestros días con clásicos como “Avellaneda Blues”, “Jugo de tomate” "Avenida Rivadavia" y “Una casa con diez pinos”.

Alejandro Medina, Claudio Gabis y Javier Martínez, el power trío fundacional del rock argentino cuenta como hicieron aquel
disco memorable.

Los periodistas Pipo Lernoud y Claudio Kleiman nos ponen en perspectiva; Pedro Pujo, cuenta como junto a Jorge Alvarez crearon el legendario sello Mandioca para sacar los discos de Manal; Marta Minujin habla de la relación con el mítico Instituto Di Tella. Los músicos Miguel Vilanova (anteriormente conocido como Botafogo), Ricardo Tapia (cantante de Mississippi Blues Band), Ariel Minimal (Pez), Adrián Otero y Person (baterista y cantante de Super Ratones) que nos explica la técnica del baterista que simultáneamente es voz lider, rinden tributo a esta obra en una inolvidable edición de Elepé.

posted by Samurai Jack at 2:34 PM

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Este lunes a las 22:15



María Fernanda Callejón en Mitos, historias del amor descartable .
La semana pasada se vio un capítulo excelente con Noemí Alan, la historia de la conquista de íconos sexuales de los ochenta por parte de un yuppie en crisis sigue adelante.

posted by Samurai Jack at 2:30 PM

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Para concientizar a la gente por el tema de la gripe A nada mejor que salir en pelotas a la calle así que eso hizo Claudia Ciardone



y repartió barbijos pero no concheros

posted by Samurai Jack at 10:20 AM

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Que el canal del colorado se ha puesto en su área de noticias absolutamente insoportable en su amarillismo y en su modo crispado de encarar las cosas no es a esta altura una novedad para nadie. El canla parece haber decidido que el camino del rating es necesariamente un camino que lo lleva por el lado del sensacionalismo. Durante buena parte del día de ayer América anunció que tenía un documento de alto impacto que una vez puesto en pantalla acabaría con una figuras del fútbol. La radio del grupo es decir La red también anunció durante el día la puesta al aire de esa investigación. Cuando llegó la hora señalada me senté frente al televisor dispuesto a que Facundo Pastor me revelara un secreto o algo así que terminara con las estructuras del mundo del fútbol tal cual lo conocemos.

ç


Pero no fue eso lo que se vio al aire, lo que Pastor presentó fue una cámara oculta y una dramatización en la que se le tendía una especie de trampa al ya retirado hace mucho tiempo Pinino Mas. No es que Pinino viole chocos en los baños del Monumental. La ex estrella les saca plata a los postulante a entrar a las inferiores de los ex millonarios. Es un acto miserable pero es doblemente miserable la realización de esta clase de chantadas vendidas como investigaciones serias que si no las vemos no podemos seguir viviendo.

posted by Samurai Jack at 8:06 AM

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Friday, July 10, 2009

Una voltereta más del destino, TELEFÉ y ENDEMOL deciden quien va a pasar el ´ltimo reportaje a Fernando Peña grabado horas antes de su muerte.



El último chiste de Peña

Por Gustavo Cirelli

Se fue con humor. Dicen.

Que Peña, que todos los Peña que Fernando llevaba adentro, expiraron en paz. Eso dicen.
Pero que en el camino previo, durante esos pasos lentos rumbo a quién sabe dónde, en esas horas de internación en una habitación del Instituto Fleming, hubo dolor en el cuerpo de Peña por un maldito tumor en su hígado que lo acorraló muy rápido, que no le dio tiempo a pactar con la enfermedad; justo a él, que unas horas antes de silenciar sus vidas susurró: “Con la enfermedad no hay que luchar, hay que pactar siempre un poquito más de tiempo”.

No hubo tiempo. Lo que hubo fue una cámara de la productora Endemol registrando cada instante de ese diálogo final con Soledad Silveyra para el programa Un tiempo después, que conduce la actriz y que emite Telefé los jueves al terminar Los exitosos Pells.

En esa habitación del Fleming, Solita pregunta y Peña responde. Un camarógrafo, un productor y Javier De Nevares, novio de Fernando, son testigos. Ahí, en esa habitación del Fleming, había un hombre muriendo. Con humor y dolor. Enfrentando la quimioterapia y la tevé. Consciente de su falta de tiempo para seguir pactando con la enfermedad. Hinchado por la expansión del tumor. Había un artista, un provocador, sirviéndose, una vez más, en el banquete del rating.

Peña se fue en paz, pero dejó una guerrita acá abajo entre Telefé y Endemol por los últimos instantes de las vidas de su vida. Todo por esas escenas captadas a conciencia en una habitación del Instituto Fleming.

Palabras más. Palabras menos:

–Abrí los ojitos, Fernando.

Dice Soledad y Peña los abre. Es ahí cuando arroja contra la cámara de Endemol su teoría de pactar con la enfermedad. Lo dice gimiendo. Con dolor. Y agrega: “A la muerte hay que abrazarla”. Pocas horas después cumplía su palabra: Fernando abrazaba la muerte; y en las oficinas de la productora asumían que tenían en su poder un documento periodístico de alto impacto, de repercusión asegurada, de morbo-rating que perforaría el promedio que ha venido haciendo en su segunda temporada Un tiempo después, de unos nueve puntos. Una merma de audiencia que la productora le atribuye al “ninguneo” del canal al ponerlo tan tarde, casi a la medianoche, cuando cae el encendido, cuando el rating ya no calienta la grilla general. Con Peña jugando su último papel mediático en una habitación del Fleming habría revancha. Pero en Telefé dijeron que no, que no lo pasarían. Que era violento. Muy duro. Que no.

El tape de la entrevista llegó al canal a media tarde del miércoles 17 de junio, 15 minutos antes de que la noticia que informaba que el actor acababa de morir se hiciera pública. Primero hubo entusiasmo: con Peña internado había nota. Con Peña muerto ese tape era sinónimo de éxito de audiencia. Valioso.

Después hubo rechazo: con Peña muerto no darían nota.

Medida que en Endemol cayó pésimo: en off, dicen que se trataría de una maniobra del canal, una especulación para darle mayor impacto a un último envío del ciclo de Silveyra. ¿Por qué guardarlo? ¿Por qué no darlo cuando la “Peñamanía”, después de su partida, inundó todo los medios?

En Telefé, dicen en off –así se dice, al parecer, en la televisión– que fue la propia dirección del canal la que tomó la determinación de no emitirlo: “No fue unánime; pero lo decidieron Claudio (Villarruel) y Bernarda (Llorente)”, mandamás de la emisora.

Silveyra no dice nada. Primero se entusiasmó con que saliera al aire. Luego no: verse en la pantalla dándole de comer en la boca al último Peña no es, quizás, una imagen que quiera que quede a perpetuidad en los archivos. El beso final, el piquito de despedida entre Soledad y el último Peña, dicen, acongoja cuando se cae en la cuenta que tan sólo unas horitas más tarde, la muerte, a Fernando, le clausuraba sus labios para siempre. Todo muy emotivo. O un soberano golpe bajo. Depende, siempre depende, del packaging televisivo que lo envuelva.

Pero Telefé, Endemol y Solita no dudan que esas imágenes de un Fernando doliente, caminando lento del baño a la cama, caminando lento quién sabe dónde, algún día se verán. Es televisión, al fin y al cabo. Morbo catódico.

Si Villarruel y Llorente mantienen su cruzada por el “buen gusto” resignando impacto periodístico, Endemol dispondrá de ese material cuando el contrato caduque, un tiempo después. Y recién ahí el último Peña cerrará sus ojos en televisión, en horario central y con sus inefables repeticiones vespertinas; morderá una rica y agridulce porción en la torta del rating. Habrá polémica. Y muchas voces. Será la última provocación de Peña.

El argentino

posted by Samurai Jack at 11:30 PM

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Leo en Puro show lo siguiente:
DESDE EL LUNES PRÓXIMO CONDUCIRÁN LOS MEDIODÍAS DE LA EMISORA DE NOTICIAS
Pablo Dugan y Daniela Ballester conformarán la nueva dupla de C5N

Y me pregunto si Dugan es el Diego Ripoll de la derecha.

posted by Samurai Jack at 11:19 PM

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Día de asueto sanitario, uno puede tomarse en serio el asueto y quedarse en la cas o hacer como muchos otros y armarse unas mini vacaciones a las termas de Entre ríos. Me quedé, tirado, en el calor de mi hogar a losa radiante. Dormí, vi la tele, en fin las cosas que uno hace cuando tienen un día así medio al pedo.
escuché radio AM porque para mi la radio es AM la FM es una garcha salvo cuando la maneja Pergolini o Lalo pero no siquiera ellos son hoy lo que eran.
Escuché un poco a Victor Hugo que ya no tiene el segmento cómico con Magdalena a las 9 de la mañana, ya no tiene la voz pasada por un rallador y oficialista de Barone al mediodía, el programa es un corifeo ani kirchnerista del que solo se salva Adrián Stopelman porque hace humor. Victor Hugo tiene un nuevo protegido que llegó de Radio Rivadavia, Paulino Rodríguez. Paulino es periodísticamente mas nulo todavía que Daniel López.
Luego pasé por La red y Mariano Closs y un rato con Niembro. Mas tarde escucho un rato a Virginia Hanglin y termino escuchando a Fernando Bravo pero me duermo profundamente, como si bravito me hubiera transmitido por el eter su narcolepsia. Antes de dormirme escucho a Román Iuch presentar a Virus, parece que hacen una especie de ronda musical y cada integrante lleva un tema, no está mal eso. es una idea al menos.
Mi próxima parada es Hanglin en la 10, Hanglin es un crucero u transatlántico nos guste o no su programa tiene una estructura inamovible, secciones históricas, Lanny reparte el juego con maestría y sabe sacar de su equipo lo mejor de cada uno. UNa sección clásica es aquella en la que entrevista a un argentino que vive en el extranjero. La entrevistada se llamaba Antonella una chica de 17 años que es mas bien corta. Lanny pregunta, ella responde con monosílabos, con frases cortas , con desgano. De repente me digo que Lanny es un gran periodista pero enseguida me pongo del lado de Antonella. Interrogada desde su país, al que dejó para ir a estudiar moda por un periodista al que más allá de cubrir los cinco o diez minutos de ese segmento de radio la vida de Antonella no le interesa nada. me imagino el final del asunto de un lado al otro de la línea, ella se fue a tomar un ristreto con alguna amiga en algún bar de la plaza de Alessandría donde estaba veraneando, Lanny debe haber mirado con fastidio hacia la producción y tachado el nombre de Antonella.
El periodismo tiene por momentos algo de policíaco realmente detestable.
Apague la radio y me busqué una radio on line, una de internet, sólo música y listo. Nada de música látina, de oyentes quejosos, de informativos estridentes ni columnistas de espectáculos que se dedican a rebotar lo que pasa en la tele.
Como se extrañan los programas con agenda propia, con climas, con buena música y con gente que tenga cosas para decir.

posted by Samurai Jack at 12:31 PM

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YES WE CAN!

posted by Samurai Jack at 10:37 AM

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Si los primeros dos tercios de Las damas de Hitchcok es divertido y chispeante la última parte se pone sombría y deprimente.
Después de una seguidilla de tres obras maestras el director se lanzó a producir una película anómala, Psicosis.La primera anomalía fue filmarla con el equipo técnico de la serie de tlevisión que desde hacía un tiempo venía produciendo, la segunda fue convocar una actriz con trayectoria para hacer un papel que desaparece a los pocos minutos de película y que tenía que jugar escenas de contenido sexual arriesgadas y un asesinato que entraría directo a la historia del cine.
Psicosis fue un éxito,l o hizo millanario, famoso y le dio poder para el interior de la industria pero abrió una puerta que quizás no debía ser abierta. Abrió la puerta a lo mas oscuro de la psiquis del director.
Lo que sigue es un tercer acto truculento,lascivo y patético. Hitch y su mujer ven una publicidad en la tele, la modelo les llama la atención así que levantan el teléfono y llaman a la agencia de contrataciones con la que trabjaban y les piden que consigan a la modelo de esa publicidad. La modelo se llamaba Tippi Hedren y pocos días después firmaba un contrato que para ella era suculento pero para eldirector y productor era cambio chico. Hitch anuncia que tiene entre manos una nueva Grace Kelly, que iba a llegar a ganar medio millón de dólares y anuncios de esa categoría. Sin embargo Tippi no tenía idea de que cosa le tenía reservada su nuevo patrón. Mientras Alfred iba creando a su nueva Grace Kelly iba tomando forma su nueva película Los pájaros. En Hollywood las actrices más importantes se quedaron heladas cuando se enteraron que Tippi era la protagonista de esa película. La misma Tippi no podía creer lo que estaba viviendo. La filmación no fue fácil, Hitch celaba a su estrella y le prohibía conectarse con el resto delelenco y sobre todo con su co protagonista masculino pero lo peor llegó al final cuando a pesar de lo que le habían prometido la actriz tuvo que arriesgarse a filmar la escena en que cientos de pájaros la atacaban con animales de verdad. Durante cinco días Tippi fue picoteada, golpeada y cagada por los bicharracos.Terminó con una crisis de nervios y el consejo del médico del estudio de que se tome diez días de descanso.El directos se quejó amargamante porque la necesitaba para unas tomas finales pero el facultativo se puso firme: Quiere matarla?


Pero si Los pájaros fue complicada de filmar la siguiente película fue directamente un infierno.De haber estado en estos días el director hubiera sido acusado de acoso sexual no solo por Tippi Hedren sino por dos actrices más. Psicopateadas, presiones de todo tipo, insinuaciones y ataques directos, Hitchcok no se privó de nada.
La película era directamente un calco de la relación del director con la actriz, Sean Connery asume el papel de un hombre descubre a una ladrona a la que oblioga a casarse con él chantajeándola con ese secreto. El tipo lamaneja la crea, le da letra igualito que el protagonista de Vértigo. HItchcok filmaba sus obsesiones,su impotencia su desarreglo con el mundo, su odio a si mismo.
De ahí en más nunca volvió a filmar nada genial, nada personal,se fue apagando, se fue alejando de una industria que empezaba a ser tomada por asalto por una nueva generación que sin las películas de Hitchcok no podría haber fiilmado cosas como Taxi driver, por poner un ejemplo.


posted by Samurai Jack at 7:28 AM

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Thursday, July 09, 2009



Las damas de Hichcock es un libro escrito por David Spoto en el que se analiza la relación del genial director con sus actrices. Spoto escribió varios libros sobre Hitch pero este es como una especie de summa de todo lo que el estudioso aprendió a través de todos los años que le llevó investigar al director.
Hay historias conocidas y otras no tanto, cuenta la biografía de las actrices de manera detallada, es recomendable en particular todo el capitulo destinado a Ingrid Bergman y su demonización por parte de los grupos católicos y de defensores de la moral por el romance entre la bella actriz y Roberto Rosellini. Durante años Bergman no pudo volver a los Estados unidos y sus películas europeas no se estrenaban porque el público norteamericano la consideraba directamente el demonio.
El obeso director se enamoraba perdidamente de la mayoría de sus heroínas, se enamorara o no el tipo se las ingeniaba para acosar de distintas maneras a uno o a varios miembros del elenco en todas las filmaciones.
Cuenta Spoto que durante el rodaje de The rope, un ejercicio manierista un poco al pedo el tipo inventó un trago: Martini, gin y flujo vaginal, glup!
Su amor por Ingrid Bergman no tuvo límites, su obsesión por Vera Miles se hizo insoportable para la actriz a la que se le llegó a tirar encima. Para cuando llegó el momento de filmar la exquisita North by northwest con Eva Marie Saint el director se encontraba en su momento mas alto de creatividad, acababa de hacer Vértigo que para todos los expertos es su película mas personal. Saint había ganado el Oscar un par de años antes por Nido de ratas. El director no tuvo problemas con ella, se limitó a indicarle como tenía que vestir el personaje que se la pasa viajando al lado de cary Grant toda la película. LLegado un punto de la preparación Alfred se la llevó a una de las tiendas mas famosas de Nueva york y le compro una serie de vestidos exquisitos elegidos por él mismo y años después el director recordando esta tarea agregó: Y que hizo ella después de filmar conmigo? Se metió a filmar Éxodo donde daba lástima durante toda la película.



posted by Samurai Jack at 11:06 PM

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Los analistas políticos no parecen entender las conductas humanas. Cada vez que un gobierno sufre un revés los Morales Siolá o las Magdalenas levantan el dedito y suben el tono de voz para reclamar que el gobierno sepa leer el resultado y se abra al diálogo. Invariablemente, al menos en la Argentina, los gobiernos se cierran. Se vuelven sobre si mismos, sobre sus cuadros más cercanos, buscan traidores y hacen tronar el escarmiento.
Cristina debió cambiar el gabinete cuando ganó su presidencia, renovar las caras, airear la casa rosada y no aceptar sin beneficio de inventario los años de Néstor como presidente.
Ahora ya es tarde, ahora mira alrededor y ve los traidores cruzar el alambrado, ve a sus intelectuales funcionales pedir diálogo, si hasta un columnista como Eduardo Aliverti que hasta la semana anterior a las elecciones veía a los K como un mal menor después se animó a hablar de la ceguera y del autoritarismo del matrimonio Kirchner que vive en una burbuja.
Ya es tarde el peronismo se prueba la pilcha que los K van a dejar, los no peronistas convocados transversalmente sobramos alrededor de tanto bombo y regreso y a las bases.
Las mismas caras de siempre juegan una especie de juego de la silla pero como los progres no traccionan votos los convocados al final del ciclo son viejos militantes de la UCD como Amado Boudou. Adiós a los juicios a los represores, adiós al tibio intento de meterle la mano en el bolsillo a los que se llenaron de guita con la soja, adiós con cualquier tibio reformismo que se pudiera estar incubando desde el gobierno. Será el de los K otro gobierno más que cuando pase el tiempo diremos que se fue víctima de las pocas cosas buenas de signo progresista que quiso llevar adelante?
Llegó la hora de la restauración liberal?
Y así andamos siempre llenos de preguntas y vacíos de certezas.

posted by Samurai Jack at 8:44 PM

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Ayyy Macri nombró a un tipo que es un impresentable al frente de la policía de la capital! Que esperaban que nombre a un humanista?
Yo creo que está bien así no perdemos de vista quien es Mauri

posted by Samurai Jack at 7:42 PM

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posted by Samurai Jack at 7:37 PM

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Susana y Shakira en Bahamas posaron juntas y Susana peló la sonrisa más natural que pudo, pero no le sale.

posted by Samurai Jack at 7:26 AM

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SOBRE EL DIENTE DE ONETTI: JUAN SASTURAIN LEE EL VIAJE A LA FICCIÓN, DE MARIO VARGAS LLOSA

Este año se cumplen los cien del nacimiento de Juan Carlos Onetti y –esperamos– menudearán los homenajes, los estudios, las reediciones del oscuro, extraordinario maestro uruguayo. Ojalá, además, crezca el número de sus lectores. Seguro que sí. Onetti es una vacuna que hay que darse alguna vez al menos en la vida. No te cura ni te salva de nada, pero te preserva de algunas de las formas más difundidas de la estupidez contemporánea. Precisamente, creer que todo puede ser previsto o remediado. No es poco. Uno de los primeros síntomas de la saludable oleada de prosa de y sobre el autor de El astillero que se avecina es un oportunísimo libro presentado como ensayo (liviano rejunte de clases para alumnos universitarios de EE.UU., una introducción básica, en realidad) que le acaba de dedicar Mario Vargas Llosa: El viaje a la ficción. El mundo de Juan Carlos Onetti, se llama.



Por Juan Sasturain

No es la primera vez que el diestro narrador peruano dedica un libro entero al estudio de un autor, un colega novelista de antes o de ahora. Ya lo hizo, sin tanto apuro, con Flaubert en La orgía perpetua; con Victor Hugo en La tentación de lo imposible; con García Márquez en la Historia de un deicidio –allá lejos y hace tiempo, en 1971, antes de las piñas y la secesión ideológica–, y en los ’90 con su coterráneo José María Arguedas en La utopía arcaica.

El autor de Conversación en la catedral es un lector atento y entusiasta que, cuando encuentra o busca o convierte a alguien en objeto de estudio, lo usa y desmenuza con soltura y alevosía: lo convierte en pretexto sintomático para confirmar ciertas tesis personales –opiniones sobre lo que debe ser la narrativa de ficción, sobre por qué América latina está como está, etc.– que le interesa una vez más subrayar.

No está mal, es lo que suelen hacer críticos que no escriben tan bien como él. Pero tampoco es suficiente, sobre todo en este caso: el Onetti de Vargas Llosa es –además de un libro apurado y con añadidos flagrantes como el largo prefacio– sorpresiva, irremediablemente pobre. Quiero decir: su lectura del universo Onetti, su perspectiva, lo achica o –mejor– pareciera que le queda grande, acaso porque el instrumento con el que lo aborda no es el adecuado. Me animo: ésta no es una crítica de libros sino un comentario al pasar, pero no creo que Vargas Llosa se hubiese atrevido a publicar esto en vida del Viejo Malo. Lo del “estilo crapuloso” y el desdén por la obra de Roberto Arlt dan un poquito de vergüenza ajena.

En síntesis, más allá y más acá de los elogios a la novedad y el aporte trascendente de Onetti a la narrativa contemporánea –que son sinceros, no faltan ni podrían faltar–, al analizar la vida y los relatos del uruguayo el autor reitera una y otra vez (es un curso para alumnos más o menos despistados, no un texto para lectores informados) la tesis de que toda su obra no es más que la reiteración de un único recurso vital y narrativo: la huida hacia la ficción, el intento de escapar de las incomodidades de “la realidad tal como es” a través de la fantasía y la invención o creencia desesperada en mundos alternativos.

Pero no sólo eso: Vargas Llosa, tácita o explícitamente, encuentra en la vida y psicología del hombre Onetti las razones de esa elección narrativa, y va más lejos: postula que, mutatis mutandis, lo que muestran los personajes de Onetti y Onetti mismo en vida y obra es el mal que aqueja a América latina toda y la causa de su subdesarrollo (sic): no ser pragmáticos, ir detrás de utopías, optar por la fuga hacia lo imaginario, elegir la irrealidad. Lo que en última instancia era lo que el autor –Onetti mediante– alevosamente quería demostrar o no dejar de opinar, al menos.

Más allá de cualquier consideración, hay un tramo (el mejor, lejos) del libro en que el notable narrador Vargas Llosa cuenta cómo conoció al Viejo Malo en 1966 en una reunión de Pen Club en Estados Unidos. Es memorable lo de San Francisco, con beatniks incluidos... Varguitas era por entonces una joven y locuaz promesa de treinta años –con La ciudad y los perros triunfante y La casa verde por ganar– y Onetti, un admirable monstruo callado e intimidante que le llevaba un cuarto de siglo largo de vida y literatura. De ahí vienen varios cruces entre amistosos y filosos que el peruano recoge una vez más, convalida acá. Uno, cuando al contraponer sus formas de trabajar –uno sistemático y de rutina diaria, el otro de a raptos y sin plan– Onetti dijo que Vargas tenía “relaciones matrimoniales” con la literatura y él, “adúlteras”. Y la mejor, años después, cuando al reportearlo –ya retirado de todo, incluso de la fama– para la prolija televisión francesa, el Viejo notó que le miraban el único diente que le quedaba en uso y dijo: “En otro tiempo tuve una magnífica dentadura, pero se la regalé a Vargas Llosa”.

Ese diente solo sigue mordiendo más que todo el comedor del prolífico Mario.

Publica Página/12

posted by Samurai Jack at 12:48 AM

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Bubulina

Navidad en el cielo,
Bubulina se llevó mi amor,
el tiempo exacto entre los dos
nunca murió.
Máscara de luna
esa puerta no debiste abrir,
pero ya abierta es tan real,
cómo se resuelve re, do, si, sol, la...
Para hacer esta armonía es preciso un nuevo ser,
capaz de nacer mil veces sin crecer,
cuatro notas separadas y la oscuridad total,
ya no queda tiempo de mirar atrás.
Pero veo el horizonte esta mañana
y de pronto todo parece estar bien,
es que no hay nada que pueda hacer?
es que no hay nada que pueda ver?
Dama de colores, lávame la cara y llévame
tan alto como para ver todo mi mal.
Diosa y heroína, dejame la llave antes de ir,
no esperes a la muerte aquí.

La Máquina de Hacer Pájaros
Autor: Charly García

posted by Samurai Jack at 12:35 AM

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JULIO DE 2007
VIDA PRIVADA DE LA TRADICIÓN
POR JUAN VILLORO


La rutina de la amistad y el trabajo compartidos entre Borges y Bioy Casares dio pie a uno de los libros singulares de la literatura en español, nacido del diario que sobre estos encuentros llevó por décadas Bioy. Juan Villoro lo analiza en sus múltiples aristas y extrae de él algunas de sus claves literarias y biográficas.
a Alan Pauls


Eliot comentó que al escribir sobre Shakespeare sólo podemos aspirar a equivocarnos de nueva manera. Algo parecido ocurre con Borges. El diario en el que Bioy Casares registra medio siglo de amistad con el maestro llega como el rayo verde en un paisaje marino: un deslumbramiento impreciso que invita a equivocarnos otra vez.

“Borges come en casa”, la frase resume los encuentros entre el autor de Ficciones y su testigo impar, quince años menor que él. Tres o cuatro noches por semana cenan juntos, a veces en compañía de Peyrou, casi siempre solos o ante la sombra marginal de Silvina Ocampo, mujer de Bioy. Borges se interesa mucho más en todo que su amigo; habla pestes de los comunistas, los peronistas, los españoles (llega a concebir el chiste de que encontró a un “español antropomorfo”), arremete contra las vanguardias y toda forma de la novedad (del arte abstracto a la música de Piazzola), y distingue las rigurosas y austeras minucias en que descansa la literatura: la acentuación, la lógica del argumento, la indeleble fuerza del adjetivo. Después de cenar, Borges y Bioy trabajan. Una amistad fundada en el oficio. Borges está perdiendo la vista y necesita una mirada externa; Bioy es un tímido consumado y sólo en ese trato puede demorar el diálogo.

Con frecuencia, el anfitrión sucumbe al cansancio y dormita ante el interlocutor que pasa de un tema a otro para alargar la reunión. Finalmente, Bioy lleva a Borges a su casa y conduce como un sonámbulo. De regreso, se desploma en su cama con la ilusión de que el encuentro se repita. La rutina, estimulante y agotadora, organiza dos vidas del todo distintas.

Conocíamos de sobra los cruces públicos de los destinos del mundano Bioy, arquetípico Don Juan que juega al tenis, y el hombre de las bibliotecas que camina por Buenos Aires como por sus lecturas. Durante décadas, Borges y Bioy escriben prólogos, preparan antologías, son jurados de certámenes, traducen, conciben el alias de Bustos Domecq, escritor autoparódico y esquizoide que no es ninguno de los dos o es demasiado cada uno de ellos. Con la excepción de Lennon y McCartney o Laurel y Hardy es difícil pensar en asociaciones artísticas más fecundas en el siglo XX e imposible dar con otra más duradera.

Antes de la aparición de las mil seiscientas páginas del diario, los estudios borgesianos parecían al fin dominados por cierta sensación de clausura, la tranquilidad de que la obra, inagotable en la interpretación, tenía páginas finitas.

Borges observó que la fama simplifica la contradictoria personalidad que le sirve de sustento. Esta prevención no impidió que él mismo se resignara a su leyenda, aun a riesgo de adquirir el folclor del ciego profético que recitaba rústicas sagas en anglosajón, fatigaba (el verbo es uno de sus sellos) las más diversas literaturas, recuperaba esquivos talismanes (el laberinto, el tigre, el espejo, el cuchillo, el libro cuyas páginas no cesan de ocurrir). Un Borges siempre profundo, algo caricaturesco. Al propio Bioy lo irrita el Borges viejo, autorreferente, que se ufana de su ceguera con un título de falsa valentía (“Elogio de la sombra”), cede al untuoso afecto de los admiradores, viaja sin tregua para recibir galardones y, sobre todo, habla y habla sin escuchar a nadie. El primero de septiembre de 1969 el redactor está harto de figurar como escudero del titán: “¿Para qué Bioy, si está Borges, the real thing?” Aunque estos exabruptos se acentúan con el paso de los años, la principal lealtad de Bioy –tributaria del afecto o del oído para lo que dice el otro– consiste en ubicar a Borges en un plano siempre superior. Incluso cuando se sirve de las autorizadas opiniones del amigo para atacar a otros, Bioy transmite sin pérdida la complejidad de un pensamiento que lo excede. Si bien está animado por un propósito enteramente distinto, el caso es similar al de Paul Theroux en La sombra de Sir Vidia. Una tarde de desgracia, el escritor norteamericano descubrió todos los libros que le había dedicado a su gran amigo V. S. Naipaul en una librería de viejo. Se sintió traicionado, revisó varias décadas de amistad y escribió un libro para desenmascarar al egoísta que se había aprovechado de él. Theroux es tan buen cronista que, aun odiando a Naipaul, no puede dejar de transmitir con exactitud lo que dice. La paradoja es que el villano de la trama resulta mucho más interesante que el autor.

Bioy en modo alguno pretende atacar a Borges. Si en ocasiones se siente a la sombra del clásico, lo hace con más resignación que encono. Sin embargo, para algunos lectores, el diario prueba que nunca pudo asimilar la superioridad de Borges. Por eso describe la forma en que el amigo ciego orina en el piso, niega en privado lo que sostiene en público, se muestra calculador y egoísta, arremete contra los conocidos y sólo salva a algunos favoritos de Bioy, como la novelista Vlady Kociancich o el director de cine Hugo Santiago Muchnik. De acuerdo con esta interpretación del Bioy “infiel”, la obra sería una venganza para rebasar al maestro con sus propias frases. Más allá de estos inexplorables resortes psicológicos, la obra confirma otra clase de lealtad. Al igual que Theroux, Bioy transmite con devoción por el idioma; el espontáneo y a veces impulsivo discurso de Borges está animado por un fuego y un ingenio que el autor del texto sólo puede obtener como testigo. Al margen de los designios morales o inmorales de Bioy y de sus posibles mezclas en una “admirativa perfidia”, el protagonista de sus páginas no deja de deslumbrar. Sería bastante extraño que alguien repudiara la obra de Borges por lo que dice en el diario. En todo caso, el encono se dirigiría hacia su indiscreto confidente. Es el riesgo, calculado o temerario, que Bioy asume en estas sorprendentes páginas.

Después de cuarenta años de trato, le molesta que su interlocutor avance hacia el solipsismo, no porque deje de interesarse en lo que dice, sino por el distanciamiento y el desafecto que eso significa. Las grandes horas de la amistad son las que pasan al margen de la época y los otros, leyendo y concibiendo con idéntico placer disparates y obras maestras.

Un signo saludable del diario es que dificulta la beatificación borgesiana: dos irresponsables hablan mal de todo mundo con espléndido sentido del humor. Alejandro Rossi ha sugerido que el diario debería llevar el subtítulo de “Sálvese quien pueda”. Algunas gotas del arsénico borgesiano [sobre su cuñado Guillermo de Torre]: “Pobre: nació tonto y tuvo la mala suerte de descubrir muy pronto el dadaísmo.” [Sobre Victoria Ocampo]: “Me trajo una vez un poema de no sé quién para Sur y me preguntó: ‘¿Qué tal es?’ Yo le dije: ‘Y a usted, ¿qué le parece?’ ‘Yo no entiendo los poemas en español’, me contestó. Bioy: Tampoco en otros idiomas. Borges: Es claro, debí decirle: ‘¿Por qué esa modestia? ¿Por qué esa limitación? Su incomprensión es enciclopédica.” [Sobre Eduardo Mallea]: “Tiene una notable capacidad para elegir buenos títulos. Es una lástima que se obstine en añadirles libros.”

Llama la atención la chismosa inmersión de Borges en la vida literaria de la época, los pleitos con glorias municipales, las intrigas menores, las continuas disquisiciones para firmar desplegados, su manera de prodigarse en clases, conferencias, discursos en banquetes. El diario normaliza a su protagonista casi hasta el agravio y lo muestra de golpe como un chiflado que advierte que está en pelota en la playa.

Borges se burla sin miramientos de las señoras de falsa cultura y los absurdos colegas que cortejan la posteridad, pero también de sus amigos cercanos y sus novias. El diario parece menos animado por delatar a un hipócrita que por configurar un temperamento en la intimidad de sus contradicciones. Obra ajena a todo afán de autoayuda o superación personal, Borges niega la corrección en sentido moral (lo edificante) y la ejerce en sentido técnico (lo mejorable). Aunque merezca cargos de incongruencia, insensatez y capricho, el Borges del diario refleja una condición esencial de la literatura: toda voz que aspira a ser distinta lucha con las demás, de las que secretamente depende, y que le sirven de blanco y modelo. Esta idea agonista de la cultura, tan cara a Harold Bloom y al Borges de “Kafka y sus precursores”, permite construir una filiación (“hay que pedir un buen pasado”, dice Borges en el diario) que permitirá, con el tiempo, ver la impronta del presente en la tradición, leer una parábola china en clave kafkiana.

Las opiniones sobre los fracasos de Goethe, las limitaciones de Shakespeare –¡ese amateur!- y las caídas de Homero serían eminentes pedanterías en un ensayo. Después de leer unas páginas de La cartuja de Parma, Borges comenta: “Si sospecharan que cometimos un crimen, si dijéramos que estuvimos leyendo a Stendhal y nos pidieran que contáramos lo leído, nos meterían presos.”

Las continuas salidas de tono pertenecen al boxeo de sombra imprescindible para conformar un criterio independiente, ejercicio a fin de cuentas inofensivo: “Todas esas polémicas literarias son como efusiones de sangre en el teatro: después nadie muere”, comenta Borges, que no pretende ser definitivo cuando le dice “animal” a un clásico, sino ponerlo a prueba o, mejor dicho, poner a prueba sus propias intuiciones, y cambiar de opinión si es preciso (entre otros equívocos, revisa una y otra vez su idea de juventud de que Quevedo era mejor que Cervantes).

Borges juzga que los criterios de la posteridad son improvisados, discutibles, difíciles de comprender: ¿por qué sus admirados Chesterton, Kipling y Stevenson tienen menos prestigio que los ampulosos Beckett, Proust y Joyce? La tradición se encuentra abierta y en disputa, de ahí que sea necesario discutirla.

Por otra parte, abundan los juicios brillantes sobre la literatura: “Negar la causalidad es más difícil que negar la realidad”, “Como estos apuntes no estaban escritos para ser publicados no son barrocos ni humorísticos. Tienen una falta de forma que les da la sinceridad”, “En el olvido coinciden la venganza y el perdón”, “Nuestra situación es rara: escribimos en un idioma que nos desagrada; nuestro estilo resulta de omisiones; evitamos palabras que nos asquean. Después algún español advierte con asombro nuestra pobreza de vocabulario. Sólo para el escritor que no se halla en casa en el idioma, como Conrad, el estilo es un instrumento”, “Por qué darse trabajo para ser ambiguo y confuso, cuando siempre se es”.

Los numerosos textos de Borges para revistas, sus prólogos, antologías y traducciones pertenecen a una estrategia para configurar el gusto y respaldar la propia obra con el linaje del que se desprende. Los arrebatos contra autores que la costumbre recomienda en forma impositiva muestran su recelo ante las ideas recibidas, pero sobre todo ponen a prueba sus reflejos. En una entrada de 1963, Borges ridiculiza al “aborrecedor general”, que se opone a todo de manera indistinta. Él es, por el contrario, un aborrecedor de alta escuela, muy especializado. Resulta difícil encontrar un libro que celebre tanto la literatura en su conjunto y al mismo tiempo se acerque con particularidad a las obras maestras como zonas de desastre: todo podría ser mejor. Escribir es corregir.

Sí, Borges y Bioy descubren los defectos de los demás. Lo singular es que rara vez ocultan los propios. A lo largo del diario, la figura de la madre de Borges se alza como una preciada voz de la sensatez en un entorno casi irreal, protagonizado por su eminente hijo.

Entre otras cosas, el diario es un almanaque de sueños. Naturalmente, las historias que refieren los protagonistas están filtradas por el oficio literario: su mundo onírico llega ya editado. Con frecuencia, los amigos ven en estas escenas una invaluable cantera para sus relatos, pero son derrotados por el robusto sentido común de la madre. A punto de cumplir 68 años, Borges le refiere un sueño a Bioy y añade: “Cuando le conté este sueño a Madre –por un rato me hago la ilusión de que son valiosísimos– se puso furiosa. Me dijo que mientras ella duerme tranquila, yo estoy soñando disparates. Que ni dormido dejo de inventar cosas raras. Mejor que el sueño me pareció la reacción de Madre. Muestra su carácter.”

En algún pasaje Bianco dice que el verdadero loco de la literatura argentina no es Arlt ni Macedonio, sino el desesperado Borges, que para tranquilizarse busca un dentista cualquiera en una calle y se hace sacar una muela que no le molestaba (al respecto le dice la madre: “Vos estás cada día más loco. Primero el anglosajón; ahora el dentista”).


Un contrato en la sombra

Bioy observa que Borges aprovecha la ceguera para caer dentro de sí mismo con libertad y en cierta forma la revierte en su favor. De manera equivalente, los amigos se rodean de un aire extravagante –son locos voluntarios– para fantasear al margen de toda corrección. A propósito de las arbitrariedades de juicio y las incorrecciones políticas, comenta Edgardo Cozarinsky: “La misoginia más agresiva, el racismo (limitado a la raza negra), el más rancio sentimiento de superioridad argentina sobre los demás países del continente aparecen aquí con una franqueza propia de otros siglos, antes de que la mala conciencia contemporánea aprendiese a encubrirlos.” A esta lista de oprobios habría que agregar el recelo ante la democracia, la consideración de que todo arte indígena ajeno al criterio occidental está regido por la fealdad, el irrestricto respaldo a los militares como únicos garantes de la patria. Los mexicanos no podemos pasar por alto la aviesa entrada del 22 de octubre de 1968: “Después de comer, llamo a Borges para hablar de la contestación a un telegrama de Helena [sic] Garro, que pide telegrafiemos nuestra solidaridad a Díaz Ordaz, ministro de gobernación mexicano [sic], por los últimos sucesos. Explica Helena que los comunistas tirotearon al pueblo y al ejército y ahora se presentan como víctimas.”

En los fragmentos del diario que Bioy publicó hace unos años (Descanso de caminantes) la sinceridad trabajaba en su contra. Un señorito frívolo, más atento a su robe de chambre que a un golpe de Estado. Esta persona mejora poco en Borges, donde llega a decir, como un Don Juan de opereta: “Nada más concreto, más burgués, más limitado, que una mujer.” Sin embargo, ahora los dislates y las deficiencias de carácter contribuyen a un método de indagación de la vida y la literatura; son el franco y precario correlato humano de quienes leen el mundo como una comedia crítica y autocrítica. El resultado es un libro único, irrepetible, desafiante.

La referencia obvia de este segundo diario es Vida del doctor Samuel Johnson de Boswell. Borges comenta de manera reveladora: “Boswell resolvió el problema de mostrar manías, rasgos absurdos y hasta desagradables de Johnson y, al mismo tiempo, persuadirnos de que era un hombre admirable y hasta querible.” En consecuencia, Bioy escribe desde las deficiencias del admirado amigo. El discurso privado enfrenta un reto similar al que suelen producir las relaciones afectivas: querer a alguien, no a pesar de sus defectos, sino por ellos.

De modo reticente, Bioy narra a través de otro. ¿Hasta qué punto matiza o altera las opiniones de Borges? Imposible saberlo. Para el lector, los diálogos llegan con una verosimilitud apoyada con firmeza en el carácter.

Bioy visitó México en el verano de 1991 y sostuvo un diálogo público con José de la Colina. El autor de La lucha con la pantera tuvo la intuición sagaz de preguntarle acerca de la relación entre Johnson y Boswell. Bioy refirió entonces una paradoja: Johnson le parecía un autor más importante, pero prefería leer a Boswell. Poco amigo de complicar los argumentos, dejó en el aire la oposición entre el significado del texto y el placer de leerlo. ¿Qué aspiración resulta más alta: ser un necesario “material de consulta” o una legible forma de la felicidad? El reconocimiento de la superioridad de Johnson encubre una tensión: leerlo de manera indirecta –a través de Boswell– representa una operación intelectual de segundo orden que sin embargo apasiona más. En su retrato del doctor Johnson, Julian Green llega a una conclusión parecida a la de Bioy; exagera la importancia del retratista al tiempo que disminuye la de su modelo: “Resulta pues bastante impresionante que un hombre que parecía haber nacido sobre todo para decir cosas molestas, sobreviva en la memoria de sus compatriotas a despecho de lo que debiera –según las apariencias– condenarle al olvido. Desde luego que su gloria está bien establecida. Se hablará de Samuel Johnson siempre que se siga hablando del siglo xviii inglés. ¿Pero a quién debe esta gloria? Lo más notable del asunto es esto: al libro de otro.”

Green simplifica la relación entre Johnson y Boswell para lograr el agradable efecto del pasaje anterior. Pasa por alto el hecho de que, aun y cuando se juzgara que sus escritos fueran prescindibles, la Vida es, ante todo, un compendio de lo que opina Johnson, de modo que la autoría se divide al modo de las conversaciones de Eckermann con Goethe: quien firma el texto es quien pregunta.

Bioy no llegó al extremo de declarar que Johnson debía su supervivencia a Boswell, pero en su diálogo con De la Colina insinuó la utopía del cronista de temple boswelliano: escribir la mejor obra del autor retratado. Esa desmesura suele producir un efecto secundario: la mejor obra del cronista.

Quizá lo más extraño del dietario Borges sea algo muy simple: la forma en que fue escrito. Resulta difícil suponer que Bioy lo haya compuesto en total privacidad. Cada una de las entradas remite a lecturas intrincadas, abundan las citas, las discusiones puntuales sobre otros autores. Para escribir ese vértigo como recuerdo, se necesitaría la capacidad retentiva de Funes. Una opción menos sobrenatural es que el diario se escribiera mientras los amigos conversaban, con pausas para cotejar lecturas, transcribir juegos de palabras, bromas en las que había que rimar y colocar cursivas.

El registro de los días representa en este caso una obsesiva pesquisa de detalles literarios: la experiencia como aparato de notas. Esto supone en mayor o menor medida un trabajo cómplice. Bioy no parece anotar en soledad, o al menos no lo hace sin la anuencia de su amigo, que llega a decirle: “En cuanto lo supe, sólo pensé en comunicártela, para evitar que esa noticia preciosa cayera en el olvido.” La frase revela el veloz gusto por el chisme, pero también el deseo de que quede testimonio. En su calidad de señores porteños, Bioy y Borges cumplen con pudor un pacto tácito, al que resultaría grosero referirse: uno habla para que el otro escriba, no necesariamente a sus espaldas. Al mismo tiempo, al tratarse de una estrategia no declarada, disponen de mayor espacio de libertad y juego. Carecen de compromiso, de noción de “fidelidad” ante lo dicho; hablan en el tono intermedio de lo que puede ser transmitido pero también puede ser silenciado, las palabras que existen como posibilidad y ensayo, al margen de géneros y formas definidas, equidistantes de la confesión y el olvido.

Borges dice con cuidada despreocupación: “¿Tendría [Johnson] curiosidad de ver lo que Boswell estaba haciendo, de ver cómo lo mostraba en el libro? Tal vez no. En todo caso no creo que Johnson haya corregido nada: darse el trabajo de corregir ese libro no se parece a Johnson (por haraganería, por generosidad de alma, por indiferencia). Es claro que Boswell sí habrá corregido; habrá mejorado y estilizado los dichos y los episodios. Hizo bien.” Al respecto comenta Bioy: “Yo me preguntaba mientras tanto si él sospecharía de la existencia de este libro; si tendría curiosidad de leerlo; si lo corregiría; si la circunstancia de que últimamente escribía tan poco se debería no sólo a la deficiencia de vista y a la haraganería, sino también al conocimiento de este libro.” El pasaje sugiere que Borges acepta y acaso desea la progresión del diario (parece menos ajeno a ese propósito de lo que sospecha Bioy, o de lo que quiere hacer creer); al mismo tiempo, no parece dispuesto a leer las copiosas páginas y mucho menos a corregirlas. En este teatro de suposiciones también existe la posibilidad de que los autores se hayan puesto de acuerdo en la forma que adquiría el libro e incluyeran los pasajes anteriores para hacerlo más interesante, fingiendo que uno ignora lo que escribe el otro. En buena medida, el atractivo de un diario deriva de la intromisión, de irrumpir en la intimidad de los protagonistas para escuchar de manera gozosamente ilícita. ¿Hasta dónde es esto un efecto calculado? Para no llevar la especulación a un nivel conspiratorio, conviene aceptar un modo de escritura. Me inclino por el pacto tácito, en el que Borges habla ante la posibilidad de que eso derive en libro, pero sin la certeza de que así sea. Bioy se subordina a la voz que acaso traiciona en secreto, aunque nunca lo suficiente para escribir al margen de ella. De manera extraordinaria, se trata de una obra ajena para ambos. Aislado y de algún modo protegido por su ceguera, Borges habla sin saber a ciencia cierta si sus palabras son anotadas ni reparar mayor cosa en los afanes de su testigo para dar con las vastas fuentes bibliográficas (la espléndida edición crítica de Daniel Martino complementa el trabajo a un grado casi alarmante). Si la mayoría de los diarios reflejan una escritura nocturna –la soledad robada al día hábil–, Borges depende de un contrato en la sombra: ninguno de los dos autores está del todo presente en el momento de la escritura.

Esto confirma un postulado cardinal de la poética borgesiana. Como ha observado Alan Pauls, a partir de “Pierre Menard” Borges define una peculiar noción de la autoría. Por un lado demuestra que toda obra depende del contexto en que es leída (el Quijote “escrito” por Menard es, palabra por palabra, idéntico al de Cervantes; sin embargo, dice otras cosas al ser leído como obra contemporánea). Así, Borges se burla del arte conceptual (Menard resulta profundamente ridículo) que se desentiende de la ejecución de una obra para privilegiar la idea que la anima, y al mismo tiempo inaugura una estética que depende de una teoría de la herencia y la recepción: la perspectiva define lo que se mira. Actuar como Pierre Menard (ser un espejo indiferenciado de una obra anterior) es un gesto vanguardista estúpido (de ahí la comicidad del cuento); sin embargo, alterar un poco esta condición (ser un falso copista, un apócrifo deliberado, alguien que distorsiona lo que cita) es ser original al modo borgesiano.

Menard está enfermo de literalidad en una época enferma de sobreinterpretación: estas dos taras producen un resultado asombroso. Borges, que se oponía a Joyce y se refería a su paso por las vanguardias como su “error ultraísta”, se sirve de recursos parecidos a los de Duchamp para situarse en el polo opuesto y burlarse de ellos. En el diario comenta: “Si después de muchos siglos un texto sigue asombrando por extravagante, esto significa que el autor no supo imponer su manera, que fracasó.” Lejos de las vanguardias y sus efímeras estridencias, busca la renovación del modo clásico. No es casual que en “Pierre Menard” elija el Quijote como modelo, pues es fiel a la noción que Cervantes tiene de la autoría: no se postula como creador sino como padrastro de un manuscrito recibido en custodia.

Borges asume la ficción como un arte derivado: concibe en primera instancia al copista Menard y desplaza el procedimiento –lo hace menos literal– para pasar a los comentaristas caprichosos, los traductores parciales, los distorsionadores de textos ajenos. Su apuesta definitiva consiste en escribir después que otro; es quien corrige, añade, altera: la “segunda mano” que toca el manuscrito.

Esta estrategia exige antecedentes; deriva de la lectura o de algo que se escuchó o se supo lejanamente. Una cita, una leyenda, un hecho histórico, una idea filosófica, un rumor, una cosmogonía, una enciclopedia ya extraviada acreditan la historia. A veces, los datos que apoyan la invención son precisos, eruditos, insoslayables; otras veces se trata de meras especulaciones. Lo decisivo, en todo caso, es que una voz previa justifica la escritura. Borges urde dos tramas: el relato propiamente dicho y su causa remota, trabajada por la cultura. El cuento prolonga algo que ya fue vivido, comentado, malentendido e incluso olvidado. Así establece una curiosa identidad entre lo real y lo ficticio; el plano de la invención se inscribe en la costumbre, las representaciones asimiladas por la experiencia, la tradición. La historia, por fantástica que sea, hace eco a la que otros creyeron. Un estatuto de verdad respalda al narrador. La fabulación no es un dispositivo que surge de la nada, sino la interpretación –necesaria, inescapable– de algo que tuvo una manera de ser cierto y quedó inconcluso. Borges actúa como el lector inspirado de un texto ilocalizable, conjetural. La invención más desaforada se pacifica, adquiere lógica, se vuelve necesaria al aparecer como la continuación de un expediente previo. La segunda mano es siempre sensata: se limita a comentar. Así, la tensión entre lo real y lo ficticio se disipa en forma inadvertida.

En El factor Borges, Pauls escribe con elocuencia: “Borges define una verdadera ética de la subordinación”, y poco después agrega: “La experiencia del bilingüismo despeja en Borges el camino para la formación de una nueva especie de parásitos: traductores infieles, lectores estrábicos, comentaristas que se distraen, prologuistas digresivos, anotadores olvidadizos, antólogos arrogantes.” Aunque se asemejan a Menard, estos repetidores modifican: al traducir, copiar o comentar de manera arbitraria, fabulan, escriben.

Acaso el rasgo más fino de la imaginación borgesiana sea la creación del motivo necesario: el resto, el saldo roto y apenas descifrable de una cultura o una mente anteriores que propone el enigma y reclama solución.

En el vasto expediente de contar siempre por segunda vez faltaba el género vicario por excelencia: el diario, que narra en clave privada lo ya sucedido. En la fórmula compartida por Bioy y Borges, lo peculiar es que ambos son autores subordinados.

¿Hasta dónde puede un escritor valorar sus textos? Tal vez la única forma de suponer la calidad de una página sea descubrirla, de pronto, como ajena. Esta despersonalización prueba la independencia del texto, su propia legalidad, y pulveriza la pretensión de ser original: lo que está bien es de otro. La literatura de Borges depende de este juego de falsas atribuciones y espejos que se desplazan. La inventiva no es otra cosa que la rebeldía de una voz parasitaria que por ingenio, azar o incluso incompetencia altera una obra “ajena” sin dejar de depender de ella.

Borges buscó una renovación del modo clásico a través de la lectura: la novedad como algo ya discutido y asentado. La tradición como invento o resistente apócrifo.

Ciertos autores (Shakespeare, Cervantes, Dante o, más cerca de nosotros, Joyce, Kafka, Borges) pueden ser asociados no sólo con sus libros sino con maneras de leer lo real. En tales casos, los personajes y las tramas se condensan en una manera de mirar, un paradigma de interpretación. Fuera de la obra, la imaginación del autor adquiere una fuerza peculiar. De pronto, no sabemos si interpretamos a través de Kafka o si somos kafkianos sin saberlo.

El paradigma borgesiano se ha convertido en una forma habitual de leer el entorno. De ahí la dificultad de advertir lo que su mirada tiene de riesgo y desafío. El diario de Bioy regresa al momento, casi inconcebible, en que todo pudo ser distinto, la zona privada en la que se decidieron juicios que serían clásicos. Muchos de ellos surgen del barro común de la maledicencia, el arrebato pasional, el disparate. En cierta forma, el diario pone en escena el predicamento del protagonista de “La memoria de Shakespeare”. Un hombre común recibe los recuerdos de un autor incomparable. Curiosamente, se trata de imágenes bastante normales, incluso nimias. Esto en modo alguno rebaja a Shakespeare; saber que sus raros artificios surgieron de una percepción habitual representa un misterio superior. Bioy propone un desconcierto parecido; registra una voz admirable y plagada de defectos, con derecho a las arbitrariedades del discurso íntimo.

“Borges come en casa”, la frase se repite como una clave. Un libro escrito por dos autores fantasma, desde el sitio donde la obra es apenas tentativa, todavía irreal. ¿Quién guía el diálogo, el que habla o el que escucha, el que pregunta o el que responde? En su coloquio de sombras, Borges y Bioy Casares entregan la trama íntima, la mitología privada, una verdad que pide ser apócrifa, el antecedente necesario para la segunda voz de su escritura. ~

posted by Samurai Jack at 12:26 AM

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Wednesday, July 08, 2009


Hace unos días murió Robert Macnamara, el secretario de estado de Kennedy. La mayoría de las notas que hablaron del tema lo llamaban el arquitecto de la guerra de Vietnam . Yo creía que los arquitectos construían, no hubiera sido mas justo hablar del demoledor o el destructor de la guerra de Vietnam?

A los que les interesa esa guerra les recomiendo ver el gran documental "The fog of war"

posted by Samurai Jack at 7:21 AM

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Esta nota es de Critica y como con los últimos acontecimientos me parece que no se le dio la suficiente pelota la pego acá para que la lean




PIRILLO DECLARÓ EN LA CAUSA HERRERA DE NOBLE
“Magnetto me dijo que hubo gestión de Videla”
En un escrito ante el juez Conrado Bergesio, el ex dueño del quebrado diario La Razón mencionó al CEO de Clarín en el trámite de adopción de los hijos de la viuda de Noble. Abuelas pide un careo entre Pirillo y Magnetto.

El ex dueño del diario La Razón, José Pirillo, declaró ante la Justicia que en 1985 el actual CEO de Clarín, Héctor Magnetto, le dijo que fue quien “hizo la gestión para que (Jorge) Videla le consiguiera los chicos” a Ernestina Herrera de Noble. El testimonio se sumó el viernes a la causa que desde hace siete años duerme sin definir si los hijos adoptivos de la dueña del multimedio son hijos de desaparecidos. Ante la presentación, Abuelas de Plaza de Mayo pidió al juez federal Conrado Bergesio que cite a declarar a Pirillo.

El testigo que podría sacudir el expediente es un viejo empresario, acusado de quebrar el diario La Razón y de defraudar a la administración pública desde el Banco Cabildo. Su versión aparece en momentos en que las querellas intentan evitar que los análisis para develar la verdadera identidad de Marcela y Felipe Noble Herrera se realicen en el Cuerpo Médico Forense y no en el Banco de Datos Genéticos como lo establece la ley.

Hace tres meses, Pirillo llamó a uno de los abogados querellantes de la causa y le relató su versión. “Con los abogados de Abuelas le dijimos que todo lo que tuviera que decir lo hiciera en la Justicia”, cuenta Pablo Llonto, representante de la familia Lanuscou Miranda, que intenta determinar la identidad de uno de los hijos de Herrera. Y así fue. El ex banquero llevó al organismo su testimonio, que el viernes fue presentado ante Bergesio.

En su declaración, Pirillo relató una reunión con Magnetto, cuando ambos formaban parte del directorio de Papel Prensa: “Me manifestó que ‘en realidad los hijos a Ernestina se los dio Videla’ fruto de sus gestiones personales ante el entonces presidente de facto, de modo que los ‘compromisos’ asumidos eran muy fuertes y que yo no podía venir a ‘tirar todo por la borda’ de la noche a la mañana, porque ponía en peligro la democracia y la institucionalidad”, contó en el escrito.

El empresario aclaró en su presentación que su posición lo llevó a conocer “el verdadero poder en las sombras, ostentado por personas inescrupulosas, capaces de cometer los más aberrantes hechos para proteger sus intereses” y que su intención “es aportar a la causa para lograr el esclarecimiento de los hechos”.

Tanto Llonto como Alan Iud, abogado de Abuelas, esperan que el juez Bergesio cite a Pirillo y que luego, ordene un careo entre él y Magnetto, quien cuando declaró en esta causa dijo ignorar el origen de los chicos. “Queremos que de una vez por todas diga todo lo que sabe y está ocultando. Magnetto es una de las pocas personas con vida que sabe la verdadera historia de los hijos de Ernestina”, indicó Llonto.

Mientras tanto, las querellas continúan enfrentando la decisión de la Corte que estableció que los análisis de ADN se hagan tal cual lo planteó Herrera de Noble: que las muestras de sangre de Marcela y Felipe sólo se cotejen con dos familias, que los exámenes no se hagan en el hospital Durand y que las muestras sean destruidas después de los análisis.

El respaldo de Estela de Carlotto

En su presentación ante la Justicia, Abuelas de Plaza de Mayo –querellante en la causa desde 2008– le informó al juez Conrado Bergesio que “una persona que se identificó como José Pirillo se comunicó con la Asociación y relató tener conocimiento de circunstancias relativas a los hechos que se investigan. Venimos a acompañar el original de su declaración y a solicitar que se lo convoque a brindar declaración testimonial”.

Pirillo: “Si al juez le interesa, puedo contar más”

José Pirillo no está en Buenos Aires. Decidió esperar la citación de la Justicia desde algún rincón del país. Asegura que si el juez lo decide se presentará a ratificar sus dichos. En una entrevista telefónica con Crítica de la Argentina relató su versión y afirmó: “No quiero terminar como Julio López”.

–¿Qué sabe acerca de la identidad de los hijos adoptivos de Ernestina de Noble?

–En 1985 adquirí el diario La Razón que, con La Nación y Clarín, era socio en Papel Prensa. Allí ejercí funciones directivas junto a Bartolomé Mitre y Héctor Magnetto. En mayo o junio de ese año Magnetto me pidió que dejara de publicar notas sobre casos de apropiación de bebés porque era un tema que dañaba particularmente a “la Señora” y a él. Le dije que si era cierto yo debía charlarlo con Ernestina y me contestó que tenía el suficiente poder para hablar en su nombre porque era el albacea de sus hijos. “A los chicos se los conseguí yo”, me dijo, y agregó que se los había dado Videla fruto de sus gestiones personales.

–¿Nunca lo habló con nadie?

–Desde el 85 se lo conté a distintos presidentes y jefes de la SIDE. Lo supieron Raúl Alfonsín, Eduardo Duhalde y Carlos Menem. No sólo no hicieron nada sino que me metieron preso en una causa por administración fraudulenta de la que salí absuelto. Querían perjudicarme y sacarme el diario La Razón.

–¿Esa causa tiene relación con lo que ahora decidió contar?

–Tiene relación con mi dureza para no prestarme a los acuerdos entre Papel Prensa y las Fuerzas Armadas. Ellos tenían compromisos preacordados desde antes de mi llegada que yo no quise cumplir.

–¿Qué compromisos?

–Cuando en 1985 La Razón comenzó a publicar notas sobre desaparecidos y apropiación de bebés, Magnetto me dijo que había un compromiso de los tres diarios de no hacer campaña en contra del gobierno militar.

–¿Qué le dijo Alfonsín cuando le contó lo que usted sabía?

–Me pidió, a través de Facundo Suárez, entonces jefe de la SIDE, que corrobore la información con Emilio Massera, detenido en Magdalena, a quien yo conocía desde el 81. Fui a visitarlo y él me ratificó que los niños fueron entregados por Videla y que todo se realizó por las gestiones personales de Magnetto.

–¿Por qué decidió hablar ahora?

–A esta altura, con 67 años y teniendo que tomar morfina cada ocho horas, la política ya mucho no me preocupa. Siempre lo conté a quienes creí que podían hacer algo. Después opté por no contárselo a ningún gobierno más. Finalmente tomé la decisión y fui a Abuelas de Plaza de Mayo. Les dije que no tenía problemas en declararlo ante la Justicia. Si al juez le interesa, puedo contar mucho más.

Martina Noailles

posted by Samurai Jack at 6:55 AM

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Mis amigos del Partido pirata me pasaron algo de info sobre los muchachos que comandan el golpe en Honduras


Tegucigalpa, 04 de julio. El gobierno de facto de Roberto Michelletti en Honduras nombró el pasado miércoles, como ministro asesor, a Billy Joya, conocido por coordinar y dirigir torturas y asesinatos en este país durante la década de los años 80. Joya integró el Batallón de Inteligencia (3-16) y fundó el Escuadrón elite de represión "Lince", de los Cobras y primer comandante de esa agrupación.

De 1984 a 1991 permaneció en el escuadrón de la muerte 3-16, donde desempeñó diversos cargos, bajo el seudónimo de "Licenciado Arrazola" . Se le imputa la responsabilidad criminal directa en al menos 16 casos y operativos especiales que dejaron más de una decena de personas muertas y torturadas por sus vínculos con organizaciones progresistas.
La actuación de Joya fue denunciada en su momento. Sin embargo, este antecedente no es válido para Micheletti, cuyo gobierno repudia hoy la comunidad internacional. La Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas adoptó la víspera una resolución en la que condena el golpe militar en Honduras y demanda la restitución inmediata del Presidente legítimo de esta nación, Manuel Zelaya.



La resolución, adoptada por aclamación, hizo un llamado a los 192 estados miembros de la ONU a no reconocer el régimen militar que tomó el poder por la fuerza y a no reconocer un gobierno distinto al de Zelaya.

PERFIL DE BILLY FERNANDO JOYA AMÉNDOLA
Miembro del Escuadrón de la Muerte B 3-16
- Sábado, 04/07/2009-

El Batallón 3-16


En Honduras no existe acta de fundación del Batallón 3-16, pero los primeros desaparecidos datan de 1981.
En ese año, Washington decidió cambiar de embajador en Tegucigalpa. John Dimitri Negroponte fue el elegido. Su currículo, impecable: antiguo jefe de la CIA en Vietnam. Negroponte fue el hombre clave de la estrategia anticomunista de Washington en Centroamérica y en la creación de la Contra nicaragüense.
Los hombres del 3-16 fueron entrenados por agentes de la CIA y destacados militares argentinos.
En esa época aparece vinculado a la instrucción del 3-16 el general Suárez Manson, uno de los mayores represores de la dictadura argentina. Billy Joya no sólo estudió los métodos argentinos. Siendo cadete de la escuela militar Francisco Morazán de Tegucigalpa, marchó becado al Chile de Pinochet.
Billy Fernando Joya Améndola

Miembro del Escuadrón de la Muerte B 3-16


Capitán del Ejército de Honduras, era jefe de su división táctica en el Batallón B3-16. Actuaba sincronizado con la Dirección Nacional de Investigaciones (DNI), el brazo represor del Ejército. Experto en infiltración y guerra sicológica.
De 1984 a 1991 permaneció en el escuadrón de la muerte B3-16, donde desempeñó diversos cargos, bajo el seudónimo de "Licenciado Arrazola", entre ellos: Enlace entre consejeros norteamericanos y el Batallón 3-16; Jefe del Destacamento Técnico Especial; Coordinador entre Tegucigalpa y San Pedro Sula del 3-16; Enlace de los asesores argentinos y el 3-16.
Se le acusa de secuestrar y torturar a seis universitarios hondureños en 1982.
También se le imputa la responsabilidad criminal directa en al menos 16 casos y operativos especiales que dejaron más de una decena de personas muertas y torturadas por sus vínculos con organizaciones progresistas, entre ellos: Los operativos de las colonias la Campaña, La Matamoros, la San Francisco, La Florencia Sur, la Aurora, Guamilito y Loarque, entre otros.
Actualmente El gobierno de facto de Roberto Michelletti en Honduras nombró como ministro asesor a Billy Joya.

Tortura y Secuestro a Estudiantes Hondureños:


El 27 de abril de 1982, a las cinco de la madrugada, el entonces subteniente Joya y seis de sus hombres fuertemente armados penetraron en la vivienda del subprocurador de la República de Honduras (el segundo en la Fiscalía del Estado), Rafael Rivera, para detener a los estudiantes. Dos de ellos era hijas de Rivera, quien, por su cargo, tenía inmunidad.
Los seis estudiantes coincidieron en su cautiverio con otros detenidos que después jamás aparecieron. Aunque ni la policía ni el Ejército reconocieron la detención de los seis universitarios, dos de ellos fueron puestos a disposición de la justicia 11 días después. Se les acusó de tenencia de armas y explosivos. Pero en la casa de Rivera, donde vivían alquilados, sólo hallaron apuntes.
Aunque no existe un tratado formal entre España y Honduras, una ley española, la de Extradición Pasiva de 1985, permitía el envío de Billy Joya a Honduras. El juez competente del caso en Tegucigalpa debía solicitar, a través de la Interpol o por vía diplomática, la extradición. Una vez recibida, las autoridades judiciales españolas pueden ordenar la detención de Joya. El juez hondureño tendría 40 días para fundamentar su petición, que, de aprobarse, sería de ejecución inmediata. Sin embargo, luego de una petición el 7 de agosto de 1997, sin éxito, se presume que el Gobierno de Honduras no tenía voluntad de que se produjera la extradición.

Asilo en España:


Entró en España en abril de 1996 con un visado de turista. Procedía de Colombia, donde se había escondido tras su precipitada huida de Honduras al abrirse un proceso contra él y otros miembros del escuadrón de la muerte.
En octubre de 1996, solicitó asilo político a España, y el 30 de mayo de 1997, el Ministerio de Interior español rechazó el requerimiento.
La denegación de asilo en España llevaba adjunta la orden administrativa de expulsión en 15 días. El abogado de Joya interpuso un recurso ante la Sala de lo Contencioso de la Audiencia, paralizando la medida. La sala notificó a Joya el 5 de febrero de 1998 que la orden de expulsión quedaba congelada hasta que resolviera el asunto del asilo.
Joya, vivía oculto en España desde abril de 1996, en Sevilla, con residencia en el barrio de Los Remedios, en uno de sus edificios más emblemáticos y caros, El Presidente.
Billy Joya fue acusado en 1994 de los delitos de tortura y detención ilegal, y el 17 de octubre de 1995 un juez civil de Tegucigalpa dictó una orden de busca y captura contra él.
El abogado Enrique Santiago, abogado español especialista en Derecho Internacional Humanitario, en 1998 denuncio a este sujeto en nombre de uno de los torturados, Milton Jiménez Puerto. La denuncia se ha interpuesto al amparo del artículo 5.2 de la Convención Internacional contra la Tortura, firmada por España.
En España, Joya nunca ha trabajado. Se mantuvo de las ayudas y del dinero que le envió su cuñado, con quien comparte empresa de seguridad en Honduras. La única actividad que se le conoce es la de catequista. Él ayudó a comprender el cristianismo a los alumnos del colegio de San José, de los Sagrados Corazones de Sevilla.

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Tuesday, July 07, 2009


Música de fondo para cualquier fiesta animada, o no

Había una vez, resultado de un juez
Que era amante de los jueves
Un gran señor que sufría el deshonor
De sus sirvientas infieles

Y una mujer neurótica sirviendo el té
En las habitaciones de algún juez
Disponible el primer jueves del mes

Había una vez, una casa con tres
Personas en una mesa
Uno en inglés, otro hablaba en francés
Y el otro hablaba en caliente

Cada uno mantenía su conversación
Que giraba en tres temas en cuestión
Amor libre, propiedad y represión

Y en la casa la noche pasa amablemente
El señor con el juez, y el juez indiferente
Si alguien se ríe

Había una vez, un país al revés
Y todo era diferente
Todo el dolor, el oro y el sol
Pertenecían a la gente

En esa casa dividieron el pastel
Y no dejaron nada sin comer
La bandeja se la llevó la sirvienta

Sui Generis

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Este pibe, del elenco de Harruy Potter está procesado por plantar marihuana, hace un tiempo se supo que el actor principal de la serie andaba por New York con un famoso travesti. Allegados a los aspirantes a mago habrían dicho que: En Hogwarts se puede fasear y curtirse lo que uno quiera,

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Volvamos al tema Velez- Huracán. En estas últimas horas Mariano Closs volvió a la carga contra Cappa, Huracán y sus simpatizantes. Closs y otros se apoyan en el triunfo de Velez para hablar de nuevo mal de Menoti y volver sobre la lucha eterna del mal contra el bien. Victor Hugo Morles que nunca le perdonó al flaco ciertos dichos sobre como llegó el uruguayo a nuestras costas también se metió en el tema ignorando lo ideológico del tema. Se hizo el boludo bah.
Vélez es el equipo de la policía y del stablishment, Huracán y su juego les caga el negocio y representan el triunfo de lo lúdico. No importa que Velez sea campeón porque no hay alegría en ese triunfo que encima fue un regalo del arbitro.
El triunfo de velez se notó en las calles, no? Sus jugadores son transferidos a grandes equipos europeos? En las últimas horas se supo que para estar en onda el beto acosta arregló en san lorenzo para ser manager.
Huracán no tiene manager.
Un amigo le preguntó a Cappa por la teoría expresada en este blog acera de que para la gente como Closs hinchar por Huracán es de románticos, como los votantes de Pino que para Macri son románticos irresponsables y el técnico de Huracán le contestó lo siguiente::
"Lo que pasa que Macri no tiene ni idea de lo que es el romanticismo. Macri cree que el romanticismo son los boleros. No entiende nada. Estos muchachos cuando ven una película quieren que ganen los malos"
No voy a atacar Vélez campeón pero su triunfo lo reivindican los malos y eso da que pensar.

posted by Samurai Jack at 9:04 PM

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A confesión de parte relevo de prueba

posted by Samurai Jack at 4:20 PM

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El escritor portátil- Che boluu, Coscia secretario de cultura!
Yo- Me jodés,.
El escritor portátil- Bauer en el 7 y Coscia en cultura. Nos invaden los cineastas!
Yo- Si viste las películas de ellos te das cuenta que llamarlos cineastas es un exceso.


posted by Samurai Jack at 4:07 PM

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Empezó la lucha

posted by Samurai Jack at 3:43 PM

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Monday, July 06, 2009

LLAMADAS DE ÁMSTERDAM

* En infinidad de ocasiones, al repasar la escena, se iba a reprochar no haber buscado lo que Nuria llevaba dentro y tal vez sólo le diría esa noche. O quizá era mejor así, mejor no conocer la herida íntima y ajena, que una vez dicha compromete y desarma a quien escucha.

* Luchó, y perdió sin atenuantes ni contemplaciones. No recuperó la atención de Nuria; empezó a perderla en partes, a extrañar la forma que tenía de hacerse a un lado el cabello aunque no lo tuviera en la cara, los recados que le dejaba en repisas y muebles imprevistos, con feliz caligrafía de arquitecta, sus senos pequeños, el lunar apenas abultado en las costillas, la perfecta curva de susurros con que llegaba al orgasmo, el trapo que una vez sirvió para limpiar lentes y ahora la acompañaba por la casa para despejar los aros de su taza de té. Constancias, datos que trazaban sus días, el mapa de estar juntos.

* El elogio importaba porque Juan Jesús no siguió con la pintura; no era el enésimo empujón de una carrera ascendente, sino la solitaria prueba de confianza que él no supo aquilatar, la mano que podía subirlo a la balsa y que tocó sin retener, hundiéndose en un mar negro y silencioso.

* Juan Jesús estaba decidido a sentirse un fracaso histórico cuando el Tornillo Lascuráin se le acercó, impidiendo que perfeccionara la dimensión de su desplome.



* ¿Qué pensaba ella? ¿Era capaz de sentir nostalgia por "Holanda", los días sin compromisos, muebles, efectos personales, la pausa en la que no tuvieron trabajo, amigos o familiares, y existieron por excepción, como los que eran en el fondo, al margen de la costumbre y sus redes de araña? ¿Soñaba Nuria con él, recuperaba las cosas que tuvieron, las reparaba o limpiaba o escondía en su memoria?

* -Te oigo bien –dijo Nuria, sin que él supiera si se refería a la acústica o a su destino.
Entonces supo que iba a ser incapaz de llevarla a los vericuetos que había planeado, las frases engañosas, tentativas, para que ella le revelara algo, una frase afilada como un puñal, capaz de justificar para siempre su ruptura.


JUAN VILLORO (México, 1956)

posted by Samurai Jack at 11:24 PM

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Después de escuchar a Closs llego a la conclusión de que para Mariano los hinchas de Huracán son al futbol lo que los votantes de Pino. Adivinen de que lado está él.

posted by Samurai Jack at 2:45 PM

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Sunday, July 05, 2009

posted by Samurai Jack at 11:36 PM

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Amigo mediático y/o famoso si llega a ser nombrado por Moria Casán en esta nueva etapa de honestidad brutal que le agarró no se caliente y conteste simplemente: Vos mejor callate que hace años que estás pelada. Y listo!

posted by Samurai Jack at 11:32 PM

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Las veces que quise ver Valientes me pasó que no ntendí de que iba, me parecía una especie de novela soft porno gay llena de muchachitos musculosos envaselinados. Fuera para chicas o para el colectivo gay no era para mí.
Cecilia Absatz escribió para Crítica su análisis, elle es experta en telenovelas. El resultado es que voy a seguir sin ver Valientes pero al menos sé que es lo que me estoy perdiendo.


LA TIRA QUE SE INSCRIBE EN LA NUEVA TENDENCIA
El hombre como objeto
Las damas con destino sufrido son cosa del pasado. Los nuevos protagonistas del culebrón son los señores, como enseñó la colombiana Pasión de gavilanes.

Las telenovelas nacieron junto con la televisión hace ocho décadas, y nos van a sobrevivir a todos. Como toda institución destinada a sobrevivir, cada tanto produce cambios estratégicos que le permiten mantener el interés y la vigencia del género a través del tiempo. Un giro interesante produjo la incorporación de la problemática social. La novela se las arregló para articular en sus argumentos asuntos como drogadicción, violencia doméstica, violencia política, lactancia, síndrome de down, etcétera, y así divulgó información crucial con mayor eficacia que cualquier programa de gobierno. Esto se originó en Brasil en la década del noventa. Hoy, el último grito de la moda en telenovelas viene de Colombia y es la aparición estelar del varón.

En la telenovela clásica el varón jugaba en Primera B. La protagonista absoluta siempre fue la mujer, y en segundo lugar estaba su enemiga, muchas veces la suegra. El varón, casi sin excepciones, era un niño rico, un tarambana, un hombre sin carácter ni destino, manipulado por su madre y rehén de su propia pereza. El varón, digámoslo, era lo de menos. Lo que importaba en aquellas novelas era la épica de una mujer que no conocía sus propias fuerzas hasta que el destino la obligaba a sobrevivir. Destino: léase la conducta irresponsable del niño rico, y un fatídico momento de debilidad de la heroína.

Todo eso es el pasado. Ahora el protagonista es el varón. La tendencia comenzó con Pasión de gavilanes, una pieza colombiana de 2003, que tuvo un éxito formidable en el mundo entero. Los tres hermanos Reyes llegan a cierta ciudad para cobrar venganza del hombre que asesinó a su padre. La estrella era Mario Cimarro, con su larga melena enrulada y sus músculos aceitados, junto con un pálido Juan Baptista y el argentino Michel Brown. La cuestión es que se topan con tres hermanas, las hijas de su enemigo, y se enamoran en forma inexorable. Eran muy bonitas las hermanas Elizondo, pero eran los hermanos Reyes los que aparecían todo el tiempo con el torso desnudo, las ebúrneas redondeces de sus bíceps destacadas con masculino sudor, incluso con desnudos sugeridos en frecuentes baños de espuma, metidos dentro de pequeñas tinas muy de época.

Valientes toma esta enseñanza: los tres hermanos Sosa llegan a la ciudad para cobrar venganza del hombre que arruinó a su padre. También hay hermanas del otro lado, y aunque son muy bonitas juegan al borde de la Primera B. El lugar en el que antes solían quedar los muchachos.

El varón lleno de músculos es el último descubrimiento del género. El nuevo objeto del deseo, la rara flor. Y muy posiblemente una de las razones del éxito de la tira. Esto sugiere una cantidad de observaciones sobre los cambios sociales de las últimas décadas, la multiplicación del público y cierta legalización de la concupiscencia femenina. Pero el cambio más interesante, tal vez, consiste en haber sacado a la mujer del lugar que ocupó históricamente como objeto del deseo masculino para ubicarla, por una vez, en el lugar del sujeto que desea.

posted by Samurai Jack at 10:28 AM

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Saturday, July 04, 2009

posted by Samurai Jack at 11:39 PM

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Las chicas que atienden en el café Martínez ubicado en el pasaje Discepolo y Callao son chicas de carácter fuerte. no son mozas abúlicas pro tampoco son del todo cordiales. Una vez que uno se transforma en un cliente mas o menos habitual se abren y uno ya puede hablar un poco con ellas e incluso marcarles cuando se les nota un mal día o cosas así.
Hoy estábamos con mi amigo Tataglia trabajando cuando escuchamos que de otra mesa una mina la peleaba a una de nnuestras mozas favoritas así que cuando vino a la mesa nos solidarizamos con ella que nos contó que no había sido lo peor que le había pasado en esta mañana soleada de sábado.
- Hace una media hora se sentó allá en la mesa de la esquina un tipo que como si nada me dijo una barbaridad y tuve que sonreírle porque después encima van y se quejan en la caja.
Con Tataglia le preguntamos que le había dicho el tipo
- Me preguntó que era el café del mes y le dije que seleccionábamos un café por mes y se le hacía un diez por ciento de descuento y el tipo me dijo: yo creí que era cafe mezclado con tu menstruación. Perdón??? dije yo y el caradura me lo dijo de nuevo.
. Ahh como un cortadito- agregó Tataglia
Yo preferí no agregarle nada a ese c
afé.

posted by Samurai Jack at 10:55 AM

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