31 de marzo de 2009


El tipo pasó por la basílica en coche y dijo yo le tengo que agradecer a Dios. armó un show sorpresa, se sacudió la fobia que tenía al público, reunió a su banda y tocó media hora.
De ahi en más hay que leer en los foros de la red pelotudeces sobre que le fue a hacer un favor a la iglesia o que anda con Palito Ortega, que hay que decir fue el único que se jugó ante la justicia y se hizo responsable del tratamiento ambulatorio. En sus canciones Dios anda dando vueltas en varias letras ya desde Sui generis donde se preguntaba donde esta Dios y remataba pidiendo dime quien me lo robó.
Es importante si ahora cree en Dios más o menos?
No me parece y el repertorio elegido más bien demuestra que no se volvió un budista. El cartel qe estaba detrás de la banda tiraba algo muy al estilo Lennon. Eso es rocanrol.
Está más gordo, con dientes y un poco empastillado, pero la luz parece tan indómita como siempre



La indómita luz
Se hizo carne en mí
Y lo dejé todo por esta soledad.
Y leo revistas
En la tempestad
Hice el sacrificio
Abracé la cruz al amanecer.
Rezo, rezo, rezo, rezo.
Morí sin morir
Y me abracé al dolor
Y lo dejé todo por esta soledad
Ya se hizo de noche
Y ahora estoy aquí
Mi cuerpo se cae
Sólo veo la cruz al amanecer.
Rezo, rezo, rezo, rezo por vos.
Y curé mis heridas
Y me encendí de amor
Y quemé las cortinas
Y me encendí de amor, de amor sagrado.
Y entonces rezo.


Otro libro vinculado de alguna manera al BAFICI aunque no editado por el festival es Mi cuerpo es una celda, diario personal de Andrés Caicedo compaginado, dirigido y montado por Alberto Fuguet. El festival tiene en su programación un documental sobre este colombiano punk, adelantado a ese movimiento y que se suicidó a los 25 años. El documental incluye fragmentos de una película que Caicedo estaba dirigiendo en ese momento






Comencé a escribir a los 13 años: poemas de amor y cuentos breves, de una sola situación. Cuando mi primer cuento ambicioso, La piel del otro héroe, fue publicado en el magazine dominical del diario Occidente, de Cali, cobré ímpetu y me llené de ambicio-nes; pronto me vi recompensado por publicaciones en el periódico El Espectador, un primer premio de cuento en la Universidad del Valle, dos primeros premios nacionales, un segundo premio latinoamericano organizado por la revista Imagen, de Caracas, y dos premios universitarios de teatro. En los diarios caleños se creó algo así como un “boomcito” de Andrés Caicedo, y yo empecé a escribir mínimo cinco horas diarias una novela sobre adolescentes que ha sufrido varias transformaciones y que aún no he con-cluido; se llama Depescueznarisorejamiento.
Con la ayuda de mi hermana menor, Rosarito, para mí la más querida, soñaba con llegar a la celebridad antes de los 20 años. Pero fue pasando el tiempo y nada. Apliqué examen de admisión para estudiar letras en la Universidad del Valle, pero una confe-rencia que sostuve con Enrique Buenaventura me convenció de que lo mejor para mí era entrar al Teatro Experimental de Cali a estudiar teatro. Allí trabajé en tres obras (dos como actor y una como asistente de director), me enamoré trágicamente de una ac-triz y probé por primera vez la marihuana; creo que esto último fue lo que me dio la suficiente carga de inconformismo como para salirme del grupo, después de un viaje en calidad de hippie que hice hasta la Guajira; pero en esa época no llegué a darme cuen-ta de lo penetrado que estaba el TEC por la “mamertería” del Paco, del Partido Comunista de Colombia. De allí me salí con la disculpa de querer dedicarme de lleno a la literatura, cosa que no realicé del todo, pues comencé con el Cine Club de Cali, lo cual siempre me ha quitado tiempo. La pluralidad de quehaceres ha sido uno de los motivos para que yo no desarrollara ninguno a cabalidad. Pero el Cine Club me comenzó a dar plática y yo me fui interesando más por el estudio del cine; dicté un curso en la U. del Valle y luego en un colegio de bachillerato.
Después vendría mi viaje a USA, a Los Ángeles, para intentar vender dos guiones de horror: cuando me di cuenta de todo el pro-blema de lenguaje que había de por medio, desistí y me dediqué únicamente a ver cine, mientras me durara la plata. Vivía yo al frente del teatro The New Vagabond que daba programas especiales de 8 o 16 películas; es decir, todo el día. O sea que yo me levantaba a las ocho de la mañana, cruzaba la calle desayunado ya, y entraba al teatro, a mi cita con la oscuridad, para salir a eso de las once o doce de la noche o ya de mañana; y fue allí cuando probé por primera vez las anfetaminas. A Colombia regre-sé un tanto desilusionado (Hollywood no existía) después de casi un año de pasar trabajos, de mantener un recuerdo de mi tierra magnificado por la distancia. Vine con la idea expresa de editar una revista, y a los cuatro meses ya teníamos en circulación nuestra Ojo al Cine, que fue un éxito de venta y de crítica. Mientras tanto, yo había publicado crítica de cine en Occidente, El Es-plendor, El País, y recién cuando se fundó el diario El Pueblo. Y también en la revista Hablemos de Cine, lo que había sido uno de mis sueños dorados.
Así fui haciéndome a un reconocimiento nacional como entendido en cine, pero aún tenía problemas con la droga, sobre todo con las pepas, pues yo comencé a tomar Valium 10 cuando hacía viajes por tierra de Cali a Bogotá. No tenía mujer, ni me interesaba. Tomaba mucha cerveza y me la pasaba contento en Cali, mucho más después de que me hice muy amigo de Clarisol y Guiller-mo Lemos, dos niños superprecoces y superperversos, y fui dando la imagen del niño que no ha crecido o se niega a crecer: ellos me hicieron probar los hongos y el Daprisal, y yo estaba contento con mi pose silvestre porque así desconcertaba a los inte-lectuales de profesión, a los que he detestado siempre, y bastante es el mal con pullas indirectas que me han hecho. Pero como todo el mundo deseaba y admiraba a Clarisol, no se podían meter conmigo, pensaban “ese va a acabar mal”, pero no decían na-da. Pero terminé mal, la pura verdad. Con Clarisol hicimos un pacto: “Tú aparentas mi edad y yo la tuya”, y así pasábamos el tiempo, cada uno desconcertando a su manera. Pero llegó Patricia y todo se acabó.
Con Clarisol había conocido una especie de vida salvaje. El amor salvaje de Patricia me trajo a una más cercana realidad, aun-que también peligrosa. Yo la conocía a ella desde hacía dos años, pero no le había parado bolas, desinteresado como estaba por toda mujer hecha y derecha. Pero mentiras; Patricia resultó ser una niña malcriada, exigente y desconfiada. Ella me sedujo y me atrapó. Su amor fue como un viaje sin regreso por la selva más tenaz de todas, la del Chocó; fue como pasar hambre y darse después un festín y emborracharse con cerveza helada. Yo creo que ambos éramos unos niños al conocernos y juntamos nues-tras malas crianzas y hacíamos el amor de una forma perfecta. Por varios meses yo fui su segundo hombre, hasta que las cir-cunstancias me llevaron a ser el único, el primero. Y no, todo esto está mal escrito. Su matrimonio iba ya muy mal cuando nos conocimos, y por pura coincidencia feminista yo me dejé seducir, porque era testigo de lo mal que la trataba su marido. Además él, Carlos Mayolo, había arruinado por su mal genio un filme que realizamos en 1971: Angelita y Miguel Ángel, en 16 mm y con guión mío. Pero no creo que haya sido venganza; hice a medias el amor con ella y me gustó muchísimo y quedé enamorado co-mo nunca en mi vida. De ahí, nuestra relación fue siempre incompleta, y su marido, como dice el proverbio, fue el último en sa-berlo; nos pilló in fraganti en el último Festival de Cine en Cartagena. Pero con él ya todo estaba dañado, y la cosa no fue muy grave. En el intervalo yo trabajé durísimo con el grupo de teatro de la U. del Valle en mi obra El mar, sobre el desorden, sobre el trabajo acumulado y sobre la relación difícil con los objetos (incapacidad manual), además de ser a la vez un comentario crítico (no sé cómo me las arreglé para lograrlo) a dos novelas magníficas: Moby Dick, de Melville, y Arthur Gordon Pym, de Poe. Con perdón de todo el mundo, esa fue mi (fatua) obra maestra. No duró más que tres días en cartelera, ya que el protagonista celebró tan duro el éxito del estreno que hasta hoy sigue borracho.

Mi relación con Patricia ha estado sujeta (ya no) a un grado tal de inestabilidad que yo tuve que recurrir al triple Valium 10. Prime-ro que todo ella se demoró mucho en dejar de amar a Carlos, y a mí me tocó presenciar una escena de súplica y de amor en va-no tal, que me pegó uno de los mayores sustos de mi vida. Y lo que lo acaba a uno no es la droga sino los sustos. Después de eso yo me porté muy duro con ella, repitiéndole que ya no había caso, que ya no la quería, y eso y la separación con su esposo la condujeron a una especie de locura por los hombres; hizo el amor con el más grande y el más chiquito de los cineclubistas de Bogotá, pero siempre venía hacia mí. Y yo estaba bastante golpeado, a medias destruido, ya que “el más grande” era uno de mis mejores amigos, y yo nunca le perdoné lo que hizo con Patricia. La verdad fue que ella me utilizó como muleta, me expuso como escudo de su inestabilidad, y yo tenía que estarla cuidando, impidiendo toda clase de rumba, convencido, como dice la canción, de que las rumbas no son buenas, que hacen daño y que dan penas. Además, ese ambiente ya estaba para mí completamente pasado de moda. Hará unos tres años yo fui un muchacho superrumbero, tanto que escribí una novela sobre todo eso. Pero me aburrió el esnobismo y la vulgaridad de la rumba, y fue precisamente en mitad de una rumba que yo intenté suicidarme por prime-ra vez, cortándome las venas después de tomar 25 blues, como le decimos nosotros al Valium de 10 mg. Me despertó el mismo ruido de mi sangre goteando sobre el piso de madera, y minutos después cicatrizaría. Pero como ni me hicieron lavado de estó-mago estuve todo pepo como 15 días. Después, quedé muy propenso al llanto, por todo lloraba como un niño, y hablaba imitan-do a Patricia. Estaba, creo yo, a un paso de la locura. La segunda vez que intenté suicidarme está rodeada de circunstancias más allá de mi memoria. Según parece me tomé 125 pepas y discutí mucho con ella. A los varios cinco o seis días me vine a desper-tar en “cuidados intensivos” creyendo, por la calefacción, que estaba en Cali.
Me llegaba el recuerdo de Patricia como el de un ángel guardián y experimentaba ráfagas de felicidad indefinida e inconclusa. Ahora, pasado ya un mes de estar en esta clínica, tengo planes urgentes para el futuro inmediato; sacar un número 5 de Ojo al Cine que sea mejor que los anteriores, gestionar la publicación de mi novela Que viva la música, con las dos editoriales que me la han comprado y arreglar la publicación de un libro de cuentos con Eduardo Agudelo, el dueño de la editorial que me saca la revis-ta; asimismo, comenzar dándole forma al libro que tengo planeado sobre Los Rolling Stones, entroncándolo con el relativo fraca-so de mi generación. Yo siempre estuve muy influenciado por la música de los Stones y por su postura lumpesca ante la vida, aunque estuvieran disfrutando del puesto No.1 en la industria (que a hoy está en plena decadencia artística) del rock and roll. Ya creo haber salido de ese estado de confusión en el que no terminaba ningún trabajo ni la lectura de algún libro, y para todos era una intolerancia que me estaban haciendo enemigos de todos los que eran amigos míos.
Quiero escribir un ensayo que, ante la decadencia del cine mundial ligado a la superperfección técnica, se llame por un “cine im-perfecto”, parafraseando un artículo del cubano Julio García Espinoza, y análisis de los filmes que más admiro: Persona, de Ing-mar Bargman; Psicosis, de Alfred Hitchcock; y Lilith, de Robert Rossen.
Así es.
Ha podido ser mejor, pero qué le vamos a hacer.

Mis padres se conocieron en la población de Silvia, Cauca, donde mi madre estaba interna y mi papá trabajaba en la finca de mi abuelo, a quien yo no conocí. Puede que haya sido amor a primera vista. El hecho es que se casaron a los pocos meses, siendo mi mamá un poco más rica que la familia de mi padre. Carlos Alberto tenía deseos de irse de Popayán, y con mi mamá tuvo la oportunidad de ocupar un puesto bastante prominente en Cali, en medio de la familia Estela. Según lo que él me ha dicho, los Estela se demoraron en aceptarlo. Y mi papá ha sido una persona tímida, un tanto débil de carácter aunque no de fuerza física. Él se ha refugiado en mi mamá. Pues ella ha sido fuerte, decidida, audaz, muy femenina. Cuando tuvo su primer hijo se dedicó a él (ella) y olvidó toda clase de compromisos con sus amistades, e incluso con mi padre, que aún experimentaba deseos de salir de noche, ir a un cine, etcétera. Pero cosa bien curiosa: en cada embarazo mi madre iba mucho al cine; sobre todo, ella me dice, cuando quedó embarazada de mí. Los primeros años de matrimonio fueron dificultosos desde el punto de vista económico y a mi papá lo atormentaba esto: hizo muchos negocios y todos terminaban por salirle mal: compraba una casa y la vendía al tiempo por alguito más de moneda, lo cual ponía a mi mamá en una situación muy incómoda de inestabilidad. Observando antiguas fotos me da una gran tristeza ante la juventud de mis padres, alegre a pesar de todo, muy vital. Lo que yo pensaba antes era que todo lo soportaría, menos que mis padres fueran testigos de mi vejez; o sea, morir antes que ellos. En realidad mi padre siempre ha vendido su fuerza de trabajo: como administrador de las fincas de gentes millonarias, como gerente o subgerente de firmas avíco-las, etcétera. Él ha debido sentir mucha alegría cuando yo nací, pero muy pronto fue creciendo una rivalidad entre él y yo, hasta que, hará menos de un año, me propuso que no nos habláramos más, que no nos metiéramos el uno con el otro, y yo quedé to-do descortado, un tanto asustado, sin saber qué decir. Mi mamá ha sufrido mucho con estas peleas de los dos. La política de ella ha sido darnos a nosotros sus hijos todo lo que ella cree que necesitamos; puede que con eso me haya perjudicado, pero ante esto cabe hacerse una pregunta: ¿no hubiera sido peor que nos hubiera negado todo lo necesario y hasta todos los pequeños lujos?

Yo había sido un niño muy deseado. Mi mamá había quedado embarazada ocho veces, pero sólo había logrado tener tres niñas y había perdido un hijo hombre, Juan Carlos, que hoy andaría por los 30 años. Mi papá deseaba otro hijo hombre. Yo creo que en ellos el coito nunca estuvo separado de la idea del embarazo. Así que nací yo, rodeado de gustos y de favores, en un hogar de ilustres apellidos pero económicamente de clase media. Dicen que pesé diez liras y era horrible, de chiquito. Lo que recuerdo de esa época tan temprana es que sólo me gustaba andar cogido de las faldas de mi mamá y hacerme debajo de los árboles de guayaba para imaginarme perdido en los bosques. Y que organizaba peleas de vaqueros imaginarios con contendores de aire, y yo gesticulaba, daba puños, gritaba para mis adentros, amenazaba, actuaba en bien de la justicia. Un día, después de varios mi-nutos de estar improvisando una pelea de estas, volteo a mirar y está toda mi familia observando con interés y riéndose. Yo me escondí, muy avergonzado. Desde ahí el sentido de vergüenza está muy ligado a mi vida. Pero la peor vergüenza es la que viene después de que no se hace lo que se debería.

Antes, mucho antes de que me prendara de mujer alguna, mi corazón ya había sido ganado por la violencia. Dicen que mi madre se puso fea cuando me tenía adentro, de tantas patadas y manotazos que le di. Y al nacer la dejé como con cuarenta kilos de menos. Fui un niño gordo, cabezón, travieso como él solo. La primera cagada que recuerdo fue en el kinder del Pío XII: rellené de anzuelos un ponqué de Navidad, y varios alumnos resultaron heridos. No me pudieron probar nada, pero de todos modos me ex-pulsaron y de allí pasé al Liceo Ciudad de Cali, en donde me la pasaba soñando con cagadas por venir. A los 12 años me regala-ron un rifle de copas y me la pasaba tirándoles a los ventanales de los vecinos hasta que éstos pusieron la queja y mis padres me decomisaron el rifle. Yo, claro, quedé muy descontento con esta medida y ahorré durante dos veranos para comprarme mi rifle de copas, uno más grande, más serio y potente.
En quinto de primaria ya todos me decían “el loco” y yo hacía todo lo posible para cimentar esta fama: un día llamé como a cin-cuenta taxis a la casa de Germán Azcárate, y observé, divertidísimo, todo el barullo desde mi balcón. El papá de Germán salió protestando que ellos no habían llamado a ningún carro, pero no le creyeron y había algunos que querían cobrarle la carrera. Yo me reí hasta que los ojos se me aguaron, y ahora siento lo mismo que sentía cuando pequeño: un sol inmenso que se pone, de-ntro de mí, en el horizonte, y que era presagio de grandes aventuras en contra de mis semejantes y hoy es signo de cagadas por venir; como no hay nada más que hacer en esta vida, pues entonces conformémonos con las travesuras que pueda realizar, las acciones neutras, las acciones que producen sufrimientos en los otros, las malas vidas, la sequedad de los corazones, la luz del sol, el reverberar la apatía de ahora que escribo automáticamente, pues no puedo avanzar en este relato.


*Este es un fragmento de Mi cuerpo es una celda, una autobiografía de Andrés Caicedo (Colombia, 1951-1977), cuya “dirección y montaje” corrió a cargo de Alberto Fuguet (Chile, 1964). Lo reproducimos con autorización de Editorial Norma, que la incluye en su colección La otra orilla.
Fuguet revisó e investigó la corta vida del escritor colombiano Andrés Caicedo, quien se suicidó a los 25 años en 1977 (ya lo había asegurado en su única novela, ¡Que viva la música!: vivir más de 25 años era una vergüenza) y de alguna manera se disfrazó de Caicedo, asumió su voz y escribió una autobiografía ficticia, una obra híbrida entre la novela y la biografía.
En junio de 1976, Andrés Caicedo fue internado en la Clínica Psiquiátrica Santo Tomás de Bogotá. Estuvo 39 días sometido a un tratamiento de desintoxicación. Días antes de ingresar había intentado suicidarse por segunda vez.
En la Santo Tomás no fue la primera vez que había estado internado, pero fue un momento clave en su espiral descen-dente hacia la autodestrucción. En esa clínica Andrés se puso a escribir a máquina como parte de su terapia. Ahí confec-cionó lo más parecido a un diario de vida o, mejor dicho, un resumen de ésta. Escribió estimulado por un doctor para que éste entendiera mejor su historia. Esta es la historia que escribió para que lo ayudaran a curarse.

Comencé a escribir a los 13 años: poemas de amor y cuentos breves, de una sola situación. Cuando mi primer cuento ambicioso, La piel del otro héroe, fue publicado en el magazine dominical del diario Occidente, de Cali, cobré ímpetu y me llené de ambicio-nes; pronto me vi recompensado por publicaciones en el periódico El Espectador, un primer premio de cuento en la Universidad del Valle, dos primeros premios nacionales, un segundo premio latinoamericano organizado por la revista Imagen, de Caracas, y dos premios universitarios de teatro. En los diarios caleños se creó algo así como un “boomcito” de Andrés Caicedo, y yo empecé a escribir mínimo cinco horas diarias una novela sobre adolescentes que ha sufrido varias transformaciones y que aún no he con-cluido; se llama Depescueznarisorejamiento.
Con la ayuda de mi hermana menor, Rosarito, para mí la más querida, soñaba con llegar a la celebridad antes de los 20 años. Pero fue pasando el tiempo y nada. Apliqué examen de admisión para estudiar letras en la Universidad del Valle, pero una confe-rencia que sostuve con Enrique Buenaventura me convenció de que lo mejor para mí era entrar al Teatro Experimental de Cali a estudiar teatro. Allí trabajé en tres obras (dos como actor y una como asistente de director), me enamoré trágicamente de una ac-triz y probé por primera vez la marihuana; creo que esto último fue lo que me dio la suficiente carga de inconformismo como para salirme del grupo, después de un viaje en calidad de hippie que hice hasta la Guajira; pero en esa época no llegué a darme cuen-ta de lo penetrado que estaba el TEC por la “mamertería” del Paco, del Partido Comunista de Colombia. De allí me salí con la disculpa de querer dedicarme de lleno a la literatura, cosa que no realicé del todo, pues comencé con el Cine Club de Cali, lo cual siempre me ha quitado tiempo. La pluralidad de quehaceres ha sido uno de los motivos para que yo no desarrollara ninguno a cabalidad. Pero el Cine Club me comenzó a dar plática y yo me fui interesando más por el estudio del cine; dicté un curso en la U. del Valle y luego en un colegio de bachillerato.
Después vendría mi viaje a USA, a Los Ángeles, para intentar vender dos guiones de horror: cuando me di cuenta de todo el pro-blema de lenguaje que había de por medio, desistí y me dediqué únicamente a ver cine, mientras me durara la plata. Vivía yo al frente del teatro The New Vagabond que daba programas especiales de 8 o 16 películas; es decir, todo el día. O sea que yo me levantaba a las ocho de la mañana, cruzaba la calle desayunado ya, y entraba al teatro, a mi cita con la oscuridad, para salir a eso de las once o doce de la noche o ya de mañana; y fue allí cuando probé por primera vez las anfetaminas. A Colombia regre-sé un tanto desilusionado (Hollywood no existía) después de casi un año de pasar trabajos, de mantener un recuerdo de mi tierra magnificado por la distancia. Vine con la idea expresa de editar una revista, y a los cuatro meses ya teníamos en circulación nuestra Ojo al Cine, que fue un éxito de venta y de crítica. Mientras tanto, yo había publicado crítica de cine en Occidente, El Es-plendor, El País, y recién cuando se fundó el diario El Pueblo. Y también en la revista Hablemos de Cine, lo que había sido uno de mis sueños dorados.
Así fui haciéndome a un reconocimiento nacional como entendido en cine, pero aún tenía problemas con la droga, sobre todo con las pepas, pues yo comencé a tomar Valium 10 cuando hacía viajes por tierra de Cali a Bogotá. No tenía mujer, ni me interesaba. Tomaba mucha cerveza y me la pasaba contento en Cali, mucho más después de que me hice muy amigo de Clarisol y Guiller-mo Lemos, dos niños superprecoces y superperversos, y fui dando la imagen del niño que no ha crecido o se niega a crecer: ellos me hicieron probar los hongos y el Daprisal, y yo estaba contento con mi pose silvestre porque así desconcertaba a los inte-lectuales de profesión, a los que he detestado siempre, y bastante es el mal con pullas indirectas que me han hecho. Pero como todo el mundo deseaba y admiraba a Clarisol, no se podían meter conmigo, pensaban “ese va a acabar mal”, pero no decían na-da. Pero terminé mal, la pura verdad. Con Clarisol hicimos un pacto: “Tú aparentas mi edad y yo la tuya”, y así pasábamos el tiempo, cada uno desconcertando a su manera. Pero llegó Patricia y todo se acabó.
Con Clarisol había conocido una especie de vida salvaje. El amor salvaje de Patricia me trajo a una más cercana realidad, aun-que también peligrosa. Yo la conocía a ella desde hacía dos años, pero no le había parado bolas, desinteresado como estaba por toda mujer hecha y derecha. Pero mentiras; Patricia resultó ser una niña malcriada, exigente y desconfiada. Ella me sedujo y me atrapó. Su amor fue como un viaje sin regreso por la selva más tenaz de todas, la del Chocó; fue como pasar hambre y darse después un festín y emborracharse con cerveza helada. Yo creo que ambos éramos unos niños al conocernos y juntamos nues-tras malas crianzas y hacíamos el amor de una forma perfecta. Por varios meses yo fui su segundo hombre, hasta que las cir-cunstancias me llevaron a ser el único, el primero. Y no, todo esto está mal escrito. Su matrimonio iba ya muy mal cuando nos conocimos, y por pura coincidencia feminista yo me dejé seducir, porque era testigo de lo mal que la trataba su marido. Además él, Carlos Mayolo, había arruinado por su mal genio un filme que realizamos en 1971: Angelita y Miguel Ángel, en 16 mm y con guión mío. Pero no creo que haya sido venganza; hice a medias el amor con ella y me gustó muchísimo y quedé enamorado co-mo nunca en mi vida. De ahí, nuestra relación fue siempre incompleta, y su marido, como dice el proverbio, fue el último en sa-berlo; nos pilló in fraganti en el último Festival de Cine en Cartagena. Pero con él ya todo estaba dañado, y la cosa no fue muy grave. En el intervalo yo trabajé durísimo con el grupo de teatro de la U. del Valle en mi obra El mar, sobre el desorden, sobre el trabajo acumulado y sobre la relación difícil con los objetos (incapacidad manual), además de ser a la vez un comentario crítico (no sé cómo me las arreglé para lograrlo) a dos novelas magníficas: Moby Dick, de Melville, y Arthur Gordon Pym, de Poe. Con perdón de todo el mundo, esa fue mi (fatua) obra maestra. No duró más que tres días en cartelera, ya que el protagonista celebró tan duro el éxito del estreno que hasta hoy sigue borracho.

Mi relación con Patricia ha estado sujeta (ya no) a un grado tal de inestabilidad que yo tuve que recurrir al triple Valium 10. Prime-ro que todo ella se demoró mucho en dejar de amar a Carlos, y a mí me tocó presenciar una escena de súplica y de amor en va-no tal, que me pegó uno de los mayores sustos de mi vida. Y lo que lo acaba a uno no es la droga sino los sustos. Después de eso yo me porté muy duro con ella, repitiéndole que ya no había caso, que ya no la quería, y eso y la separación con su esposo la condujeron a una especie de locura por los hombres; hizo el amor con el más grande y el más chiquito de los cineclubistas de Bogotá, pero siempre venía hacia mí. Y yo estaba bastante golpeado, a medias destruido, ya que “el más grande” era uno de mis mejores amigos, y yo nunca le perdoné lo que hizo con Patricia. La verdad fue que ella me utilizó como muleta, me expuso como escudo de su inestabilidad, y yo tenía que estarla cuidando, impidiendo toda clase de rumba, convencido, como dice la canción, de que las rumbas no son buenas, que hacen daño y que dan penas. Además, ese ambiente ya estaba para mí completamente pasado de moda. Hará unos tres años yo fui un muchacho superrumbero, tanto que escribí una novela sobre todo eso. Pero me aburrió el esnobismo y la vulgaridad de la rumba, y fue precisamente en mitad de una rumba que yo intenté suicidarme por prime-ra vez, cortándome las venas después de tomar 25 blues, como le decimos nosotros al Valium de 10 mg. Me despertó el mismo ruido de mi sangre goteando sobre el piso de madera, y minutos después cicatrizaría. Pero como ni me hicieron lavado de estó-mago estuve todo pepo como 15 días. Después, quedé muy propenso al llanto, por todo lloraba como un niño, y hablaba imitan-do a Patricia. Estaba, creo yo, a un paso de la locura. La segunda vez que intenté suicidarme está rodeada de circunstancias más allá de mi memoria. Según parece me tomé 125 pepas y discutí mucho con ella. A los varios cinco o seis días me vine a desper-tar en “cuidados intensivos” creyendo, por la calefacción, que estaba en Cali.
Me llegaba el recuerdo de Patricia como el de un ángel guardián y experimentaba ráfagas de felicidad indefinida e inconclusa. Ahora, pasado ya un mes de estar en esta clínica, tengo planes urgentes para el futuro inmediato; sacar un número 5 de Ojo al Cine que sea mejor que los anteriores, gestionar la publicación de mi novela Que viva la música, con las dos editoriales que me la han comprado y arreglar la publicación de un libro de cuentos con Eduardo Agudelo, el dueño de la editorial que me saca la revis-ta; asimismo, comenzar dándole forma al libro que tengo planeado sobre Los Rolling Stones, entroncándolo con el relativo fraca-so de mi generación. Yo siempre estuve muy influenciado por la música de los Stones y por su postura lumpesca ante la vida, aunque estuvieran disfrutando del puesto No.1 en la industria (que a hoy está en plena decadencia artística) del rock and roll. Ya creo haber salido de ese estado de confusión en el que no terminaba ningún trabajo ni la lectura de algún libro, y para todos era una intolerancia que me estaban haciendo enemigos de todos los que eran amigos míos.
Quiero escribir un ensayo que, ante la decadencia del cine mundial ligado a la superperfección técnica, se llame por un “cine im-perfecto”, parafraseando un artículo del cubano Julio García Espinoza, y análisis de los filmes que más admiro: Persona, de Ing-mar Bargman; Psicosis, de Alfred Hitchcock; y Lilith, de Robert Rossen.
Así es.
Ha podido ser mejor, pero qué le vamos a hacer.

Mis padres se conocieron en la población de Silvia, Cauca, donde mi madre estaba interna y mi papá trabajaba en la finca de mi abuelo, a quien yo no conocí. Puede que haya sido amor a primera vista. El hecho es que se casaron a los pocos meses, siendo mi mamá un poco más rica que la familia de mi padre. Carlos Alberto tenía deseos de irse de Popayán, y con mi mamá tuvo la oportunidad de ocupar un puesto bastante prominente en Cali, en medio de la familia Estela. Según lo que él me ha dicho, los Estela se demoraron en aceptarlo. Y mi papá ha sido una persona tímida, un tanto débil de carácter aunque no de fuerza física. Él se ha refugiado en mi mamá. Pues ella ha sido fuerte, decidida, audaz, muy femenina. Cuando tuvo su primer hijo se dedicó a él (ella) y olvidó toda clase de compromisos con sus amistades, e incluso con mi padre, que aún experimentaba deseos de salir de noche, ir a un cine, etcétera. Pero cosa bien curiosa: en cada embarazo mi madre iba mucho al cine; sobre todo, ella me dice, cuando quedó embarazada de mí. Los primeros años de matrimonio fueron dificultosos desde el punto de vista económico y a mi papá lo atormentaba esto: hizo muchos negocios y todos terminaban por salirle mal: compraba una casa y la vendía al tiempo por alguito más de moneda, lo cual ponía a mi mamá en una situación muy incómoda de inestabilidad. Observando antiguas fotos me da una gran tristeza ante la juventud de mis padres, alegre a pesar de todo, muy vital. Lo que yo pensaba antes era que todo lo soportaría, menos que mis padres fueran testigos de mi vejez; o sea, morir antes que ellos. En realidad mi padre siempre ha vendido su fuerza de trabajo: como administrador de las fincas de gentes millonarias, como gerente o subgerente de firmas avíco-las, etcétera. Él ha debido sentir mucha alegría cuando yo nací, pero muy pronto fue creciendo una rivalidad entre él y yo, hasta que, hará menos de un año, me propuso que no nos habláramos más, que no nos metiéramos el uno con el otro, y yo quedé to-do descortado, un tanto asustado, sin saber qué decir. Mi mamá ha sufrido mucho con estas peleas de los dos. La política de ella ha sido darnos a nosotros sus hijos todo lo que ella cree que necesitamos; puede que con eso me haya perjudicado, pero ante esto cabe hacerse una pregunta: ¿no hubiera sido peor que nos hubiera negado todo lo necesario y hasta todos los pequeños lujos?

Yo había sido un niño muy deseado. Mi mamá había quedado embarazada ocho veces, pero sólo había logrado tener tres niñas y había perdido un hijo hombre, Juan Carlos, que hoy andaría por los 30 años. Mi papá deseaba otro hijo hombre. Yo creo que en ellos el coito nunca estuvo separado de la idea del embarazo. Así que nací yo, rodeado de gustos y de favores, en un hogar de ilustres apellidos pero económicamente de clase media. Dicen que pesé diez liras y era horrible, de chiquito. Lo que recuerdo de esa época tan temprana es que sólo me gustaba andar cogido de las faldas de mi mamá y hacerme debajo de los árboles de guayaba para imaginarme perdido en los bosques. Y que organizaba peleas de vaqueros imaginarios con contendores de aire, y yo gesticulaba, daba puños, gritaba para mis adentros, amenazaba, actuaba en bien de la justicia. Un día, después de varios mi-nutos de estar improvisando una pelea de estas, volteo a mirar y está toda mi familia observando con interés y riéndose. Yo me escondí, muy avergonzado. Desde ahí el sentido de vergüenza está muy ligado a mi vida. Pero la peor vergüenza es la que viene después de que no se hace lo que se debería.

Antes, mucho antes de que me prendara de mujer alguna, mi corazón ya había sido ganado por la violencia. Dicen que mi madre se puso fea cuando me tenía adentro, de tantas patadas y manotazos que le di. Y al nacer la dejé como con cuarenta kilos de menos. Fui un niño gordo, cabezón, travieso como él solo. La primera cagada que recuerdo fue en el kinder del Pío XII: rellené de anzuelos un ponqué de Navidad, y varios alumnos resultaron heridos. No me pudieron probar nada, pero de todos modos me ex-pulsaron y de allí pasé al Liceo Ciudad de Cali, en donde me la pasaba soñando con cagadas por venir. A los 12 años me regala-ron un rifle de copas y me la pasaba tirándoles a los ventanales de los vecinos hasta que éstos pusieron la queja y mis padres me decomisaron el rifle. Yo, claro, quedé muy descontento con esta medida y ahorré durante dos veranos para comprarme mi rifle de copas, uno más grande, más serio y potente.
En quinto de primaria ya todos me decían “el loco” y yo hacía todo lo posible para cimentar esta fama: un día llamé como a cin-cuenta taxis a la casa de Germán Azcárate, y observé, divertidísimo, todo el barullo desde mi balcón. El papá de Germán salió protestando que ellos no habían llamado a ningún carro, pero no le creyeron y había algunos que querían cobrarle la carrera. Yo me reí hasta que los ojos se me aguaron, y ahora siento lo mismo que sentía cuando pequeño: un sol inmenso que se pone, de-ntro de mí, en el horizonte, y que era presagio de grandes aventuras en contra de mis semejantes y hoy es signo de cagadas por venir; como no hay nada más que hacer en esta vida, pues entonces conformémonos con las travesuras que pueda realizar, las acciones neutras, las acciones que producen sufrimientos en los otros, las malas vidas, la sequedad de los corazones, la luz del sol, el reverberar la apatía de ahora que escribo automáticamente, pues no puedo avanzar en este relato.



*Este es un fragmento de Mi cuerpo es una celda, una autobiografía de Andrés Caicedo (Colombia, 1951-1977), cuya “dirección y montaje” corrió a cargo de Alberto Fuguet (Chile, 1964). Lo reproducimos con autorización de Editorial Norma, que la incluye en su colección La otra orilla.
Fuguet revisó e investigó la corta vida del escritor colombiano Andrés Caicedo, quien se suicidó a los 25 años en 1977 (ya lo había asegurado en su única novela, ¡Que viva la música!: vivir más de 25 años era una vergüenza) y de alguna manera se disfrazó de Caicedo, asumió su voz y escribió una autobiografía ficticia, una obra híbrida entre la novela y la biografía.

Paseo por el BAFICI que realmente funciona aceitado y la venta de entradas a todo momento para todas las funciones realmente es un avance con respecto a otras ediciones.
Me recomiendan Chocolate, me dicen que el docu de Los violadores es correcto pero no mucho más y que contiene la frase del festival dicha por Mundi Epifanio. Los miembros de la banda dicen que Mundi los choreo a lo que Mundi contesta con anteojos negros puestos
- Yo cuando empezaron esas cosas me fui, porque no me gusta hablar con los músicos.
Hace un rato un amigo que supo ser prensa de Cemento en aquellos años en que todos teníamos veinte años menos me dijo que Chaban cuando lo veía a Mundi con los lentes oscuros decía: Cuidense muchachos!
Sergio Wolff el director del festival parece mas relajado y gozando de como va todo, la gente se acercaba a preguntarle cosas y fui testigo de una de esas cosas que hacen que uno se quede medio helado, no creo que venga al caso contarlo pero nos quedamos mudos cuando un asistente al festival le regaló un cd de música experimental surgido de una historia familiar tremenda. son esos raros momentos en que uno descubre la manera en que la gente se relaciona con los medios y la cultura y el lugar que ocupa en la vida de esa gente para la que finalmente hacemos las cosas aunque nos hagamos los cínicos y digamos como Zappa que lo hacemos nada más que por la guita.

Vi películas claro

1- Arroz con leche de Jorge Polaco

Unas viejas cantan el arroz con leche, un tipo en zunga con voladitos baila, una mina esquelética corre en pelotas por ahí, se oye un ronquido... uyy es mio. Unas monjas desfilan, todos cantan el arroz con leche, mas gente medio en pelotas hace cosas raras. No entiendo pero no creo que se necesite entender, la gente aplaude. Me fui.

2- Gigantic de Matt Aselton

La película indie, pero re indie, del festival. El cine indie nos tiene un poco podridos pero no podemos evitar ser un poco indies y que nos guste zooey Deschanel y no podemos evitar no saber que hacer cuando se tiene un corazón sentimental



Cried all night till there was nothin' more
What use am I as a heap on the floor?
Heaving devotion but it's just no good
Takin' it hard just like you knew I would

CHORUS
Oh, oh, old habits die hard
When you got, when you got a sentimental heart
Piece of the puzzle
And you're my missing part
Oh, what can you do with a sentimental heart?
Oh, what can you do with a sentimental heart?

Cried all night till there was nothin' more
What use am I as a heap on the floor?
Heaving devotion but it's just no good
Takin' it hard just like you knew I would

CHORUS
Oh, oh, old habits die hard
When you got, when you got a sentimental heart
Piece of the puzzle
And I'm your missing part
Oh, what can you do with a sentimental heart?
What can you do with a sentimental heart?

What can you do with a sentimental heart?

la, [who-o-o-o-ooo]
la, [who-o-o-o-ooo]
la, [who-o-o-o-ooo]
la, [who-o-o-o-ooo]


No se quien habrá escrito el recuadro en el que se rescata esta canción del disco She and Him, pero que se de por saqueado y nombrado

30 de marzo de 2009

Domingo en el BAFICI, una multitud invadió el shopping y había cola para todo, pero vayamos a las películas del día.
1- Aquel querido mes de Agosto de Miguel gomes

Deslumbrante, cálida y divertida esta película se perfila coo la favorita de la competencia y no es para menos sus 147 minutos fluyen despreocupadamente entre el documental, el casting encubierto y una ficción que se adueña de la segunda parte. Cine arty hecho con elementos populares.

2- Nunca estuviste tan adorable. Mausi Martínez

Versión cinematográfica de una obra de teatro que fue un éxito en el off corrientes digamos. Su autor, Javier Daulte, le dejó a la directora la versión del guión para el cine.
Si Broadway lo hace porque no nosotros? Se habrán preguntado
Y si a Broadway le queda mediocre porque nos iba a salir bien a nosotros? debió decir alguien para frenarlos. El musical del comienzo promete, algunas ideas están muy bien pero todo queda a media máquina, Porque no hacer directamente un musical para el cine?

3- ELLE VEUT LE CHAOS de Denis Côté

Ni fu, ni fa, ni blanco ni negro (aunque es blanco y negro)

4- Second sight de Allison Mac Alpine

Cincuenta y siete minutos de historias de fantasmas en Escocia, si se les hace un hueco entre una cosa y la otra es ideal. Una gema de esas que se encuentran en el BAFICI y en pocos lugares más.




Los libros que edita el BAFICI suelen ser muy buenos pero quiero recomendarles que no dejen pasar de largo Jugar (La luz de otra cosa) que es una recopilación de textos del enorme Rodrigo Tarruella, los análisis que solía escribir sobre historietas eran deslumbrantes, que tiene prólogo y algo más de Quintín.
Encontré estos fragmentos de una crítica de Tarruella en el diario Convicción a la sobrevalorada Mi dulce pueblito:

“Ni Dante Alighieri, ni Kafka, ni William S. Burroughs ni Marco Ferreri en sus diferentes versiones del infierno intuyeron, o pudieron siquiera imaginar, ese último círculo del averno que puede ser para un amante del cine el tener que sufrir una semana del cine checoslovaco actual (...). El novísimo cine checo exhibido en el Cosmos 70 nos lleva a pensar que las loas cantadas por la crítica en los críticos años 60 sobre ‘lo innovador’ del cine de la ‘Primavera de Praga’ fueron como ha ocurrido tantas veces apresuradas.”
“es un intento de hacer Mack Sennett para infradotados. Film pseudo-porno, burdo y pueril, recuerda ciertas películas alemanas de los cincuentas (las de Helmut Kautner, por ejemplo). Escenas groseras y zafadas se alternan con otras ‘bonitas’ y ‘poéticas’, el naturalismo se recubre con la estética publicitaria (el final con la pareja corriendo por los prados); escenas ‘de cama’ y ‘de mujer bañándose’ (a la manera de los más convencionales pintores franceses finiseculares) se relacionan perfectamente con la imagen de un caballo meando en primer plano durante una discusión de los lugareños, o la apabullante presencia de un palurdo absoluto que recorre todas las secuencias a grito pelado”


Sin embargo no crean que simplemente se solazaba en el arte de la diatriba, compren ese libro y deslúmbrense con un tipo que parecía saberlo todo. El párrafo sobre la muerte de Tarruella que escribe Quinín me remitió de alguno manera a la muerte de Geno Díaz, otro de esos tipos que no parecen tener repuesto.
La ministra del Interior británica se disculpó por el consumo de pornografía en su casa

A mi amiga x esta noticia le generó una serie de interrogantes y hasta un poco de pena

El marido ve las películas con el asesor parlamentario, no es raro eso?
Por qué estará bien que el parlamento pague MTV y no las películas porno?
Por qué está mal ver pornografía?
La pobre se fuma un porro y pide perdón, se ve una porno y pide perdón. Yo estoy claramente a favor de dejarla ser feliz de una buena vez.
Además, cuando le pagan internet, le ponene el control para los niños para que no vea pornografía?. Porque si no se lo ponen, aunque devuelva la guita de estas películas, sigue teniendo acceso a pornotube.
Me dio penita la funcionaria.


yo después de ver la foto no puedo menos que sentir pena por el marido, es un bicho canasto la mina y no me vengan que seguro que me comí cosas peores porque una cosa es comerse alguna vez un bagarto y otra muy distinta es casarse!

29 de marzo de 2009

Hoy me comuniqué con Emereciano Sena para saber si tenía terminada la nota y me mandó a cagar con la advertencia de que la nota la iba a escribir cuando se le cantaran las pelotas.


Primer día pleno de BAFICI así que seguimos con las reseñas a los ponchazos
1- Todos mienten de Matías Piñeyro

Será que tenemos la película argentina del festival?
Todos mienten brilla, es inteligente, es cinéfila, es divertida, es anti rosista, es una cosa que no se parece a nada que uno haya visto y al mismo tiempo recoge algunas cosas de lo mejor de la Nauvelle vogue. Un punto alto del festival.

2. Parke via de Enrique Rivero

Beto vive en una casa vacía que una millonaria tiene en venta desde hace treinta años. Tiene rutinas, novia, tiene una vida armada alrededor del cuidado de esa mansión que su patrona no puede vender. Filme festivalero de pura cepa y a pesar de eso, el final sorprende por su contindencia

3- Mamachas del ring de Betty M Park

Cholas que hacen lucha libre en Bolivia. El tema prometía pero el documental no cumple ni dignifica. Si hacen lucha libre que hablen menos y luchen más piensa uno mientras ve la pantalla.

4- El intruso Claire Dennis

Dando vueltas por la red tratando de entender este mamotreto, bello, pero mamotreto al fin encontré unas declaraciones de la directora: "En general, tenemos un primer borrador fluido, sin grietas en la exposición, y entonces siento que no suena musical o interesante para mí. En este punto empiezo a cortar cosas, porque creo que es importante cortar antes incluso de entrar a la sala de edición, es importante cortar ya en el guión. Quizá me equivoco, pero lo hago porque de alguna manera me parece más peligroso".
Inentendible y agotadora

5-. Sell out de Yeo Joon Han

Desconcertante por momentos, desenfadada en otros, esta película malaya es una comedia que se burla de los festivales en el comienzo de la película, después se vuelve una comedia musical o algo así, para cuando va terminando se pone moralista o algo así, de haber sostenido lo irreverente hubiera sido una gran película.

Ahhh! Ya abrió el Starbucks del abasto

28 de marzo de 2009

Por esas cosas de la vida el BAFICI quedó para el fin de semana.
Mi última expedición al cine de las salas pochocleras fue para asistir anonadado a una nadería llamada el jardín de la libélulas que para la gilada es la de Julia Roberts, lástima que su personaje fallece a poco de empezada la película.
No da para mucho más pero quiero proponer desde acá que a los directores que terminan películas sobre familias con el grupo que hasta allí reveló cosas horribles de su vida en común con todos juntos viendo filmaciones viejas se les retire el carnet de dirigir y se les prohiba acercase a una cámara a menos de 500 metros bajo el cargo de extorsionadores sentimentales.
En medio de un enjambre de muchachas, desnuda Madame Edwarda sacaba la lengua. Ella era, para mi gusto, encantadora. La elegí: ella se sentó cerca de mí. Apenas tuve tiempo de responder al mozo: tomé a Edwarda que se abandonó: nuestras bocas se juntaron en un beso enfermo. La sala estaba abarrotada de hombres y de mujeres y tal fue el desierto donde el juego se prolongó. Un instante su mano se deslizó, y yo me quebré de pronto como un vidrio, y temblé en mis pantalones; sentí a Madame Edwarda, de quien mis manos contenían las nalgas, ella misma al mismo tiempo desgarrada; y en sus ojos más grandes, dados vueltas, el terror, en su garganta un largo estrangulamiento. Me acordé que había deseado ser infame o, más bien, que hubiera sido necesario, de toda fuerza, que eso ocurriera. Adivinaba risas a través del tumulto de las voces, las luces, el humo. Pero nada contaba ya. Apreté a Edwarda en mis brazos, ella me sonrió: enseguida, transido, volví a sentir en mí un nuevo choque, una suerte de silencio cayó sobre mí de lo alto y me heló. Era elevado en un vuelo de ángeles, que no tenían cuerpos ni cabezas, hechos de deslizamientos de alas, pero era simple: me volví desgraciado y me sentí abandonado como lo estás en presencia de Dios. Era peor y más loco que la embriaguez. Y ante todo sentí una tristeza ante la idea de que esta grandeza, que caía sobre mí, me robaba los placeres que yo contaba con Edwarda. Me encontré absurdo: Edwarda y yo habíamos cambiado dos palabras. Experimenté un instante de gran malestar. No hubiera podido decir nada de mi estado: ¡en el tumulto y las luces, la noche caía sobre mí! Quise atropellar la mesa, tirarlo todo: la mesa estaba empotrada, fijada en el suelo. Un hombre no pudo soportar nada más cómico. Todo había desaparecido, la sala y Madame Edwarda. Sólo la noche...
(...)
La segundona tomó mi dinero, me levanté y seguí a Madame Edwarda cuya desnudez tranquila atravesó la sala. Pero el simple pasaje de en medio de las mesas abarrotadas de muchachas y clientes, ese rito grosero de la “dama que sube”, seguida por el hombre que le hará el amor, no fue en ese momento para mi más que una alucinante solemnidad: los talones de Madame Edwarda sobre el suelo embaldosado, el contoneo de ese largo cuerpo obsceno, el acre olor de mujer que goza, humeando para mí, de ese cuerpo blanco... madame Edwarda iba delante de mí... en nubes. La indiferencia tumultuosa de la sala a su felicidad, a la gravedad mesurada de sus pasos, era consagración real y fiesta florida: la muerte misma era de la fiesta, en eso de que la desnudez del burdel llama al cuchillo del carnicero. "

George Batille

Farmacia de turno

27 de marzo de 2009

Cuando vi la noticia sabía que alguien iba a hablar de esto en el blog y Alucinta no me dejó de a pie y se encarga de hablar de los orgasmos múltiples, de Xuxa, no de Alucinita y de los duendes de todas


la reina de los bajitos
Xuxa, de la que no teníamos noticias hace rato, reapareció para contar que está caliente. Muy caliente. Tan caliente que el aire acondicionado es lo único que le baja la temperatura del cuerpo. Un cuerpo que experimenta orgasmos múltiples (¿hay que salir a decirlo a los medios ?) y que cuando deja la cama, encuentra entre las sábanas, a unos duendecitos. Aunque ella no especificó si la visión fue el resultado de un agite de aquellos, quiero creer que Xuxa, como la mayoría de nosotros, ve cualquier cosa cuando acaba. Es posible además que dada su trayectoria una de sus fantasías más frecuentes sea la de Blancanieves. Quizá se dejó el consolador encendido toda la noche entre las piernas, eso le produjo cierta enajenación o ensoñación, creyó ver un duende donde había un dildo, y ante la visión de un dildo agonizante, a punto de extinguir las baterías, no le quedó otra que ponerse a rezar. Yo no soy creyente, pero créanme: hubiera
hecho lo mismo, porque a falta de fe, soy muy agradecida.

Alucinita



Emerenciano Sena es este hombre de nuestro interior profundo que se mandó el escrache al hijo de Carrió en el Chaco.
Emerenciano no es un filósofo precisamente y compelido a explicar el porque de ese ataque a la familia de Carrió se quejó de que le hicieran lío por tocarle el trasero a la mugrienta esa, lo cual habla del mal gusto de Emerenciano además.
Pero lejos de amilanarse por los retos de nuestros hombres de prensa Emerenciano (agarramela con la mano) llamo a nuestros hombres de la prensa independiente: mercenarios, forros de cuarta, cabezas huecas e incluso mandó a la concha de su madre a uno y amenazó con cagarlo a trompadas a otro, lo que a juzgar por su aspecto es posible que de intentarlo efectivamente lo haga porque todos los periodistas con los que habló son mas bien enclenques.
Los medios comentaron el asunto un poco horrorizados e incluso incluyeron entre los insultos a Tenembaum el de EMPLEADO DE CLARÍN lo que me parece que es apenas una descripción y no un insulto, al menos por ahora.

Lejos de amilanarnos por semejantes bestialidades les anunciamos orgullosos que a partir del Domingo Emerenciano se suma este blog cómo columnista. Al mejor estilo de Morales Solá analizará la actualidad nacional e incluso la internacional.
Cuando le pregunté al cerrar nuestro trato que opinaba de Obama me dijo que: es un negro culo roto y peor es la conchuda esa de la Hillary, flor de cornuda! .
Alto nivel de análisis, pasión y garra es lo que promete nuestro nuevo analista, cuando le agradecí que se sumara al blog me dijo: Andate a la recalcada concha de tu madre, pelotudo!
Hasta el Domingo Emerenciano! Le contesté

" Soy capaz de tantas cosas y no se dan cuenta. O no quieren darse cuenta. O hacen todo lo posible por no darse cuenta. Necedades. Dicen que la vida se puede recorrer por dos caminos: el bueno y el malo. Yo no creo eso. Yo más bien creo que son tres: el bueno, el malo y el que te dejan recorrer. El bueno lo he intentado andar y no me ha ido bien. Juro que ha sido así. De pequeño hice todo lo que consideré correcto y lo que está bendita New Orleáns, con sus acordes de ébano y sus insoportables chaquetas a rayas me inducía a hacer. Estudié profundamente y traté de trasladar mis conocimientos con pasión. Los estudiantes saben eso. También escribí encerrado en un pequeño mundo cuarto juntando frases, frustrándome ante las huidizas buenas palabras y las no menos resbaladizas imágenes, comparaciones, situaciones, personajes, diálogos. Asumí estar en ese camino porque es ese el modo como se consiguen los sueños. Al menos eso creía hasta un día, cuando tenía todo acabado y faltaba la confirmación de que había decidido bien, no hubo recompensa. No hubo zanahoria, Ahí me di cuenta de que ya estaba caminando, lejos de mi voluntad, por la otra senda. Esa que no es la buena ni la mala. Porque está claro que la buena es buena porque es una opción propia. La mala es mala porque también es tu opción. Pero la otra no es algo que hayas escogido, por lo cual no pueden decir que es ciertamente buena o ciertamente mala. Es ciertamente ajena, impropia. Por ese camino involuntario caminé, llevado de las narices, arrastrado como un palo sin poder animarme. Tuve que resignarme a ser como ellos me ordenaban, a aceptar sus juicios y sus rechazos. A comprobar una vez más que no todos pueden ver más allá de su aliento. A ser víctima de un sistema que hace de gente como yo infelices zombies o incomprendidos. Y hay que tener el espíritu muy bien templado, tal vez como acero damasquino o más, para afrontar semejante fuerza. "

La conjura de los necios (fragmento)
John Kennedy Toole


Alto comienzo para mí del BAFICI.
A las 21 en el Atlas Santa fe Nick y Norah´s Infinite play klist, que seguramente tendrá estreno comercial. Michel Sera es Nick y Kate Dennings es Norah y los dos se van a encontrar en una noche persiguiendo una banda de rock que se presenta en tugurios pero sin anunciarse es decir que sus fans deben seguir pistas transmitidas por algunas radios. Una comedia de adolescentes que hace que uno quiera volver a esa edad hasta que se acuerda que lo pasaba horrible. Hay una gran banda de sonido, chistes sobre bandas, la reivindicación siempre necesaria de I wanna hold your hand y Nueva York de noche como coprotagonista.
Después en la misma sala se proyectó Soul power, un documental sobre el festival de músicos negros que se armó en Kinshasha dentro del marco de la preparación de la pelea Alí Vs Foreman en 1974 con un cierre a puro de soul del padrino del Soul, el sr. James Brown. Imágenes increíbles, Alí declarando como solo él podía hacerlo y un poco antes del final a cargo de Brown aparece BB King.
Con semejante comienzo lo único que puedo decir es que me siento bien.

I FEEL GOOD

Whoa-oa-oa! I feel good, I knew that I would, now
I feel good, I knew that I would, now
So good, so good, I got you

Whoa! I feel nice, like sugar and spice
I feel nice, like sugar and spice
So nice, so nice, I got you

{ sax, two licks to bridge }

When I hold you in my arms
I know that I can't do no wrong
and when I hold you in my arms
My love won't do you no harm

and I feel nice, like sugar and spice
I feel nice, like sugar and spice
So nice, so nice, I got you

{ sax, two licks to bridge }

When I hold you in my arms
I know that I can't do no wrong
and when I hold you in my arms
My love can't do me no harm

and I feel nice, like sugar and spice
I feel nice, like sugar and spice
So nice, so nice, well I got you

Whoa! I feel good, I knew that I would, now
I feel good, I knew that I would
So good, so good, 'cause I got you
So good, so good, 'cause I got you
So good, so good, 'cause I got you
--

26 de marzo de 2009


Este sujeto es José María Marins y mañana tiene una presentación en el BAFICI, la ficha dice escuetamente
-Diálogo con José Mojica Marins – Cuentos de terror
Modera: Sebastián Rotstein
16h Auditorio Espacio BAFICI

Lo cual no dice mucho, la ficha anuncia


Lugar y Fecha de Nacimiento

San Pablo / Sao Paoulo, Brasil, 1936

Filmografía

1987 48 horas de sexo alucinante / 48 Hours of Hallucinatory Sex

1985 24 horas de sexo explícito / 24 Hours of Explicit Sex

1974 O Exorcismo Negro / Black Exorcism of Coffin Joe

1967 Esta Noite Encarnarei no Teu Cadáver / Tonight I Will Eat Your Corpse

1964 À Meia-Noite Levarei Sua Alma / At Midnight I'll Take Your Soul

Lo que no dice todo esto es que el tipo tiene el dudoso honor de haber hecho la primera porno con un perro o algo así y salvajadas por el estilo.
El moderador es un experto en Mojica Marins, en cine porno con perros y carga con el dudoso honor de ser amigo de la casa. Una charla como para no perderse y hacerse presente. eso si no lo lleven al Bobby porque no se sabe que le puede pasar



Marie-Monique Robin estará en La Plata, Buenos Aires y Los Toldos presentando su
documental:

El Mundo Según Monsanto

Los días 28, 29 y 30 de marzo.

Más información en:

http://partido-pirata.blogspot.com/search/label/uba
Ayer cuando regresé de la apertura del BAFICI un amigo me pasó un link a INFOBAE donde habían subido un video que era un clip donde el negro Oro con voz engolada un texto bastante miserable y lleno de lugares comunes al estilo taxista facho.
Al poco rato el engendro ya estaba yuoutube, clickeen acá y veanlón.
Ese bodrio, leído con voz engolada encima no es original. El diario Crítica hoy desenmascara a C5N y al negro Oro



La mejicaneada del negro Oro


Elwey Maska Brown tenía 25 años cuando el 29 de marzo de 2008 subió a YouTube, desde la región de Tamaulipas, un clip de su autoría. Con una edición básica de imágenes y una editorial leída por una voz en off, hizo una dura crítica a la idiosincrasia mexicana y a la responsabilidad de toda la sociedad en la falta de crecimiento del país.

Ayer, 25 de marzo de 2009, un día después de la conmemoración del golpe de Estado de 1976, el periodista Oscar “El Negro” González Oro —uno de los que capta la mayor audiencia radial en el país — hizo una editorial conmovedora en su programa Posdata, emitido por la señal C5N, en la que también habló de las peculiares características del ser argentino.

Tal fue la intensidad de las palabras del Negro que el multimedio replicó el discurso en el sitio Infobae.com (donde fue titulado “Conmovedor mensaje a los argentinos) y logró cientos de lectores vivaran la prosa y verba del periodista estrella.

Pero lo que no hizo González Oro fue admitir que su brillante idea había sido robada del clip mexicano y adaptada a los usos y costumbres argentinas . “Somos un pueblo de malas copias que no creamos nada original”, repetió Oscar mejicaneando a los mexicanos y estafando los argentinos.

Lo que sigue son las desgrabaciones de ambas editoriales. Y que el lector saque su propia conclusión.

Clip dirigido por Elweyk Maska Brown (http://www.youtube.com/user/leonz28)

Una reflexión para todos nosotros que somos mexicanos. La creencia general fue que Zedillo no servía. El año pasado se decía que Fox no sirvió y el que está ahora después de Fox tampoco servirá para nada. Por eso estoy empezando a sospechar que el problema no está en lo ratero que fue Salinas de Gortari, en la ineptitud de Zedillo o en lo hablador de Fox. El problema está en nosotros. Sí, nosotros como pueblo. Nosotros como materia prima de un país. Porque pertenezco a un país donde la viveza es siempre valorada tanto o más que un dólar. Un país donde hacerse rico de la noche a la mañana es una virtud más apreciada que formar una familia a largo plazo basada en valores y respeto a los demás. Pertenezco a un país donde lamentablemente los periódicos jamás podrán venderse como se venden en otros países es decir, poniéndolo en máquinas en las banquetas donde uno paga por un solo ejemplar y saca un solo periódico dejando los demás en donde están. Pertenezco a un país donde las empresas privadas y secretarías de Estado son papelerías particulares donde sus empleados deshonestos que se llevan para sus casas como si tal cosa hojas de papel, bolígrafos, carpetas, marcadores y todo lo que les falta sea para la tarea o la escuela de sus hijos. Pertenezco a un país donde la gente se siente triunfar si consigue robarse la señal de cablevisión del vecino, un país donde la gente inventa a la hora de llenar sus declaraciones de hacienda para no pagar o pagar menos impuestos.

Pertenezco a un país donde la impunidad es un hábito, en donde los directivos de las empresas no generan ningún capital humano, en donde no hay interés por la ecología, en donde las personas tiran la basura en las calles y luego le reclaman al gobierno por no dar mantenimiento al drenaje. Un país en donde no existe la cultura por la lectura, no hay conciencia ni memoria por la política, no hay interés por la economía porque solamente les interesa Hugo Sánchez y la selección mexicana. Un país donde nuestros diputados y senadores trabajan pocos días al año y cobran todos los demás como si fueran altos ejecutivos. Pertenezco a un país donde la licencia de conducir, los certificados médicos, la residencia mexicana e incluso hasta la ciudadanía mexicana se puede comprar sin hacer ningún tipo de examen. Pertenezco a un país donde puede subir una persona de edad muy avanzada o una mujer con un niño en brazos y la persona que viene sentada en el asiento especial para estas personas se hace que está durmiendo para no dárselo y si alguien le reclama se levanta para darle un golpe o decirle una mala palabra. Un país en el cual el derecho de paso es para el automóvil y no para el peatón. Un país en donde la gente está llena de faltas pero que disfruta criticando a sus gobernantes o a sus políticos. Mientras más le digo ratero a Salinas mejor soy yo como persona, a pesar de que ayer compré discos y ropa pirata y además de eso me consiguieron todas las preguntas del examen de matemáticas para mañana. Mientras más le digo falso a Fox, mejor soy yo como mexicano o mexicana. A pesar de que esta mañana me fregué a un cliente a través de un fraude, me fregué a mis empleados sin pagarles el tiempo extra.

Ya basta, por favor ya basta. Como materia prima de un país tenemos muchas cosas buenas pero nos falta mucho para ser los hombres y mujeres que nuestro país necesita porque esos defectos, esa sagacidad congénita, esa deshonestidad, esa falta de calidad humana, más que Salinas o que Fox es lo que realmente nos tiene fregados a México. Lo siento mucho porque aunque Fox hubiera renunciado el próximo que le siga tendrá que seguir trabajando con la misma materia prima defectuosa. No tengo ninguna garantía de que alguien lo pueda hacer mejor. Porque en lugar de tomar nuestro destino en nuestras manos, jodidamente estamos esperando que alguien nos señale un camino destina. Tenemos que radicar primero los vicios que tenemos como pueblo y después cambiar nosotros solitos como mexicanos por eso es que nadie servirá. Ni sirvió Salinas, ni sirvió Zedillo ni sirvió Fox ni tampoco va a servir Calderón ¿O qué, necesitamos traerte un dictador para que nos haga cumplir la ley con la fuerza por medio del terror y del miedo? Aquí hace falta otra cosa. Algo más inteligente que cacerolazos, paros, bloqueos y machetes. Y mientras esa otra cosa no empiece a surgir desde abajo hacia arriba o desde arriba hacia abajo o del centro para los lados o como sea seguiremos igualmente condenados, igualmente estancados, igualmente fregados. Y no importa para donde te vayas. Así te vayas para Europa, para Canadá, para Estados Unidos, donde quiera que vayas siempre llevarás México dentro de ti. Si no cambias tu forma de pensar, estés donde estés, seguiremos igualmente fregados. Porque es un sabroso ser mexicano y vivir a la mexicana, pero cuando esa mejicaneidad autóctona empieza a hacerle daño a nuestras posibilidades como nación, ahí la cosa cambia. Ya que un nuevo presidente con los mismos mexicanos tampoco podrá hacer nada. Siempre le vamos al débil o al desvalido por lástima. Porque nos sentimos igual de pequeños. Fiesta nacional por un segundo lugar. Héroes nacionales a quienes ganan algo. Porque nosotros mismos jamás creemos que vamos a ganar nada. Tenemos que reflejarnos en los triunfos de otros porque los nuestros son muy escasos. Admiramos la mediocridad en programas de televisión nefastos y francamente tolerantes con el fracaso. Telenovelas, baila por cualquier sueño tarugada. Es la industria de la disculpa y la estupidez. No nos damos cuenta que en lugar de buscar nuevos mercados y apoyar al interno, estamos esperando inmóviles que China nos arrase y en menos de 25 años China será la potencia mundial y en México no habrá empleo para nuestros hijos pero somos un pueblo de malas copias que no creamos nada original . Fíjense cómo somos los mexicanos, vendemos petróleo crudo e importamos gasolina cara, pero viva la soberanía. Pobres y jodido, pero muy soberanos.

Después de este mensaje, francamente he pensado en buscar al responsable. No para castigarlo sino para exigirle. Sí, exigirle que mejore su comportamiento y no se haga el que la Vírgen le habla. He decidido buscar al responsable de que México esté fregado y estoy seguro de que lo voy a encontrar esta tarde cuando me vea en el espejo. Ahí estará, no necesito buscarlo en otro lado. Y le voy a exigir, le voy a suplicar, si es necesario, que me ayude a hacer un México mejor. Gracias.


El discurso de Oscar “El Negro” González Oro (http://www.infobae.com/contenidos/438616-101275-0-Conmovedor-mensaje-los-argentinos)


Un mensaje general para todos los argentinos. La creencia general fue que Menem nos robó. Se decía que De la Rúa era un inútil que no servía, que Duhalde era un mafioso, que con Kirchner volvieron los Montoneros y que ahora Cristina no sirve para nada, por eso estoy empezando a sospechar que el problema no está en Menem, De la Rúa, Duhalde, Kirchner o Cristina. El problema está en nosotros. Sí, nosotros como pueblo. Nosotros como materia prima de un país. Porque pertenezco a un país donde la viveza criolla es una moneda que siempre es valorada, tanto o más que un dólar. Un país donde hacerse rico de la noche a la mañana es una virtud más apreciada que formar una familia a largo plazo basada en valores y respeto por los demás. Pertenezco a un país donde, lamentablemente, los periódicos jamás se podrán vender como se venden en otros países, en máquinas donde uno paga por un solo ejemplar y saca un solo periódico dejando los demás en donde están.

Pertenezco a un país donde los delincuentes tienen más derechos que las víctimas, donde la justicia deja en libertad a los violadores. Pertenezco a un país donde la gente festeja si consigue robarse la señal de televisión por cable. Un país donde la gente hace todo lo posible por no pagar o pagar menos impuestos. Pertenezco a un país donde la impunidad es un hábito, en donde no hay interés por la ecología, en donde las personas tiran la basura en las calles y luego le reclaman al gobierno por la falta de limpieza pública. Un país en donde no existe la cultura por la lectura, no hay conciencia ni memoria de la política, no hay interés por la economía porque solamente les interesa la pelea entre Maradona y Riquelme. Pertenezco a un país donde las licencias de conducir, los certificados médicos e incluso hasta la ciudadanía argentina puede comprarse sin hacer ningún tipo de examen. Pertenezco a un país donde puede subir un anciano o una mujer con un niño en brazos y la persona que viene sentada en el asiento especial para estas personas simula estar durmiendo para no dárselo y si alguien le reclama se levanta para golpearla. Un país donde el derecho de paso es para los automóviles y no para el peatón. Un país en donde la gente está llena de faltas pero que disfruta criticando a sus gobernantes o a sus políticos. Mientras más le digo ladrón a Menem, inútil a De la Rúa, mafioso a Duhalde, montonero a Kirchner e inoperante a Cristina mejor soy yo como persona, a pesar de que ayer compré discos y ropa trucha. Mejor soy yo como argentino a pesar de que esta mañana estafé a un cliente o perjudiqué a mis empleados al no pagarle las horas extras trabajadas.

Basta, por favor basta. Como materia prima de un país tenemos muchas cosas buenas pero nos falta mucho para ser los hombres y mujeres que nuestro país necesita porque esos defectos, esa viveza congénita, esa deshonestidad, esa falta de calidad humana es lo que nos tiene real y francamente engañados a los argentinos. Lo siento mucho porque aunque pase este gobierno el próximo deberá seguir trabajando con la misma materia prima defectuosa. Tenemos que radicar primero los vicios que tenemos como pueblo y después empezar a cambiar nosotros mismos como argentinos. Por eso es que nadie servirá. Ni sirvió Menem, ni sirvió De la Rúa, ni sirvió Duhalde, ni Kirchner ni tampoco va a servir Cristina ¿Qué necesitamos. Que vuelva la dictadura militar para que nos haga cumplir la ley con la fuerza por medio del terror y del miedo? Aquí hace falta otra cosa. Algo más inteligente que cacerolazos, paros o piqueteros que corten nuestras calles o rutas. Necesitamos que todo esto cambie o seguiremos igualmente condenados, igualmente estancados. Y no importa para donde te vayas. Así viajes a Europa, a Estados Unidos o a China siempre llevará a la Argentina adentro tuyo. Si no modificas tu forma de pensar, estés donde estés seguiremos corridos. Porque es muy sabroso ser argentinos y vivir como vivimos, pero cuando esa argentinidad autóctona empieza a hacerle daño a nuestra posibilidad de desarrollo como nación, ahí la cosa cambia.

Después de este mensaje, francamente pienso buscar al responsable. No para castigarlo sino para exigirle. Sí, exigirle que mejore su comportamiento. He decidido buscar al responsable de que Argentina esté mal y estoy seguro de que lo voy a encontrar esta noche cuando me vea en el espejo. Ahí estará, no necesito buscarlo en otro lado. Y le voy a exigir, le voy a suplicar, si es necesario, que me ayude a hacer una Argentina mejor. Gracias.

Este Domingo termina Lo pasado pensado en Rock and Pop

Dos años contando la historia no es poco y había gente que se levantaba a las 10 para escuchar a Felipe Pigna, Luciano di Vito y Jorge Bernárdez. Ahora podrán seguir durmiendo y también Martín Pigna (productor) y Martín Messuti que era el ingeniero de sonido.
Fue lindo y bueno mientras duró.

25 de marzo de 2009




Ser gobernado

“¡Oh, humanidad!, ¡Humanidad! ¿Y es posible que durante sesenta siglos hayas vivido en tanta abyección? Te llamas santa y sagrada y no eres más que la constante y gratuita prostituta de tus lacayos, de tus curas y de tus soldados. ¡Tú lo conoces, y sin embargo, lo sufres! Estar gobernado equivale a estar con guardias de vista, a vivir inspeccionada, espiada, dirigida, legislada, reglamentada, hollada, adoctrinada, sermoneada, violentada, estimada, apreciada, censurada, y mandada por hombres que para ello carecen de títulos, de ciencia y de virtudes... Estar gobernado equivale a estar registrada, tarifada, timbrada, medida, cotizada, licenciada, privilegiada, enmendada, amonestada, violada, impedida, reformada, dirigida y corregida en cada operación, en cada transacción, en cada movimiento que emprendas.

Bajo el pretexto de utilidad pública y en nombre del interés general se imponen contribuciones, se hace la ejecución de los bienes del individuo, se le exige recate y se le explota, monopoliza, concusiona, precipita, mistifica y roba; después, a la menor resistencia, a la primera queja, se le reprime, se le multa, se le vilipendia, se le veja se le pega, se le sacude, se le intima, se le desarma, se le agarrota, se le encarcela, se le fusila, se le ametralla, se le juzga, se le condena, se le deporta, se le sacrifica, se le vende, se le hace traición, y, para colmo de esto, no falta quien luego se le burle en sus barbas, le ultraje y le deshonre. He ahí el gobierno, he ahí la justicia, he ahí la moral. Y sin embargo, entre nosotros existen demócratas que pretenden que el gobierno tiene algo bueno; existen socialistas que en nombre de la libertad, la igualdad y la fraternidad, sostienen esta ignonimia: existen, en fin, proletarios que aceptan candidaturas a la presidencia de la República. ¡Hipócritas!.”

Idea general de la revolución en el siglo XIX. Proudhon. 1851.


En el post sobre el BAFICI piden que cuente algo del recital Amnesty aquel de 1988 en River. Las historias son conocidas pero bueno ya que hay interesados veamos que se puede contar.
Amnesty fue el gran evento de ese año, en Amnesty estuvimos todos, pero todos. Recordemos de que se trataba, un grupo de estrellas de rock de gira bajo la consigna Derechos humanos Ya! con Amnesty International detrás. Springsteen, Gabriel, Sting, Tracy Chapman (la socia número uno de la asociación negros sin ritmo), Yous´ndur (los africanos eran la última moda gracias a Gabriel y a Paul Simon) y un par de créditos locales León Gieco y Charly García.
Antes de pasar a lo que pasó con los músicos en los camarines me voy a remitir a una anécdota que aparece en el libro La rebeldía Pop de Diego Rottman y Jorge Bernárdez sobre Mario Pergolini en el que se habla de lo mentiroso que era Mario por aquellos años:
Una antigua pareja – que por aquellos días ya trabajaba de periodista - aun recuerda cuando debía hacer frente a los efectos de algunas de las invenciones de su ex novio. "¿Qué hermano desaparecido? Si Mario tiene una sola hermana y está viva", tuvo que decirle a un pobre incauto que, durante el cierre del festival de Amnesty Internacional en el estadio de River Plate y mientras Peter Gabriel entonaba Biko (canción dedicada al activista sudafricano), se había cruzado con un Pergolini conmocionado hasta las lágrimas "porque yo tengo un hermano desaparecido y en la pared de su celda había escrito un nombre: Biko"
El show estaba armado para el lucimiento de los gringos a tal punto que el sonido que pusieron para los números locales que oficiaban de soportes era el 25 % o menos que el que usaban las estrellas. Gieco cumplió con su parte acústica fue solidario y ejemplar digamos. Charly se cagó en la idea de que ellos debían ir a menos y en lugar de tocar el piano y hacer un show acústico subió con la banda y descontroló. de todas maneras aconsejó leer el librito que no es joda y cuando cantó Los dinosaurios dijo: La persona que amas puede desaparecer (y eso es jodido). En los camarines la cosa con Charly no había sido pacífica Springsteen lo odió de una, Sting le escapaba y solo Gabriel le tiró buena onda. Los cruces con the boss fueron bravos y Charly luego diría del yanky que era un enano botón y que él lo había puesto en su lugar: Acá el único jefe soy yo le batió Charly entre bambalinas y tuvo razón. Cuando llegó el último tema y en pleno los músicos de la gira cantaban el tema emblemático que era get up, stand up de Bob Marley el público seguía las indicaciones que García daba desde el escenario El estadio bailó al compás de García y Springsteen y Sting se la tuvieron que morfar.
Hasta acá los hechos, pero permitanme decir que esa noche si hubo un show que nos dio vuelta a los que estábamos en River fue el de Springsteen, fue la sorpresa de la noche mas allá de no ser el jefe.


Get up, stand up: stand up for your rights!
Get up, stand up: stand up for your rights!
Get up, stand up: stand up for your rights!
Get up, stand up: dont give up the fight!

Preacherman, dont tell me,
Heaven is under the earth.
I know you dont know
What life is really worth.
Its not all that glitters is gold;
alf the story has never been told:
So now you see the light, eh!
Stand up for your rights. come on!

Get up, stand up: stand up for your rights!
Get up, stand up: dont give up the fight!
Get up, stand up: stand up for your rights!
Get up, stand up: dont give up the fight!

Most people think,
Great God will come from the skies,
Take away everything
And make everybody feel high.
But if you know what life is worth,
You will look for yours on earth:
And now you see the light,
You stand up for your rights. jah!

Get up, stand up! (jah, jah!)
Stand up for your rights! (oh-hoo!)
Get up, stand up! (get up, stand up!)
Dont give up the fight! (life is your right!)
Get up, stand up! (so we cant give up the fight!)
Stand up for your rights! (lord, lord!)
Get up, stand up! (keep on struggling on!)
Dont give up the fight! (yeah!)

We sick an tired of-a your ism-skism game -
Dyin n goin to heaven in-a jesus name, lord.
We know when we understand:
Almighty God is a living man.
You can fool some people sometimes,
But you cant fool all the people all the time.
So now we see the light (what you gonna do? ),
We gonna stand up for our rights! (yeah, yeah, yeah!)

So you better:
Get up, stand up! (in the morning! git it up!)
Stand up for your rights! (stand up for our rights!)
Get up, stand up!
Dont give up the fight! (dont give it up, dont give it up!)
Get up, stand up! (get up, stand up!)
Stand up for your rights! (get up, stand up!)
Get up, stand up! ( ... )
Dont give up the fight! (get up, stand up!)
Get up, stand up! ( ... )
Stand up for your rights!
Get up, stand up!
Dont give up the fight! /fadeout/

24 de marzo de 2009

Después del inminente éxito de Mundo alas, Gieco ya planea la segunda parte. Se va a ir de gira con el elenco actual de Operación triunfo!

"Las cosas más importantes son siempre las más difíciles de contar. Son cosas de las que uno se avergüenza, porque las palabras las degradan. Al formular de manera verbal algo que mentalmente nos parecía ilimitado, lo reducimos a tamaño natural. Claro que eso no es todo, ¿verdad? Todo aquello que consideramos más importante está siempre demasiado cerca de nuestros sentimientos y deseos más recónditos, como marcas hacia un tesoro que los enemigos ansiaran robarnos. Y a veces hacemos revelaciones de este tipo y nos encontramos sólo con la mirada extrañada de la gente que no entiende en absoluto lo que hemos contado, ni por qué nos puede parecer tan importante como para que casi se nos quiebre la voz al contarlo. Creo que eso es precisamente lo peor. Que el secreto lo siga siendo, no por falta de un narrador, sino por falta de un oyente comprensivo".

El cuerpo (Fragmento)
Stephen King
En pocas horas empieza

que se puede hacer salvo ver películas?

Ella es una actriz,
se seca y mira el mar, se viste de plata,
nadie la viene a buscar,
no espera que toquen el timbre
se monta en un convertible
y se va, ya verán.
Que se puede hacer salvo ver películas,
sueño con la actriz que se seca y mira el mar,
mi corazón es de ella,
mi mente está en las estrellas.
Sobre la T.V. se duermen mis dos gatos
salgo a caminar para matar el rato
y de pronto yo la veo entre los autos
justo cuando la luz roja cierra el paso
me acercaré al convertible
le diré: "quiero ser libre, llévame, por favor"
Que se puede hacer salvo ver películas.


La máquina de hacer pájaros
Y para cuando el comienzo del otoño?

23 de marzo de 2009


Samurai dice
Mundo alas es una especie de Freacks, el musical!
Alucinita dice:
A mí Mundo alas me pone down
Samurai dice:
Jaaaaa, creo que te lo robo!
Alucinita dice:
león Gieco es un caso raro
Samurai dice:
Mundo Alas me pone down- Corky
alucinita dice: (20:03:37)
Gieco tiene un valor: habla sin filtro en un país careta
Samurai dice: (20:04:27)
es cierto... y susana tambien!
alucinita dice: (20:04:43)
interesante tu reflexión
Samurai dice: (20:04:58)
hoy estoy reflexivo
alucinita dice: (20:05:15)
no t estreses
Samurai dice: (20:05:39)
estoy a punto de poner lo de mundo alas en el nik y qe me odien todos por tu culpa!
alucinita dice: (20:06:32)
sos un caso, tarado, me lo afanás y no querés ser odiado x algo que ni siquiera pensaste
Samurai dice: (20:06:55)
jajaja es una sucesión de cosas incorrectas parezco George constanza
alucinita dice: (20:07:31)
síiiiiii, totalmente! posteá la historia completa es más interesante
Samurai dice: (20:08:42)
hoy me mandaron un sumario en el que decían que "Sixto Palavecino tradució el Martin fierro al quechua"
alucinita dice: (20:09:32)
jajajjajja che, voy a comer algo, llegó la cena nos vemos el finde en el abasto


Cadáveres

Bajo las matas
En los pajonales
Sobre los puentes
En los canales
Hay Cadáveres

En la trilla de un tren que nunca se detiene
En la estela de un barco que naufraga
En una olilla, que se desvanece
En los muelles los apeaderos los trampolines los malecones
Hay Cadáveres

En las redes de los pescadores
En el tropiezo de los cangrejales
En la del pelo que se toma
Con un prendedorcito descolgado
Hay Cadáveres

En lo preciso de esta ausencia
En lo que raya esa palabra
En su divina presencia
Comandante, en su raya
Hay Cadáveres

En las mangas acaloradas de la mujer del pasaporte que se arroja
por la ventana del barquillo con un bebito a cuestas
En el barquillero que se obliga a hacer garrapiñada
En el garrapiñiero que se empana
En la pana, en la paja, ahí
Hay Cadáveres

Precisamente ahí, y en esa richa
de la que deshilacha, y
en ese soslayo de la que no conviene que se diga, y
en el desdén de la que no se diga que no piensa, acaso
en la que no se dice que se sepa...
Hay Cadáveres

Empero, en la lingüita de ese zapato que se lía disimuladamente, al
espejuelo, en la
correíta de esa hebilla que se corre, sin querer, en el techo, patas
arriba de ese monedero que se deshincha, como un buhón, y, sin
embargo, en esa c... que, cómo se escribía? c. .. de qué?, mas, Con
Todo
Sobretodo
Hay Cadáveres

En el tepado de la que se despelmaza, febrilmente, en la
menea de la que se lagarta en esa yedra, inerme en el
despanzurrar de la que no se abriga, apenas, sino con un
saquito, y en potiche de saquitos, y figurines anteriores, modas
pasadas como mejas muertas de las que
Hay Cadáveres

Se ven, se los despanza divisantes flotando en el pantano:
en la colilla de los pantalones que se enchastran, símilmente;
en el ribete de la cola del tapado de seda de la novia, que no se casa
porque su novio ha
…............................!
Hay Cadáveres

En ese golpe bajo, en la bajez
de esa mofleta, en el disfraz
ambiguo de ese buitre, la zeta de
esas azaleas, encendidas, en esa obscuridad
Hay Cadáveres

Está lleno: en los frasquitos de leche de chancho con que las
campesinas
agasajan sus fiolos, en los
fiordos de las portuarias y marítimas que se dejan amanecer, como a
escondidas, con la bombacha llena; en la
humedad de esas bolsitas, bolas, que se apisonan al movimiento de
los de
Hay Cadáveres

Parece remanido: en la manea
de esos gauchos, en el pelaje de
esa tropa alzada, en los cañaverales (paja brava), en el botijo
de ese guacho, el olor a matorra de ese juiz
Hay Cadáveres

Ay, en el quejido de esa corista que vendía "estrellas federales"
Uy, en el pateo de esa arpista que cogía pequeños perros invertidos,
Uau, en el peer de esa carrera cuando rumbea la cascada, con
una botella de whisky "Russo" llena de vidrio en los breteles, en ésos,
tan delgados,
Hay Cadáveres

En la finura de la modistilla que atara cintas do un buraco hubiere
En la delicadeza de las manos que la manicura que electriza
las uñas salitrosas, en las mismas
cutículas que ella abre, como en una toilette; en el tocador, tan
...indeciso..., que
clava preciosamente los alfiles, en las caderas de la Reina y
en los cuadernillos de la princesa, que en el sonido de una realeza
que se derrumba, oui
Hay Cadáveres

Yes, en el estuche de alcanfor del precho de esa
¡bonita profesora!
Ecco, en los tizones con que esa ¡bonita profesora! traza el rescoldo
de ese incienso;
Da, en la garganta de esa ajorca, o en lo mollejo de ese moretón
atravesado por un aro, enagua, en
Ya
Hay Cadáveres

En eso que empuja
lo que se atraganta,
En eso que traga
lo que emputarra,
En eso que amputa
lo que empala,
En eso que ¡puta!
Hay Cadáveres

Ya no se puede sostener: el mango
de la pala que clava en la tierra su rosario de musgos,
el rosario
de la cruz que empala en el muro la tierra de una clava,
la corriente
que sujeta a los juncos el pichido - tin, tin . . . - del son-
ajero, en el gargajo que se esputa...
Hay Cadáveres

En la mucosidad que se mamosa, además, en la gárgara; en la también
glacial amígdala; en el florete que no se succiona con fruición
porque guarda una orla de caca; en el escupitajo
que se estampa como sobre en un pijo,
en la saliva por donde penetra un elefante, en esos chistes de
la hormiga,
Hay Cadáveres

En la conchita de las pendejas
En el pitín de un gladiador sureño, sueño
En el florín de un perdulario que se emparrala, en unas
brechas, en el sudario del cliente
que paga un precio desmesuradamente alto por el polvo,
en el polvo
Hay Cadáveres

En el desierto de los consultorios
En la polvareda de los divanes "inconcientes"
En lo incesante de ese trámite, de ese "proceso" en hospitales
donde el muerto circula, en los pasillos
donde las enfermeras hacen SHHH! con una aguja en los ovarios,
en los huecos
de los escaparates de cristal de orquesta donde los cirujanos
se travisten de ''hombre drapeado",
laz zarigueyaz de dezhechoz, donde tatúase, o tajéase (o paladea)
un paladar, en tornos
Hay Cadáveres

En las canastas de mamá que alternativamente se llenan o vacían de
esmeraldas, canutos, en las alforzas de ese
bies que ciñe-algo demás-esos corpiños, en el azul Iunado del cabe-
llo, gloriamar, en el chupazo de esa teta que se exprime, en el
recIinatorio, contra una mandolina, salamí, pleta de tersos caños . ..
Hay Cadáveres

En esas circunstancias, cuando la madre se
lava los platos, el hijo los pies, el padre el cinto, la
hermanita la mancha de pus, que, bajo el sobaco, que
va "creciente", o
Hay Cadáveres

Ya no se puede enumerar: en la pequeña ''riela" de ceniza
que deja mi caballo al fumar por los campos (campos, hum…),o por
los haras, eh, harás de cuenta de que no
Hay Cadáveres

Cuando el caballo pisa
los embonchados pólderes,
empenachado se hunde
en los forrajes;
cuando la golondrina, tera tera,
vola en circuitos, como un gallo, o cuando la bondiola
como una sierpe 'leche de cobra" se
disipa,
los miradores llegan todos a la siguiente
conclusión:
Hay Cadáveres

Cuando los extranjeros, como crápulas, ("se les ha volado la
papisa, y la manotean a dos cuerpos"), cómplices,
arrodíllanse (de) bajo la estatua de una muerta,
y ella es devaluada!
Hay Cadáveres

Cuando el cansancio de una pistola, la flaccidez de un ano,
ya no pueden, el peso de un carajo, el pis de un
''palo borracho", la estirpe real de una azalea que ha florecido
roja, como un seibo, o un servio, cuando un paje
la troncha, calmamente, a dentelladas, cuando la va embutiendo
contra una parecita, y a horcajadas, chorrea, y
Hay Cadáveres

Cuando la entierra levemente, y entusiasmado por el su-
ceso de su pica, más
atornilla esa clava, cuando "mecha"
en el pistilo de esa carroña el peristilo de una carroza
chueca, cuando la va dándola vuelta
para que rase todos.. . los lunares, o
Sitios,
Hay Cadáveres

Verrufas, alforranas (de teflón), macarios muermos: cuando sin...
acribilla, acrisola, ángeles miriados' de peces espadas, mirtas
acneicas, o sólo adolescentes, doloridas del
dedo de un puntapié en las várices, torreja
de ubre, percal crispado, romo clít ...
Hay Cadáveres

En el país donde se yuga el molinero
En el estado donde el carnicero vende sus lomos, al contado,
y donde todas las Ocupaciones tienen nombre….
En las regiones donde una piruja voltèa su zorrito de banlon,
la huelen desde lejos, desde antaño
Hay Cadáveres

En la provincia donde no se dice la verdad
En los locales donde no se cuenta una mentira
-Esto no sale de acá-
En los meaderos de borrachos donde aparece una pústula roja en
la bragueta del que orina-esto no va a parar aquí -, contra los
azulejos, en el vano, de la 14 o de la 15, Corrientes y
Esmeraldas,
Hay Cadáveres

Y se convierte inmediatamente en La Cautiva,
los caciques le hacen un enema,
le abren el c... para sacarle el chico,
el marido se queda con la nena,
pero ella consigue conservar un escapulario con una foto borroneada
de un camarín donde...
Hay Cadáveres

Donde él la traicionó, donde la quiso convencer que ella
era una oveja hecha rabona, donde la perra
lo cagó, donde la puerca
dejó caer por la puntilla de boquilla almibarada unos pelillos
almizclados, lo sedujo,
Hay Cadáveres

Donde ella eyaculó, la bombachita toda blanda, como sobre
un bombachón de muñequera como en
un cáliz borboteante-los retazos
de argolla flotaban en la "Solución Humectante" (método agua por
agua),
ella se lo tenía que contar
Hay Cadáveres

El feto, criándose en un arroyuelo ratonil,
La abuela, afeitándose en un bols de lavandina,
La suegra, jalándose unas pepitas de sarmiento,
La tía, volviéndose loca por unos peines encurvados
Hay Cadáveres

La familia, hurgándolo en los repliegues de las sábanas
La amiga, cosiendo sin parar el desgarrón de una "calada"
El gil, chupándose una yuta por unos papelitos desleídos
Un chongo, cuando intentaba introducirla por el caño de escape de
una Kombi,
Hay Cadáveres

La despeinada, cuyo rodete se ha raído
por culpa de tanto "rayito de sol", tanto "clarito";
La martinera, cuyo corazón prefirió no saberlo;
La desposeída, que se enganchó los dientes al intentar huir de un taxi;
La que deseó, detrás de una mantilla untuosa, desdentarse
para no ver lo que veía:
Hay Cadáveres

La matrona casada, que le hizo el favor a la muchacho pasándole un
buen punto;
la tejedora que no cánsase, que se cansó buscando el punto bien
discreto que no mostrara nada
- y al mismo tiempo diera a entender lo que pasase -;
la dueña de la fábrica, que vio las venas de sus obreras urdirse
táctilmente en los telares-y daba esa textura acompasada...
lila...
La lianera, que procuró enroscarse en los hilambres,
las púas
Hay Cadáveres

La que hace años que no ve una pija
La que se la imagina, como aterciopelada, en una cuna (o cuña)
Beba, que se escapó con su marido, ya impotente, a una quinta
donde los
vigilaban, con un naso, o con un martillito, en las rodillas, le
tomaron los pezones, con una tenacilla (Beba era tan bonita como una
profesora…)
Hay Cadáveres

Era ver contra toda evidencia
Era callar contra todo silencio
Era manifestarse contra todo acto
Contra toda lambida era chupar
Hay Cadáveres

Era: "No le digas que lo viste conmigo porque capaz que se dan
cuenta"
O: "No le vayas a contar que lo vimos porque a ver si se lo toma a
pecho"
Acaso: "No te conviene que lo sepa porque te amputan una teta"
Aún: "Hoy asaltaron a una vaca"
"Cuando lo veas hacé de cuenta que no te diste cuenta de nada
...y listo"
Hay Cadáveres

Como una muletilla se le enchufaba en el pezcuello
Como una frase hecha le atornillaba los corsets, las fajas
Como un titilar olvidadizo, eran como resplandores de mangrullo, como
una corbata se avizora, pinche de plata, así
Hay Cadáveres

En el campo
En el campo
En la casa
En la caza
Ahí
Hay Cadáveres

En el decaer de esta escritura
En el borroneo de esas inscripciones
En el difuminar de estas leyendas
En las conversaciones de lesbianas que se muestran la marca de la liga,
En ese puño elástico,
Hay Cadáveres

Decir "en" no es una maravilla?
Una pretensión de centramiento?
Un centramiento de lo céntrico, cuyo forward
muere al amanecer, y descompuesto de
El Túnel
Hay Cadáveres

Un área donde principales fosas?
Un loro donde aristas enjauladas?
Un pabellón de lolas pajareras?
Una pepa, trincada, en el cubismo
de superficie frívola...?

Hay Cadáveres

Yo no te lo quería comentar, Fernando, pero esa vez que me mandaste
a la oficina, a hacer los trámites, cuando yo
curzaba la calle, una viejita se cayó, por una biela, y los
carruajes que pasaban, con esos crepés tan anticuados (ya preciso,
te dije, de otro pantalón blanco), vos creés que se iban a
dedetener, Fernando? Imaginá…
Hay Cadáveres

Estamos hartas de esta reiteración, y llenas
de esta reiteración estamos.
Las damiselas italianas
pierden la tapita del Luis XV en La Boca!
Las ''modelos"-del partido polaco-
no encuentran los botones (el escote cerraba por atrás) en La Matanza!
Cholas baratas y envidiosas - cuya catinga no compite-en Quilmes!
Monas muy guapas en los corsos de Avellaneda!
Barracas!
Hay Cadáveres

Ay, no le digas nada a doña Marta, ella le cuenta al nieto que es
colimba!
Y si se entera Misia Amalia, que tiene un novio federal!
Y la que paya, si callase!
La que bordona, arpona!
Ni a la vitrolera, que es botona!
Ni al lustrabotas, cachafaz!
Ni a la que hace el género "volante"!
NI
Hay Cadáveres

Féretros alegóricos!
Sótanos metafóricos!
Pocillos metonímicos!
Ex-plícito !
Hay Cadáveres

Ejercicios
Campañas
Consorcios
Condominios
Contractus
Hay Cadáveres

Yermos o Luengos
Pozzis o Westerleys
Rouges o Sombras
Tablas o Pliegues
Hay Cadáveres

-Todo esto no viene así nomás
-Por qué no?
-No me digas que los vas a contar
-No te parece?
-Cuándo te recibiste?
-Militaba?
-Hay Cadáveres?

Saliste Sola
Con el Fresquito de la Noche
Cuando te Sorprendieron los Relámpagos
No Llevaste un Saquito
Y
Hay Cadáveres

Se entiende?
Estaba claro?
No era un poco demás para la época?
Las uñas azuladas?
Hay Cadáveres

Yo soy aquél que ayer nomás...
Ella es la que...
Veíase el arpa...
En alfombrada sala...
Villegas o
Hay Cadáveres
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No hay nadie?, pregunta la mujer del Paraguay.
Respuesta: No hay cadáveres






©Néstor Perlongher