Nunca seremos más jóvenes ni más bonitos, nunca estaremos más enrrollados ni seremos tan listillos como lo somos ahora. Lo supe estos días, lo supe viendo A Hard days´s night, lo supe participando ya no sólo como cronista que es lo que soy sino como protagonista porque ser joven hoy en Londres es un suceso y yo soy joven y mis amigos lo son y acá estamos en el medio de un huracán creado por cuatro gamberros de Liverpool que se ríen de todo, que cantan canciones bella y que son asediados por miles de jovencitas sin que a ellos se les mueva un pelo. ¿Donde terminará esto? ¿A quien le importa si ellos son nuestros voceros y guías?
A hard´s day nigth es lo nuevo de los Beatles, es una película pero es además un disco que es mitad banda de sonido y mitad otra cosa. El título es uno de esos típicos chistes idiomáticos a los que habrá que irse acostumbrando, dice Lennon que salió de la boca de Ringo que es un muchacho atolondrado que da vuelta los títulos reales de las canciones y que usó esta expresión para explicar que habían tenido un día embrollado y agitado.
Alun Owen, un dramaturgo de Liverpool, pasó un tiempo de gira con la banda y de esa experiencia salió el guión que Richard Lester filmó y que es el documento mas vibrante que se haya filmado nunca acerca de la vida de una banda, cualquier banda, sólo que The Beatles no es cualquier banda y eso convierte a esta película en evento cultural antes que cinematográfico. ¿Acaso no son eso las grandes películas?.
La banda está de gira y llega a Londres donde aparece el abuelo de Paul, John McCartney (Willfrid Brambell). El anciano habla con Ringo en un momento en que este se siente abrumado por la vida de la banda, el resultado es que Ringo se va a buscar un poco de soledad tomando una cerveza en un pub o algo así. Pero la banda tiene una presentación especial así que lo que sigue es la búsqueda de Ringo por parte de sus tres compañeros de la banda y el abuelo de Paul.
Divertida, fresca, original, no encuentro las palabras justas para hablar de este verdadero guateque armado por Richard Lester que toma su cámara y sigue a los protagonistas a través de Londres, sus paisajes y su gente. La banda aprovecha para mostrarse tal cual es, no sólo como un producto hábilmente armado por Brian Epstein sino que se muestran mordaces, chispeantes y sexys. La autoconciencia de A hard day´s night es digna de ser estudiada por alguno de esos especialistas en semiótica que empiezan a brotar cómo hongos aquí, allá y en todas partes.
Supe que nunca seremos mejores ni más lindos la noche en que se estrenó para la realeza y para la inteligentzia londinense en el Pavillion theatre de Londres. Esa noche fue un verdadero Who is who de lo que akgunos empiezan a llamar swinging London, Joe Orton que se jacta de ser amigote de Lennon, Peter Sellers que acaba de arrasar en las carteleras con una película dirigida por Blacke Edwards y que en su programa de la BBC se dio el lujo de burlarse de los Fab Four y de tenerlos en el estudio, en fin estábamos todos los que teníamos que estar y todos celebrando este momento en que el viejo imperio tambalea y nos mira extrañado de que de sus entrañas haya surgido una generación de características tan inasibles. Se acabó la post guerra, adiós Churchill, no más sangre sudor y lágrimas, a desprendernos de las colonias y a seguir viaje ligeros de equipaje.
Con tanta celebración me estoy olvidando de hablar de A Hard Day´s night el LP que es y no es una banda de sonido.
L
a primera novedad de este nuevo disco de los Beatles es que no hay covers, ni homenajes, ni miradas sobre otros autores todas las canciones de este disco son de la dupla Lennon y McCartney. Estas canciones son las que el grupo mostró en sus giras incluso en la que los llevó a Estados Unidos en Abril de 1964 para presentarse en el show de Ed Sullivan. Son las mismas canciones que arrasaron desde los escenarios de Hong Kong, Suecia, Australia y Nueva Zelandia.
El lado uno muestra las siete canciones que aparecen en la película, algunas ya se conocían como por ejemplo Money can´t buy my love que es seguramente el tema que están escuchando en la radio en este mismo momento. no se puede decir que el disco tenga puntos bajos pero además del tema que le da nombre a todo el proyecto elijo If I Fell y Any time at all. The beatles sigue su marcha agregando instrumentos lo que marca que la búsqueda musical es constante. Dicen que se van involcrando cada vez más en la producción de sonido y que eso hace que George Martin no deje de mostrarles opciones de instrumentos para las distintas canciones.
La novedad es que tanto viaje hizo que algunas canciones empiecen a ser grabados fuera de los estudios de EMI, por ejemplo Money can´t buy my love fue grabada en París y uno de sus hits nuevos I Wanna hold your hand en Alemania.
Atenti! Llegó RECORTADAS
viernes 22hs (agotada). sábado 2359hs. lunes 16hs. cine monumental. lavalle 780. "RECORTADAS"
No ha pasado un año del debut de los Fab four y nos llega su segundo LP. No vamos a hacer acá un repaso de lo que significó la aparición de este grupo de Liverpool porque puede resultar redundante y agotador. En todo caso hay que decir que este segundo disco llega mucho antes de lo que pensábamos que llegaría y que no sólo confirma lo que se vislumbraba en el primero sino que los ubica en un lugar diferente.
Si, claro, están presentes esas melodías pop tan cristalinas de la primer entrega pero se le suma ahora al pop estilizado una apropiación del sonido Motown a través de algunos clásicos del género que el cuarteto se encargó de tomar para sí y hacerlo brillar.
De los catorce temas que conforman With the Beatles ocho pertenecen al grupo pero no todos están firmados por el dúo Lennon Y McCartney, resulta que el benjamín de la banda también compone y Don´t bother me es la demostración cabal de que no es ningún negado, habrá que ver si se las ingenia para ir colando sus temas, una empresa que no debe ser fácil frente a la fortaleza del dúo que conforman John y Paul.
Es difícil elegir temas favoritos pero si me dan a elegir All my loving, Not a second time y I wanna be your man conforman un trío de canciones intemporales. De los covers elijo You really got a hold on me si bien hay que reconocer que Please Mr Postman que hiciera famoso el grupo The Marvelettes tiene destino de clásico y ya que hablamos de clásicos el Roll over Beethoven de Chuck Berry suena en la voz de los Beatles de manera tal que parece una canción escrita para ellos. Sobre el final llega Money (That´s what I want) y Lennon con su voz de rocker más inquietante y poderosa pone el punto final a un LP imprescindible que merece un lugar en todas las discotecas.
Si el sonido de este disco es tan brillante cómo el del primero es gracias a George Martin que oficia de productor y que trabaja sobre los arreglos de cada canción encontrando el punto exacto de equilibrio. Musicalmente hay novedades cómo algunas marimbas que toca Ringo o trucos de grabación que no fueron utilizados en el primer disco, hasta George Martín se metió en el estudio para tocar el piano según dicen.
El próximo paso de la banda es aparentemente una película dirigida por Richard Lester y su correspondiente banda de sonido, habrá que esperar para ver si no es un típico paso en falso, un producto meramente comercial hecho para asaltar el bolsillo de los miles de fans que la banda ha cosechado en estos meses, ya sabemos lo que le paso a Elvis cuando Holliwood lo metió en su licuadora y nos sirvió a todos esos horribles mil shakes cinematograficos. Todo eso no podía terminar de otra forma que con el rey del Rock enrolándose en el ejército. Esperemos que los Fab four no entren en ese juego.
SE AGRANDÓ RACING
Agencia Rafael Krikor
Mi amiga Cecilia Absatz escribió para el blog que tiene en la página de Radio Continental un post sobre el tema Maradona.
Es un post escrita por una extrapartidaria del fútbol cuya opinión vale la pena leer.
Epifanía
Siempre sentí envidia por los hinchas de fútbol: esa pasión que los tiene todo el tiempo en carne viva, la erudición, la capacidad estratégica, la formidable memoria, la profundidad de un interés que cruza barreras y establece vínculos inmediatos. Es como manejar fluidamente un idioma universal. Siento envidia de esa fratria que goza de un tema eterno de conversación y un objeto de amor vitalicio. Estoy lejos de sentir nada de eso. Si pudiera elegir sería hincha de Boca, por supuesto. Pero justamente no es la clase de cosa que uno se sienta y elige. Uno se hace hincha de un club porque el padre lo afilió y le compró la camiseta en el momento en que recibió el resultado positivo del análisis, o porque toda la familia es de un club y entonces se hace hincha del contrario, o por algún hecho fortuito que le haya tocado el corazón. Pero en general no es algo que se elija con la cabeza. El fútbol sólo me interesa como hecho artístico. Me gusta cuando es bueno, me aburre cuando es malo. Como si se tratara de una película coreana, apenas me sé algunos nombres, un director, tal vez una actriz. Y esa distancia, entonces, me permite hoy ver a Maradona con una luz diferente del resto del pueblo argentino.
No espero que nadie coincida conmigo, no soy tribuna de doctrina ni tábano sobre conciencia alguna. Lo que digo corre por mi cuenta. Para mí, Maradona no es una persona cualquiera como usted o como yo. Lo veo más como una de esas deidades cuyas aventuras leíamos con fruición en la mitología griega. A nadie se le habría ocurrido entonces reprocharle a Zeus (por ejemplo) sus constantes infidelidades a su esposa Hera, y el hecho de andar teniendo hijos por ahí con toda clase de seres, divinos o mortales, humanos o no tanto. A ver si nos entendemos: Zeus no era un funcionario público, un dirigente sindical o un líder religioso. Zeus era un dios. Tenía los poderes de un dios y hacía lo que se le daba la gana. Estaba por encima de la corrección política y las buenas costumbres. Tal vez decía groserías en las conferencias de prensa.
Por primera vez me alegro de no ser hincha de fútbol. Yo no estoy indignada con Maradona. Nada en el mundo podría hacer que me indignara con Maradona. No me importa si gana o pierde los partidos. No siento mi patriotismo comprometido en una copa del mundo. No espero de él determinada conducta. Sólo miro lo que hace como testigo de un tiempo privilegiado, de esos que después aparecen en los libros de historia. Yo lo vi jugar al fútbol, esa epifanía. Entiendo que muchos esperan que sea eficiente, humilde y educado. Mientras tanto transcurre la historia de una estrella planetaria. No seré yo quien le diga cómo tiene que comportarse.
Amigos así sólo se compran una vez, cínico? Puede ser, pero el que dice la frase es Roscoe Fatty Arbuckle mucho antes de que sus pares de Hollywood le den vuelta la cara y nadie se dignara a defenderlo. Fatty dice esa frase mientras algunos buenos amigos llevan los baldes de vómito y le pasan paños fríos para tratar de que el pobre Fatty se desintoxicara de una buena vez de la heroína y del alcohol, todo de un saque. Fatty hubiera preferido un tratamiento mas suave pero Adolph Zukor que acababa de contratarlo lo necesitaba para que iniciara una gira nacional anunciando que el cómico abandonaba a su primera productora.
No sé si alguna vez dijo realmente esa frase el Fatty de carne y hueso (y grasa) pero la pone en sus labios Jerry Stahl el autor de Yo, Fatty novela en clave autobiográfica que narra el ascenso y la caída de este obeso cómico con cara de bebé. Fatty odiaba que le dijeran Fatty, Fatty sufrió de chico porque su padre lo culpaba de haber destrozado el aparato reproductor de su madre por haber nacido con un sobrepeso monstruoso. Tras una niñez de privaciones y golpes Fatty se hizo famoso en el mundo del voudevil y siempre miró con desconfianza el mundo del cine pero en cuanto se asomo a un set Mack Sennet el padre de la comedia slapstick le dio varios papeles y junto con Mabel Normand le hizo protagonizar decenas de películas que enriquecieron a todos.
El libro se Stahl es una visión descarnada y llena de chismes y maledicencia acerca del Hollywood de las dos primeras décadas del siglo XX, es decir del Hollywood de los años locos en el que el champagne, la cocaína y el sexo eran protagonistas principales de las orgías que se organizaban en las mansiones de las estrellas y los productores.
Una noche Fatty decidió festejar el millonario contrato con Zukor se consiguió unas chicas se las llevó a un hotel y armó una orgía de aquellas. En el medio del despelote el tipo se llevó a una chica llamada, curiosamente, Virginia y ya sólos a falta de vigor sexual en su pene agarró una botella de licor y la introdujo en la vagina de la chica con tanta mala suerte que se le rompió adentro y la chica se desangró. Eso fue lo que contaron los medios aunque nunca se encontró la botella y el resultado del juicio fue que el gordito fue declarado inocente. Igual nunca mas trabajó y en 1933 luego de caer de manera incontenible el tipo que le dijo a Sennet que contrate a un inglés medio remilgado y de un ego enorme llamado Charles Chaplin se murió arruinado y alcoholizado.
Él fue el primer caso de famoso descuartizado por la prensa y la opinión pública. Si caso hizo que un tipejo de moral puritana apuntara al Hollywood de aquellos días y un año después de la muerte de Arbuckle se instaló el código Hays que se basaba en algunas premisas básicas:
-No se autorizará ningún film que pueda rebajar el nivel moral de los espectadores.
-Nunca se conducirá al espectador a tomar partido por el crimen, el mal, o el pecado.
-Los géneros de vida descritos en el film serán correctos, tenida cuenta de las exigencias particulares del drama y del espectáculo.
- La ley, natural o humana, no será ridiculizada y la simpatía del público no irá hacia aquellos que la violentan.
Pero además especificaba de que manera se debían filmar ciertas cosas:
La técnica del asesinato deberá ser presentada de manera de no suscitar la imitación. No se mostrarán los detalles de los asesinatos brutales. La venganza, en nuestros días, no será justificada. Los métodos de los criminales no deberán ser presentados con precisión.
El tráfico clandestino de drogas y el uso de éstas no serán mostrados en ningún film. Fuera de las exigencias propias de la trama y de la imagen de los personajes, no se dará lugar al alcohol en la vida estadounidense.
El carácter sagrado de la institución del matrimonio y del hogar será mantenido. Los films no dejarán suponer que formas groseras de relación sexual son cosa frecuente o reconocida. El adulterio y todo comportamiento sexual ilícito, a veces necesarios para la intriga, no deben ser objeto de una demostración demasiado precisa, ni ser justificados o presentados, bajo un aspecto atractivo.
Las escenas de pasión no deben ser introducidas en la trama salvo que sean indispensables. No se mostrarán besos ni abrazos de una lascividad excesiva, de poses o gestos sugestivos.
Las blasfemias intencionales y todo propósito irreverente o vulgar están prohibidas bajo todas sus formas. El personaje de Cristo debe ser tratado con respeto. Cristo no es tema para una comedia.
Las exhibiciones del cuerpo están prohibidas. El ombligo también.
Los vestuarios de la danza que permitan exhibiciones inconvenientes y movimientos indecentes durante la danza están prohibidos. Las danzas que sugieran o representen actos sexuales o pasionales indecentes están prohibidas.
El código Hays rigió desde 1934 hasta 1965 aunque los grandes directores se las ingeniaron para eludirlo o para decir lo que querían sin que los que lo aplicaban se dieran cuenta de lo que pasaba en la pantalla.
Grabado en una larga jornada de doce horas las catorce canciones de este disco son una explosión de sencillez y transparencia. De los catorce temas siete pertenecen a Lennon y McCartney y las otras siete son standards que llegarán a clásicos.
Si I saw standing there es un gran comienzo para cualquier carrera las sorpresas vienen mas adelante, con Please,please me y Love me do que tienen destino asegurado de hits.
Al oyente que se acerque sin prejuicios a esta aparición británica en el mundo del pop le pido que preste atención a Do you want to know a secret y a There´s a place que detrás de una melodía aparentemente tontolona encierra una puñalada trapera en su letra
There is a place,
Where I can go,
When I feel low,
When I feel blue.
And it''s my mind,
And there''s no time when I''m alone.
Cuando termina esa maravilla se despachan con Twist and shout para cerrar el disco con la voz de Lennon sobre exigida y al límite. Dicen que dejó ese tema para el final por el esfuerzo que le iba a demandar y que tuvo que tomar unas pastillas.
Hay agradecer que EMI haya fichado a esta banda que otras discográficas rechazaron y esperar ansiosos el segundo disco para ver si todo lo que promete este debut se consolida.
En otra vida paralela, la de Facebook, conté que llegó a mis manos finalmente el box set beatlesco de los CD remasterizados y que mi primera reacción fue de paralisis como si esa caja fuera un Totem, pensé que algo así deben haber sentido los miembros de los pueblos originarios al ver las carabelas de Colón, u amigo comentando en facebook la foto dijo: La piedra filosofal!
Varias horas después la abrí y toqué su contenido y ahora mientras escucho el Past master pienso que vamos a experimentar algo, deconstruir a los Beatles. Un post por cada disco como si ese disco fuera nuevo, como si ese cuarteto de jovencitos de Liverpool recién empezara, cómo si Chapman no hubiera aparecido en la puerta del Dakota para pedir un autógrafo o Harrison no se hubiera muerto de cáncer.
Me voy a escuchar el primer disco y mañana o pasado empezamos.
Cristina Kirchner admite que el saldo de su visita a la India feu negativo "Julio López no está en el Taj Mahal"Revista Barcelona
Ciro James! Con esos nombres de espía no vamos a ningún lado!
James Bond, Flint, Bourne... esos son nombres para un espía no Ciro James!
Se necesitaba tanta agua para apagar tanto fuego?
Charly alto y voluptuoso. como en la canción de Fito Paez, aunque mas rellenito y sin sorpresas a no ser que la recuperación de su voz y su conección con la gente sean una sorpresa para alguien.
Alguna gente se preguntaba porque ir a ver a García y si la respuesta era cínica yo decía que si ya lo había visto volver tantas veces porque me iba a perder de verlo volver ahora. La respuesta real era más etérea más difícil de transmitir y tenía que ver con esa canción de difusión del regreso, los incondicionales sabíamos porqué había que estar en Velez.
El rito fue bajo la lluvia como en aquel festival cinco años de Rock and Pop en cuyo cierre Charly después de haber calmado a una multitud salió a tocar como a las cuatro de la mañana y produjo una de sus primeras perfomances catárticas que Polimeni en Sur tituló: García quema las naves. Pero esta vez Charly no quemó las naves las echó a navegar más bien, las sacó de los mares helados donde estaban varadas, y las puso a navegar con las velas infladas por el viento.
Fue un regreso ideal, épico, si el show del viernes a la noche en Velez fuera un gol sería el de Palermo contra Perú. Algo hay en la argentinidad al palo que es así, épica y sanguínea. Si un libretista hubiera estado a cargo del armado del show no podría haber imaginado un momento más perfecto que ese en que Charly saludó a su ídolo y maestro Luis Alberto Spinetta para tocar juntos Rezo por vos en el momento en que más intensamente llovía. Como si nos redimiéramos todos bajo esa agua que bajaba del cielo.
De no haber llovido habíramos apreciado mejor la puesta de renata Shusheim y habría volado una bailarina en el momento de Pasajera en trance y hubiera habido más sorpresas pero la lluvia nos obligó a todos a concentrarnos en la música de esa sinfónica del rock que García puso en el escenario.
Hubo más y hubo incomidad y frío y taxis que andaban con la banderita sin luz para elegir clientes, y gente que deambulaba empapada y tiritando por las calles de Liniers felices de lo que vieron y escucharon.
Parece que en Diciembre vuelve a Buenos Aires con su show pero antes seguramente el día en que Spinetta reúna a sus bandas históricas Charly lo irá a visitar para sentarse en los teclados y participar del segmento de Pescado rabioso. Hasta ese momento habrá que quedarse con las sensaciones de este show bajo la lluvia, que es suficiente al menos para saber que volvió y que esta dispuesto a conmovernos como lo hizo siempre.
PD: Gracias a OB periodista que es el modelo de manos que posó con el volante del Emergency poncho que hizo furor en Vélez
Ayer por la noche estábamos con mi amigo el negro que volvió de un viaje por tierras extrañas fumando nuestros puros, yo un Cohiba y el un Montecrista, en el bar de un hotel que no voy a nombrar porque no pagó el chivo. Mirábamos a los consumidores del lugar, a las bandas de sujetos armados que asolan la ciudad pasar por la calle y hablábamos de literatura cuando el negro dijo
- Es como decían los uruguayos de Telecataplum: Las novelas de Cervantes son ejemplares y las de Victor Hugo, Morales.
Pedimos dos J&B y seguimos charlando mientras el pianista probaba suerte con algunos clásicos del jazz.
Estaba por terminar el tema Maradona cuando un amigo me mando el link a esta nota de John Carlin en El pais de Madrid
JOHN CARLIN
De chupones, payasos y piratas
- "Ver el partido del seleccionad foue como mirar una película de terror". Diego Maradona,
tras una derrota argentina en 1999.
Ahora que ya sabemos casi casi cuáles son las selecciones que irán al Mundial de Suráfrica, ¿qué enfrentamientos nos gustaría ver? ¿Un España-Brasil? ¿Un España-Italia? Sí, estarían bien los dos. Pero sólo como acontecimientos deportivos. El problema de la selección española es que, como fenómeno político internacional, es anodina. No tiene enemigos. Todo el morbo, odio y maldad del fútbol español se concentran en el Barça-Madrid y en otros pleitos internos.
Si lo que buscamos es el jugoso valor agregado del resentimiento histórico, tenemos que mirar por otros pagos. Holanda-Alemania siempre es una buena opción. Al hecho de que son vecinos, y que el Ejército alemán ocupó Holanda durante la Segunda Guerra Mundial se suma el doloroso e imborrable recuerdo de que en la final de 1974 Alemania venció a la mejor selección naranja de todos los tiempos.
Corea del Sur-Corea del Norte tendría su gracia, como también Nigeria-Suráfrica si se clasifica Nigeria el mes que viene. Los dos gigantes africanos no se quieren y la relación empeoró apreciablemente hace poco cuando la película surafricana District 9, un éxito taquillero mundial, retrató a los nigerianos como gangsters y caníbales.
Pero todas estas rivalidades son niñerías, en realidad, comparada con la gran rivalidad del fútbol internacional, la única de dimensiones intercontinentales, Argentina-Inglaterra. Puede que el destino nos defraude y no veamos un partido entre los dos en el Mundial del año que viene, pero ojalá que sí. Ambos albergan deseos permanentes de venganza contra el otro y el factor Maradona le daría en este caso un punto de rabia y locura deliciosamente inflamable.
Claro, existe la alarmante posibilidad de que los argentinos despierten de sus 100 años de pendejez y despidan a Maradona. El día en el que Maradona deje de ser el ídolo nacional será el día en el que Argentina empiece a detener el hasta hoy inexorable avance hacia el subdesarrollo que comenzó en la primera mitad del siglo XX. Pero es poco probable que antes del Mundial presenciemos semejante revolución. No hay suficientes argentinos todavía capaces de entender que Maradona es el síntoma más visible de la gran enfermedad nacional, el símbolo por excelencia de la autodestructividad de un pueblo que una vez fue grande.
Y Maradona, para los ingleses, es el coco. Nunca, nunca se olvidan de la famosa mano de Dios, del gol injusto que eliminó a Inglaterra en los cuartos de final del Mundial de México 1986. Nunca se lo perdonarán. Tampoco se quedaron muy contentos los argentinos cuando una Inglaterra afortunada, inferior por juego, les ganó en el Mundial de 2002. Si se suma a todo esto el trasfondo de la guerra de las Malvinas de 1982 y una curiosa actitud de amor-odio (pero más odio que amor) que los argentinos arrastran hacia los ingleses desde hace un par de siglos, el cóctel está servido.
En el caso de que Argentina ganara semejante encuentro el año que viene (si fuera en la final, cuánto mejor), el histrionismo maradoniano superaría incluso al que presenciamos esta semana tras la victoria de su equipo contra Uruguay. Una cosa es que "la chupen" los periodistas argentinos, lo cual, en realidad, no es ninguna novedad, ya que tantos de ellos la han estado chupando desde hace más de 30 años o, más bien, soplando, inflando el ego del payaso Michelin hasta que se llegó a creer aquello de que él era la prueba viva e irrefutable de que "Dios es argentino". Infinitamente más placer y satisfacción le ocasionaría a Maradona y a su pueblo que los que la chuparan fueran los piratas ingleses.
Ahora, lo que les vendría mejor sería que ganara Inglaterra. Y no en la final, sino que les eliminaran en la primera vuelta. Así, por fin, quizá, se acabaría con el mito del milagroso, todopoderoso Maradona y el país con el más alto índice de psicoanalistas per capita del mundo (cuya mayoría prefiere a Martín Palermo como jugador a Messi) tendría la oportunidad de iniciar el proceso necesario para recuperar la salud mental. Como en la guerra de las Malvinas, que acabó con la dictadura militar más nazi de América Latina, los ingleses lo celebrarían por todo lo alto, pero los verdaderos vencedores serían los argentinos.
Era cierto nomás lo que la gente de buena conciencia y corrección política marcó con respecto a que en el exterior nos dejó mal parados lo de Maradona. Tan mal que un diario de una de las empresas españolas que participa de nuestra re colonización le paga a un lenguaraz británico para que nos llame pendejos subdesarrollados, locos, ataque a Maradona y se meta con Palermo.
Vos si que la tenes bien adentro Carlin, seguí mamando porque vamos a ir y les vamos a ganar con un gol de Palermo viejo y choto como está mientras Messi se queda jugando a la Play Station que es el único lugar donde hace goles con la camiseta Argentina.
Desde este modesto espacio bloggero apoyamos al indentendente de la localidad de Lonquimay, Santa Rosa, La Pampa, que se opuso a cerrar un prostíbulo por considerar que se trata de un lugar que brinda “contención espiritual” a “transportistas y jóvenes”. Dijo acerca de una idea de los concejales sobre el cierre de los prostibulos:
“Si los concejales aprueban la ordenanza, la voy a vetar”, aseguró Luis Rogers iEl lugar es una whiskería -según el portal pampeano La Arena- ubicado a la vera de la ruta 5 a pocos metros de la entrada al pueblo y que para Rogers es un sitio “de contención, principalmente para transportistas y jóvenes”.
“A mi Rubén Funes (secretario de Derechos Humanos de la provincia) no me va a decir lo que tengo que hacer en la localidad. Nosotros tenemos autonomía y del funcionamiento de los locales nocturnos nos ocupamos el intendente y los conejales”, le aseguró Rogers al portal La Arena.
Todo muy lindo, mucha contención pero y de minas como andamos?
Se garcha o no se garcha en ese prostíbulo? Porque parece que hablaran de salón de diversiones que teníamos en el San Román para jugar al ping pong o al pool
Mi lista negra
Se que morís por descubrir qué lugar ocupas en mi cabeza
y que no te deja dormir en paz saber si estás en mi lista negra
En mi lista hay traidores,
hay deudores, acreedores y rencores que una vez fueron amores
hay fingidos salvadores vestidos de predicadores
hay santos y pecadores, peores que los roedores
mi lista no se cuece en dos hervores y si fuese vista,
provocaría al mas provocador de los provocadores
Hay difamadores y desagradecidos
a los que hice favores y ahora se hacen los desentendidos
puse legisladores de varios partidos
y es sabido que algunos se lucen por tener menos luces que apellidos
Hay vencedores vencidos y empedernidos dictadores
perdón que insista, pero mi lista
es para esos forajidos el más temido de los tumores
Está el veleta que con traje de etiqueta me tiró en la cuneta
era una vendetta!, por no decirle que tenia abierta la bragueta
están los proxenetas de la a hasta la zeta
está Romeo, está Julieta, el macho alfa y el beta
y ya se pone inquieta la gente cuyo nombre rima con “eta”
que lo parió Mendieta!!!, si escarbo
veo que mi lista tiene mas garbo que Greta
Se que morís por descubrir qué lugar ocupas en mi cabeza
y que no te deja dormir en paz saber si estás en mi lista negra
En mi lista está esa,
la que no volvió diciendo “voy al baño y ya vuelvo”
y está ese que se fue con lo prestado diciendo “ya te lo devuelvo”
A nadie absuelvo, ni soy complaciente,
en mi lista hay incluso algún pariente
y la maestra demente que me dio aguardiente en el kinder
mi lista es mi confidente y es valiente como la de la Schindler
Hay gente del jet set, un cuadro de Monet
una marca de champaña y cabernet, está Ortega está Gasset
no es por meter cizaña pero en mi lista no hay reset,
te lo digo tête a tête
y si saco la guadaña a los de peor calaña
hasta le pongo la foto carnet
y ni la más extraña de las alimañas
se va a dar maña para colgar mi lista en la Internet
También está Lisett,
esa amiga de mi madre que quería que yo hiciera ballet
y al enterarse de que estaba,
dijo que si la borraba me pagaba el cachet
cuando la leo se retuercen mis entrañas, se remueven telarañas,
el aire se espesa y empaña y se corta con Gillete
así es la cosa mi lista es más peligrosa que una piraña en el bidet
Se que morís por descubrir qué lugar ocupas en mi cabeza
y que no te deja dormir en paz saber si estás en mi lista negra
Paso revista y veo al patrón clasista
que me echó porque le surgió en su terapia conductista
y por oportunista están él y su analista
en mi lista hay gente que se pasó de lista
Además están esos que no estuvieron
cuando yo esperaba que estuvieran ahí
y los que de mi se rieron cuando caí, esos también están aquí
mi lista es amarga y es mas larga que el numero pi
Mi lista es mi tratamiento en épocas de abatimiento
es mi escondite y mi aliento frente al padecimiento
Es mi primer y único mandamiento, es un documento
y en ella están los nombres causantes de mi sufrimiento
no miento, mi lista es mi instrumento
y no sabe de miramientos así que lo siento,
que la muestre o que la preste
va a ser más difícil que verle la sombra al viento
Se que morís por descubrir qué lugar ocupas en mi cabeza
y que no te deja dormir en paz saber si estás en mi lista negra
El cuarteto de nos
Busco y busco pero no veo que nadie critique a De Narvaez por decir qu le rompió el culo a los pinguinos
Un oyente desubicado de los que nunca faltan lo bardeó a Dolina con el tema Maradona y Dolina se la mandó a guardar. El incidente fue rescatado por el blog No te vayas estúpida.
MARTES 20 DE OCTUBRE DE 2009
"¿SABE POR QUÉ DEFIENDO A MARADONA? POR PERSONAS COMO UD."
En "La Venganza" de anoche mismo, Alejandro Dolina, ante el mensaje de una oyente, se expidió con vehemencia sobre el Maradonagate. Transcribo:
"Una oyente dice: 'Estimado Dolina, ¿ya no defiende más a Maradona? ¿O acaso ya no hay ningún Sargento Cruz? Vea: Ud. ayudó a alimentar al monstruo que tan bien nos hace quedar ante la prensa mundial. Cordialmente. Ingrid Hammer'.
Mi respuesta es SÍ. Yo he resuelto -después de un extravío- bancar a Maradona en esto. ¿Sabe por qué? Por personas como usted. La indignación burguesa que sucedió al exabrupto de Maradona fue totalmente patética y asqueante. Un mundo totalmente hipócrita, el mundo de la radio, donde se escucha eso mismo que Diego dijo bajo emoción violenta, pero libreteado (y en la televisión ni hablemos), ese mundo se indignó. Esos tipos se indignaron. Y esa indignación burguesa me hace ponerme inmediatamente en la vereda de enfrente.
Y lo que un tipo dijo, obnubilado por el momento, por la emoción, por su propia historia, y por su propia condición, después fue repetido ad nauseam por todos los noticieros, con subrayados, subtitulados, duplicaciones, ampliaciones y circulación por Internet, por tipos que no estaban ni obnubilados, ni en estado de emoción violenta, ni perturbados por ninguna cosa, sino que lo planearon diecinueve mil veces. Esos tipos ahora se ponen en la superioridad moral de preguntarme a mí si lo defiendo a Maradona. Bueno, sí, lo defiendo. Si es contra ustedes, lo defiendo. Lo defiendo totalmente.
Y eso de "que tan bien nos hace quedar ante la prensa mundial"... ¡Cipayos provincianos que quieren quedar bien con sus supuestos amos europeos! ¡Yo no tengo ningún interés en quedar bien ante la prensa mundial! ¡No es ésa nuestra obligación! ¿Qué tenemos que quedar bien ante nadie? ¿Ante quiénes? ¿Ante gobiernos que aniquilan a sus enemigos? ¿Ante quién tenemos que quedar bien? ¿Dónde esta la Fiscalía del Universo? ¿Dónde está la reserva moral de la Humanidad? ¿En Estados Unidos? ¿En Europa? ¡Déjeme que me muera de risa, Ingrid Hammer!
Y otra cosa: muchas veces, pero muchas, en los medios se dicen cosas muy interesantes. Yo he escuchado casi revelaciones, a veces, dichas por tipos a los que yo admiro mucho. A veces son intelectuales, como, no sé, el finado Casullo, o Dubati, o José Pablo Feinmann, tipos que realmente tienen un pensamiento interesante. Otras veces son artistas, o incluso locutores, del calibre de Larrea, o de Carrizo, tipos que por ahí dicen cosas que te hacen decir "pero mirá que bien pensó éste". Bueno, a esos NUNCA, nunca los vi duplicados en los noticieros, con subtitulados y subrayados. No los vi nunca porque a esta gente no le interesa el pensamiento ni la inteligencia, le interesa la BASURA. Y entonces Maradona dice esto y ellos lo repiten ciento diez mil veces. Eso es un asco.
Así que ¿a qué jugamos? ¿Qué es esto? ¿Qué es esto de indignarse, de enojarse y de sorprenderse? Lo dice un Senador de la Nación, y es un piola. Lo dice Maradona, y aparece todo el racismo, todo el desprecio por los pobres, aparecen los de siempre, los muchachos de siempre, a indignarse: ¡oh, la cultura! ¡Nuestro embajador! ¿Qué embajador? Es Diego Maradona, viejo. Los que tienen que ser cultos son ustedes, no él. Él tiene que dirigir la Selección de Fútbol, y si lo eligieron a él, bueno, es ése, y no Pancho Ibáñez.
Así que sí, lo defiendo a Maradona. Ante usted lo voy a defender siempre"
CONTRA LOS MONOPOLIOS
En esta hora se hace inevitable denunciar a los MONOPOLIOS esten donde esten.
La desinversion es un concepto que debe aplicarse en aquellos casos donde todo el circuito del discurso, del comercio o de un sistema, quede en manos de los mismos de siempre.
Hay que elegir.
No podes tener el diario, la radio y el cable.
Y admitimos que, nos guste o no, la misma vara debe medir a todos.
TAMPOCO ES JUSTO que EL PORRO y el HELADO esten en manos de los mismos capitales. La industria del faso y la industria del bajon.
FAMILIA PERSICO: es hora de elegir. O el FASO... o el HELADO. Pero MONOPOLIO...NO
De nuestro Corresponsal Rafael Kricor
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El otro día la volví a ver
Ya no se hacen películas así, Brando solía burlarse de Bertulucci en los reportajes posteriores pero Brando era así. En los reportajes usaba mil caras y solía ejercer su magnetismo de estrella con los cronistas que se le acercaban fueran de RS o de Play Boy. Hasta un día lo agarró una estrella de la literatura, una estrella tan taimada como el y sin que se diera cuenta y de manera solapada y lo peló como quien pela una cebolla.
El diario El país rescató fragmentos de aquel reportaje, Brando nunca se lo perdonó y durante años le ando decir que si se lo cruzaba lo cagaba a trompadas.
"Siempre me entusiasmo por alguna cosa, pero no me dura más de siete minutos. Exactamente siete minutos. Ése es el límite. Nunca sé ni siquiera por qué me levanto por la mañana".
-Aunque Brando tenía siete años más que Dean, y era más seguro desde el punto de vista profesional, los dos actores terminaron por ser asociados en la mente colectiva de los aficionados.
-"Dean nunca fue amigo mío. (...) Apenas le conocí. Pero él tenía una obsesión conmigo. Cualquier cosa que yo hacía, él lo hacía también. Siempre estaba tratando de acercarse a mí".
-Después de Dean, nos pusimos a hablar de otros actores.
-"Spencer Tracy es la clase de actor que me gusta ver. La manera como se contiene, se contiene..., luego hace un movimiento rápido, dice lo que tiene que decir, luego vuelve a su impasibilidad. Tracy, Muni, Cary Grant. Saben lo que hacen. De ellos se puede aprender algo. (...) Actuar es algo muy tenue. Es algo frágil y tímido que un director sensible puede sacar de uno. En el rodaje de una película, el momento sensible llega con la tercera toma de la escena; entonces sólo necesitas que el director te susurre algo para hacerlo cristalizar. Gadge [el sobrenombre de Elia Kazan] puede hacerlo. Es maravilloso con los actores.
-(...) "Me gustaría casarme. Quiero tener hijos (...) Uno ha de tener amor. No hay ninguna otra razón para vivir. Los hombres no se diferencian a los ratones. Nacen para realizar la misma función. Procrear. (...) ¿Qué otra razón hay para vivir, excepto el amor? Ése ha sido mi problema principal. No he podido amar a nadie. (...) No puedo confiar en nadie como para entregarme por completo. Pero estoy preparado. Es algo que quiero. Y estoy a punto, tengo que... -Entornó los ojos, pero su tono, en lugar de ser intenso, era indiferente, aburridamente objetivo, como si estuviera discutiendo algún personaje en una obra, un papel que estaba cansado de representar pero que tenía la obligación de interpretar a causa de un contrato-. "Porque.., bueno, ¿qué otra cosa queda? De eso se trata. De amar a alguien.
-(...) De todos modos, tengo amigos. No. No, los tengo -dijo, boxeando con una sombra-. Sí, claro que los tengo. Tengo muchísimos amigos. Hay algunos a quienes no les oculto nada. Hay que confiar en alguien. Bueno, no completamente. No dependo de nadie que me diga lo que tengo que hacer.
-(...) ¿Sabe cómo hago amigos yo? -Se inclinó hacia mí, como si tuviera un secreto divertido que comunicarme-. Procedo con mucho cuidado. Doy vueltas y vueltas. Doy vueltas. Luego, gradualmente, me acerco. Luego extiendo una mano y los toco, con mucho cuidado... -Extendió los dedos como antenas de insecto, y me rozó el brazo. -Luego -dijo, con un ojo a medio cerrar y el otro a la Rasputín, abierto mesméricamente, brillante-, me alejo. Espero un poco. Hago que se queden pensativos. Justo en el momento preciso, me vuelvo a acercar. Los toco. Doy vueltas. -Ahora su mano, ancha, de dedos romos, trazaba un círculo, como si tuviera una soga con la que rodeara a una presencia invisible-. No saben qué está pasando. Antes de que se den cuenta, están enredados, comprometidos. Los tengo. Y de pronto, en algún momento, soy todo lo que tienen. Muchos de ellos, sabe, son personas que no encajan en ninguna parte, nadie los acepta, han sido heridos, lisiados de una manera u otra. Pero yo quiero ayudarles, y ellos pueden concentrarse a mi alrededor. Yo soy el duque. Soy una especie de duque de mis dominios.
(Un antiguo habitante del ducado, al describir al señor y sus súbditos, ha dicho: (...) "No sé si ha dado cuenta, pero Marlon no puede, o no quiere, hablar con dos personas a la vez. Nunca toma parte en una conversación de grupo. Siempre es un tête-à-tête, con una sola persona a la vez. Lo que es necesario, supongo, si usa las mismas artes para encandilar a todos. Pero aunque sepas que eso es lo que hace, no te importa. Porque cuando te toca el turno, Marlon te hace sentir que eres la única persona en el cuarto. En el mundo. Como si estuvieras bajo su protección y tus preocupaciones y tus estados de ánimo fueran de su incumbencia. No puedes menos que creerlo; no he conocido a nadie que irradie tanta sinceridad como él. Después es probable que te preguntes si finge. Pero, de ser así, ¿para qué? ¿Qué puedes darle? Nada, excepto afecto, y de eso se trata. Afecto, que le da autoridad sobre ti. A veces pienso que Marlon es como un huérfano que en una época posterior de vida trata de compensar su condición convirtiéndose en cabeza bondadosa de un inmenso orfanato. Pero aun fuera de la institución quiere que todos le amen).
Beyoncé tuvo quilombo y la censuraron por su escueta vestimenta
En cambio acá nos importa un carajo si canta o no canta
Hija e tigre!
Esta es Marina Berlusconi, si insisten con estas cosas esa familia nos a va a terminar cayendo bien!
COME ON, COME ON, COME ON, COME ON
(TOGETHER) WE WILL GO OUR WAY
(TOGETHER) WE WILL LEAVE SOMEDAY
(TOGETHER) YOUR HAND IN MY HANDS
(TOGETHER) WE WILL MAKE OUR PLANS
(TOGETHER) WE WILL FLY SO HIGH
(TOGETHER) TELL ALL OUR FRIENDS GOODBYE
(TOGETHER) WE WILL START LIFE NEW
(TOGETHER) THIS IS WHAT WELL DO
(GO WEST) LIFE IS PEACEFUL THERE
(GO WEST) IN THE OPEN AIR
(GO WEST) WHERE THE SKIES ARE BLUE
(GO WEST) THIS IS WHAT WERE GONNA DO
(GO WEST, THIS IS WHAT WERE GONNA DO, GO WEST)
(TOGETHER) WE WILL LOVE THE BEACH
(TOGETHER) WE WILL LEARN AND TEACH
(TOGETHER) CHANGE OUR PACE OF LIFE
(TOGETHER) WE WILL WORK AND STRIVE
(I LOVE YOU) I KNOW YOU LOVE ME
(I WANT YOU) HOW COULD I DISAGREE?
(SO THATS WHY) I MAKE NO PROTEST
(WHEN YOU SAY) YOU WILL DO THE REST
(GO WEST) LIFE IS PEACEFUL THERE
(GO WEST) IN THE OPEN AIR
(GO WEST) BABY YOU AND ME
(GO WEST) THIS IS OUR DESTINY (AAH)
(GO WEST) SUN IN WINTERTIME
(GO WEST) WE WILL DO JUST FINE
(GO WEST) WHERE THE SKIES ARE BLUE
(GO WEST, THIS IS WHAT WERE GONNA DO)
THERE WHERE THE AIR IS FREE
WELL BE (WELL BE) WHAT WE WANT TO BE (AAH AAH AAH AAH)
NOW IF WE MAKE A STAND (AAH)
WELL FIND (WELL FIND) OUR PROMISED LAND (AAH)
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(I KNOW THAT) THERE ARE MANY WAYS
(TO LIVE THERE) IN THE SUN OR SHADE
(TOGETHER) WE WILL FIND A PLACE
(TO SETTLE) WHERE THERES SO MUCH SPACE
(WITHOUT RUSH) AND THE PACE BACK EAST
(THE HUSTLING) RUSTLING JUST TO FEED
(I KNOW IM) READY TO LEAVE TOO
(SO THATS WHAT) WE ARE GONNA DO
(WHAT WERE GONNA DO IS)
(GO WEST) LIFE IS PEACEFUL THERE
(GO WEST) THERE IN THE OPEN AIR
(GO WEST) WHERE THE SKIES ARE BLUE
(GO WEST) THIS IS WHAT WERE GONNA DO
(LIFE IS PEACEFUL THERE)
GO WEST (IN THE OPEN AIR)
GO WEST (BABY, YOU AND ME)
GO WEST (THIS IS OUR DESTINY)
COME ON, COME ON, COME ON, COME ON
(GO WEST) SUN IN WINTERTIME
(GO WEST) WE WILL FEEL JUST FINE
(GO WEST) WHERE THE SKIES ARE BLUE
(GO WEST) THIS IS WHAT WERE GONNA DO
(COME ON, COME ON, COME ON)
(GO WEST)
(GO WEST)
(GO, OOH, GO, YEAH)
(GO WEST)
(GO, OOH, GO, YEAH)
(GO WEST)
(GO, OOH, GO, YEAH)
(GO WEST)
(GO, OOH, GO, YEAH)
(DO YOU FEEL IT?)
(DO YOU FEEL IT?)
(GO WEST)
(DO YOU FEEL IT?)
(DO YOU FEEL IT?)
(GO WEST)
(DO YOU FEEL IT?)
(DO YOU FEEL IT?)
Pet shop Boy
ABRIL DE 1999
BOLAÑO EN LA DISTANCIA
POR ENRIQUE VILA-MATAS
Roberto Bolaño, Los detectives salvajes, Anagrama, Barcelona, 1998
El crítico Juan Antonio Masoliver ha escrito en La Vanguardia acerca de Los detectives salvajes, la novela de Roberto Bolaño: "propone un nuevo orden literario en el que entren Monterroso, Ibargüengoitia o Monsiváis. Sus lectores ideales serían Luis Maristany, Juan Villoro o Enrique Vila-Matas, es decir los defensores de la extravagancia".
Es posible —me digo ahora— que haya acertado al considerarme un lector idóneo para la novela de Bolaño. De hecho, me siento muy cercano a toda la obra del escritor chileno. Es posible incluso que sea el escritor que más se parece a mí, o viceversa: soy el escritor que más se parece a Bolaño. La causa tal vez resida en la a veces casi aplastante coincidencia en cuanto a gustos y rechazos literarios.
La verdad —si lo pienso bien— es que todo esto es muy nuevo y muy extraño para mí. Desde que empecé a escribir y a publicar, nunca que yo recuerde me he encontrado con algún escritor que me recordara a mí. Sólo en estos dos últimos años se ha producido este extraño fenómeno.
Escribo esto y siento la repentina tentación de alejarme un poco de Bolaño. Me viene a la memoria el título de un bolero, y lo cambio ahora maliciosamente para escribir esto: Bolaño en la distancia.
Una precisión ahora en relación con lo de que soy un defensor de la extravagancia. Masoliver no está haciendo sólo referencia a que defienda yo la rareza literaria o lo excéntrico. Creo que no está hablando únicamente de esto. Más bien Masoliver está haciendo un guiño a un artículo que publiqué hace unos años en la prensa madrileña y en el que me hacía eco de unas palabras de Juan Villoro, que a su vez se hacía eco de otras palabras, las del escritor argentino César Aira, que bien podría ser también un lector ideal de Bolaño. Decía yo en este artículo: "Me entero por Juan Villoro de las palabras del escritor argentino César Aira que, en una reciente entrevista, se refiere al mito literario que domina nuestro fin de siglo, el del escritor gentleman, profesional, que no confunde los libros con su persona y desdeña el carisma como prolongación de la obra. Eduardo Mendoza, Muñoz Molina, Juan José Millás y Javier Marías, por ejemplo, ilustran a la perfección entre nosotros este modelo de fin de milenio. Están alejados de Gómez de la Serna, que recitaba desde el lomo de un elefante, o de Valle-Inclán, que se quejaba de que no le permitían subir al tranvía con dos leones".
A propósito de todo esto, Juan Villoro añadía por su cuenta: "En artes plásticas la figura del Gran Fantoche —la construcción de una personalidad deliberadamente engañosa— aún fue posible en Dalí o Warhol. En literatura hay que volver a la antigüedad de la bohemia para dar con quienes hicieron del descaro una estética y de la gestualidad una estrategia. Entre ellos el campeón absoluto es Valle-Inclán".
Extravagancia, pues, entendida como la transformación de uno mismo en "un personaje literario". Vida y literatura abrazadas como el toro al torero y componiendo una sola figura, un solo cuerpo. Algo así como aquello que le decía Kafka a Felice Bauer: "Mi manera de vivir está organizada únicamente en función de escribir". O esto otro, también dirigido a la pobre Bauer: "No es que tenga una cierta tendencia a la literatura, es que soy literatura".
Extravagancia, por otra parte, entendida —se me ocurre ahora— como una militancia alegre en el mundo de los escritores que no quieren tener pasaporte: artistas del alma nómada, enemigos de los viajes obligados, que no siguen más rumbo que el de su propia estrella, aunque ésta sea distante como la estrella distante de Bolaño. Artistas que no quieren pasaporte alguno, como decía Jacques Audiberti de sí mismo. Y añadía: "Mejor no buscar./ Mejor lanzarse así, con la cabeza baja./ ¡Y que suceda!".
Al artista del alma nómada que es Bolaño —del que ahora vuelvo a sentir la tentación de alejarme aún un poco más— los versos de Audiberti seguro que le acompañan a muchos lugares en su extravagancia radical: esa extravagancia que fluye serena a lo largo de las 447 páginas de Los detectives salvajes. Tengo con Bolaño una gran afinidad con todos esos seres errantes que aparecen en su novela: seres que a mí me parece que vagan en lugares extraños, en unas afueras que no poseen un interior, como astillas a la deriva supervivientes de un todo que nunca ha existido (las múltiples voces de la parte central del libro). Esas voces yo diría que son astillas supervivientes extrañas a cualquier órbita —es decir, algo parecido a los volátiles del Beato Angélico que inmortalizara Antonio Tabucchi—, astillas que navegan en espacios familiares que, sin embargo, son de una geometría desconocida.
En Los detectives salvajes, a veces algunas de las voces de la parte central me han parecido ya no sólo extravagantes sino excéntricas a sí mismas, prófugas incluso de la idea bolañiana —un adjetivo, por cierto, de nuevo cuño— que las pensó. Y una causa más que posible de que esto ocurra reside en el impresionante trabajo de Bolaño sobre el lenguaje. De esta novela tal vez lo más deslumbrante sea ese trabajo de lenguaje, la cantidad de diferentes registros de voces que Bolaño va acumulando. Hay una extensa y brillante utilización semántica de las diversas voces que en la parte central de la novela intervienen a modo de testimonio azaroso del misterioso destino de los dos protagonistas, de los dos detectives salvajes, Arturo Belano y Ulises Lima. Esas voces o testimonios emitidos por los más diversos personajes en fechas y lugares muy alejados, de 1976 a 1996, pertenecen a lenguajes muy diversos: coloquiales o intelectuales, españoles o mexicanos... Estamos ante un efervescente magma lingüístico de una gran variedad. Sólo ya por la exhibición de dominio de tantos registros lingüísticos, la novela de Bolaño merece ocupar un lugar destacado en la narrativa contemporánea. Es tan soberbio el trabajo de lenguaje de Bolaño que este escritor se me aparece como un claro extraterritorial dotado de puntos de vista convincentes respecto al desorden del Universo y la manera de transformarlo en materia narrativa.
Yo diría que el autor de Los detectives salvajes ve el mundo como un complicado sistema de relaciones, que es producto a la vez de múltiples sistemas interrelacionados. Es decir que ve el mundo de un modo más o menos parecido a —por citar a un gran escritor que seguro que Bolaño admira— como lo veía Carlo Emilio Gadda.
Es muy probable, por tanto, que Bolaño pertenezca a la familia literaria que reúne Italo Calvino en torno a una de sus propuestas para el próximo milenio: la de la multiplicidad.
Escribo esto y respiro aliviado y me distancio un poco más de Bolaño. No somos —ahora me doy cuenta— ni mucho menos tan parecidos como creía que lo éramos. Yo más bien soy un escritor de otra sección del libro de Italo Calvino. Yo más bien fatigo los anaqueles de los escritores de la levedad.
No está mal, vuelvo a respirar aliviado. Cada vez tengo a Bolaño a más distancia. Ahora lo veo muy claro: para Bolaño, artista del alma nómada y aficionado a la multiplicidad (en lo primero coincidimos, en lo segundo no tanto), el hombre se halla en el centro de todos esos múltiples sistemas interrelacionados de los que he hablado. Y sospecho que, para él, ese hombre se erige en su doloroso paradigma. (De hecho, Los detectives salvajes es una inteligente alegoría del destino humano). Creo que el artista de la multiplicidad que es Bolaño sabe que lo único que puede hacer el individuo para asimilar el caos que lo envuelve y que refleja en su propia naturaleza consiste en abrir bien los ojos y tratar de registrarlo todo para luego intentar ordenarlo. Pero está claro que un hallazgo le conduce a otro y que estamos ante aquella flaca que pintaba a una gorda que a su vez pintaba a una flaca que pintaba a una gorda que pintaba a una flaca, y así hasta el infinito, palabra que, por cierto, conoce muy bien Bolaño, que sabe que el infinito es cierto, tan cierto como infinitos son los ruidos de los vecinos.
Algo ahora sobre los ruidos de los vecinos: un texto del ya citado Carlo Emilio Gadda está dedicado a la tecnología de la construcción, que desde la adopción del cemento armado y de los ladrillos huecos ya no preserva las casas del calor y de los ruidos. Gadda se extiende en este texto de una forma que revela en él a un gran maniático: se dedica a hacer una minuciosa descripción grotesca de su vida en un edificio moderno y de su obsesión por todos los ruidos de los vecinos que llegan a sus oídos.
En Los detectives salvajes las múltiples voces o ruidos de los vecinos de las historias de Arturo Belano y Ulises Lima parecen inagotables. De hecho, esta novela tiene una estructura que tiende a lo infinito, a algo tan infinito como el intento de reproducción de Gadda de todos los ruidos de sus vecinos. Cualquiera, además, que sea la historia que los mismos testigos de la misma cuentan, el discurso siempre se ensancha y se ensancha para abarcar horizontes cada vez más vastos, y si pudiera seguir desarrollándose en todas direcciones llegaría a abarcar el universo entero.
En el Bolaño de Los detectives salvajes hay algo de desesperación maniática. Escribo esto y me pregunto si en realidad el desesperado maniático no seré yo. Quería hablar con la máxima agilidad de la extravagancia y del efervescente magma lingüístico de la novela de Bolaño para poder pasar rápidamente al tercer apartado interesante de este libro —el de la estructura originalísima— y ahora me doy cuenta de que llevo ya cinco folios y que el desesperado maniático soy yo, que escribiendo sobre Bolaño me he convertido en un escritor del casillero calviniano de la multiplicidad.
Lo que son las cosas. He vuelto a acercarme a Bolaño. Creía haberme distanciado algo de él, pero vuelvo a estar muy cerca. Drama. Al escribir la primera línea de este comentario al libro de Bolaño me había propuesto ser ágil, seguir la estela de aquello que siempre persiguió Leopardi —me refiero a su deseo de quitar al lenguaje su peso hasta que se asemejara a la luz lunar— y sin embargo heme aquí convertido en un hombre que ha quedado enredado en el mundo de la multiplicidad de Bolaño, ese escritor que ve el mundo como un enredo, una maraña o un ovillo.
Drama. Al querer alejarme de Bolaño he acabado acercándome aún más a él. Me queda una última oportunidad o tentativa para desenredarme del ovillo de mis divagaciones sobre Los detectives salvajes: comentar con rapidez la original estructura del libro. Veamos. Una leve intriga —lo único leve del libro: las investigaciones de Ulises Lima y Arturo Belano acerca de una escritora desaparecida hace tiempo en el desierto mexicano de Sonora— sirve de telón de fondo o de pretexto para presentar la historia, a lo largo de veinte años, de una serie de poetas vanguardistas mexicanos. El diario de uno de ellos abre y cierra el libro. El ingenuo diarista tiene una voz con ecos del protagonista de La aventura de un fotógrafo en La Plata de Bioy Casares (uno de los autores más familiares al mundo literario de Bolaño). Entre ese diario que abre y cierra el libro —que es en definitiva, según se nos dice en el texto, "una historia de poetas perdidos y de revistas perdidas y de obras sobre cuya existencia nadie conocía una palabra"—, la historia de una generación —la mía y la de Bolaño y que, por nombrarla de alguna forma, podríamos llamarla "la generación de Mayo del 68"—, una generación desastrosa —como muy bien él y yo sabemos—, una generación deplorable que a sus supervivientes los ha dejado —nos ha dejado— "confundidos a todos en un mismo fracaso" y que conserva sin embargo cierta dosis de humor y melancolía, lo que no deja de ser un desastre añadido al desastre general... En fin, entre ese diario que abre y cierra el libro, nos encontramos con 400 páginas —casi pues el libro entero— en el que el lector repara —lo diré con palabras del crítico Ignacio Echevarría:
...en que todas las voces, todas las palabras, todo el tiempo transcurrido durante el intermedio tiene el valor exacto de un instante de lucidez, de un pliegue (el subrayado es mío) abierto de pronto para que todos los personajes puedan ser contemplados en su común humanidad, y pueda deducirse así, del absurdo tragicómico de sus vidas no la constatación —escribe Bolaño— de nuestra ociosa culpabilidad sino la marca de nuestra milagrosa e inútil inocencia.
Ese pliegue bien podría ser también una grieta, una brecha. El tema de Los detectives salvajes bien podría ser una brecha, el mundo infernal de una generación agrietada, boca de sombra sibilina por la que habla el infierno. Me recuerda esa brecha a una que aparece en uno de mis libros preferidos, la novela vanguardista Petersburgo, de Andrei Biely, una de las cuatro mejores novelas del siglo según Nabokov. En ella leemos:
Ignorado, insensible, privado de pronto de gravidez y de la percepción de su propio cuerpo, el senador Apolón Apolonovich elevó la vista; sus sentidos no podían dar fe de que había elevado la vista hacia el parietal y vio que no tenía parietal; allí donde el cerebro está cubierto de recios huesos, donde ya no hay visión, allí Apolón Apolonovich sólo vio en Apolón Apolonovich un boquete redondo (en lugar del parietal); el boquete era un redondel azul; en este momento fatídico [...], algo, con un rugido semejante al del viento en la chimenea, succionó rápidamente la conciencia a través del boquete azul del parietal: hacia más allá del infinito.
La grieta —tema y bloque central de Los detectives salvajes— es un conjunto de cuatrocientos golpes o cuatrocientas páginas con una casi infinita participación de múltiples voces que comentan los trazos de las huellas de los dos detectives salvajes y a la vez comentan cómo lo desastroso se instaló en el centro de gravedad de la historia de una generación extravagante. Los detectives salvajes —vista así— bien podría ser el boquete azul de un parietal trágico, la historia cómica de una brecha: una novela que bien podría ser —ahí donde la ven— una fisura, una rotura muy importante para lo que hasta ahora ha ido haciendo una generación de novelistas: un carpetazo histórico y genial a Rayuela de Cortázar y de la que Los detectives salvajes bien podría ser su revés, en el amplio sentido de la palabra revés.
Los detectives salvajes —vista así— sería una grieta que abre brechas por las que habrán de circular nuevas corrientes literarias del próximo milenio. Los detectives salvajes es, por otra parte, mi propia brecha; es una novela que me ha obligado a replantearme aspectos de mi propia narrativa. Y es también una novela que me ha infundido ánimos para continuar escribiendo, incluso para rescatar lo mejor que había en mí cuando empecé a escribir.
Decir esto me ha llevado a sentirme de pronto más cerca que nunca de Bolaño. Será prudente que vuelva a alejarme algo de él. Me acerco, me alejo, parezco encontrarme en un círculo infernal en el desierto de Sonora cuando viene de pronto en mi auxilio un verso de Goethe, que un personaje de la novela de Bolaño, Jordi Llovet, me enseñó ayer a pronunciar en correcto alemán: Alles Nahe werde fern. Es decir, "Todo lo cercano se aleja". Goethe lo escribió refiriéndose al crepúsculo de la tarde. Todo lo cercano se aleja, es verdad, tengo que pensar que es verdad. De nuevo, respiro aliviado. Goethe me ha permitido volver a alejarme algo de Bolaño. Sólo así, además, mi generación desastrosa, en su crepúsculo hoy hundida, podrá volver a resurgir. ¿Y por qué no pensar que Los detectives salvajes tiene algo de la literatura por venir? Con esta pregunta cierro estas líneas sobre Bolaño. La verdad es que la pregunta la he formulado por mi propio bien, la he formulado para amar y odiar al mismo tiempo su novela; la he formulado para acercarme lo máximo posible al mundo de Bolaño y así de una vez por todas poder alejarme y hacerlo a ser posible en el crepúsculo de esta misma tarde en la que ya para mí todo lo cercano se está alejando, y lo que han sido unas cuantas palabras sobre el mundo novelesco de Bolaño ya no son ahora más que el boquete azul de mi parietal trágico, también el parietal de Arturo Belano (con las mismas letras de Belano puede escribirse la palabra "nobela"), ese personaje que, al igual que tantos otros en Los detectives salvajes, camina hacia atrás, "de espaldas, mirando un punto pero alejándose de él en línea recta hacia lo desconocido", tal vez hacia un infinito limitado, allí donde todo lo cercano se aleja para luego volver a acercarse. En fin, que ahora me voy de Bolaño, pero me quedo, pero me voy, pero me quedo. En fin, ese tipo de relación literaria entre Bolaño y yo que parece haber dispuesto para los dos y para siempre un destino común. Habrá que desafiar a ese destino cuanto antes. La experiencia dice que no hay dos caminos iguales. Opto por decir una frase que Bolaño ya no podrá decir nunca, es mi desesperada forma de emprender a última hora la búsqueda de un destino diferente al suyo. Escribo esto: "Tu escepticismo, Bolaño, es el principio de la fe". Y esta vez sí que me voy. Lejos queda el pasado, todo está por venir, atrás para siempre han quedado nuestros destinos gemelos. En cuanto a los presagios, ya decía Wilde que simplemente no existen. El destino no manda heraldos. Es demasiado sabio o cruel para hacerlo. Por eso ahora me voy. Pero me quedo. -
Maradona, prensa y autocrítica
Boqueó él y boqueamos todos, porque, al final de cuentas, somos unos bocones. Apenas nos mandó –con el perdón de las damas– a chuparla, nos horrorizamos. Escribimos que así no era, que eso no se decía, que era un maleducado; otros pidieron sanciones, levantaron el dedito, reclamaron disculpas, y pensaron, como siempre hacen, en cómo el mundo nos estaba mirando. Lo hicimos todos –o casi todos, porque siempre hay excepciones–, algunos más, algunos menos. También este cronista, que apenas bajó del barco, aún sumergido en el microclima que se vivía en Montevideo, publicó una columna que, con razón, pudo ser acusada de corporativista. Es el momento de la autocrítica, la propia y no la ajena.
Actuamos violentados por sus palabras, desconcertados, abundando en la pacatería, sin haber reflexionado qué hicimos para que el tipo largara esa ira. Cuando el tema parecía acabarse, apareció un video en internet: “¡Mírenlo, señores de la FIFA, mírenlo!”, les faltó decir a algunos medios, que actúan como si nada tuvieran que ver en la historia de Diego Maradona. Y sin embargo: lo usaron, lo tiraron, lo escracharon, lo exprimieron, lo espiaron, lo botonearon, lo basurearon y lo endiosaron.
Ezequiel Fernández Moores lo cuenta en el prólogo al libro Vivir en los medios, de Leandro Zanoni, que en estos días valdría la pena repasar: “La escena era patética. El director de una poderosa editorial escondido en un baño, subido a la tapa del inodoro y escuchando la intimidad del vestuario de la Selección días antes del Mundial México 86”.
Maradona ha hecho de todo con el periodismo. Pero el periodismo ha hecho de todo con Maradona. Recordamos con nitidez los balinazos desde la quinta de Moreno, pero olvidamos a la movilera que espiaba subida al techo de una camioneta. Recordamos que tomó mucha merca, que anduvo en miles de quilombos, pero olvidamos que la televisión llegó a la calle Franklin junto a la policía. La vida privada jamás fue un obstáculo para la prensa.
Los periodistas fueron, son y serán amigos y enemigos, chupamedias y destructores, fascinados por su carisma, atraídos por su fama extraordinaria, odiándolo por negro y villero pero entregados a hacer cualquier cosa para conseguir la nota. Y cuando consiguen la nota, quieren entrar a su vida, ser parte de su historia, ser nombrados por su boca. Y Diego lo sabe: también juega con eso.
Lo de Montevideo no fue muy distinto a otras de sus salidas. ¿Acaso los medios no festejaron varias veces aquello de que Pelé había debutado con un pibe? Tampoco parecieron importar sus exabruptos de antaño cuando un Diego edulcorado, apto para todo público, sumaba rating. Ya irán a pedirle la escupidera para sus negocios.
Diego es indomable para cualquiera. No debió haber reaccionado de esa manera. La Selección juega mal, es un desastre, y todo eso que es verdad. Pero, como canta Manu Chao, si fuéramos Maradona nunca nos equivocaríamos. Es fácil contar sus errores como hizo este cronista apresurado al escribir, en el diario del jueves, que no se puede humillar en público a un periodista. Debió agregar: ni a nadie. Y aún así, ¿podríamos estar seguros?
En estos días, hemos usado páginas enteras para reclamarle a Maradona que se disculpara, pero esas páginas son las de una prensa que nunca se disculpó de sus propias canalladas, de sus agachadas, de sus complicidades, de sus silencios y sus mentiras, que fueron muchas y siguen ahí, impunes, haciendo más daño que un par de palabras de bajo fondo.
Alejandro Wall. crítica de la Argentina
Los dichos de Maradona darán que hablar y que escribir todavía, que dirá el rabino Bergman de todo esto?.
Lo cierto es que una de las convicciones que tiene este blog es que la sinceridad está sobrevalorada y que la verdad es bueno saberla pero suele ser decepcionante. La gente se jacta de ser sincera, de decir lo que piensa, de no callarse nada y todo eso no sólo no es cierto sino que de ser cierto no se podría vivir en sociedad. Pero insisten las buenas almas del mundo en reclamar sinceridad sin recordar lo que Oscar Wilde decía: La hipocresía es el mejor lubricante social.
Me atrevería a decir que todos nosotros no somos sinceros y ejercemos la hipocresía más de cinco veces diarias. Lo hacemos en cuanto salimos de nuestro hogar cuando en el ascensor hablamos de manera circunstancial sobre temas vacíos con gente de la que no nos interesa nada de nada. Yo solucioné eso viajando solo en el ascensor, atraso mi llegada si veo entrar a alguien antes, me apuro si veo alguien viniendo y no abro la puerta si el ascensor llega a mi piso con alguien adentro, y listo.
Maradona les dio a los que les gusta no callarse nada una buena muestra de la clase de mundo que habitaríamos de no simular todo el tiempo amabilidad e interés por cosas que nos chupan un huevo.
Quieren un mundo de gente sincera?
Tomen dos platos y a mamarla!
EL SUEÑO DE LOS ELEFANTES
- i n t e r a c c i ó n i n – c o n c i e n t e -
Serie de conciertos que propone al sonido como medio para entrar en
otros mundos y realidades, atravesando nuestro mundo interno.
Cada participante acostado con ojos cerrados y oidos abiertos.
La música proviene de diferentes lugares, no hay escenario, no hay roles.
Cada uno metido en su historia, soñando con todos nosotros, construyendo una música nueva...
* * * * P r o x i m a s F u n c i o n e s d i s p o n i b l e s * * * *
SABADO 17 DE OCTUBRE
Primer función
15:30hs Recepción con merienda
16:00hs Comienzo del concierto
Entrada $20.-
DOMINGO 18 DE OCTUBRE
Primer función
17:00hs Recepción con merienda
17:30hs Comienzo del concierto
Segunda función
20:00hs Recepción con merienda
20:30hs Comienzo del concierto
Entrada $20.-
DOMINGO 25 DE OCTUBRE
Primer función
17:00hs Recepción con merienda
17:30hs Comienzo del concierto
Segunda función
20:00hs Recepción con merienda
20:30hs Comienzo del concierto
Entrada $30.-
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UNICAMENTE CON RESERVA
debido a la capacidad limitada (15 personas por función)
es indispensable efectuar la reserva con anticipación
TE: 156 7894305 / 155 131 0297
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Ya todos sabemos como es el periodismo de Mauro Viale, al límite sin ataduras, salvaje y depriomente. Hace unos dís vi a Ricardo Alfonsín y a Tarragó Ros dialogando en el programa de Mauro en Canal 26. Primerísimo priimer plano para ambos, pantalla dividida, sus caras sudadas y arrugadas asustaban un poco pero bueno Mauro los azuzaba. No se entendía un pomo pero bueno, eso es televisión verdad, verdad?
Ayer supe que Gustavo Noriega iba a estar en al programa de Lanata y me topé de nuevo con Mauro esta vez estaban Mariquita Gallegos (invitada por enterrar dos ex en la misma semana), Beatriz Salomón y la periodista y ex directora de la escuela de peridismo de Los dos congresos Alicia Barrios.
Mientras esperaba a Lanata me quedé viendo a Mauro que les preguntaba por sus vidas a las divas y en un momento y despés de preguntarles por sus carreras en el cine les descerrajó
- Son estrellas ustedes... no se entiende por qué est´´an así pero son estrellas!
las veteranas vedetongas se encabritarón un poco y aseguraron estar lo mas bien, la Salomón incluso dijo que podría tener sexo con un Martín Palermo, ponele. Claro nadie le dijo que el Titán prefiere la carne fresca, con pechos turgentes y menos pintura.
Al rato Mariquita recordó su visita a la quinta Puerta de Hierro junto a Pinocho. Los recibó el General, que ya está claro que estaba tan al pedo que recibía a todos. El general le encargó a Isabel que le mostrara la quinta a Mariquita quien al ver el jardín preguntó si no tenían pileta a lo que Isabel contestó que no, porque se te llena dew gente cuando tenes pileta. Hubiera sido interesante ver fotos de época en las que Lorenzo Miguel, Vandor, Norma Kenedy y Galimba tomaqan mate y comían ensaimadas al borde de la pileta mientras Don Hugo del Carril cantaba alguna Milonga.
Noriega con Lanata? Estuvo bien pero ni Noriega ni Gantman ni el otro que no me acuerdo como se llama pudieron hacer mucho frente a la ignorancia del orseon Welles argentino en materia de fútbol.PD: que buena estaba Mariquita en la buena época
EXCLUSIVO DE RAFAEL NUESTRO ENVIADO EN EL CONGRESO
Modificacion de ULTIMO MOMENTO a la LEY DE SERVICIOS AUDIOVISUALES!
Leer cuidadosamente cual es el verdadero sentido de la legislación con respecto a la prensa, explícito en el artículo 2.
EL SENADO Y CÁMARA DE DIPUTADOS
DE LA NACIÓN ARGENTINA, REUNIDOS EN CONGRESO,...
SANCIONAN CON FUERZA DE
LEY:
TÍTULO I
DISPOSICIONES GENERALES
CAPÍTULO I
OBJETO
ARTÍCULO 1º.-
Alcance.
El objeto de la presente ley es la regulación de los servicios de comunicación
audiovisual en todo el ámbito territorial de la REPÚBLICA ARGENTINA y el
desarrollo de mecanismos destinados a la promoción, desconcentración y fomento
de la competencia con fines de abaratamiento, democratización
1 y universalización
del aprovechamiento de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.
ARTÍCULO 2.-
Que la chupen. Que la mamen. Que la sigan chupando. Toti Pasman la tiene adentro.
Maradona le dijo en conferencia de prensa a los periodistas presentes “que la chupen, que la sigan mamando, que los periodistas me la sigan chupando” y al Toti Pasman en particular “que la tiene adentro”.
Los jugadores cantaron "no me importan lo que digan esos putos periodistas, la puta que lo parió".
Lo bueno es que entramos en una etapa de reflexion teorica.
Si ese va a ser el nivel del debate aca vamos:
Messi puto, quedate en el Barcelona!
Diego que te la mame otro yo paso
En Prisión perpetua el libro de Ricardo Piglia se dice en un momento que la situación de la literatura actual puede sintetizarse con una opinion de Roman Jakobson cuando lo consultaron acerca de la posibilidad de darle un puesto de profesor de literatura. Jakobson dijo
- Señores respeto el talento literario del señor Nabokov pero a quien se le ocurre invitar a un elefante a dictar clases de zoología?
En el párrafo siguiente dice Piglia que la concepción de Jakobson es siniestra y estúpida. Agrega que revela un estado de conciencia de una gran linguista y profesor que supone que cualquiera esta habilitado para opinar de literatura menos el más grande novelista. Agrega entonces que lo de Jakobson es una expresión de carácter sindical: Los escritores no deben hablar de literatura para no quitarle al trabajo a los críticos y a los profesores.
Mañana puede caer el gobierno, dijo un amigo y puede ser, al menos el {animo general es de expectativa total. Ningún gobierno cayó nunca por una derrota deportiva. Pero siempre hay una primera vez.
Uno pensaba que ya lo había escuchado todo en relación a la ley de medios pero no. Los medios sobreactúan las cosas, agitan fantasmas y ven tiranos a la vuelta de la esquina. Desde el oficialismo se sobreactúa y se insiste conque los Wichis que lo están pasando horrible en el impenetrable están interesandísimos en poner un multimedio. Así que ademas de alimentos no perecedros esperan doncaiones de equipos de transmisión micrófonos y antenas.
Frente a este estado de cosas es sorpresivo que en La nación se publique una nota como la que sigue, en la que se analiza de manera bastante equitativa los pros y los contras de la ley que salió.
Opinión
La discusión aún no terminó
Sergio Caletti
Para LA NACION
Ni el oficialismo ni la oposición han sabido señalar qué poco automática puede ser la relación entre la sanción de la nueva ley de medios y la modificación sustantiva del escenario "massmediático". Ambos han jugado, con sentidos opuestos, al "mañana todo puede ser distinto", cuando en rigor varios aspectos lo hacen más que improbable.
En primer lugar, hay factores de tiempo hasta que la autoridad de aplicación se constituya (su propio reglamento incluido, a partir de lo cual comenzará a correr el año plazo de desinversión) y hasta que el proceso de concurso y de licitaciones que derive de la incorporación de las tecnologías se complete. Es muy probable que las elecciones presidenciales hayan quedado atrás. Pero no sólo eso. La transformación del universo "massmediático" requerirá que los grandes medios se inclinen por dejar la mentira lisa y llana a un lado, en honor al derecho ciudadano elemental a una información veraz. Y desafortunadamente, esa transformación no tiene plazos.
Quien haya seguido el debate no requiere más ejemplos para concluir que los grandes medios han transpuesto un límite ético como nunca antes en la Argentina, haciendo de la falacia, la distorsión, el sesgo y la agitación de fantasmas las constantes de su labor informativa.
Hay, en este sentido, un tenue rayo de esperanza. La historia enseña que, en ocasiones, hay fronteras de las que no se regresa. No es inverosímil pensar que en futuros sondeos de opinión, de esos que miden la credibilidad, la de los grandes medios haya quedado gravemente mellada. Los más inteligentes entre ellos deberán entonces enfrentar la inusual revolución de sus códigos profesionales, el regreso a deontologías abandonadas, y no porque los obligue la ley sino en defensa del propio negocio. De lo contrario, será muy difícil que puedan alguna vez volver a ser fiscales de nadie.
El autor es profesor titular de Facultad de Ciencias Sociales de la UBA
Osvaldo Soriano y Los Gatos
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(...)El día que nací había un gato esperando al otro lado de la puerta. Mi padre fumaba en Mar del Plata, en el patio. Mi madre dice que fue un parto difícil, a las cuatro y veinte de la tarde de un día de verano. El sol rajaba la tierra. Los jóvenes Borges y Bioy Casares paraban cerca de ahí, en Los Troncos alucinando las historias de don Isidro Parodi. A Borges lo seguían los gatos. En una de sus fotos más hermosas está junto a María Kodama, que tiene uno en brazos; Borges lo acaricia como a un amigo.
A mi un gato me trajo la solución para Triste, solitario y final. Un negro de mirada contundente , muy parecido a Taki, la gata de Chandler. Otro, el negro Veni, me acompañó en el exilio y murió en Buenos Aires. Hubo uno llamado Peteco que me sacó de muchos apuros en los días en que escribía A sus plantas rendido un Ieón. Viví con una chica alérgica a los gatos y al poco tiempo nos separamos. En París, mientras trabajaba en El ojo de la patria, en un quinto piso inaccesible, se me apareció un gato equilibrista caminando por la canaleta del desagüe. Para sentirme más seguro de mi mismo puse un gato negro al comienzo y uno colorado al final de Una sombra ya pronto serás.
Para decirlo mal y pronto: hay gatos en todas mis novelas. Soy uno de ellos perezoso y distante. Aunque nunca aprendí la sutileza de la especie. Ahora mismo, una de mis gatas se lava la manos acostada sobre el teclado y tengo que apartarla con suavidad Para seguir escribiendo. Hace cinco meses que no prendemos un cigarrillo. Juntos sufrimos el vejamen de la abstinencia y !a vida limpia. Hace unos meses esta habitación era un quemadero de fragancias maravillosas. Tabacos de la Argentina, de Cuba y de Holanda, ya no; resignamos algo de la utilería que compone a los duros: cigarrillos, sombrero, impermeable, el revolver de juguete. Los fantásticos vampiros de Matheson; entre los que estaban Laurel y Hardy y el realismo romántico de Chandler, sobreviven a las modas y las vanguardias porque el lector quiere verse ahí en sangre de papel. Necesita leer sus miedos. Con eso Stephen King escribe ahora una obra excesiva e inquietante. En uno de sus libros, un personaje acusa de plagiario al narrador, le mata el gato y se lo deja frente a la puerta. Es un momento insoportable en la literatura de terror. Algo cercano a los escalofriantes efectos de H.P. Lovecraft. Todos los escritores con corazón se han ganado un gato que los sigue y los protege. Tal vez el de Gibbins, cercado por el fuego, le haya pedido auxilio en nombre de los gatos inspiradores: el del Dante, el de Baudelaire, el de Lewis Carrol, el de Borges. Y ahí fue el director de pobres películas, a purificarse en el incendio y cumplir con el ritual de todos los demonios.
Un escritor sin gato es como un ciego sin lazarillo. No es posible usar al gato para nada personal, no hay manera de privatizarlos. En La noche americana, Francois Truffaut aconseja a las realizadores de cine no meterse jamás con un gato en acción. También me lo dijo Hector Olivera a la hora de escribir el guión de Una sombra ya pronto serás. ¿Cómo hacer para que dos gatos de cine interpreten disciplinadamente a los que aparecen en la novela? Yo los puse en el libreto nada más que para aplacar mis miedos. Con una sonrisa; Olivera me dijo que estaba loco: un gato actor, el negro, tendría que seguir al personaje de Miguel Angel SoIá, lavarse a su lado comerse una laucha y echarse a dormir. El otro un colorado, aparece al final, poco después que Pepe Soriano, el Coluccini de la película, haya tenido una charla con Dios. Olivera decidió que no hubiera gatos, pero creo que estoy a tiempo de convencerlo de que ponga al menos una silueta. Cuando hablábamos de eso, todavía Gibbins no se había arrojado al incendio. Yo creía, Dios me perdone, que Matheson se había muerto de viejo. Pero no: allí estaba, peleando frente al fuego, apartando maderas en llamas, abriendo un camino para que su gato pudiera escapar con él. En el revoltijo alcanzó a salvar una carpeta con su último manuscrito. Es que siempre cuando uno rescata un manuscrito, hay un gato adentro.
Cuando yo era chico mi gato Pulqui era mono, león, pirata y bandolero. Yo lo acechaba entre las plantas del jardín y me le tiraba encima con el cuchillo de madera entre los dientes. Ahora mi hijo combate contra la gata Virgula que le devuelve los golpes. Son arañazos de mentira, en un revoltijo de sillas volteadas y malvones floridos. Las suyas, como las mías antes, son fantasías de selvas y mares, de castillos y mosqueteros. Esos años felices e irrecuperables en los que uno aprende, si aprende algo, que los gatos nos traen a domicilio el misterio de la creación. Chandler les atribuía toda la sabiduría y creía que provocaban la explosión creadora. Un día le pidieron que hablara de Philip Marlowe y prefirió que fuera Taki la que la hiciera por él. Pretendía que era la gata quien escribía sus novelas bien entrada la noche: A mí suele pasarme algo parecido.
Richard Matheson perdió todo; la casa los muebles y los premios, pero alcanzó a salvar lo esencial: esa mirada que lo sostiene por las noches, cuando la palabra no viene y la novela no avanza. Esa mirada que nos atornilla al sillón, ese ronroneo que precede a la llegada del diablo.
Poe, Lovecraft y Matheson asociaron los gatos al horror; en los dibujos animados Willam Hanna y Joe Barbera le dieron a Tom El papel de víctima y al ratón Jerry el de la picardía. El gato Félix fue un gran héroe yanqui de los año treinta, puritano y travieso. El Fritz the Cat, de Ralph Baskhi y Robert Crumb, sintetizó los eróticos y crueles años de mi juventud; apareciendo en 1968, Fritz es el primer gato de dibujo que vuelve de Vietnam, se droga, callejea de un prostíbulo a otro, fuma como un escuerzo, duerme con las mejores chicas, incluida su hermana, y termina asesinado por una gata vieja a la que había abandonado en tiempos mejores.
En cambio, Walt Disney detestaba a los gatos. Recién en 1970 se decidió a crear un personaje que, por supuesto, no le dejó éxito ni . plata. Disney era uno de esos tipos que nunca se hacen querer por los gatos. Creo que fue Chandler quien lo dijo. No se si en la biografía del detective Marlowe o en la propia. Hace unos días, una investigadora que prepara un libro de reportajes a escritores argentinos nos pidió a sus entrevistados que trazáramos cada uno una breve autobiografía. ¿Como hacerlo? ¿Cómo hablar de nosotros si no sabemos quienes somos? Le dije que yo no tengo biografía. Me la van a inventar los gatos que vendrán cuando yo esté, muy orondo, sentado en el redondel de la luna.