29 de diciembre de 2009

Parece que el gordo fabbiani no come unicamente panqueques!
Descontar hasta diez
Por Rodrigo Fresán

Desde Barcelona
UNO ¿Cómo destilar los hitos de una década? ¿Tiene algún sentido intentar volver más o menos figurativa la abstracción del tiempo amoldándola a las cosas que producen o destruyen los seres humanos? ¿Cuál es la mejor manera de mirar hacia atrás sin llevarse el adelante por delante? ¿Acaso no puede afirmarse que las décadas en realidad arrancan en el año 5 y duran hasta el siguiente año 5? ¿Qué hora es?
“El tiempo no es más que una estructura neuropsicológica que hemos heredado del pasado más distante junto a otros órganos que ya no necesitamos, como el apéndice o el dedo pequeño del pie. De algún modo, seguimos atrapados por esta noción arcaica de nuestro día a día que no hace más que limitar nuestra percepción de un mundo mucho más grande e interesante”, dijo el escritor y visionario británico J. G. Ballard, muerto no hace mucho, en alguna parte de un lugar sin mapa pero con agenda conocido como 2009.
DOS En cualquier caso, esta particular cuenta regresiva –ese hacer memoria deshaciendo historia– tiene el encanto añadido de lo fundacional. La década que se va fue la primera de un siglo y la primera de un milenio y aquella que largó anunciando, para empezar, un apocalipsis. Recuérdenlo, ahora, con cierta avergonzada incredulidad: aquel 31 de diciembre de 1999 en que –se suponía– todo se vendría abajo cuando el dígito 9 cambiara a 0 en los súbitamente desordenados ordenadores que gobiernan nuestras cada vez más virtuales existencias.
Pero no pasó nada entonces y un año después seguíamos todos vivos y chateando y abrazándonos por el milagro de la moneda europea que hacía que todo, de pronto, fuera más caro pero, eso sí, posible de ser pagado en casi cualquier parte del continente con billetes crocantes de tinta fragante. Por entonces –cortesía de un tal Fukuyama– la Historia había terminado y nos disponíamos a habitar una suerte de limbo donde ya nada ocurriría. Sin embargo, el 21 de septiembre de 2001 los motores volvieron a encenderse y los aviones volaron y todo voló por los aires y aquí estamos: el nuevo signo de las guerras no es otro que el signo más ancestral de todos. Morir y matar en nombre de Dios, destruir budas, dinamitar sinagogas y mezquitas y –alrededor de todo eso– todo pareció bailar como si se tratara de un capítulo de la telenovela española Cuéntame, reescrito por Haruki Murakami aliñado con polvo de anfetamina y aceite de ácido lisérgico.
Junto a Ballard, ésta fue la década de Philip K. Dick (Matrix y el opio de blogs y redes sociales donde –Roberto Carlos dixit– de pronto todos tienen un millón de amigos y cientos de avatares y de alias); de Andy Warhol (Gran Hermano, Operación Triunfo, peliculitas caseras en YouTube, la idea de que la realidad puede ser un show que te hace famoso por 15 minutos y el sueño realizado de que absolutamente todo puede hacerse por teléfono); de don DeLillo (“Hay una profunda estructura narrativa en todo acto terrorista: el auténtico terror es un lenguaje y una visión; y los terroristas ahora alteran las conciencias del modo en que alguna vez quisieron hacerlo los escritores”); y de Kurt Vonnegut (quien cerca del final de su último libro publicado en vida advirtió: “Aquí terminan las buenas noticias acerca de todo. El sistema inmunológico de nuestro planeta intenta deshacerse de la gente”.).
Mientras tanto y hasta entonces –falta menos– se pudo leer No Logo sin que eso impidiera arrojarse sobre el último artefacto Mac, leer casi desesperados novelas de niños brujos y de vampiros adolescentes y de hackers escandinavos mientras se recorrían con entusiasmo patológico las rutas turísticas que plantean códigos mesiánicos o catedrales mediterráneas o calendarios mayas a los que les quedan apenas dos primaveras y los Premios Nobel que –salvo ocasionales excepciones– se lo llevó alguien que no figuraba en ninguna quiniela. La buena literatura siguió siendo buena; el problema es que los best-sellers vinieron y siguen viniendo cada vez peor escritos. Lo importante es arrasar más que permanecer, gritar más que cantar. Y no haber hecho caso de las sirenas que nos juraron que el nuevo álbum de Madonna o de U2 o de Bruce Springsteen o de los Rolling Stones era el mejor de toda su carrera. Seguir confiando, en cambio, en ese aire de noble bandido de western que ha sabido ganarse Bob Dylan quien, mientras yo escribo esto, canta en alguna parte aquello de “Todavía no ha oscurecido / Pero falta menos”.
TRES Así, todo parece indicar que nos extinguimos de a poco –hubo planetas que fueron degradados, letras como la LL y la CH que se redujeron a sonidos– pero consumiendo mucho, lo que sea, lo que nos pongan.
Y que buscamos distraernos con la última novedad que, a menudo, no es más que una noticia vieja retro-reciclada. De este modo, Darth Vader rejuveneció, Indiana Jones envejeció, Michael Jackson murió y los Beatles resucitaron por cuarta o quinta vez. Mickey Mouse está siendo reinventado por los cerebros de Disney (quien volverá con un batmánico y más darkie lado en el videogame Epic Mickey) y pronto tendremos una princesa negra junto a Cenicienta y Blancanieves. Las Polaroids desaparecieron para reaparecer con nuevo nombre en trámite, el vinilo se convierte en contraseña de prestigio, la 3-D vuelve a estar de moda y la televisión –cada vez más grande y plana– plasmó el plasma de una nueva Tierra Prometida para todos aquellos que no quieren salir de casa. Allí se vieron en directo atentados y bodas reales y ascensos y caídas y premios y castigos pero, sobre todo, nuevas series que hicieron que los exaltados de turno aseguraran que la Gran Novela Americana era editada por HBO y compañía.
Y de acuerdo: tras la estela de Los Soprano, títulos como Dos metros bajo tierra y Deadwood y The Wire y Mad Men y Battlestar Galactica hicieron mejores nuestras vidas. Pero confiesen: nada de esto tiene sentido en homeopáticas frecuencias semanales y todos se convirtieron en piratas digitales bajando capítulos para saciar adicciones catódicas y sed de náufragos arrojados a las playas de una isla en la que no se entiende absolutamente nada. O apenas lo mismo que cuando intentaron explicarnos (a esperar la clarificadora e inevitable miniserie) los cómo y porqué de la última crisis financiera. Y esos fans son los que, de algún modo, me dan más pena: semanas atrás leí una entrevista con uno de los creadores de Lost donde –sin ningún problema y casi travieso– admitía que “no resolveremos todas las preguntas. Es imposible. Sería como remontarse al origen del Universo”.
Mi exacta sensación a la hora de tener que contar descontando, de deshacer presente para hacer memoria, de enumerar resumiendo y condensando, de intentar buscarle algún sentido cultural, a esta primera década del primer siglo del tercer milenio.
Resulta imposible recordarlo y explicarlo todo.
Una cosa sí está oscuramente clara o claramente oscura: estamos perdidos.
A ver si nos encontramos en la próxima.
Feliz década nueva.

Página 12



La nota de Fresán es muy buena pero me pregunto lo mismo que me pregunté cuando hace unos días leí un listado de las películas de la década. La década o termina a fines de 2010?

La lectura del guión de Historias extraordinarias que editó Mondadori no sólo permite revivir la película sino que además al ser el guión original con aclaraciones y con los textos o escenas que finalmente aparecieron en la película permite asomarse a la cabeza del director. la lectura del guión entonces se vuelve una especie de clase de guión e incluso de dirección.
En el prólogo Llinás comenta que unguión es un trabajo individual mientras que la pelíucla es la obra de un equipo y agrega más, el guión es una mentira. Al decir de Rafael Filipelli donde en un guión dice: Jorge camina por una calle desierta . En realidad debería decir: de ser posible Jorge debería caminar por una calle desierta. Cuando hace unos años estuvo Alex de la Iglesia dando unas charlas en el Malba en un momento admitió que siempre en algún punto del rodaje el mira ese caos y se pregunta como puede salir algo coherente de todo eso. Y esa es la magia de los medios en realidad, también en las redacciones hay mometos caóticos y ni que hablar en la televisión donde desde que se piensa una idea hasta que termina al aire pasan tatas cosas e interviene tanta gente que por momentos uno no sabe que carajo está haciendo.
El libro de Llinás es indispensable para los que amamos la película de Llinás y al cine en general
Está muy bien que la gente del rally Paris/Dakar hayan elegido los exóticos paisajes de sud américa para no atropellar mas negros africanos y evitar que los fundamentalistas musulmanes los vuelen a la mierda. Pero vamis cerrar la capital porque el hombre blanco europeo viene con sus máquinas? Que somos Moputo,?

27 de diciembre de 2009

Ya hablamos alguna vez de Ayn Rand, la fuente intelectual de genios políticos de la talla de Ronald Reagan, de toda la avanzada neoliberal y de nuestro Mauricio Macri que sospecho que no entendió un carajo de lo que leyó.
Lo que desconocía hasta hace unas horas era que la vida de Rand mereciera una película. La pasión da Ayn Rand es de 1999 y cuenta algunos detallés íntimos de esta autora que parece cambiar la vida de quienes la leen, aunque no puedo asegurar que lo haga para mejor.

En 1951 un psiquiatra de nombre Nathaniel Branden llegó a la casa de la Rand junto a su amiga Barbara para conocer a la autora de The Fontainhead novela que se hizo película con la actuación de Gary Cooper. El cuarteto armado por el matrimonio Rand y el matrimonio Brabndon (Nathan le propone casamiento a Barbara impulsado por Ayn) se transforma en un grupo de estudio de las ideas filosóficas de la escritora.
La película que cuenta todo esto arranca con el velatorio de Rand, su féretro estaba sélo y detrás de él se veía un signo pesos puesto en lugar de cualquier signo religioso. Allí aparece Julie Delpy que hace de Barbara Branden y coomienza a recordar.
Entre Rand (helen Mirren) y Nathaniel Branden (Eric Stoltz) comienza una fuerte atracción intelectual que se transforma rápidamente en una calentura de aquellas. Pero ellos, subjetivistas como son, no pueden tener un amorío cualunque entonces se reúnen con sus respectivas parejas para pedirles permiso para garchar tranquilos. El esposo de Rand (Peter Fonda) no se muestra demasiado a favor pero está claro que la filósofa y su amante se van a entrar igual les guste o no a sus consortes así que la reacción del cornudo no importa nada. Bárbara no dice nada pero parece que en esa época las mujeres hablaban bastante menos y no tenían mucho espacio para opinar sobre nada y menos sobre las calenturas de sus esposos. Rand y Branden empiezan a coger grosso y la escritora tiene arrebatos creativos así que al ritmo de los polvos con su discípùlo (si ahora los llaman discípulos a los pata de lana) escribe una especie de ladrillo que venía escribiendo desde hace ya unos años.Una tarde anuncia que tras miles de revolcadas con Nathaniel y 12 años de escritura termina Atlas Shrugged.
las ideas de Rand se basan en el egoismo, en la afirmación del ser personal y no tener verguenza de tener plata y en negarse a que el estado quiera indicar nada a nadie y mucho menos para mejorar la vida de toda esa gente pobre que lo es porque no sabe reafirmarse en su individualidad y que son como los cervatillos débiles de la manada que se merecen ser engullidos por el león. Hay que recordar que Rand huyo de Rusia cuando estalló la revolución del 17, odiaba a los comunistas y se declaraba una especie de luchadora por el capitalismo, como si el capitalismo lo necesitara, no?


Una noche y tras haber sido humillada en una de las sesiones de debate que organizaban Ayn Y Nathanael Bárbara llama por teléfono para interrumpir uno de los encuentros sexuales de su maridito con la escritora y es humillada por segunda vez. Atiende Rand y le dice que que carajos le pasa: vos pensas que solo tus deseos valen, no pensas en los demás, yo acaso no soy un ser humano?El libro de Rand es atacado, estigmatizado y destruido no sólo por los críticos de izquierda que la consideran un demonio sino también por la prensa liberal.
Branden entonces arma una fundación desde la cual junto a Bárbara y otros jóvenes universitarios predican el mensaje de Rand.

Así de bien estaban las cosss pero entre tanto fervor declamativo una de las alumnas empieza a mirar con buenos ojos a Nathan y Nathan que parece no tener paz le entra a la discípula durante bastante tiempo. Mientras esto sucede el éxito de Rand empieza a ser imparable y Bábara conoce a un trompetista que le mueve algo interno y decide pedirle permiso a su esposo para pegarse unas revolcadas con el músico pero el esposo le dice que no se comporte como una puta y que se deje de joder con eso de darle rienda suelta a sus deseos. Pasa un tiempo bastante largo hasta que se descubre el triple juego de Brandon y la Rand que ya llevaba bastante tiempo sin que Nathan le midiera el aceite lo caga a bifes, le hace cerrar la fundación y lo promete una persecución sin tregua.

Al final todos mueren, Rand, el esposo de ella, Branden y solo queda Bárbara que le lleva unas flores a la tumba a la escritora mientras el trompetista la espera unos pasos por detrás.
The end

26 de diciembre de 2009

Estalló el verano



Los habtués ya saben lo que pasa con este blog en verano



Se pone más insustancial, si eso fuera posible, mas hueco. Diría que en verano me chupa todo un huevo pero sería dar entender que fuera del veramo me preocupo demasiado por algo y sería una mentira.



Así que conformensé con alguna lectura cada tanto, y música para tu piel de verano muchacha!



Antes de fin de año seguro voy subir los comentarios sobre los discos de los Beatles que faltan.D los amarillentos papeles que me llegaron del periodista británico que las escribió brota la desesperanza, si sobrevivió debe sentirse satisfecho con el nuevo disco de paul que lo muestra en gran forma y donde rescata grandes canciones de los fab four y no necesariamente hits.



Bueno, eso de arriba no es del último disco, pero esto sí

Sábado 26 a las 22 en el MALBA!
Virus creado por el ejército+violencia+talento para filmar con 2 dólares con 50+incesto+violencia+zombies= THE CRAZIES



Algunos libros para esperar el fin de año mientras nos tiramos en la playa para que el sol nos calcine y meternos en el mar antes de insolarnos.
La polémica por el aborto en la calle

25 de diciembre de 2009




Después de haber hablado todo el año del cine nos despachamos con Staccato en una especie de balance. Lo bueno, lo malo y lo feo, lo in,lo out, lo que se lleva y lo que no en fin todo eso lo van a encontrar en otro lado. Es más nos olvidamos de hablar bien de Gran Torino y mal de Slumdog millonaire


Samurai dice: (13:09:03)
LLegó fin de año y todo el mundo hace su balance, somos menos acaso?
Johnny Sataccato dice: (13:09:24)
ayer estaba cenando con la familia de un amigo en un momento mi amigo le pregunta a su hermana (que es de ir a mcuhos recitales) le pide que haga un top 5 de los mejores recitales del año entonces después de pensar por unos minutos, ella dijo: "es que vi tantos que no me acuerdo"
Samurai dice: (13:10:25)
George Clinton, spinetta
la respuesta que dio su hermana no se acordabaa! el horrror
Johnny Sataccato dice: (13:11:06)
"vi tantos que no me acuerdo"
Samurai dice: (13:11:24)
era mejor cuando no había tanto? adonde nos lleva esto?
Johnny Sataccato dice: (13:11:39)
no sé si era mejor, pero era más "lento" el tiempo era diferente vos te acordás la primera vez que usaste high speed internet?
Samurai dice: (13:12:12)
no lo usé siempre?
Johnny Sataccato dice: (13:12:14)
bueno... esa velocidad hoy, ya es lenta... el tiempo es variable permanente...
Samurai dice: (13:12:33)
te acordas de los dikettes?
Johnny Sataccato dice: (13:12:34)
más data
Samurai dice: (13:12:46)
ayer tiré varios sin saber ni que tenían
Johnny Sataccato dice: (13:12:47)
si, de hace un par de años!
Johnny Sataccato dice: (13:13:02)
yo aun tengo algunos que, en verdad no tengo donde abrirlos
Samurai dice: (13:13:15)
además!
Johnny Sataccato dice: (13:13:17)
pero esta vez me los quedo porque si en 5 años valen algo... esta vez la quiero hacer bien
Samurai dice: (13:13:27)
ya ni en los locutorios se pueden abrir
Johnny Sataccato dice: (13:13:33)
tiré cosas que hoy valen una propiedad en san Telmo sabés a cuánto venden un cospel de entel en una feria de san telmo?
Samurai dice: (13:14:09)
ni idea
Johnny Sataccato dice: (13:14:19)
50 pesos! algo que, en lo práctico valdría 25 o 50 centavos Y toda esta disquisición donde nos pone con respecto al cine?
Johnny Sataccato dice: (13:15:03)
pensaba en un top ten o five o 12 o lo que sea...y son tantas las películas que uno no ve, que poco sentido tiene una lista pública... solo tendría sentido en privado por eso me parece que este es el medio perfecto para hacerlo estamos los dos chateando... tranqui...
Samurai dice: (13:15:54)
Si, conozco un crítico que haciendo el top ten
Samurai dice: (13:16:38)
terminó escribiendo sobre una película que quedó primera sin pensarlo la obligación te arrastra a esas cosas
Johnny Sataccato dice: (13:17:06)
encuentro curioso que hay cierta unanimidad -con los que hablé - con respecto a la peor
Samurai dice: (13:17:34)
Australia
Johnny Sataccato dice: (13:17:47)
Not es Argentina
Samurai dice: (13:18:02)
Bueh- Las viudas de las jueves?
Johnny Sataccato dice: (13:18:39)
si...
Samurai dice: (13:19:25)
parece que la gente esperaba mucho de esa película no? pero tengamos en cuenta que hay películas argentinas que no estuvieron el tiempo suficiente
Johnny Sataccato dice: (13:20:10) s
i, es uno de esos misterios... realmente no lo sé. no la entendí cuando la vi. realmente no entendí la película.
no entendí porque viven ahí
Samurai dice: (13:21:08)
había algo para entender salvo la tristeza de los chicos ricos?
Johnny Sataccato dice: (13:21:28)
es que no entiendo desde antes
Samurai dice: (13:22:12)
fijate que mientras están en su mundo estalla el país, porque se dearrrolla en diciembre de 2001 y salvo en la tele eso en la película no incide
Johnny Sataccato dice: (13:23:00)
igual ellos estaban asegurados, no? en la película digo. ellos se matan y las minas se quedan con la guita, sería?
Samurai dice: (13:23:32)
si, Ellas no hablan para poder cobrar
Johnny Sataccato dice: (13:23:43)
bueno... bien.
Samurai dice: (13:23:49)
ni siquiera Juana viale se luce demasiado
Johnny Sataccato dice: (13:23:51)
se redimen entonces?
Samurai dice: (13:24:04)
ni la Celentano que está buena, no sé
si se redimen
Johnny Sataccato dice: (13:24:20)
en fin...
Samurai dice: (13:24:41)
el problema es que tampoco interesa o importa
Johnny Sataccato dice: (13:24:47)
Claro es como la interna de la selección
Samurai dice: (13:25:08)
uhhh vedetongas futboleras
Johnny Sataccato dice: (13:25:10)
que no se sabe bien porque es sabés que mancuso dijo algo
Johnny Sataccato dice: (13:25:30)
y que bilardo dijo: ahora voy a hablar" y no habló. asi que no sabe bien cuál es la pelea posta
Samurai dice: (13:25:49)
es como los programas de la tarde la tele que se hacen con lo que pasó en el programa de tinelli
Johnny Sataccato dice: (13:25:59)
si claro
Samurai dice: (13:26:10)
el dijo, ella dice,… voy a luchar! y no sabes ni quienes son no porque luchan
Johnny Sataccato dice: (13:26:31)
pero eso también está pasando con los debates políticos
Samurai dice: (13:26:44)
Duhalde! Lo voy a echar de la provincia a Kirchner!
Pero si fue él el que lo ungió candidato a Néstor en un momento
Johnny Sataccato dice: (13:27:41)
creo que si... ya pasó tantas veces que no me acuerdo
Samurai dice: (13:27:43)
y que pasó en este tiempo para querer volver?
Johnny Sataccato dice: (13:27:48)
además... que importa, no? ya es un vale todo
Samurai dice: (13:27:58)
para mi que el cabezón nol a soporta a Chiche y con tal de irse de la casa hasta es capaz de querer ser presidente de nuevo
Johnny Sataccato dice: (13:28:40)
y bue.... vos creés que tiene con qué?
Samurai dice: (13:28:47)
ni idea volvamos al cine, hjablemos de las buenas que creo que hay varias
Samurai dice: (13:29:42)
Adventureland por ejemplo
Johnny Sataccato dice: (13:29:54)
yo creo que me quedo con adventurland, inglorious la de raimi, Watchmen, campanella



Samurai dice: (13:30:17)
Gorila!
Johnny Sataccato dice: (13:30:36)
también sigo creyendo que "historias extraordinarias" es la mejor película que vi en muchos años
Samurai dice: (13:30:56)
Si
Johnny Sataccato dice: (13:31:03)
y creo que llegó la hora de que Tetsuo Lumiere empiece a ser visto con seriedad
Samurai dice: (13:31:19)
y Llinás quizás sea la personalidad mas interesante del mundo del cine no habría que hacer una mesa con ellos dos? ahí les tiro una idea a los que arman charlas
Johnny Sataccato dice: (13:31:55)
mirá no conozco a ninguno de los dos
Samurai dice: (13:31:58)
basta de gente contando como se consigue plata juntemos gente que hace películas
Johnny Sataccato dice: (13:32:17)
claro! estos dos son tipos que hacen cosas interesantes TL1 es una maravilla... le sobra talento!
Samurai dice: (13:32:47)
No sé si Teetsuo habla, Llinás cuando empieza no para pero los dos tienen obra contundente
Johnny Sataccato dice: (13:33:18)
jamás escuché a Llinás salvo cuando presentó su pelíula en el cine
Johnny Sataccato dice: (13:34:03)
pero el prólogo de la edición del guion de "Historias Extraordianrias" es excelente - en especial el primer párrafo -
Samurai dice: (13:34:39)
Me lo puse en la valija para leerlo en la playa
Johnny Sataccato dice: (13:35:03)
espectacular... de lo mejor del año también




Samurai dice: (13:35:34)
bien, no se podría hacer algo contra los estrenos de películas en DVD ampliado?
Johnny Sataccato dice: (13:35:50)
en que sentido?
Samurai dice: (13:36:06)
Lo que hicieron con la última de Cioppola que se ve cómo un manchön en la pantalla
Johnny Sataccato dice: (13:36:31)
y si... no está bueno eso
Samurai dice: (13:37:05)
es un estafa!
Johnny Sataccato dice: (13:37:09)
no termino de entender la utilidad la entrada a que precio está?
Samurai dice: (13:38:13)
Igual que en las salas normales
Johnny Sataccato dice: (13:38:25)
cuánto?
Samurai dice: (13:38:30)
20 pesos, pesos mas pesos menos
Johnny Sataccato dice: (13:38:36)
"cagones de mierda" diria cappa
Samurai dice: (13:38:45)
me gusta esa reacción! esperamos algo de Avatar?
Johnny Sataccato dice: (13:39:11)
Cappa, el maestro bipolar del año
Samurai dice: (13:39:48)
a mi me parece largo el trailer de Avatar
me temo una especie de El abismo
Johnny Sataccato dice: (13:40:06)
nada de lo que veo o leo o me cuentan me genera interés el trailer parece un protector de pantalla
Samurai dice: (13:40:33)
habrá que esperar a ver que filma tarantino? o LLinás? Por suerte existen el Malba y la lugones
Johnny Sataccato dice: (13:41:40)
si...
terminé el año viendo 500 dias con ella
Samurai dice: (13:42:15)
Ahhh zoey me obnubila
Johnny Sataccato dice: (13:42:45)
Mirá no me gustó la película
Samurai dice: (13:42:56)
cuando está en pantalla ni sé si la película es buena me alcanza con que esté ella
Johnny Sataccato dice: (13:42:56)
y ella tampoco está bien es muy feo personaje es loca porque grita "pene"
Samurai dice: (13:43:19)
una hija de puta!
Johnny Sataccato dice: (13:43:24)
el flaco es de cartón dejémonos de joder
Samurai dice: (13:43:31)
No, es loca porque está loca. Como ls mimas en gral
Johnny Sataccato dice: (13:43:38)
la historia no tiene sentido están bien están mal, está enamorado ella lo confunde, "cartón" llora y habla con le hermana mnenor que es muy piola
Samurai dice: (13:44:12)
son taannn coll
Johnny Sataccato dice: (13:44:46)
y ese estructura de ir para adelante y para atrás en el tiempo porque linealmente es nula la película
Samurai dice: (13:45:04)
hay algo del manual del cine indie en la película
Johnny Sataccato dice: (13:45:04)
por favor... garonza absoluta. una pelotudez de agua tibia
Samurai dice: (13:45:28)
que a mi me gusta ok, no es shakespeare ni Migré
Johnny Sataccato dice: (13:45:48)
no te conformes con poco! pero harry sally esas no son ni shakespeare ni Migré. son buenas al menos.
Samurai dice: (13:46:21)
bueno pero acá entramos en el terreno de los gustos personales
Johnny Sataccato dice: (13:46:43)
siempre está ese terreno
Samurai dice: (13:47:01)
a mi las pelis indiees yankys me caen bien es como nuestra amiga común, la negra, con Kapanga ella sabe que musicalmente es una mierda pero le caen bien
Johnny Sataccato dice: (13:48:10)
te tengo que tirar el ponele
Samurai dice: (13:48:21)
eso!
Samurai dice: (13:48:54)
Algo mas para decir?
Johnny Sataccato dice: (13:49:12)
una última cosa sabés que solo vi un recital en todo el año y no tengo dudas de que fue el mejor George Clinton & Parliament Funkadellics.
Samurai dice: (13:50:09)
sabés que la remera de ese recital es el hit del año entre los periodistas de rock no? creo que además del recital de año es la remera de año!
Johnny Sataccato dice: (13:51:04)
es que fue un recital increible... y esa remera está a la altura


El cuento de navidad de Auggie Wren
Paul Auster

Le oí este cuento a Auggie Wren.
Dado que Auggie no queda demasiado bien en él, por lo menos no todo lo bien que a él le habría gustado, me pidió que no utilizara su verdadero nombre.
Aparte de eso, toda la historia de la cartera perdida, la anciana ciega y la comida de Navidad es exactamente como él me la contó.

Auggie y yo nos conocemos desde hace casi once años.
Él trabaja detrás del mostrador de un estanco en la calle Court, en el centro de Brooklyn, y como es el único estanco que tiene los puritos holandeses que a mí me gusta fumar, entro allí bastante a menudo.
Durante mucho tiempo apenas pensé en Auggie Wren.
Era el extraño hombrecito que llevaba una sudadera azul con capucha y me vendía puros y revistas, el personaje pícaro y chistoso que siempre tenía algo gracioso que decir acerca del tiempo, de los Mets o de los políticos de Washington, y nada más.

Pero luego, un día, hace varios años, él estaba leyendo una revista en la tienda cuando casualmente tropezó con la reseña de un libro mío.
Supo que era yo porque la reseña iba acompañada de una fotografía, y a partir de entonces las cosas cambiaron entre nosotros.
Yo ya no era simplemente un cliente más para Auggie, me había convertido en una persona distinguida.
A la mayoría de la gente le importan un comino los libros y los escritores, pero resultó que Auggie se consideraba un artista.
Ahora que había descubierto el secreto de quién era yo, me adoptó como a un aliado, un confidente, un camarada.
A decir verdad, a mí me resultaba bastante embarazoso.
Luego, casi inevitablemente, llegó el momento en que me preguntó si estaría yo dispuesto a ver sus fotografías.
Dado su entusiasmo y buena voluntad, no parecía que hubiera manera de rechazarle.

Dios sabe qué esperaba yo.
Como mínimo, no era lo que Auggie me enseñó al día siguiente.
En una pequeña trastienda sin ventanas abrió una caja de cartón y sacó doce álbumes de fotos negros e idénticos.
Dijo que aquélla era la obra de su vida, y no tardaba más de cinco minutos al día en hacerla.
Todas las mañanas durante los últimos doce años se había detenido en la esquina de la Avenida Atlantic y la calle Clinton exactamente a las siete y había hecho una sola fotografía en color de exactamente la misma vista.
El proyecto ascendía ya a más de cuatro mil fotografías.
Cada álbum representaba un año diferente y todas las fotografías estaban dispuestas en secuencia, desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre, con las fechas cuidadosamente anotadas debajo de cada una.





Mientras hojeaba los álbumes y empezaba a estudiar la obra de Auggie, no sabía qué pensar.
Mi primera impresión fue que se trataba de la cosa más extraña y desconcertante que había visto nunca.
Todas las fotografías eran iguales.
Todo el proyecto era un curioso ataque de repetición que te dejaba aturdido, la misma calle y los mismos edificios una y otra vez, un implacable delirio de imágenes redundantes.
No se me ocurría qué podía decirle a Auggie; así que continué pasando las páginas, asintiendo con la cabeza con fingida apreciación.
Auggie parecía sereno, mientras me miraba con una amplia sonrisa en la cara, pero cuando yo llevaba ya varios minutos observando las fotografías, de repente me interrumpió y me dijo:

- Vas demasiado deprisa.
Nunca lo entenderás si no vas más despacio.

Tenía razón, por supuesto.
Si no te tomas tiempo para mirar, nunca conseguirás ver nada.
Cogí otro álbum y me obligué a ir más pausadamente.
Presté más atención a los detalles, me fijé en los cambios en las condiciones meteorológicas, observé las variaciones en el ángulo de la luz a medida que avanzaban las estaciones.
Finalmente pude detectar sutiles diferencias en el flujo del tráfico, prever el ritmo de los diferentes días (la actividad de las mañanas laborables, la relativa tranquilidad de los fines de semana, el contraste entre los sábados y los domingos).
Y luego, poco a poco, empecé a reconocer las caras de la gente en segundo plano, los transeúntes camino de su trabajo, las mismas personas en el mismo lugar todas las mañanas, viviendo un instante de sus vidas en el objetivo de la cámara de Auggie.

Una vez que llegué a conocerles, empecé a estudiar sus posturas, la diferencia en su porte de una mañana a la siguiente, tratando de descubrir sus estados de ánimo por estos indicios superficiales, como si pudiera imaginar historias para ellos, como si pudiera penetrar en los invisibles dramas encerrados dentro de sus cuerpos.
Cogí otro álbum.
Ya no estaba aburrido ni desconcertado como al principio.
Me di cuenta de que Auggie estaba fotografiando el tiempo, el tiempo natural y el tiempo humano, y lo hacía plantándose en una minúscula esquina del mundo y deseando que fuera suya, montando guardia en el espacio que había elegido para sí.
Mirándome mientras yo examinaba su trabajo, Auggie continuaba sonriendo con gusto.
Luego, casi como si hubiera estado leyendo mis pensamientos, empezó a recitar un verso de Shakespeare.

- Mañana y mañana y mañana - murmuró entre dientes -, el tiempo avanza con pasos menudos y cautelosos.

Comprendí entonces que sabía exactamente lo que estaba haciendo.





Eso fue hace más de dos mil fotografías.
Desde ese día Auggie y yo hemos comentado su obra muchas veces, pero hasta la semana pasada no me enteré de cómo había adquirido su cámara y empezado a hacer fotos.
Ése era el tema de la historia que me contó, y todavía estoy esforzándome por entenderla.

A principios de esa misma semana me había llamado un hombre del New York Times y me había preguntado si querría escribir un cuento que aparecería en el periódico el día de Navidad.
Mi primer impulso fue decir que no, pero el hombre era muy persuasivo y amable, y al final de la conversación le dije que lo intentaría.
En cuanto colgué el teléfono, sin embargo, caí en un profundo pánico.
¿Qué sabía yo sobre la Navidad?, me pregunté.
¿Qué sabía yo de escribir cuentos por encargo?

Pasé los siguientes días desesperado; guerreando con los fantasmas de Dickens, O. Henry y otros maestros del espíritu de la Natividad.
Las propias palabras "cuento de Navidad" tenían desagradables connotaciones para mí, en su evocación de espantosas efusiones de hipócrita sensiblería y melaza.
Ni siquiera los mejores cuentos de Navidad eran otra cosa que sueños de deseos, cuentos de hadas para adultos, y por nada del mundo me permitiría escribir algo así.
Sin embargo, ¿cómo podía nadie proponerse escribir un cuento de Navidad que no fuera sentimental?
Era una contradicción en los términos, una imposibilidad, una paradoja.
Sería como tratar de imaginar un caballo de carreras sin patas o un gorrión sin alas.

No conseguía nada.
El jueves salí a dar un largo paseo, confiando en que el aire me despejaría la cabeza.
Justo después del mediodía entré en el estanco para reponer mis existencias, y allí estaba Auggie, de pie detrás del mostrador, como siempre.
Me preguntó cómo estaba.
Sin proponérmelo realmente, me encontré descargando mis preocupaciones sobre él.

- ¿Un cuento de Navidad? - dijo él cuando yo hube terminado.
¿Sólo es eso?
Si me invitas a comer, amigo mío, te contaré el mejor cuento de Navidad que hayas oído nunca.
Y te garantizo que hasta la última palabra es verdad.

Fuimos a Jack's, un restaurante angosto y ruidoso que tiene buenos sandwiches de pastrami y fotografías de antiguos equipos de los Dodgers colgadas de las paredes.
Encontramos una mesa al fondo, pedimos nuestro almuerzo y luego Auggie se lanzó a contarme su historia.

- Fue en el verano del setenta y dos - dijo.
Una mañana entró un chico y empezó a robar cosas de la tienda.
Tendría unos diecinueve o veinte años, y creo que no he visto en mi vida un ratero de tiendas más patético.
Estaba de pie al lado del expositor de periódicos de la pared del fondo, metiéndose libros en los bolsillos del impermeable.
Había mucha gente junto al mostrador en aquel momento, así que al principio no le vi.
Pero cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo, empecé a gritar.
Echó a correr como una liebre, y cuando yo conseguí salir de detrás del mostrador, él ya iba como una exhalación por la avenida Atlantic.
Le perseguí más o menos media manzana, y luego renuncié.
Se le había caído algo, y como yo no tenía ganas de seguir corriendo me agaché para ver lo que era.

Resultó que era su cartera.
No había nada de dinero, pero sí su carnet de conducir junto con tres o cuatro fotografías.
Supongo que podría haber llamado a la poli para que le arrestara.
Tenía su nombre y dirección en el carnet, pero me dio pena.
No era más que un pobre desgraciado, y cuando miré las fotos que llevaba en la cartera, no fui capaz de enfadarme con él.
Robert Goodwin. Así se llamaba.
Recuerdo que en una de las fotos estaba de pie rodeando con el brazo a su madre o abuela.
En otra estaba sentado a los nueve o diez años vestido con un uniforme de béisbol y con una gran sonrisa en la cara.
No tuve valor.
Me figuré que probablemente era drogadicto.
Un pobre chaval de Brooklyn sin mucha suerte, y, además, ¿qué importaban un par de libros de bolsillo?

Así que me quedé con la cartera.
De vez en cuando sentía el impulso de devolvérsela, pero lo posponía una y otra vez y nunca hacía nada al respecto.
Luego llega la Navidad y yo me encuentro sin nada que hacer.
Generalmente el jefe me invita a pasar el día en su casa, pero ese año él y su familia estaban en Florida visitando a unos parientes.
Así que estoy sentado en mi piso esa mañana compadeciéndome un poco de mí mismo, y entonces veo la cartera de Robert Goodwin sobre un estante de la cocina.
Pienso qué diablos, por qué no hacer algo bueno por una vez, así que me pongo el abrigo y salgo para devolver la cartera personalmente.

La dirección estaba en Boerum Hill, en las casas subvencionadas.
Aquel día helaba, y recuerdo que me perdí varias veces tratando de encontrar el edificio.
Allí todo parece igual, y recorres una y otra vez la misma calle pensando que estás en otro sitio.
Finalmente encuentro el apartamento que busco y llamo al timbre.
No pasa nada.
Deduzco que no hay nadie, pero lo intento otra vez para asegurarme.
Espero un poco más y, justo cuando estoy a punto de marcharme, oigo que alguien viene hacia la puerta arrastrando los pies.
Una voz de vieja pregunta quién es, y yo contesto que estoy buscando a Robert Goodwin.

- ¿Eres tú, Robert? - dice la vieja, y luego descorre unos quince cerrojos y abre la puerta.

Debe tener por lo menos ochenta años, quizá noventa, y lo primero que noto es que es ciega.

- Sabía que vendrías, Robert - dice -.
Sabía que no te olvidarías de tu abuela Ethel en Navidad.

Y luego abre los brazos como si estuviera a punto de abrazarme.

Yo no tenía mucho tiempo para pensar, ¿comprendes?
Tenía que decir algo deprisa y corriendo, y antes de que pudiera darme cuenta de lo que estaba ocurriendo, oí que las palabras salían de mi boca.

- Está bien, abuela Ethel - dij e-.
He vuelto para verte el día de Navidad.

No me preguntes por qué lo hice.
No tengo ni idea.
Puede que no quisiera decepcionarla o algo así, no lo sé.
Simplemente salió así y de pronto, aquella anciana me abrazaba delante de la puerta y yo la abrazaba a ella.

No llegué a decirle que era su nieto.
No exactamente, por lo menos, pero eso era lo que parecía.
Sin embargo, no estaba intentando engañarla.
Era como un juego que los dos habíamos decidido jugar, sin tener que discutir las reglas.
Quiero decir que aquella mujer sabía que yo no era su nieto Robert.
Estaba vieja y chocha, pero no tanto como para no notar la diferencia entre un extraño y su propio nieto.
Pero la hacía feliz fingir, y puesto que yo no tenía nada mejor que hacer, me alegré de seguirle la corriente.

Así que entramos en el apartamento y pasamos el día juntos.
Aquello era un verdadero basurero, podría añadir, pero ¿qué otra cosa se puede esperar de una ciega que se ocupa ella misma de la casa?
Cada vez que me preguntaba cómo estaba yo le mentía.
Le dije que había encontrado un buen trabajo en un estanco, le dije que estaba a punto de casarme, le conté cien cuentos chinos, y ella hizo como que se los creía todos.

- Eso es estupendo, Robert - decía, asintiendo con la cabeza y sonriendo.
Siempre supe que las cosas te saldrían bien.

Al cabo de un rato, empecé a tener hambre.
No parecía haber mucha comida en la casa, así que me fui a una tienda del barrio y llevé un montón de cosas.
Un pollo precocinado, sopa de verduras, un recipiente de ensalada de patatas, pastel de chocolate, toda clase de cosas.
Ethel tenía un par de botellas de vino guardadas en su dormitorio, así que entre los dos conseguimos preparar una comida de Navidad bastante decente.
Recuerdo que los dos nos pusimos un poco alegres con el vino, y cuando terminamos de comer fuimos a sentarnos en el cuarto de estar, donde las butacas eran más cómodas.
Yo tenía que hacer pis, así que me disculpé y fui al cuarto de baño que había en el pasillo.
Fue entonces cuando las cosas dieron otro giro.
Ya era bastante disparatado que hiciera el numerito de ser el nieto de Ethel, pero lo que hice luego fue una verdadera locura, y nunca me he perdonado por ello.

Entro en el cuarto de baño y, apiladas contra la pared al lado de la ducha, veo un montón de seis o siete cámaras.
De treinta y cinco milímetros, completamente nuevas, aún en sus cajas, mercancía de primera calidad.
Deduzco que eso es obra del verdadero Robert, un sitio donde almacenar botín reciente.
Yo no había hecho una foto en mi vida, y ciertamente nunca había robado nada, pero en cuanto veo esas cámaras en el cuarto de baño, decido que quiero una para mí.
Así de sencillo.
Y, sin pararme a pensarlo, me meto una de las cajas bajo el brazo y vuelvo al cuarto de estar.

No debí ausentarme más de unos minutos, pero en ese tiempo la abuela Ethel se había quedado dormida en su butaca.
Demasiado Chianti, supongo.
Entré en la cocina para fregar los platos y ella siguió durmiendo a pesar del ruido, roncando como un bebé.
No parecía lógico molestarla, así que decidí marcharme.
Ni siquiera podía escribirle una nota de despedida, puesto que era ciega y todo eso, así que simplemente me fui.
Dejé la cartera de su nieto en la mesa, cogí la cámara otra vez y salí del apartamento.
Y ése es el final de la historia.

- ¿Volviste alguna vez? - le pregunté.

- Una sola - contestó.
Unos tres o cuatro meses después.
Me sentía tan mal por haber robado la cámara que ni siquiera la había usado aún.
Finalmente tomé la decisión de devolverla, pero la abuela Ethel ya no estaba allí.
No sé qué le había pasado, pero en el apartamento vivía otra persona y no sabía decirme dónde estaba ella.

- Probablemente había muerto.

- Sí, probablemente.

- Lo cual quiere decir que pasó su última Navidad contigo.

- Supongo que sí.
Nunca se me había ocurrido pensarlo.

- Fue una buena obra, Auggie.
Hiciste algo muy bonito por ella.

- Le mentí y luego le robé.
No veo cómo puedes llamarle a eso una buena obra.

- La hiciste feliz.
Y además la cámara era robada.
No es como si la persona a quien se la quitaste fuese su verdadero propietario.

- Todo por el arte, ¿eh, Paul?

- Yo no diría eso.
Pero por lo menos le has dado un buen uso a la cámara.

- Y ahora tienes un cuento de Navidad, ¿no?

- Sí - dije -.
Supongo que sí.

Hice una pausa durante un momento, mirando a Auggie mientras una sonrisa malévola se extendía por su cara.
Yo no podía estar seguro, pero la expresión de sus ojos en aquel momento era tan misteriosa, tan llena del resplandor de algún placer interior, que repentinamente se me ocurrió que se había inventado toda la historia.
Estuve a punto de preguntarle si se había quedado conmigo, pero luego comprendí que nunca me lo diría.
Me había embaucado, y eso era lo único que importaba.
Mientras haya una persona que se la crea, no hay ninguna historia que no pueda ser verdad.

- Eres un as, Auggie - dije -.
Gracias por ayudarme.

- Siempre que quieras - contestó él, mirándome aún con aquella luz maníaca en los ojos.
Después de todo, si no puedes compartir tus secretos con los amigos, ¿qué clase de amigo eres?

- Supongo que estoy en deuda contigo.

- No, no.
Simplemente escríbela como yo te la he contado y no me deberás nada.

- Excepto el almuerzo.

- Eso es.
Excepto el almuerzo.

Devolví la sonrisa de Auggie con otra mía y luego llamé al camarero y pedí la cuenta.

24 de diciembre de 2009

The roots of chicha

Diccionario filosófico

Asesinato



Siendo el asesinato, después del envenenamiento, el crimen más cobarde y que merece mayor castigo, no debe extrañarnos que en nuestros días exista un hombre que lo apruebe, un hombre cuya razón extraviada no está siempre de acuerdo con la razón de los demás hombres (1). Finge, en una novela que titula Emilio, que educa a un joven gentilhombre, al que preserva de la formación que se recibe en la escuela militar. Esto es, de enseñarle idiomas, geometría, táctica, fortificaciones y la historia del país; se abstiene de inspirarle amor al rey y a la patria; se limita a convertir al joven en carpintero, y pretende que el gentilhombre carpintero, si le insultan públicamente o le dan una bofetada, en vez de devolver el insulto y la bofetada y batirse con el insultador, lo asesine prudentemente. Cierto que Moliere, bromeando dice en su comedia El amor pintor que asesinar es lo más seguro, pero el autor de la novela afirma que es lo más razonable y digno. Lo dice seriamente, y entre el sinfín de paradojas que se encuentran en sus libros esa es una de las tres o cuatro que es el primero y último en sostener. E; mismo espíritu delicado y decente que le obliga a recomendar que el preceptor debe acompañar con frecuencia a su discípulo a los sitios de prostitución, le hace sostener que ese discípulo debe ser un asesino. De modo que la educación que Juan Jacobo Rousseau da a un gentilhombre consiste en enseñarle a manejar el cuchillo y hacerle digno de la cárcel y de la horca.

Dudamos que los padres de familia se avengan a dar a sus hijos preceptores semejantes. Forman verdadera antítesis las máximas que postula Emilio con las que propugna Mentor en Telémaco, pero es preciso confesar que el siglo XVIII es enteramente distinto del siglo de Luis XIV.

Afortunadamente, los lectores de este Diccionario no encontrarán insensateces ni extravagancias; hallarán con frecuencia una filosofía que quizá parezca atrevida, pero no esa charlatanería atroz y extravagante que dos o tres locos llaman filosofía y dos o tres damas elocuencia.


Voltaire
Tzevan Todorov
Modernos, posmodernos y ultra modernos


Hay pocas cuestiones, dentro del debate actual de las ideas, que sean tan complicadas como la de la "posmodernidad".

Las razones de la confusión son múltiples. De entrada, la palabra "moderno" no tiene la misma significación en inglés, alemán y francés (sin hablar de otras lenguas), y así divergen también sus superaciones "posmodernas" -en cualquier caso, el debate sobre el tema siempre fue internacional; y en cada lengua se emplea en un sentido diferente, según se trate de historia, filosofía o arte- ahora bien, el término se considera interdisciplinar.

La institución universitaria, muy aficionada a los "ismos" (¿sobre qué organizaría debates si estuviera privada de ellos?), se ha introducido en esta brecha, produciendo toneladas de libros y de artículos; una obra reciente sobre la cuestión, la de Connor, tiene más de diecinueve páginas de bibliografía sobre el tema. El efecto, contrariamente a lo que se esperaba, consiste en hacer el tema cada vez más difícil; ya no se lee más a Lyotard sobre Duchamp, ni incluso a Jameson sobre Lyotard (sobre Duchamp). A ello hay que añadir un efecto autorreflexivo: el propio del posmodernismo, que es, según dicen algunos, la incoherencia, o la reivindicación también del propio término que la designa. ¡Que el concepto estalle en la imagen de la actividad que trata de captar!

También hay otros elementos del debate, más específicos, que contribuyen a oscurecerlo. Términos como "moderno" o "posmoderno", ya lo hemos dicho muchas veces, están vacíos de contenido: designan exclusivamente la contemporaneidad. Sin embargo, esta vacuidad no está exenta de significación: expresa una adhesión a la idea de progreso bajo su forma más simple, aquella que quiere que todo lo que venga después sea mejor que aquello que había antes (idea que, por otro lado, el posmodernismo rechaza; pero, ¿por qué ofenderse por ello si ama la incoherencia?) En definitiva el propio proyecto de catalogar a creadores forzosamente singulares con etiquetas que designan los períodos es empobrecedor, por no decir mutilador: si decimos que Proust es moderno y Beckett posmoderno, ¿hemos avanzado algo en la comprensión de alguno de ellos?

Para justificar o glorificar estas formas históricas, declaramos que el arte evoluciona necesariamente hacia su propia esencia, hacia una pureza creciente (Blanchot en Francia, Greenberg en Estados Unidos), o incluso hacia una representación cada vez más completa del mundo (el surrealismo es forzosamente mejor que el realismo); y dejamos al margen todas las obras que no entran en el esquema.

Ante semejante constatación, el primer impulso consiste en renunciar decididamente al uso de términos como "moderno" o "posmoderno". Sin embargo, he decidido no seguirlo (pero quizás esté equivocado). Consciente de los peligros que me acechan por este lado, no dejo de ser sensible al inconveniente que hay en abandonar cualquier abstracción de este tipo. El peligro inverso, efectivamente, consiste en verse reducido a la tautología, a la repetición estéril de "Proust es Proust", "Beckett es Beckett"; el sabio erudito que se acuerda de todo ya no puede afirmar nada. Ciertamente, cualquier generalización es simplificadora; pero el sentido solo puede surgir de la selección, y así pues del olvido.

Categorías como "posmoderno" pueden, a pesar de la inanidad de la palabra, convertirse en instrumentos del pensamiento eficaces, que permitan comprender mejor las obras -a condición de no darles demasiado valor, y que estemos dispuestos a abandonarlos nada más usarlos. Pero si los utilizamos, aunque sea de forma condicional, resulta necesario precisar el sentido de los mismos, sin aceptar a pies juntillas las declaraciones de los propios "posmodernos". La aclaración me parece mucho más indispensable por el hecho de que dos distinciones autónomas creo que se han visto enfrentadas, la de modernos y ultramodernos, y la de modernismo y posmodernismo.


Ultramodernos y posmodernismo

El primer sentido de la palabra "moderno" es filosófico; designa una profunda transformación en nuestra manera de pensar el mundo y los hombres que empezó en el siglo XVI. Simplificando al máximo podemos decir que los antiguos creían en la existencia de un orden natural o divino, al cual las sociedades y los individuos tenían que adaptarse; por el contrario, los modernos se consideran autónomos; de golpe, la libertad humana ocupa el lugar primordial hasta entonces mantenido por la "naturaleza". Los individuos son iguales por derecho, en lugar de someterse a una jerarquía "natural", y la base del juicio moral es la universalidad en vez de la conformidad con la tradición; accedemos a los valores por medio de la discusión racional, no a través de un acto de fe. La expresión política de la modernidad filosófica es el Estado democrático. Así entendida, la modernidad es realmente un proyecto inacabado (actual), tal como dice Habermas, y deseado por la gran mayoría de nosotros -todos aquellos que no creen en las virtudes de las utopías totalitarias o de las nostalgias conservadoras con respecto a las jerarquías sociales y el orden divino.

Lo que llamamos, dentro de este mismo debate filosófico, lo "posmoderno" me parece merecer mucho más el nombre de "ultramoderno"; más bien que un abandono radical crítica proviene de la exacerbación de algunos de sus rasgos -la cual puede ir, a riesgo de algunas contradicciones internas, hasta su inversión. Me cuesta creer que sus defensores estén realmente en contra de las ideas de igualdad y libertad, de universalidad y de racionalidad (incluso si Lyotard debe preferir a Trotsky en vez de Tocqueville). Lo que ponen por delante -relatividad de los valores, dispersión del mundo, desmoronamiento de las verdades dogmáticas y de los "grandes relatos"- corresponde más bien a lo que Leo Strauss designaba como una nueva "moda" de la modernidad, de la cual Nietzsche sigue siendo el representante más célebre; los elementos conservadores o totalitarios, incluso aunque puedan estar presentes, no son dominantes.

Lo mismo ocurre con las obras de arte: muchas de las que actualmente llamamos "posmodernas" serían designadas con mayor razón "ultramodernas", es decir, como llevando al extremo una de las tendencias de la propia modernidad. La "autonomía", en arte, es el rechazo de la dependencia con respecto al mundo exterior, es decir, de la representación. Puede adoptar varias formas, por ejemplo la de una autodesignación, la de un puro juego con la convención, la de una valorización del significante (se me ocurre pensar en los escritores que van desde Mallarmé hasta la "metaficción" americana); o incluso la de una denuncia y destrucción de la convención, desde Marcel Duchamp hasta el arte conceptual del pasado. La diferencia con el programa romántico de Friedrich Schlegel y Novalis es de grado, no de naturaleza.

El segundo debate concierne, no ya a los modernos, sino al modernismo- noción mucho más limitada y esencialmente relacionada con la historia del arte. El modernismo no se opone al arte clásico, sino al realismo o al simbolismo, movimientos artísticos del siglo XIX, que son tan "modernos" como él. El espíritu del modernismo domina el arte europeo de 1910 a 1970 (de forma aproximada); sus manifestaciones son variadas pero muchos rasgos se repiten a menudo: 1. la abstracción, o renuncia a la representación de las formas concretas del mundo; de golpe este arte se siente universal; 2. el carácter sistemático: la obra es el producto de un sistema consciente y racional; 3. el gusto por lo nuevo (que el modernismo comparte con los movimientos de vanguardia): la obra afirma su originalidad y rechaza la relación con la tradición (ya no se imita: ¡ni al mundo, ni a los antiguos!); 4. la clara separación entre "gran arte" o "verdadera cultura" y la "cultura de masas" o "el arte popular".

Así, en arquitectura, salen del modernismo las construcciones de Le Corbusier y des Mies van der Rohe, un estilo que deberíamos considerar estructural más que funcional; edificios idénticos a sí mismos se levantan por todas partes del mundo, privilegiando las formas geométricas simples y simétricas. En pintura, es ante todo el arte no figurativo y sistemático, de Mondrian a Jackson Pollock y Barnett Newman. En música, las obras dodecafónicas como las que se inspiran en diversos modelos matemáticos. En literatura, Joyce y Pound, pero también, en Francia, experiencia como las de Queneau o Perec. Lista un tanto arbitraria, desde luego, pero que permite entender de qué se trata.

Este modernismo concreto es puesto en tela de juicio, desde hace unos veinte años, por un movimiento artístico que, a falta de algo mejor, podemos aceptar en llamar "posmodernismo". Pone en duda los principales rasgos del modernismo, sin por ello constituir una simple vuelta al premodernismo. Reintroduce, cuando hay lugar a ello, la representación, pero no aspira a la ilusión realista. Renuncia a la composición sistemática y racional, sin por ello practicar el culto a la inspiración divina. Enlaza con las tradiciones (y así pues con los particularismos locales), pero no se somete dócilmente a ellas; elige entre varias tradiciones, o designa la tradición como tal, lo cual es todo excepto una actitud tradicional. Juega con las formas que provienen de la cultura popular (novela policíaca, música pop, carteles y pintadas), sin por ello confundirse con ella.

El contraste más claro se da en arquitectura, y no es una casualidad que la moda posmodernista haya salido de ahí; las construcciones modernistas se han revelado inhabitables, y se han echado abajo, edificando en su lugar casas con formas a la vez menos previsibles y más tradicionales, mejor adaptadas a las variadas necesidades de los individuos. En las otras artes, la oposición ya no es cronológica: un Picasso en pintura, un Stravinski o un Bartok en música serían, en pleno período modernista, posmodernistas típicos. Por otro lado, la distinción no es una gran ayuda; vemos mal lo que se conviene en llamar algunas películas "modernas" y otras "posmodernas".

Según esta acepción del término, los textos literarios posmodernos serían aquellos que reintroducen la representación y la historia del mundo en su seno, sin por ello volver al realismo. Ejemplos típicos serían El libro de la risa y el olvido de Kundera. Los hijos de la medianoche de Rushdie. El hotel blanco de D.M. Thomas, pero también la novela latinoamericana de las décadas precedentes. Linda Hutcheon, que hace una clara distinción entre "ultramodernos" y "posmodernos", interpreta esta intrusión de la historia en la novela como una ficcionalización generalizada, como una disolución del mundo real en la textualidad -lo que, en realidad, conduciría a renunciar a la distinción. No, la invasión de Praga por los tanques rusos, la de Bangla Desh por el ejército indio o la masacre de Babi-Yar no se convierten en ficción en las novelas anteriormente citadas, y precisamente por ello actúan en nosotros con tanta fuerza.


¿Una filosofía posmodernista?

El libro de Stephen Toulmin Cosmópolis tiene esa originalidad que trata de establecer lo que podría ser una filosofía auténticamente posmodernista (y ya no ultramoderna, según nuestro vocabulario). Me gustaría citar aquí una sugerencia de Toulmin, siempre y cuando renunciando a su periodización de la historia.

Las obras filosóficas varían no solo por su contenido sino también por su estilo; en uno de los polos se encuentran los tratados sistemáticos, axiomáticos, abstractos, con pretensión universal; en el otro, las reflexiones personales, relacionadas con las situaciones concretas de la vida y con los individuos, tratando casos particulares. Maquiavelo y Hobbes, que por otro lado son ambos "modernos" (e incluso, si hacemos caso a Strauss, pertenecen a la misma "moda" de la modernidad), se oponen en que Maquiavelo escribe un comentario de la historia romana, mientras que Hobbes lleva a cabo un tratado sistemático sobre el Estado y el individuo. O Montaigne y Descartes: uno cuenta sus estados de ánimo, da explicaciones sobre sus experiencias sexuales y no se ocupa de adaptarse a un sistema establecido; el otro quiere deducir todo del cogito y piensa la ciencia con el modelo de las matemáticas. O el primer y segundo Wittgenstein. O Platón y Aristóteles... O, podríamos decir de manera más general, la filosofía (ya que esa es precisamente la corriente dominante de la filosofía occidental) y la sabiduría.

Esta oposición ha estado presente en todos los tiempos, por ello el apelativo "posmoderno", para el segundo término, me parece fuera de lugar (se podría sustituir por una palabra como "práctico"). Sin embargo, también creo que esta corriente, habitualmente dominada, vuelve en la actualidad con fuerza. El período "modernista" de la filosofía estaría representado por Russell y Whitehead, el Tractatus y el Círculo de Viena; abstracción, sistema novedad, relación completamente cortada con la "filosofía popular".

Más allá de este núcleo: el campo de conocimiento del hombre, durante el mismo período, se encuentra dividido entre, por un lado, una filosofía que no se ocupa más que de sí misma (de la historia de la filosofía, de sus propias categorías), y por otro, de las ciencias humanas y sociales que se consideran "positivas", habiendo roto todos los puentes con la metafísica, los valores o la subjetividad del autor.

Es este el estado de cosas que se respira desde hace algunas décadas, con el despertar de la filosofía política y moral (y, más que tratar de escribir una nueva Etica, sus practicantes se comprometen a reflexionar en la actualidad sobre la censura, el aborto o la discriminación racial), la antropología filosófica (que por ejemplo ilustra un Bakhtine), la historia filosófica (practicada por Foucault -que sería "posmoderno" no por el hecho de que privilegie el concepto de poder, sino porque descubre filosofía en la historia de la medicina, o de la locura, o de la prisión)... ¿Acaso sea la vía de la filosofía del mañana? En lo que a mí respecta, lo deseo.


He's drivin' a jeep
But he ain't in the Army
Gets all his cigarette money
From his mommy
Dressed like a rootin' tootin'
Texas cowboy
But this lone ranger's
Never seen a horse

He wanna be Americano
Americano, Americano
He wants to drive a Cadillac
Now he's chasing showgirls
Smokin' Camels,whiskey and soda
Now he's never goin' back

He's cruisin streets for gold
Dressed in designer clothes
Brother if your too slow
You'd better not blink
Or you'll wind up in the drink

Wanna be Americano
Americano,Americano
Gotta buy a diamond ring
'Cause that's his baby's
Favorite thing
[Más Letras en http://es.mp3lyrics.org/yfz]
Okay,all right,yeah man
Wanna be American
Wanna be American

He's in the land where
Anything can happen
Reach for the stars
Grab that golden ring
Just remember he's Americano
well watch it pal
'Cause he'll take everything

He wanna be Americano
Americano,Americano
He wants to drive a Cadillac
Now he's chasing showgirls
Smokin' Camels,whiskey and soda
Now he's never goin' back

He likes that rock and roll
He's playing baseball
Loves Marilyn Monroe
A coca cola Joe
And a pizza pie to go

Wanna be Americano
Americano,Americano
Gotta buy a diamond ring
'Cause thats his baby's
Favorite thing
Okay,all right,yeah man

Wanna be American
Wanna be American
Wanna be American


23 de diciembre de 2009

Roberto García dice que Macri es un maricón! por dejar que los jóvenes lincharan a Posse!
Se confunde un poco con los anteriores funcionarios renunciados.
Parece que Posee para García es un Ezra Pound o un Celine de la Argentina que merecería un Zola que escriba un Yo acuso que lo defienda.
Varios

- Alfredo Casero no está grande para seguir haciendo el ratón Juan Carlos?

- Mirtha Legrand no piensa retirase nunca?

- Ustedes pueden ver a Oyarbide y no recordar sus noches en Spartacus?

- Cuando lo veo a Ríal no puedo evitar recordar cuando Maradona lo llamó huevo duro y cuando lo veo a Pasman no puedo dejar de pensar que todavía la tiene adentro!

- Cuando lo veo a Brandoni inevitablemente recuerdo que la Alfano le hizo una Fellatiio en un camarín del 9 cuando la Alfano era la Alfano y no esta deformidad.

- Imaginarme a Moria con el cinturón poronguero puesto me da un poco de miedo y me hace poner piel de gallina.
Explotó el verano la Villa arrrrde!

¿Sofovich le "engualichó" el debut a Florencia de la Ve?
En contra de todas las cábalas del mundo del espectáculo, el productor le deseó un "buen debut" a la vedette... ¿Qué pasó?

Round uno: Gerardo Sofovich se desvincula laboralmente de Florencia de la Ve después de diez años de trabajar juntos. Round dos: Florencia de la Ve escribe, produce y protagoniza su propio espectáculo en la misma ciudad que el productor.



¿Round tres? De la Ve se encontró con Sofovich en un restaurante de Carlos Paz tras una batalla campal entre sus elencos dos días antes, pero el productor no le guardó rencor y le deseó un "buen debut"... algo que nunca ocurrió, ya que de pronto la vedette se enfermó poco después de estrenar su obra .



Sólo dos días después de que los elencos de sus respectivas obras teatrales se enfrentaran en un restaurante de Carlos Paz con cantos y cargadas, Gerardo Sofovich y Florencia de la Ve se volvieron a cruzar en el mismo establecimiento de la ciudad cordobesa, informó la revista Pronto.



En un intento por calmar las aguas, el productor de "Gracias a la villa" y productora de "Living la viuda loca" se saludaron con un beso en el restaurante "Zero", donde además él le deseó a su ex vedette preferida: "Flor, buen debut para mañana".



Suena raro en un hombre del mundo del espectáculo, pero Sofovich incurrió en uno de los tabúes más viejos: desear suerte antes del estreno. Es una vieja cábala el desear "merd" en lugar de "suerte", pero al parecer el productor no quería eso para la vedette.



Después del estreno, que fue el jueves pasado, la vedette tuvo que suspender las funciones de "Living..." por un cuadro de gastroenteritis que arrastraría desde el domingo, según dijo al sitio Cadena 3 el dueño del teatro donde se presenta la obra, Pablo Cava.



Cava explicó que De la Ve "hizo la función con malestar, tanto que le decía a [Emilio] Dissi que estaba mal y la verdad que en un momento de la obra estaba completamente blanca". Sin embargo, el show debe continuar, más precisamente esta noche, sobre todo porque la venta anticipada es muy buena.



Quizás el mal momento de De la Ve haya sido por comer con nervios en ese restaurante, o quizás no sirvió la expresión de buenos deseos de su viejo amigo, ¿o sí?
23 de Diciembre de 2009 10:12


La gastroentirits de Florencia de la V equivale a que está a indispuesta?
El post dedicado a Carlos del Peral salió de una cena que no voy a comentar nada más que porque no estoy muy seguro de que a Fernando Martín Peña, el responsable de la filmoteca del MALBA, le convenga que se sepa que se anda reuniendo con cierta gente. El asunto fue en cierto lugar de pastas que se encuentra en la zona de el Abasto.
La charla abarcó distintos temas pero de alguna manera terminamos en el periodismo de los sesenta, Tia Vicenta, Adán y aparecieron algunos nombres entre ellos el de Geno Díaz. Guionista, dibujante, monologuista, novelista y sobre todo hunorista.


De la cueva del chancho rescaté de algún lugar en la web el siguiente fragmento:

DIVAN EL TERRIBLE

(La acción en una sala de hogar porteño convencional, amueblada con la mayor ostentación de mal gusto caro que permitan las posibilidades de sus habitantes. Arrellanada en un sofá tapizado con imitación de cuero, Angélica está leyendo el periódico vespertino, que la oculta de la vista del público. A su lado hay una mesita rodante con bebidas y, en ella, un whisky ensillado como para hacer rechinar los dientes de un cadáver. Angélica está fumando. Importados, naturalmente. Entra Gerardo y toma asiento en el extremo opuesto del sofá. Pasa un tiempo, y como ella no hace caso de él, Gerardo habla.)

GERARDO: Angélica, estoy repodrido. Recontrarrepodrido. Te odio.

ANGELICA: (Sin dejar de leer) ¿Qué querés que te cuente?... Lo de siempre. El Director Creativo está más estúpido que nunca, la brain storming de hoy fue agobiante, y el lunes empezamos con la campaña gráfica del “Whisky Testamento, su bebida de todo momento”.

GERARDO: Angélica, me están saliendo várices en el escroto…

ANGELICA:Y lo demás es pura rutina…¿Qué querés que te cuente?

GERARDO: ¡Angélica!!!!!!!!

ANGELICA: (Dejando el periódico a un lado) ¡Ya te oí!...No hace falta que hagas gala de tus modales de camionero.

GERARDO: Angélica, que me sirvan un whisky… Tenemos que hablar.

ANGELICA: (Agitando una campanilla) Mañana se estrena una vista preciosa en el “Palais Bijou”. Estaba leyendo la información. Durante media película los protagonistas hacen el amor en grupo…

GERARDO: ¡¿Qué hacen?!

ANGELICA: …hacen el amor en grupo y junto con cada orgasmo vomitan, como un símbolo de que el amor limpia el alma de pecados…

GERARDO: ¿Lo qué?...

ANGELICA: …que hacer el amor es bueno para el metabolismo. Y los controla un psicoanalista que se inyecta heroína y canta “God Save America”. Y juegan un concurso de flatos. Varios se hacen encima, y tiene un desenlace inesperado. ¡Me fascina!...

MUCAMA: (Entrando) ¿Señora?

ANGELICA: Sírvale un té al señor…¿o querías whisky?

MUCAMA:¿A cuál señor?

(Angélica señala con el pulgar a Gerardo.)

GERARDO: He pedido un whisky. Con hielo y soda.

MUCAMA: (Sirviéndolo) ¡¿Todavía no aprendió a servirse solo?!

GERARDO: Cuando pago, me gusta que me sirvan y bien.

MUCAMA: El típico machista burgués. La mujer es el animal de carga para servir al macho, el Rey de la Creación.

ANGELICA: No se masoquee de balde, Lola. Es nuestro destino de hembras…

MUCAMA: Fue, señora. Fue el destino de nuestras madres. Ahora tenemos derechos políticos, derechos sociales y reclamamos, con toda razón y justicia, nuestro derecho al orgasmo. ¡Ahí que duele! ¡Ahora los quiero ver a estos! No se la van a llevar de arriba.

GERARDO: Cuando necesite volver a escuchar sus iluminadas palabras, la volveré a llamar, Lola.

MUCAMA: (Altiva y a punto de retirarse) Si la señora necesita algo puede llamarme en cualquier momento. (Hace mutis por lateral.)

GERARDO: (Poniéndose de pie y paseándose nerviosamente por la sala) Angélica, he tomado una decisión…

ANGELICA: Es fantástico que por fin hayas tomado algo que no te ponga en pedo.

GERARDO: No me dejaré llevar al terreno de tus agresiones infantiles. Oíme bien. Hemos hecho una buena experiencia de pareja. A veces, he logrado con vos una relación espiritualmente tan gratificante como con mi analista. Hemos hablado noches enteras, hemos llorado juntos y hemos logrado que salieran a flote muchas cosas. Creo que, en este momento, estamos maduros para separarnos.

ANGELICA: No estoy de acuerdo.

GERARDO: Me importa un carajo.

ANGELICA: (Haciendo sonar la campanilla) No es cierto que estemos maduros para separarnos. Esas son cosas de la lesbiana de tu analista.

MUCAMA: (Entrando) ¿Señora?

ANGELICA: Lola, por favor, póngase muy nerviosa en lugar mío. Ya sabe que yo no debo perder el control de mis actos.

MUCAMA: ¿La señora se siente al borde de la histeria?...

ANGELICA: Histérica atacada irrecuperable.

MUCAMA: (Lanza un espantoso alarido de histeria con mucho vibrato). ¿Puedo retirarme?

ANGELICA: Hágame el favor, no se retire. Supongo que voy a necesitarla bastante…¿Decías, Gerardo, perdón?

GERARDO: Mi analista y yo hemos elaborado correctamente la situación y hemos llegado a una conclusión . Debemos separarnos. Todo el mundo lo hace.

ANGELICA: En cambio, mi analista y yo estamos trabajando sobre la hipótesis de que vos no tenés correctamente elaborada la relación materno-infantil. Y por eso adoptás una pauta internalizada de abandónico que vas introyectando progresivamente.

GERARDO: Vos y el marihuanero de tu analista me tienen putrefacto, ¿me entendés?... Recontraputrefacto…

ANGELICA: Lola…por favor, estoy muy nerviosa…

MUCAMA: (Lanza un atronador grito, un alarido histérico.)

ANGELICA:Gerardo, llegué a creer que estaba suficientemente claro que mientras mi analista no tenga clara la cosa, no admitiré una separación unilateral.

GERARDO: ¿Sabés por dónde me lo paso a tu psicoanalista?

MUCAMA: Típico…José Castración.

GERARDO: ¡Castración de las pelotas!

MUCAMA: Eso…

GERARDO: Decime, Angélica. Cuando vos conociste a aquel rubio sueco de la Gustavsson Corporation Inc., y te agarraste un camote de órdago, me informaste que tu analista estableció la hipótesis de que necesitabas agotar la experiencia extramatrimonial. Y que el reprimirte podría tener efectos castradores en tu conducta con tu pareja, o sea conmigo. ¿Cuál fue mi actitud?

ANGELICA: La actitud lógica. La actitud aconsejada por mi analista. Debiste dejarme en libertad para que yo viviera libremente esa experiencia hasta agotarla. Y fue un buen elemento comparativo. Y después lo hablamos con vos, y lloramos juntos toda la noche y salieron cosas.

GERARDO: Y cuando el Gerente de Marketing te propuso que te fueras una semana con él a La Cumbrecita para intercambiar ideas y conclusiones con vistas a una nueva camp’aña, ¿qué hice yo?...

ANGELICA: Lo que estabas obligado a hacer. Dejarme en libertad para que si yo me equivocaba me equivocara por mi cuenta, sin controlar mi conducta con alevosos intentos de falocracia. Pero no me equivoqué. Pasamos una semana fantástica. Quemamos yerba, nos colocamos juntos y aquella campaña de los pañales descartables “Les Marrons” resultó una de las más brillantes de la agencia. Y, como lo elaboramos con mi analista, una experiencia extramatrimonial a ese nivel enriquece posteriormente las posibilidades de relación de la pareja estable. Siempre que el componente masculino no repita la historia de su padre omnipotente, tacañuzo y machista. Que fue precisamente lo que vos hiciste.

GERARDO: Conclusión incorrecta y parcial. Pero, de todos modos, lo hablamos toda la noche durante varias noches y salieron muchas cosas.

ANGELICA: Salieron muchas cosas, es cierto. Sobre todo a vos que en esas situaciones los nervios te activan los flatos.

GERARDO: Y cuando te hiciste cargo de la producción de aquel comercial para televisión…La película aquella sobre los desodorantes, y conociste a Juan Ramón, el fileteador de camiones, ¿qué pasó?

ANGELICA: Eso digo yo…¿qué pasó? Que yo sepa , no pasó nada.

GERARDO: Pero vos y tu analista sentían la necesidad de vivr a pleno esa experiencia porque Juan Ramón, en el rol que le hacías jugar, llenaba la carencia de imagen paterna que venís arrastrando desde tu más tierna infancia. Y que conspira contra una buena relación con tu pareja estable, que vengo a ser yo. ¿Y cuál fue mi actitud en ese caso?

ANGELICA: Lo recuerdo perfectamente, porque fue la actitud aconsejada por mi analista.

GERARDO: Que coincidía con la actitud aconsejada por MI analista.

ANGELICA: Y no te quedó más remedio que aceptar que nuestra pareja merecía adoptar un tercer componente que, a la vez de actuar como un elemento de control, serviría para enriquecer nuestras experiencias, y no sólo las sexuales, en el terreno de nuestras relaciones.

GERARDO: Y me hice amigo de Juan Ramon y salía a comer con él y los dos hablábamos de vos, y de las cosas que te gustan y de las que te provocan rechazo. De tu fobia por todo lo anal, por supuesto. Y contra el hacer el amor a la mañana, que a mí me fascina. Me hice amigo y confidente de Juan Ramón, ¿sí o no?...

MUCAMA: Eso es efecto de la componente homosexual no resuelta del señor…

GERARDO: (Señalando a la mucama) ¡Angélica, o hacés callar a ese ombú con polleras o no respondo de las consecuencias de mis actos!

MUCAMA: Ahí radica la falla más grave en el análisis del señor. Vive descontroladamente todos sus actos en un plano de agresividad infantil. Dominado y condicionado por el contexto, no controla ni sus reacciones ni sus esfínteres.

GERARDO: ¡Sirvienta!

MUCAMA: ¡Machista calvo!

GERARDO: Muy bien, Angélica, ahora dejame decirte algo. Estoy hasta la peluca del actemín-show, de las maratones, del sensitivity group, y de llorar juntos y de que salgan cosas.

ANGELICA: Querés ocultar el hecho de que tu alma de falócrata es incapaz de soportar una mujer que te acompañe, que sea tu pareja pero en plenitud de realizaciones personales, que sepa gratificarse sin culpa. Y no una mujer objeto, mona y mimada para exhibir con tus amigotes.

GERARDO: Y ahora contestame esta pregunta, puñetera mía: ¿Qué es lo que preferís?...¿Ser una muñeca de lujo, bonita y mimada para admiración de mis rijosos amigotes, o cosechadora de naranjas en un kibutz de Israel? ¿O quizá preferirías administrar un koljoz en Siberia?

MUCAMA: ¡Falacia!...Usted debe juzgar a la señora en su mera mismidad sin pretender injertarla en un ecosistema desfasado de nuestra realidad.

ANGELICA: Para concluir con esta absurda disputa, te diré que mi analista y yo hemos elaborado una hipótesis de trabajo que nos va a ocupar durante un contrato de seis meses por lo menos. La hipótesis es esta: ¿Qué hacemos con el pobre Gerardo?...Hasta que no termine el contrato de marras no pienso discutir con vos el tema de nuestra separación.

GERARDO: Repito. ¿Mujer objeto, maquillada por Revlon y perfumada por Lanvin, o arrear hacienda a caballo en González Chávez?

MUCAMA: Por lo visto, el infradotado no admite información nueva sino que simplemente se vale en una u otra manera de la misma concepción tautológica con que comenzó su tratamiento de neurótico machista.

GERARDO: He asumido mi neurosis y estoy en condiciones de introspeccionar nuestra historia. Y de recapitular con la distancia óptima las fases que nos conducen a la necesaria separación profiláctica. Digo yo, si tu analista maricón y posesivo lo consiente…

ANGELICA: Mi analista opera con hechos, no como la maritornes de tu analista que se lo pasa formulando hipótesis.

GERARDO: ¡No te permito!... Mi analista es buena…Pero comencemos por el principio. Cuando yo te conocí a vos eras una oscura telefonista de Bunge y Born.

MUCAMA: La rescata diciendo dónde trabajaba y, a su manera, define claramente su situación. Hasta ahora su interacción es simétrica.

ANGELICA: Correcto. Trabajaba como telefonista. Y ya que lo querés así, oscura y postergada en Bunge y Born.

MUCAMA. La pobre señora acepta la posición complementaria inferior…

GERARDO: Yo me la levanté.

MUCAMA: Superioridad complementaria típicamente machista: yo ME la levanté

ANGELICA: Pero vos eras un tipo tímido, y, según pude saber algunos días más tarde, absolutamente virgen.

MUCAMA: La señora pasa ahora a una maniobra de superioridad con respecto a que él “se la haya levantado”.

GERARDO: Ya he superado esa timidez y algunas relaciones que he tenido , posteriores a aquel primer encuentro nuestro, lo podrían atestiguar.

MUCAMA: Inferioridad complementaria. El acepta la definición de ingenuo y virgen que da la señora. Es decir, no sólo acepta que NO era él el agresor sino que ella es la que está en condiciones de juzgar.

ANGELICA: Cuando me abrazaste al bailar por primera vez, advertí algo que , en aquel momento, me pareció importante. Tenías bastante con qué. En ese sentido, tu virginidad era un desperdicio.

GERARDO: Yo venía de pasar el fin de semana con otra par…con una mina. Pero por culpa de mi timidez no habíamos podido llegar a nada. A mí no me satisfacían ese tipo de relaciones. Mis amigos y mi mamá me decían que yo tenía que lograr una pareja estable.

ANGELICA: ¿Una pareja cómo?

GERARDO: Estable, dije.

ANGELICA: Había entendido establo. Porque esa fue tu conducta desde el principio de nuestra situación. Una conducta de establo.

MUCAMA: Si bien el contenido parece autodesvalorizador,y, por lo tanto, de inferioridad complementaria, en este contexto refleja la pasividad de la conducta del marido.

GERARDO: Amor de mis entrañas, me voy. Me las tomo. Me rajo. Me piro ineluctablemente. No quiero volver a verte ni siquiera en tu velorio.

ANGELICA: Tus propias motivaciones y los efectos interpersonales hacen que, de pronto, la simetría de la relación pueda estar basada para vos en la inferioridad, así como en otras formas de competencia y …

GERARDO: Voy a cerrar este edificante diálogo poniendo en tu conocimiento que, desde ahora en adelante, vos, tu analista, mi analista, Freud, Jung, Reich, Melanie Klein, Lacan, Carlos Marx, Mc Luhan, Sartre y Marcusse se pueden ir juntos a la mismísima mierda. (Hace mutis lateral dignamente)

ANGELICA: Lola, hágame el favor…Llore por mí. No puedo soportar la frustrante actitud de quien en la interrelación me obliga a soportar pautas asimétricas del siglo pasado…Llore.

MUCAMA: (En lugar de llorar, se quita la cofia y el delantal, se sienta suavemente en el sofá junto a Angélica y dice) Señora…Angélica…Como dice mi analista, ahora hablemos de nosotras dos, ¿sí?...

TELÓN.


Hacia 1972 y para la revista Gente caricaturiza al legendario Divito y escribe una nota sobre la muerte del creador de Rico tipo

Es una nota sobria y justa (que me dará un cartel bárbaro)", habría discurseado el Dr. Merengue.
"Que lastima no saberlo antes, para contárselo al jefe", habría murmurado Falluteli. "chicas, chicas, Willy tendrá que pagarse una copa en la barra, ahora sale en Gente". Sobre la arena, las chicas de Divito hubiesen emplazado a su creador. Y falta Bombólo, Fúlmine (el mufa, el innombrable). Personajes que Divito inmortalizo viviendo entre un lápiz y una sonrisa.
Texto y dibujo de Geno Díaz





En la esquina de Agüero y Arenales está el viejo boliche de los Ferrari. Un boliche sin pretensiones snobs. Con enormes ventanas de rejas y sopresattas colgadas. Igual que hace 50 años. Allí concurre la gente del barrio y algunos iniciados, como Alberto Fernández De Rosa, Eva Giberti y Florencio Escardó, o Sergio Malbrán, que no van porque el boliche esté "en onda", sino porque van a gustar la Gran Pizza Argentina Salud. Allí suele comer los domingos el viejo César Bruto. Allí lo encontré. Si lo ves, a lo mejor no lo conoces, Willy. La barba blanca es como una niebla rodeando sus ojos fulgurantes, agudos y jóvenes como nunca. Al verlo allí, frente a la pizza fragante y la cálida botella amiga, te invoqué, Willy Divito. Me pareció, de pronto, que allí estaba el sitio propicio para la convocatoria. Vos, y Calé, y Levalle, y laniro, y Wimpi, todos junto a César Bruto que, si pudieras verlo, tiene aspecto de profeta. ¡El, que a los ta y tantos sigue siendo un niño terrible! En la mesa habría lugar para Cotta, para Borocotó, para Columba, para Frascarita. Para todos los que han teñido de belleza y bondad esta vida que a veces, como lo quiere el tango, es una herida absurda. Pero que gracias a ustedes se soporta mejor.
Lo abracé al viejo Warnes César Carlos Bruto y me fui pensando que, como una homilía rea, debía escribir esto. Hasta siempre, Willy Divito.

...DE LA VIDA EN ORSAl, DEL TIEMPO LOCO...
Allá por los años 40 Buenos Aires era una ciudad de lo más formalita. Vestida de un gris discreto muy paquete, muy de Paris. La calle Corrientes aún no estaba invadida por el tufo grasiento de las pizzerías y tenía en cambio una confitería muy europea. El Galeón, donde Dajos Bela tocaba valses vieneses. Y en Odeón se tomaba café mientras se oían conjuntos de jazz. Y había muchos bares lácteos y, desde luego, desde Esmeralda hasta Callao, la calle era un almacigo de cafés con orquestas de tango. Los hombres vestían ropas oscuras y el pasear por Florida a la salida del trabajo era una suerte de "vuelta del perro" para encontrar conocidos y echar un parrafito o compartir un trago. Buenos Aires entonces era gris y modosa. Tenía los modales correctos y recatados de una maestra normal nacional en edad de tener festejante.
Pero de pronto a esa ciudad circunspecta le nació un duendecillo narigón y travieso. Una suerte de fauno bailarín y divertido que en lugar del caramillo o la siringa llevaba en su mano derecha un pincel mágico y en la izquierda un cigarrillo siempre encendido. Retrepando incansable por los muros de la ciudad y metiéndose en sus más recoletos vericuetos, aquel duendecillo, aquel fauno alegre y narigón, ebrio de risa y luna, repintó la ciudad, la volvió colorida y bochinchera. Pintó y dibujó a los habitantes de esta ciudad. Les mostró que eran como eran y no como creían ser. Y les enseñó el bello hábito de reírse de si mismos. Que es el comienzo del camino de la sabiduría.
A las mujeres les estrechó la cintura, les amplió las caderas, les embelleció las piernas enseñándolas a lucirlas en todo su esplendor acortando las faldas. Les cambió el peinado, les dibujó otros ojos y otros labios. Y a los hombres los desterró para siempre del luto que vestían por la suerte de Milonguita. Les hizo subir la cintura del pantalón hasta el esternón, el ruedo del saco por debajo de tas rodillas, los pantalones como bombachas de campo y las corbatas chillonas. A golpes de su mágico pincel les hizo cambiar el peinado y el gesto. Y los enfermó a todos del saludable ejercicio de la risa.
Aquel duendecillo se llamó Guillermo "Willy' Divito.
Cuando murió, a los 57 años de su edad, Garaycochea dijo: "Al Otro yo del doctor Merengue, hoy se le ha caído una lagrimita".
En la esquina de Agüero y Arenales está el viejo boliche de los Ferrari. Un boliche sin pretensiones snobs. Con enormes ventanas de rejas y sopresattas colgadas. Igual que hace 50 años. Allí concurre la gente del barrio y algunos iniciados, como Alberto Fernández De Rosa, Eva Giberti y Florencio Escardó, o Sergio Malbrán, que no van porque el boliche esté "en onda", sino porque van a gustar la Gran Pizza Argentina Salud. Allí suele comer los domingos el viejo César Bruto. Allí lo encontré. Si lo ves, a lo mejor no lo conoces, Willy. La barba blanca es como una niebla rodeando sus ojos fulgurantes, agudos y jóvenes como nunca. Al verlo allí, frente a la pizza fragante y la cálida botella amiga, te invoqué, Willy Divito. Me pareció, de pronto, que allí estaba el sitio propicio para la convocatoria. Vos, y Calé, y Levalle, y laniro, y Wimpi, todos junto a César Bruto que, si pudieras verlo, tiene aspecto de profeta. ¡El, que a los ta y tantos sigue siendo un niño terrible! En la mesa habría lugar para Cotta, para Borocotó, para Columba, para Frascarita. Para todos los que han teñido de belleza y bondad esta vida que a veces, como lo quiere el tango, es una herida absurda. Pero que gracias a ustedes se soporta mejor.
Lo abracé al viejo Warnes César Carlos Bruto y me fui pensando que, como una homilía rea, debía escribir esto. Hasta siempre, Willy Divito.

...DE LA VIDA EN ORSAl, DEL TIEMPO LOCO...
Allá por los años 40 Buenos Aires era una ciudad de lo más formalita. Vestida de un gris discreto muy paquete, muy de Paris. La calle Corrientes aún no estaba invadida por el tufo grasiento de las pizzerías y tenía en cambio una confitería muy europea. El Galeón, donde Dajos Bela tocaba valses vieneses. Y en Odeón se tomaba café mientras se oían conjuntos de jazz. Y había muchos bares lácteos y, desde luego, desde Esmeralda hasta Callao, la calle era un almacigo de cafés con orquestas de tango. Los hombres vestían ropas oscuras y el pasear por Florida a la salida del trabajo era una suerte de "vuelta del perro" para encontrar conocidos y echar un parrafito o compartir un trago. Buenos Aires entonces era gris y modosa. Tenía los modales correctos y recatados de una maestra normal nacional en edad de tener festejante.
Pero de pronto a esa ciudad circunspecta le nació un duendecillo narigón y travieso. Una suerte de fauno bailarín y divertido que en lugar del caramillo o la siringa llevaba en su mano derecha un pincel mágico y en la izquierda un cigarrillo siempre encendido. Retrepando incansable por los muros de la ciudad y metiéndose en sus más recoletos vericuetos, aquel duendecillo, aquel fauno alegre y narigón, ebrio de risa y luna, repintó la ciudad, la volvió colorida y bochinchera. Pintó y dibujó a los habitantes de esta ciudad. Les mostró que eran como eran y no como creían ser. Y les enseñó el bello hábito de reírse de si mismos. Que es el comienzo del camino de la sabiduría.
A las mujeres les estrechó la cintura, les amplió las caderas, les embelleció las piernas enseñándolas a lucirlas en todo su esplendor acortando las faldas. Les cambió el peinado, les dibujó otros ojos y otros labios. Y a los hombres los desterró para siempre del luto que vestían por la suerte de Milonguita. Les hizo subir la cintura del pantalón hasta el esternón, el ruedo del saco por debajo de tas rodillas, los pantalones como bombachas de campo y las corbatas chillonas. A golpes de su mágico pincel les hizo cambiar el peinado y el gesto. Y los enfermó a todos del saludable ejercicio de la risa.
Aquel duendecillo se llamó Guillermo "Willy' Divito.
Cuando murió, a los 57 años de su edad, Garaycochea dijo: "Al Otro yo del doctor Merengue, hoy se le ha caído una lagrimita".

Amante de la noche era al mismo tiempo un enamorado del sol. Ese sol que doraba las chicas que fueron el más amado y mejor cultivado de sus hobbies. Por esa razón era un enamorado del Brasil, en cuya tierra hoy descansa. Y por esa razón, si era cierto que en invierno no dejaba nunca la cama antes de la una de la tarde, en verano sacrificaba parte del sueño para echarse desde temprano bajo el sol amigo. Y por esa razón prefería siempre los coches abiertos.
Como todos los seres privilegiados que poseen "duende". Divito fue un ávido y voraz asaltante de la vida. Se zambullía en ella diariamente como un chico en una bañadera llena de helados. La música fue una de sus pasiones. La estudiaba curiosamente y fue un gran coleccionista de discos. En este terreno, como en todos, fue un adelantado. Hablaba familiarmente de Star Kenton años antes de que aquí se lo comenzara a conocer. Fanático del jazz, adhirió, como no podía ser menos, a todas las formas vanguardistas de ese género. Fue amigo y admirador primerizo de Lalo Schiffrin y aprovechaba todos sus viajes para escuchar cuanto recital pudiera, no sólo de jazz sino de todas las formas musicales, incluidos los nuevos sonidos del Brasil.
¿Qué cosa no gustaba este morfón de vida? El boxeo era una de sus pasiones y en los dos años de conscripción en la Marina tiró guantes pese a su monumental nariz. Pero en esencia no fue nunca un deportista. De la vida sana, sólo el estar echado al sol en dulce y estimulante compañía.

LAS CHICAS
Su hobby número uno. Cuando en algún club nocturno aparecía una de ellas que era un cañonazo,iba invariablemente del brazo de Willy. Las amó por sobre todas las cosas y fue amado. Ejercía la misma seducción sobre las de 18 o las de 35. En ese terreno Divito mató. Cada vez que las dibujaba ejecutaba un verdadero acto de amor. La seducción que ejercía sobre ellas se manifestaba aun a la distancia. Todas querían ser "chicas Divito". En los sofisticados reductos del trago y la música nocturna y en las fábricas de Mataderos o Puente Alsina. Si bien en las rutas abiertas conducía "al mango y sin límites" como solía decir, por las calles de la ciudad llevaba el coche a paso de hombre. No por prudencia sino para admirar las mujeres. Sin embargo nunca escapó de sus labios, ni ebrio ni dormido, la palabra "casamiento". Adoraba los chicos, pero los de otros. "Nadie sabe lo que soy capaz de hacer por una mina", solía repetir. Tras de una se fue, efectivamente, a Europa y corretearon con el amor a cuestas por sólo Dios sabe cuántos lugares del Viejo Mundo. Cuando todo terminó regresó a Buenos Aires. Había abandonado todo por ella y la aventura le costó un paquete de dinero. Pero jamás se quejó. Hubiera sido impropio de Willy. Nunca abrumó a nadie con sus problemas personales. Sí, en verdad era capaz de cualquier cosa por una mujer. Menos, claro está, de casarse.

YA PUNTEABA LA MUERTE SU MILONGA...
Era un candidato a las pinas con los autos. Conduciendo un Volkswagen volcó fuerte frente a la cancha de River. El coche no tenía radiador pero él sí. Y lo traía lleno. Con un DKW se llevó por delante un camión. Recibió varios avisos más, pero no les hizo caso. Murió en su ley. En un auto y en Brasil, el país que más amaba luego de su Buenos Aires. En Lajes, entre Porto Alegre y Curytiba venía hacia Buenos Aires en su Fiat 1500. Era muy temprano esa mañana. Pero tarde ya para él. Nunca se supo por qué razón quiso adelantarse tan torpemente a aquel camión. La ruta en esa parte está infestada de ellos, y otro que venía en sentido contrario destrozó el coche y la vida del insaciable vividor.
Su muerte fue florada como lo merecía. Pero su vida no había tenido desperdicio. Había jugado bien la baraja que le tocó en el reparto. Quiso tener "su" revista, e hizo de "Rico Tipo" una revista líder, cuya fama atravesó todas las fronteras. Hasta las de la envidia. El, por prepotencia de alegría de vivir, no recogió otra cosa que amistad. Muchos de sus personajes siguen viviendo en publicaciones nacionales y extranjeras. En vida trabajó para "O Cruzeiro", de Brasil, "Pingüino", de Chile y "Can-Can", de Portugal. Están por ser editadas sus sabrosísimas crónicas ilustradas de sus viajes y aún está vigente "Rico Tipo". Aunque añore, como los boxers que tanto quiso, la mano rectora y sabia de papá.
Querido Willy: necesitaba escribirte esto. Vos y yo sabemos por qué. Y Quino también, pero nunca lo diremos. Dijo un cínico que un colega es alguien sin ningún talento que inexplicablemente se desempeña en lo mismo que nosotros. Quien supo, como vos, ganar tanto cariño y tanto respeto entre sus colegas, tiene que haber sido realmente un ser de excepción. Por eso estas hermano, despierto, juntito a Discepolín.