30 de mayo de 2010

Lo bueno de una tarde lluviosa es que permite tumbarse a ver cosas sin ninguna culpa ni apuro. Volví a ver Pulp Fiction obra maestra de Tarantino. Todavía hoy verla es una fiesta. Su estructura quebrada, el momento en que Christopher Walken le da el reloj al niño que luego será Bruce Willis, Uma Thurman y el jack rabbit´s slimm con su concurso de baile.
Una película violenta y feliz como solo Tarantino puede hacer.





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