31 de mayo de 2010




Era un grupo de esos que ves en un garito por cien pavos;
coca, birra y sexo, cresta de almidón, chupa con clavos.
Eran cuatro mendas de una intensidad provocadora
gritándole al mundo: “¡por fín ha llegado nuestra hora!”
Y tocaban rocanrol,
algo inmaduro pero rocanrol,
pelín oscuro pero rocanrol,
bastante duro pero rocanrol,
si no hay futuro ¡viva el rocanrol!.
Hasta que llegó el verano
y les presentaron a un locutor
que tenía un amigo arreglista
que era vecino de un productor
casado con una teclista
muy vanguardista
que era la amante
de un elegante representante
que tiene un socio con mucha vista
pa hacer negocio
con los cantantes.
Y llegó la Visa, con sus chantajes,
y empezó la prisa de los viajes
y se acabó la risa.
Ya no van a bares, montan sus movidas en privado,
saben adaptarse a las exigencias del mercado;
seis galas hicieron con el Duque en las municipales
fueron los terceron de los no-sé-cuántos principales.
Ahora tocan puro pop
intencionado pero puro pop
pelín pesado pero puro pop
Contra el pasado: ¡larga vida al pop!
Desde que llegó el verano
y les presentaron a un asesor
de imagen que estaba enrollado
con la sobrina de un promotor
cuñado de cierta modista
que era la esposa de un columnista
de esa revista tan prestigiosa
por su talento para la cosa
del lanzamiento de los artistas.
Ahora van de yuppies -fotos en “Hola”-
juran por Snoopy, que es lo que mola,
pasan de las groupies.
Hoy tocan el rap del optimista
en vez del blues de la necesidad,
hasta en la consulta del dentista
suenan por el hilo musical.
Quedaron con el voto portugués
los decimoterceros en Eurovisión,
ellos que juraban comerse la vida
fue la vida y se los merendó.
Y aunque han pisado más de una mierda
sus zapatos de gamuza azul
ahora van con Lottuse sobre las moquetas
y a Solana lo tratan de tú.
Que nadie se sienta aludido, a mí
las moralinas me hacen vomitar
quise hacer un cuento divertido, sin
parecido con la realidad.
Que se quede cojo de las tres piernas
cierto crítico que hay por ahí
si miento cuando digo que nunca pido
consejos y jamás los dí.
A no ser al tipejo ese del espejo
que me vacila cantidad,
a veces me hace un corte de mangas y dice
“no hay quien te soporte, chaval”
Al fín y al cabo lo único que pasa
es que necesitaba componer (pa comer)
de canción que terminara de una
maldita vez este elepé.
Ya quisiera yo, en lugar de este reggae,
haber escrito Rapsodia en blue
Chelsea hotel, Guantanamera,
Tatuaje, o She Loves you (yé, yé, yé).
Pedro Navaja, Like a rolling stone,
Dos gardenias para ti,
Mira que eres canalla, No hago
otra cosa que pensar en ti,
Marieta, La estatua del jardín botánico,
Moon over Bourbon street.
Qué culpa tengo si a lo más que llego
es a Pongamos que hablo de…
Pongamos que hablo de…
Pongamos que hablo de… maní
si te quieres con tu novia divertir…
Gombrowicz en Argentina

Por Witold Gombrowicz

Partí hacia la Argentina un mes antes de que estallara la guerra y allí permanecí los siguientes veintitrés años. Todo sucedió por casualidad. ¿Casualidad?. Un día en el café Zodiac, en Varsovia, conocí a un escritor de mi edad, Czeslaw Straszewicz. Me dijo: 'Viajo a Sudamérica.' '¿Cómo?' 'En un mes el nuevo vapor trans-atlántico polaco Chorbry sale para Buenos Aires. Su viaje inaugural. Fui invitado como escritor, para escribir algunas columnas para los diarios.' '¿Te parece que me invitarían también a mí?' 'Puedes probar. Voy a mencionar tu nombre. Quién sabe, quizás funcione. La travesía sería más divertida si somos dos.'
Funcionó. A veces leo en los diarios que fui a la Argentina para escapar de la guerra. ¡Para nada!. Me preparé para el viaje sin pensar demasíado, y fue sólo por casualidad (¿casualidad?) que no permanecí en Polonia.
El día antes de partir tenía todo preparado, mis papeles en orden, y pasé por el café. 'Tienes el permiso de las autoridades militares, ¿no?' dijo uno. 'Tengo mi pasaporte. Presenté todos los certificados militares que tenía, de otro modo no lo hubiese obtenido.' '¡Con eso no alcanza!' Necesitas un permiso especial de las autoridades militares. Es sólo un formalismo, pero no te dejarán subir al barco sin él.'
Miré mi reloj. Las siete menos veinte. Las oficinas del ejército cierran a las siete. Me metí en un taxi y corrí al cuarto piso. Demasíado tarde. Las puertas estaban cerradas. Habían pasado tres minutos después de las siete. Golpeé de todos modos. Apareció el portero. 'La oficina está cerrada. Por favor acabe con ese ruido'.
La puerta se cerró una vez más. ¡Adiós, América!. Comencé a bajar las escaleras apesadumbrado: de repente, abajo, un barullo terrible. Era el equipo de fútbol que partía a jugar un match internacional en Dinamarca. También habían llegado tarde. Golpeamos la puerta de nuevo. Esta vez el portero nos dejó entrar, y como favor especial nos sellaron los permisos. Ya lo ven, mis veintitrés años en Argentina dependieron de unos minutos...
Cómo habrá sido este asunto de partir... fue como si una gigantesca mano me hubiese tomado del cuello de la camisa para sacarme de Polonia y arrojarme en esta tierra perdida en el medio del océano –perdida pero europea... apenas un mes antes de la guerra. Me pregunto porqué aquella mano no me puso en Europa occidental. Porque, supongo, hubiese terminado en París. Si no hubiera dejado Europa hubiese vivido en París después de la guerra, casi con seguridad. Pero la mano no pareció quererlo así porque, a la larga, París me hubiese convertido en un parisino. Y sentía el deber de ser anti-parisino. Es que, por esos tiempos, no estaba lo suficientemente inmunizado. Mi destino era pasar muchos más, largos años en los bordes de Europa, lejos de sus capitales, y lejos de sus aparatos literarios, escribiendo, como dicen hoy en Polonia, 'para los cajones de escritorio'. Miren el mapa. Sería difícil elegir mejor lugar que Buenos Aires. La Argentina es un país europeo. Uno siente allí la presencia de Europa, aun más fuertemente que en la propia Europa, pero al mismo tiempo uno está fuera de Europa –y además, en aquel país ganadero, no se aprecia la literatura.
Magia. Una casi preconcebida forma de vida. Cuanto más nos alejamos de la Forma, más nos sometemos a su poder. Misteriosas contradicciones, contrastes...

Desembarcamos en Buenos Aires el 22 de agosto (el 2 es mi número) de 1939 (la suma de los dígitos es también 22) después de un tranquilo cruce que duró tres semanas. La situación internacional parecía mejorar. Pero el día siguiente a nuestro arribo los telegramas de Moscú y Berlín anunciando el pacto Nazi-Soviético cayeron en el mundo como un rayo. ¡Guerra! Una semana después las primeras bombas alemanas caían en Varsovia.
Todavía vivía en el barco con mi amigo Straszewicz. Cuando escuchó que se había declarado la guerra, el capitán decidió regresar a Inglaterra (no había ya discusión alguna sobre si volver a Polonia). Straszewicz y yo tuvimos un concejo de guerra. Él optó por Inglaterra. Yo permanecí en la Argentina.
En mi novela Trans-Atlántico recapitulé estos incidentes y me pinté en el papel de desertor. Pero no hubo una cuestión de deserción, puesto que Polonia había sido separada ya del resto del mundo. Me presenté inmediatamente ante la Embajada Polaca en Buenos Aires apenas dejé el barco. Más tarde, cuando un ejército polaco se estaba formando en Inglaterra, aparecí desnudo frente a la comisión de reclutamiento en la Embajada. En pocas palabras, a nivel oficial, todo estaba en orden. Si aparezco como un desertor en Trans-Atlántico es porque, moralmente, era un desertor. Estaba angustiado, desesperado, pero al mismo tiempo complacido de encontrarme milagrosamente protegido detrás del océano.


Portada de la revista polaca Kultura (1947) donde escribía Gombrowicz.

Escribí algo sobre mis primeros años en la Argentina en mi diario (volumen 1, capítulo 7). Doscientos dólares, toda mi fortuna, me duraron casi seis meses. La Argentina era increíblemente barata. Viví en hoteles de tercera categoría. Algunos polacos me ayudaron y empecé a escribir un poco para los periódicos –más que nada series de notas bajo seudónimo. Por algún tiempo nuestra Embajada me dio un modesto subsidio. Pero eso no era suficiente; no sabía cómo sobreviviría el mes siguiente, y tuve que tomar prestados unos pesos para comer. Así siguió todo, a veces mejor, a veces peor, de acuerdo a las circunstancias, hasta 1947, para luego trabajar los siguientes siete años en el Banco Polaco. Fue muchísimo más aburrido. Pero el amargo, trágico, poético sabor de los primeros años dejó su marca en mí.
Apenas si puedo hablar de mis primeras experiencias en la Argentina, pero no puedo dejarlas afuera. Viví, como dije, en los hoteles más baratos, hasta en conventillos. ¡Yo, el Sr. Gombrowicz, me sumergí en la degradación con pasíón! Luego, repentinamente, rejuvenecí, moral y físicamente. En las calles la gente me llamaba joven, como si no tuviera treinta y cinco años. Nunca fui tan poeta como entonces, en aquellas calurosas calles abarrotadas de gente, completamente perdido (perdido en el gentío, y perdido también en cuanto a mi destino). Enjambres de gente, multitudes, luces, barullo ensordecedor, olores y mi pobreza era mi alegría; mi caída fue mi nuevo contrato de vida. Me dejé arrastrar sin hesitar, desprejuiciado, en esta Babel de lenguajes. Formé parte de ella. Y mis conocidos circunstanciales, con quienes trabé amistad con sorprendente facilidad (descubrí esta neutralidad en mí, el mí artificial, y se apareció como el más preciado tesoro, una piedad, un respiro, una liberación), me ayudaron como pudieron. Un día, caminando por la calle Corrientes, fijé mi mirada, prolongada, en una vidriera (¡Qué honor para el Sr. Gombrowicz!). Le dije al muchacho que estaba conmigo que tenía hambre. (¡Qué honor!) 'No te preocupes', dijo. 'Tengo un muerto. Habrá suficiente para los dos.' Tomamos un tranvía y fuimos a los suburbios, a una casa en un barrio proletario donde, efectivamente, un hombre muerto yacía en su ataúd. No sé de qué nacionalidad sería, pero estaba cubierto de flores. Y su familia, amigos y conocidos aceptaban su partida en un silencio macabro. Después de decir nuestras oraciones pasamos al cuarto contiguo donde había un buffet para los participantes –¡sandwiches y vino!. Mientras comíamos mi amigo me dijo que por lo general buscaba muertos en aquel barrio, y que la mejor manera de obtener las direcciones era preguntando al sacristán.
Este 'cadavérico' repaso, este joven y elegante consumo de un muerto, parece simbolizar ahora aquel periodo. Un festín cadavérico devorado con juvenil voracidad al que, a mi edad, no tenía más derecho. Después de todo, mi naturaleza no era otra que la diversión y los juegos –pero los más sublimes, gloriosos juegos que pudiera jugar conmigo mismo. Gracias a este paradójico gusto por la descomposición que descubrí en mí, sobreviví triunfalmente la guerra y la pobreza. Y hoy no siento remordimiento por haber usado mi derrota, mi desgracia o la de mi familia –o, de hecho, la de la mitad del mundo– como puente hacia un amargo, condenado regocijo. No, tenía derecho a hacerlo. Pero mantuve cierta prudencia burguesa y nunca me dejé entreverar en actividades más peligrosas. La cana me llevó en varias ocasiones, pero nunca por mucho tiempo, y casi siempre por culpa de mis amigos y no por crímenes que yo haya cometido.
Y he aquí otro recuerdo, que también resulta simbólico: en Marzo de 1942 el dueño de mi hotel comenzó a insistir demasíado enérgicamente por los seis meses atrasados que le debía, así que debí mudarme. Una noche dejé el hotel y mi vecino, Don Alfredo, generosamente me alcanzó las bolsas por la ventana. Me las llevé a un café, me senté en una mesa y no supe qué hacer. Mi crédito se había acabado. De pronto oigo: '¿Tú aquí?' Era un polaco, un periodista llamado Taworski que había vivido en la Argentina muchos años.
Le conté lo que me había pasado. 'Sabes,' replicó, 'Ahora tengo unos socios y alquilamos un chalet cerca de Buenos Aires, en Morón, para poner una pequeña fábrica textil. Puedes vivir allí.' El chalet no estaba mal –cinco habitaciones con vista al jardín, aunque casi completamente desamueblado. Taworski dormía en una cama y yo sobre una parva de diarios. Desde que llegué me avisó misteriosamente: 'Si entra alguien, ya sea por la ventana o de noche, por el amor de Dios no te muevas. No delates signo de vida alguno.'
Pasé unas cuantas noches tranquilas sobre mi parva de diarios. Después, una noche, a eso de las tres de la mañana, unos ruidos me despertaron y vi dos tipos grandotes que estaban desenroscando las bombitas de luz y removiendo los fusibles. No me moví. Desaparecieron. Resultó que eran los socios de Taworski, que no podían deshacerse de él y que trataban de hacerle todo tipo de jugarretas. Taworski, que tenía por su cuenta sentencia de prisión en suspenso por alguna pequeña travesura, no se atrevía a protestar, y los tipos lo sabían. Así que estas brutales y ebrias visitas nocturnas (por lo general estaban borrachos), junto a nuestra imposibilidad de defendernos, tomó la calidad de un símbolo, tan patético como significativo.
Pasé unos seis meses en el chalet, que era gradualmente desvalijado. Taworski era la bondad en sí misma y me cuidaba como un padre. Vivíamos casi exclusivamente a base de carne ahumada y choclo, que él cocinaba una vez a la semana. Yo era muy popular en Morón, tanto en la pizzería de la plaza como en el café donde jugaba billar y ajedrez. Tomaba mi diario vaso de leche y comía mi pan al sol, sentado en el pasto, mirando la calle. En la pizzería, un mozo que me tomó cariño me dio un un sandwiche de veinte centavos con una feta de jamón cuatro veces más gruesa que lo usual –era casi un bife.
Y luego, de repente, en el suplemento literario de La Nación, un artículo mío apareció en la primera página. Desde ese momento mi posición social en Morón se iluminó. Empezaron a tratarme con consideración.
La vida no era fácil. Me mantenía por catástrofes. Mi catástrofe, la catástrofe de Polonia, la catástrofe de Europa. Pero al mismo tiempo actuaba en otro, más elevado nivel.

[...]

Del capítulo IV de W.Gombrowicz - "A kind of testament" (1973). Calder & Boyars, London [traducción Ernesto Resnik]

30 de mayo de 2010

Lo bueno de una tarde lluviosa es que permite tumbarse a ver cosas sin ninguna culpa ni apuro. Volví a ver Pulp Fiction obra maestra de Tarantino. Todavía hoy verla es una fiesta. Su estructura quebrada, el momento en que Christopher Walken le da el reloj al niño que luego será Bruce Willis, Uma Thurman y el jack rabbit´s slimm con su concurso de baile.
Una película violenta y feliz como solo Tarantino puede hacer.





29 de mayo de 2010

IN MEMORIAN



Otro año más que entregan los premios Perfil y lo vuelven a ningunear Quintín y en su lugar premian a cualquier chichipío! Oiga fontevechia! Si el año que viene lo vuelven a cagar a Q va haber quilombo!

Por otro lado viendo los Premios Perfil y los Premios Clarín he decidido instaura rle Premio Espada vengadora que obviamente voy a ganar yo en todos los rubros, que joder!

28 de mayo de 2010

"El verdadero terror es levantarte por la mañana y ver que tus compañeros de instituto, están dirigiendo el país" kurt Vonnegut Jr

La frase de Vonnegut me vino a la cabeza mientras veía a Fito Paez cantar el himno en la 9 de julio. Un rato antes Fuerza bruta había hecho una performance tremenda sobre los doscientos años de historia Argentina.
Fuerza bruta nació de los restos de lo que fue La organización negra, un grupete que veíamos en esos sótanos que no hubieran pasado una inspección municipal si se las hubieran hecho. Las performance aquellas eran tremendas, recuerdo en particular una que se llamó UORC, pero nunca supe si eran realmente buenas o yo estaba tan intoxicado que me impresionaba fácil.
Fito era por aquellos días un posible heredero de Charly García, un flaco, desgarbado sin dientes y con piojos, estos datos los cuenta Fena cuando se lo entrevista.
De repente salieron todos de los sotanos, se pusieron los dientes y shazam! Estaban en la 9 de Julio, nuestros compañeros de juventud están manejando el país o están en los alrededores de los que lo manejan.
ooops, se va yendo el tiempo no?



No será hora de acabar con estas mascotas pedorras?







RIGOR MARADONIANO

Los jugadores de la selección pueden tener sexo durante el mundial, pero no durante los partidos!

BLAME CANADÁ!





JUEVES 27 DE MAYO 11:00 EMBAJADA DE CANADÁ

27 de mayo de 2010

PREMIO CABEZA DE TERMO



Carlitos Nair tras el accidente: "¡Justo se me cruzó una pared!"
El hijo del ex presidente Menem fue dado de alta.
"Estoy bien, recuperándome… Me quebré el fémur y el tobillo en tres partes, además me tuvieron que colocar un clavo que va desde la cintura hasta la rodilla así que tengo para rehabilitarme durante largo rato, cuatro meses como mínimo", comentó Carlos Nair Menem después de haber recibido el alta médica por el accidente autmovolístico que sufrió la semana pasada.


"Fue fuerte pero me lo tomo con tranquilidad porque sé que no hice nada malo, choqué contra una pared. ¡Se me cruzó en mi camino una hamburguesería!... Me lo tomo así porque nadie salió lastimado", comentó a tono de broma.

Además, contó que su padre, el ex presidente le dijo "que hay que bajar un poco y tomarse las cosas más seriamente". En diálogo con Infobae, el ex participante de Gran Hermano agregó: "Tanto él como mi hermana (Zulemita) y Zulema (Yoma) están a mi lado, siempre digo que Dios te saca algunas personas pero te da otras, como por ejemplo Zulema. Yo la quiero mucho y es como una madre para mí, es un ángel. Siempre me da buenos consejos".

Además, reconoció que no tenía puesto el cinturón de seguridad en el momento del choque: "Sé que me podría haber matado pero bueno, cada uno tiene su destino. Mientras no estén involucradas otras personas, me lo tomo con tranquilidad".

"Sinceramente hay cosas que no recuerdo porque tuve pérdida de conocimiento… Sé que iba solo en el auto y que venía de una fiesta pero no salí ni borrachísimo ni perdido", se defendió.











Después de tantos días de canciones patrias y viejas melodías psicobolches que claramente han quedado en el inconsciente colectivo de todos cerré la semana de Mayo con el rock clasico de ZZTOP está claro que no es precisamente vanguardista y que su ideario es el de un adolescente de 15 años (coches rápidos, mujeres tetonas y juegos de póker) y que es todo un poco misógino pero nos gustó que joder!



Nnca el diario del lunes desautorizó tanto a una columna, Pepe Eliaschev descargó una buena cantidad de bilis sobre los preparativos del bicentenario el día 22 de Mayo y le quedó esta columna que vale la pena leer


COLUMNISTAS
Patriotismo
Lejos de la pompa acosadora, mutantes y buscas patrullan con displicencia la “Ciudad Bicentenarizada”. El estruendo hiriente que envuelve al Centro suscita la respuesta despreciativa de un sarcasmo sordo.


Lejos de la pompa acosadora, mutantes y buscas patrullan con displicencia la “Ciudad Bicentenarizada”. El estruendo hiriente que envuelve al Centro suscita la respuesta despreciativa de un sarcasmo sordo. Las gentes van y vienen, rodeadas de un pronunciado aire de ajenidad. Los fastos encarados a alto costo para celebrar los famosos doscientos años del país no los afectan, ni tampoco interpelan.

En varios sentidos, las muchedumbres porteñas miran de reojo y con fastidio el desparramo en una ciudad colapsada por preparativos de gruesa teatralidad. Se nos informa que estamos de fiesta.

Con la 9 de Julio literalmente intervenida, las laterales son corredores de pintoresco existencialismo, patrullados por merodeadores de todo pelaje. Al mediodía del jueves, camino por Lima desde Avenida de Mayo, y paso junto al sobredimensionado stand de las Madres de Bonafini convertidas en estatuas. Por la acera, innumerables tarjeteros, uno cada diez metros, reparten una folletería reveladora de un país envilecido donde innumerables desocupados rasguñan el fondo de la olla. Entregan unas pequeñas octavillas de 8x5, las mismas que decoran las derruidas cabinas telefónicas, vergonzosamente subsistentes.

En Buenos Aires la explosión incontenible de la promoción de servicios sexuales es llamativa. Las pequeñas tarjetas incluyen dirección formal y teléfono de línea de los burdeles. Sus apelaciones son pedestres. Completita, dulce y atrevida. Cumplimos todas tus fantasías. Sólo para exigentes. Sensual y atrevida. Ambiente climatizado. Solita en mi departamento. Te espero. Firman Candela, Pamela, Sofía, Aby, Brisa, Abril.

Ruidosos, beligerantes, invasivos, los bondis marchan a paso de hombre, paragolpe contra paragolpe. Nadie entiende por qué, ni para qué tamaño desbarajuste, pero por todas partes un patrioterismo banderillero y desfachatado pretende justificar el desorden, como si esta gestualidad callejera tan desaforada fuese equivalente a la exaltación de nobles ideas nacionales.

Esas gentes caminan a mi lado, rozan o chocan sus cuerpos, enajenados y miran sin ver nada. Habitan este tablado nacional de fines de la segunda centuria. ¿Estamos molestos? Claro que sí, pero nuestra reacción encarna la irritación arquetípica de esta época argentina, ya que nuestro prurito de fastidio no sale de un intrínseco aislamiento. No cambia nada.

El Teatro Colón muestra su formidable estampa recuperada, puesta en valor tan impresionante que sólo será debidamente valorizada dentro de algunos años, pero hasta en su propio entorno no se han podido evitar las radiografías más elocuentes de la rispidez social. En una Plaza Lavalle embellecida a fuerza de rejas para acotar el vandalismo galopante que barbariza los espacios públicos de este país, y cuya impronta de destructividad más furiosa se hace ver en Buenos Aires, césped, arbustos, canteros y árboles coexisten con grupos de indigentes que duermen al sereno, bajo tolderías vergonzosas. Hay que ser necio o deshonesto para no advertir la ostensible degradación humana patentizada en las calles de esta ciudad.

En una metrópolis donde había por lo menos diez espacios abiertos, enormes y propicios para montar la gran exhibición del patrioterismo gubernamental sin asfixiar a la gente, el Gobierno exhibe su desaforada espectacularidad en torno del Obelisco, para enloquecer aún más la vida cotidiana de decenas de millares de personas durante un mes, antes y después de este 25 de Mayo. No optaron por la Costanera Sur, el Parque Indoamericano, el Autódromo, o el Parque de la Memoria en la Costanera Norte. No. La idea es de un populismo primitivo y rutilante, para enfadar a la mayor cantidad de gente, la mayor cantidad de tiempo posible y al mayor costo.

Supuestamente “autónoma” desde 1994, la Ciudad de Buenos Aires padece impotente la trituradora estatal, que cierra calles, desvía tránsito y destruye espacios oportunamente reparados. En muchos sentidos, todo lo que acontece pareciera sugerir que hay en curso un “máster plan” perverso, indómito e imparable, destinado a cambiar la sustancia y espíritu de una ciudad a la que el poder nacional desdeña, por demasiado burguesa.

Sentadas en cuclillas, a la manera andina, personas ataviadas como indígenas del Altiplano venden objetos, supuestamente artesanales, exhibidos en sus mantas en la esquina, supuestamente peatonal, de Avenida de Mayo y Perú. Para acentuar su apariencia de habitantes legítimamente originarios, beben mate y fuman unas imponentes pipas, junto a la legendaria confitería London eternizada por Julio Cortázar en Los premios, sitio otrora encantado en apasionantes tiempos ya idos.

Recorrer la ciudad observando sus intersticios con morosa y atenta prolijidad revela existencias sorprendentes. ¿Qué tienen que ver esas estampas de derrota y abatimiento con la prepotente y grosera exhibición nacionalista que se agiganta este 25 de Mayo?

Cerca del Congreso, los que viven y duermen en la calle dejan sus colchones sobre los altos alfeizares del edificio del Senado, en la esquina de Solís y Rivadavia. Cuando anochece los bajan, se acurrucan en ellos y ahí se quedan hasta la madrugada. No menos de 50 seres duermen en esos huecos, alimentados de noche desde camionetas del Gobierno de la Ciudad que reparten comida caliente en la Plaza del Congreso. Pocas cuadras más al sur, en la esquina de Solís y Belgrano, a cien metros del Departamento de Policia, un chico está casi todo el día echado al piso junto a una boca de respiración desde la que sale el aire caliente de la cocina de una pizzería.

Mutantes, ambulantes, resignados, alelados, gente desorientada y condenada, sobrevive malamente en una impávida ciudad emborrachada de banderas argentinas y Bicentenarios pretenciosos.

Si me despojo, por un breve instante, de los efectos anestesiantes del brebaje patriotero, percibo de modo rotundo, las imágenes de una puesta en escena indecorosa, como si una gruesa capa de maquillaje intentara tenazmente vestir de tersura y belleza un rostro descompuesto y surcado de arrugas.

Pepe Eliaschev


26 de mayo de 2010

"Nos jodieron la acústica del Colón"




Por Roberto Blanco Villalba

Macri prometió abrir el Colón para el Bicentenario y cumplió. Debía cumplir. Le urgía cumplir. Necesitaba imperiosamente cumplir. Ante la casi total inercia de su gestión y de los diversos cuestionamientos que se le hacen desde diversos sectoresla apertura del Colón era casi su única carta de triunfo para mostrar la efectividad de su gestión. Sabemos que los medios pueden hacer maravillas a partir de un único dato. ¡Imaginate lo que podrán hacer con todo un teatro!.
Anoche estuve en una función especial con la Coral dirigida por Vieu y pude apreciar el resultado final del trabajo en la sala foyer y salón dorado. El Colón está limpio tan limpio como nunca debe haberlo estado tan limpio que parecía un aviso de televisión de algún producto de poderosa limpieza profunda tan limpio que el exceso y brillo de los dorados podrían casi cegar. No sé si fui claro. El Colón está limpio pero por lo que respecta a lo que se ve sólo eso: limpio. Lo viejo sigue mostrándose viejo y en aquellos lugares donde no se pudo limpiar no se restauró. No sé que se hizo dentro pero dos años y cuatro meses para sólo limpiar me parece un despropósito –uno más cargado a la cuenta de aquellos que no toman conciencia de que están para servirnos y no para que les banquemos sus caprichos o aspiraciones políticas-.
Hasta aquí todo entra dentro de lo anecdótico y pasaría por ser otra avivada más de otro gobierno que no pasará a la historia. Lamentablemente Macri pasará –por más que le tire la pelota a gestiones anteriores- como el jefe de gobierno –la minúscula es adrede- que reabrió el Colón. Y más aún el que le jodió la acústica. Sí la vieja y casi mágica acústica del Colón no existe. Ese peculiar redondeo del sonido esa extraña cualidad que no encontré en ningún otro lugar del mundo de embellecer lo que suena no estuvo presente. Estando sentado en platea al fondo del extremo izquierdo -uno de las mejores ubicaciones para apreciar la orquesta- pude comprobar que el sonido es bastante brillante y seco –un poco como el del Avenida-.
Además los distintos sectores de la orquesta no amalgaman y por lo tanto suenan como yuxtapuestos y hay un cierto desbalance a favor de la mitad izquierda de la orquesta –con respecto a mí- que no debería existir a partir de la décima fila cuando mucho. Me dijeron que era muy probable que esa fuera la acústica “original” y que en las pruebas no se registran problemas de ningún tipo. O sea que un aparato o los cálculos de un ingeniero invalidan los hechos. Además varios de los intérpretes me comentaron que el retorno al escenario fue diferente durante el ensayo –con la sala vacía- y la función. Y esto no ocurría antes.
No te escribí ayer porque la indignación la bronca y la angustia me habrían hecho desbarrar. No encontré a un solo músico que haya estado en el escenario ni a una solo autoridad que lo ignorase y lo peor es que nadie se lamentó. Presentan varias y vagas explicaciones y algunos demostraron una supina ignorancia diciendo que no hay lugares sordos como si se tratase de eso!. Lamentablemente nuestra tilinguería cultural –que es demasiada-los nuevos ricos y buena parte del infame y venal periodismo top aplaudirán la reapertura sin ningún tipo de cuestionamiento y Macri se llevará su carta de triunfo. Pero a nosostros –al público, a los contribuyentes, a los dueños del teatro- y a la posteridad nos jodieron la acústica nos jodieron el Colón.
Un abrazo.



Roberto Blanco Villalba
(Docente, compositor, musicólogo y crítico musical. FM Radio Cultura)


Fuente: habitués del teatro colón

AYER EL OSCAR, HOY EL BICENTENARIO MAÑANA EL MUNDIAL Y QUE LA SIGAN CHUPANDO!

25 de mayo de 2010



¿Altair Jarabo o Isabella Camil?
Esta bueno el bi centenario, pasan cosas que no deberían pasar. El jefe de gobierno dijo que le da cosa o asquito tener al lado al consorte de la presidenta y ella de la manera más educada posible, yo lo hubiera mandado a la recalcada concha de su madre, le dijo que no es hipócrita y que si si marido es persona despreciable ella prefiere no ir. Y resulta que para un montón de gente ella es la desubicada. Yo creo que hizo bien en no ir a ese Colón lleno de garcas con Fort y con Rial de invitados.
Ahora bien dentro de toda esta fiesta que se está viviendo ayer hubo un homenaje a nuestro cine y, bueno yo lamento que haya amigos que han participado de eso pero no puedo dejar de resaltar algunas cosas.
- Entre las partituras que se ejecutaron estaba la de un tema de una película de Jorge Coscia nuestro secretario de cultura y claro si cuando dirigía el el INCAA tenía un afiche de Luca en el despacho como no se va a a homenajear a si mismo en este magno evento?
- Era necesario lo de la camiseta Argentina?
- Esther Goris sigue siendo Evita
- Escucharon las músicas? No digo que fueran malas, algunas son incluso emocionantes pero ni una era como la Star Wars o la de Superman o la de El puente sobre el río Kwai .
Que músicas podríamos recordar? La música de La hora de los hornos. la de La
patagonia rebelde, la de Juan Moreira la de Había una vez un circo y la de Yo tengo fe .




Honestamente yo creo que escuchando unas partituras y otras se entiende porque unos países son potencia y otros no.






Para que quede más claro los invito a escuchar la música de Patton mientras leen el discurso famoso con el que empieza esa famosa película que le valió el Oscar a Francis Ford Coppola por el guión y van a entender lo que digo



Ahora, quiero que recuerden que ningún bastardo ganó nunca una guerra muriendo por su país. La ganó haciendo que otros pobres estúpidos bastardos murieran por su país. Los hombres, todas estas cosas que has oído hablar de América, que no quiere luchar, que pretende estar al margen de la guerra, es un montón de estiércol de caballo. Tradicionalmente a los estadounidenses les encanta pelear. Todos los estadounidenses sienten el amor verdadero, el aguijón de la batalla desde que éramos niños, que todos admirábamos al campeón, al tirador de mármol al corredor más rápido, el barco, bola del jugador de la liga más dura al boxeador. Estadounidenses aman al ganador y no pueden soportar al que pierde. Los estadounidenses juegan para ganar todo el tiempo. Yo no daría ni un pellejo por un hombre que perdió y se rió. Es por eso que los americanos nunca hemos perdido ni perderemos una guerra. Debido a que la idea de perder es muy odiosa para los americanos.

Ahora, un ejército es un equipo. Vive, come, duerme y lucha como un equipo. Eso de la individualidad es un montón de mierda. Los bastardos biliosos que escriben eso de la individualidad para el Evening post del Sábado no saben má sobre la verdadera batalla que sobre fornicar.

Tenemos la mejor comida y equipo, el mejor espíritu y los mejores hombres en el mundo. Usted sabe, por Dios que realmente les tengo lástima a esos pobres diablos sobre los que vamos en contra. Por Dios, nosotros no sólo vamos a disparar a los bastardos, vamos a cortar sus agallas y las usaremos para engrasar los engranajes de nuestros tanques. Vamos a asesinar a aquellos hijos de puta mal.

Ahora, algunos de ustedes, muchachos, yo sé, se preguntan si o no usted va o bajo el fuego. No se preocupe. Les puedo asegurar que si todos ustedes cumplan con su deber. Los nazis son el enemigo. Derramen su sangre. Disparen sobre ellos en el vientre. Cuando pongan sus manos en un montón de masa informe que momentos antes era tu mejor amigo ustedes sabrán qué hacer.

Ahora hay otra cosa que quiero recordar. No quiero recibir ningún mensaje diciendo que estamos aguantando nuestra posición ". No estamos sosteniendo nada. Que el Bárbaro haga esi eso. Nosotros avanzamos constantemente y no tenemos interés en aguantar nada excepto al enemigo. Vamos a agarrarle por la nariz y vamos a darle una patada en el culo. Vamos a dejar el infierno fuera de él todo el tiempo y vamos a ir a través de él c.

Hay una cosa que los hombres serán capaces de decir cuando vuelva a casa. Y es posible que gracias a Dios por ello. Treinta años a partir de ahora, cuando usted está sentado en su hogar con su nieto en su rodilla y le pregunte qué hizo usted en la gran guerra mundial, no tendrá que decir: "Bueno, yo paleando mierda en Louisiana. "

Bien ahora, hijos de puta,estaré orgulloso de dirigirlos a ustedes a la batalla - en cualquier momento y lugar.

Eso es todo!

24 de mayo de 2010


Hoy 24 de Mayo, feriado agregado a los festejos del 25 de Mayo, me levanté escuchando la radio y al rato no tenía ni ganas de salir de casa. No sé cual es el criterio, en realidad me lo imaginó, por el cual las emisoras de radio y los canales de noticias de cable suponen que necesitamos de ellos aún en los feriados.
No necesitamos de ellos en los más mínimo y sería grandioso que los feriados nos dejaran un poco tranquilos y no que un día en el que en la calle no pasa nada nos agarre un Pérez Manija cualquiera saliendo del parlante y nos martillee el cerebro con que todo es una mierda.

A própósito de todo esto fue notable lo que pasó con los festejos del bicentenario, los medios en general decidieron no darle pelota al asunto salvo para decirnos que el tránsito era un bodrio cuando en realidad no era del todo cierto, por otro lado.
La gente en cambio compra los libros sobre 1810, se puso escarapelas y embanderó los balcones y sale a la calle. Saben que el Sábado hubo un palo y medio de gente en ese paseo del bicentenario? La gente comía Chipá y empanadas regionales, probaba vino, ondeaba banderitas y sí es cierto que uno lo pone medio nervioso que el desfile militar haya tenido tanta asistencia y que el canal estatal alcanzará 14 puntos de rating en el momento pico del desfile también es cierto que no podía dejar de despertar cierta emoción ver a una multitud corear Cómo la cigarra de María Elena Walsh cantada por Gieco y Gilberto Gil.

En el medio de ese fervor ciudadano los medios se dieron cuenta de que pasaba algo así que un evento que ningunearon y trataron de achacárselo al gobierno desde la incomodidad que producía de repente era otra cosa y reciñe ahí TN puso el desfile y C5N acompañó las imágenes que llegaban desde la 9 de Julio.

Doscientos años sólo se cumplen cada doscientos años y eso nomás ya es motivo de festejo. No es sierto que no haya nada que festejar ni uno se va a volver extremedamente oficialista por ir a comer unas empanadas a la nueve de julio y disfrutar de Gilberto Gil, de Las Pelotas o del Chaqueño Palavecino (que no es chaqueño) ni uno es un tribuno de la república porque arrugue el ceño y diga que pasan cosas graves. Claro que pasan cosas graves pero no van a dejar de pasar porque en uno días de un fin de semana larga nos dejemos de hinchar las pelotas con nuestra argentinidad al palo y nos relajamos un cacho y gocemos de que estamos vivos y sueltos que es más de lo que hubiéramos imaginado que podía pasar a esta altura del siglo 21.

23 de mayo de 2010

En un comment recomendaron esto y está bien!

Una noche en Obras


El jueves 1º de diciembre de 1988, la Argentina vivió su tercer alzamiento militar en cinco años de democracia. Ya habían pasado las “Felices Pascuas” de 1987 y la aventura de Aldo Rico en Monte Caseros en enero de ese mismo ’88. Faltaba el inefable nazionalista Mohamed Alí Seineldín, que se movilizó de Campo de Mayo a Villa Martelli para protagonizar otro sainete de caras embadurnadas que terminaría el domingo 4. O que, en rigor, terminaría con los indultos dictados por Carlos Saúl Menem en octubre de 1989. Fueron días de extrañeza y miedo: no hacía tanto que los uniformados habían huido del poder, la “mano de obra desocupada” hacía de las suyas y nadie, en un país acosado por la alternancia histórica de democracia/golpe militar, se animaba a asegurar que la influencia milica había terminado. La tensión electrizaba el aire pesado del verano porteño.

El temor no impidió que, el sábado 3, más de veinte mil personas se juntaran en las canchas de rugby y hockey de Obras Sanitarias. A 90 australes la entrada anticipada y 120 en la puerta del clásico reducto rockero de Libertador, Soda Stereo presentaba su nuevo disco Doble Vida. En un momento del show, Gustavo Cerati habló de lo que estaba sucediendo no muy lejos de allí, lo que había puesto en riesgo la misma realización del concierto: este cronista no recuerda las palabras exactas, pero sí la reconfortante sensación que produjeron, el señalamiento de la diferencia entre los personeros de la muerte que se resistían a salir de escena y esa multitud reunida para celebrar la música, el arte, la libertad. Las palabras de Cerati, la música de Soda Stereo, el rito colectivo que permitía que todos se sintieran más fuertes, hicieron de ese fin de semana un recuerdo menos oscuro.

Hoy uno quisiera poder devolver el gesto.

Las obligaciones laborales hacen que todo sea una carrera por limpiar datos, averiguar cuál es la situación, informar de la manera más acertada y mesurada posible, evitar caer en la fácil de preguntarle al pariente y al amigo qué siente en estos difíciles momentos. Después pasa el cierre y cae la ficha, y uno se da cuenta de quién se está hablando y surge esa sensación incrédula. Cuesta imaginar a Gustavo Cerati en la situación en la que se encuentra. Todos los seres humanos valen lo mismo, pero aquí estamos hablando de uno de los más grandes creadores del rock argentino, usina de canciones inolvidables, historia grande en Argentina y en el continente americano. Cuando un neurólogo señala que “Cerati nunca volverá a ser el mismo”, algo adentro de miles y miles y miles de personas queda estrujado. Por eso en estos días la web está inundada de mensajes de aliento: no importa si eso llega o no al destinatario, es una necesidad de conjurar la bronca, la angustia, una manera de devolverle al artista todo lo que éste hizo a través de la música.

La noticia que llegó de Caracas fue un baldazo helado en una semana en la que se hablaba de otras cosas. Se hablaba del Bicentenario y del Bicentenario, y del Bicentenario también. Se hablaba del Teatro San Martín alquilado por el Gobierno de la Ciudad para que un empresario celebrara su cumpleaños al estilo Las Mil y una Noches, aunque no se hablaba tanto como se debería: como señaló Rita Cortese en este diario, resultó raro no encontrar un mayor rebote de semejante desprecio a la cultura en los medios. (O quizá no: de todos modos, Mauricio Macri pronto debió ocuparse de inconvenientes algo más gruesos). Se hablaba de la misteriosa aparición en la web del recital completo de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en Racing 1998 y se hablaba de lo que allí se ve, el majestuoso travelling en “Ji ji ji” –que arranca en mitad de cancha y termina con el Indio Solari señalando al público en “esos chicos son como bombas pequeñitas”–, el enojo del cantante ante un bengalazo que casi le prende fuego al escenario, la fría respuesta de un público habitualmente demostrativo ante el material de Ultimo bondi a Finisterre, las tremendas versiones de “Mi perro dinamita” y “Ñam Fi Frufi Fali Fru” y el insólito pifie en el arranque de la canción del pogo más grande del mundo. Por suerte no llega a escucharse ese cántico idiota, rémora de barrabravas, reflejo de una mentalidad degradada, con el que el público le deseaba la muerte a Cerati. Pero uno, que estuvo en shows de Soda y en shows de los Redondos, lo recuerda y le suena aún más absurdo, más cruel.

(“Quiero aprovechar esta circunstancia para mandarle un gran cariño a Gustavo. Es un momento difícil que me apena mucho, y me quiero sumar a todos los que le tiran buena energía”: el párrafo, ricoteros de ley que levantaron el brazo para cantar tamaña estupidez, fue pronunciado por Skay Beilinson en el estudio Norberto Napolitano de la Rock & Pop. Que Zeta y Charly Alberti expresen su pesar es lo esperable, pero el gesto del guitarrista tiene un gran peso simbólico, necesario en un país tan de trincheras.)

Así es como el tema vuelve una y otra vez, se cuela insidioso en el marote. En el escenario-Bicentenario del viernes están los otros próceres tocando “La balsa”, Las Pelotas y los Decadentes dándole manija a la 9 de Julio, todos juntos en un apropiado final con “Mi bandera”, de Sumo. Y los músicos le envían su amor a Cerati y esa multitud que lo llena todo produce un salto en el tiempo, es otra vez diciembre pero de 1991, y Soda Stereo está haciendo historia junto a 250 mil personas. Un chusco de internet recuerda la tapa filtrada de Sandro y hace un pésimo chiste, pero el diario aludido no ve un pésimo chiste sino una conspiración. Otros olvidan que hasta el humor negro tiene un límite y se hacen los vivos musicalizando segmentos con dolorosos fragmentos de canciones de Cerati. Como dijo Cristián Elena, corresponsal en Alemania de este diario, el país de los 40 millones de técnicos estrenó 40 millones de neurólogos. Frente a la inexistencia de grandes novedades, la obligatoria espera, empieza el momento de las teorías, de la búsqueda de historias de hondo contenido humano.

El hondo contenido humano está precisamente ahí, en lo hondo de cada humano. Las expresiones externas de eso, la multitud de mensajes en blogs, en comments, en Twitter, en Facebook y todo lo demás también, son apenas la necesidad que cada ser impresionado tiene de empatarle a la tristeza. No se trata de mero fanatismo, admiración/adulación de una estrella de rock. La enorme mayoría de quienes se expresan no conoce a Cerati más que por su figura pública. Pero toda esa gente, como este que escribe ahora, siente que hay algo de injusticia, algo inexplicable en ese médico que dice que el paciente no será el mismo, que quizá no hable, que quizá no toque. Está hablando de alguien que hizo de cantar y de tocar una herramienta para la belleza artística, y con ella nos hizo un poco más bellos, más felices, más libres. Está hablando de alguien que, allá lejos y hace tiempo, en algo aparentemente tan banal como un show de rock, consiguió diluir el miedo y reconfortar el alma.

Fuerza, Gustavo.

Eduardo Fabregat - Página 12

Este libro, la Divina Comedia, que sigue frente a mí en la mesa está a una distancia de seiscientos años.
¿Qué debe ser para mí el pasado del género humano? Me encuentro sobre una inmensa montaña de cadáveres: todos aquellos que ya pasaron. ¿Sobre qué me encuentro, pues? ¿Qué es esa masa por debajo de mí, ese hervidero de existencias concluidas fuera de mí?
¿Debo buscar en el pasado a los hombres o sólo cierta dialéctica abstracta del desarrollo?
Lo que de entrada salta a la vista es que del pasado sólo consiguen llegar hasta mí los hombres más importantes. En la Historia hay que llegar a ser para quedarse… Todos los cementerios de la Grecia antigua se reducen a unos centenares e personas como Alejandro, Solón, Pericles… Y de la Florencia medieval, ¿cuántos han quedado aparte de Dante?
En la gran parada de todos los muertos del mundo no reconocería a nadie aparte de los Grandes. Me gusta la aritmética, de algún modo me posiciona frente a los problemas. ¿Cuánta gente muere diariamente? ¿Doscientos, trescientos mil? Cada día un ejército entero, unas veinte divisiones van a la tumba. No sé, no conozco, no estoy au courant…, nada…, nada…, todo está fuera de mí. ¡La discreción de la muerte (pero también la discreción de la enfermedad)! Alguien que no supiera que en este mundo se muere podría estar paseando durante años por nuestras calles, caminos, parques, campos, plazas, antes de descubrir que semejante fenómeno tiene lugar realmente. También entre los animales la discreción es asombrosa. ¿Cómo se las arreglan, por ejemplo, los pájaros para que nadie sepa que han muerto? Los bosques, las florestas, deberían estar sembrados de ellos, y, sin embargo, puedes pasear kilómetros y kilómetros y casi nunca encontrarás ni el más diminuto esqueleto. ¿Cómo se esfuman? ¿Dónde desaparecen? No hay en los bosques suficientes hormigas o roedores que puedan con todos.
La muerte es universal, vaga, difuminadora.
¿Y yo? ¿Yo en estas condiciones? ¿Yo con mis necesidades, las necesidades de mi yo? Cuanto menos me oriento entre esas multitudes de los cementerios, tanto más me aferro a los Grandes. A estos los conozco personalmente. La Historia son ellos. Ningún revoltijo hecho de migajas me los puede sustituir.
Pero ¿mi actitud hacia ellos es suficientemente personal?
Atribuyo una gran importancia personal a esta pregunta.
La Divina Comedia no me basta. Lo que busco en ella es a Dante. Pero no lo encuentro, porque el Dante que me ha sido transmitido por la historia es justamente el autor de la Divina Comedia. Estos grandes hombres ya no son hombres, son únicamente sus logros.
Pero lo que resulta más irritante es que incluso nuestra actitud ante esos logros ha sido totalmente desvirtuada. Porque en la escuela, en casa, sólo nos han enseñado respeto y adoración, mientras que nuestra actitud ante los Grandes es ambigua: es verdad que yo los admiro y me doblego ante ellos, pero también los trato con conmiseración y desdén. Soy inferior porque ellos son Grandes. Pero soy superior porque nací más tarde, en un estado de evolución más elevado.
Esta segunda actitud, que yo llamaría “brutal” o “directa”, no se estila. Sólo somos capaces de abordar al creador y la obra en su perspectiva y alcance históricos. Veamos qué resultados daría abordarlos de un modo directo. ¿Puedo yo, con mi imaginación de hoy, embelesarme de verdad con los productos de la imaginación casi campesina, apenas despertada, de Dante? Los tormentos de sus condenados son tan vulgares, e inconsistentes, y parlanchines. Esos discursos pronunciados entre una y otra tortura… Esas situaciones, siempre las mismas, que se repiten con una fastidiosa monotonía (pero si quisiera enfocar la obra en su perspectiva histórica, tendría que decir que por ser un poema del siglo XIV esas situaciones son ricas y están llenas de imaginación), mientras que la Temporalidad irrumpe in crudo en la Eternidad, con sus problemas políticos y de otra índole. Además el autor no siente el pecado, sus pecados no tienen fuerza, son más bien la trasgresión de un reglamento, si tientan ni repugnan.
¡Cuántas cosas por el estilo se podrían decir todavía para demostrar que es una obra simple, mediocre, aburrida, pobre! De ahí una conclusión melancólica: que por más que me esforzase nunca podría llegar a este hombre a través de su obra. Puesto que, abordado desde la Historia, se me aparece sólo como un gran logro histórico. Pero cuando intento asirlo brutal y directamente, pasando por alto el tiempo, ¡su Divina Comedia no vale un comino!
¿Así que el pasado tiene que ser para mí únicamente un agujero? ¿Sin hombres reales?


* * *

Vuelvo al terceto que he rehecho:

Por mí se va a la ciudad doliente
Por mí se va al eterno dolor
Por mí se va a la perdida gente…

He aquí la continuación de la inscripción infernal:

La justicia inspiró a mi creador
Hízome la Divina Potestad
La Suma Sabiduría y el Supremo Amor.

Y de pronto… ¡una conmoción!
¡¿Cómo!?
¡¿Cómo se atrevió!?
¡Es monstruoso!
¡E infame!
Sólo ahora lo veo: es el poema más monstruoso de la literatura mundial, un poema que página tras página desgrana una letanía de tormentos, un registro de torturas. “El Supremo Amor…” Es justamente ese “Supremo Amor” lo que de pronto pone en evidencia la monstruosidad de toda la empresa. Y también su ruindad. Si se tratara del Purgatorio estaría de acuerdo…; aunque esos pecados exigieran una condena tan satánica, a lo lejos se vislumbraría el resplandor de la Salvación. Pero ¿el Infierno?
El Infierno no es un castigo. El castigo lleva a la purificación, encierra su propio fin. El Infierno es una tortura para toda la eternidad, y el condenado, dentro de diez millones de años, deberá gritar de dolor igual que en este momento, para él nada cambiará jamás. Esto es imposible de admitir. Nuestro sentido de la justicia no lo soporta.
Y él escribe tranquilamente en la puerta del Infierno: “Hízome el Supremo Amor.”
Cómo explicarlo a no ser que escribiera por miedo o por bajeza, ¡para agradar…! Horrorizado, temblando de pavor, se decide a rendir el supremo homenaje al supremo terror llamando el supremo amor a la suprema crueldad. Jamás la palabra “amor” fue utilizada de manera más descaradamente paradójica. Ninguna palabra del lenguaje humano fue nunca utilizada de manera más descaradamente perversa. Y esta palabra es justamente la más sagrada, la más querida de todas. Nos cae de las manos el libro infame y nuestros labios heridos musitan: no tenía derecho…
Vuelvo a coger el libro vergonzoso, recorro con la vista el poema entero, sí, es innegable, todo este desolladero infernal desprende el incienso del Supremo Amor, Dante acepta el Infierno, lo aprueba, es más, ¡lo adora! ¿Cómo es posible? ¿Qué habrá pasado para que una obra hasta tal punto depravada por el más salvaje de los miedos, tan servil, tan contraria al sentimiento más esencial de la justicia humana, haya podido convertirse a lo largo de los siglos en un Libro Edificante, en el más venerado de los poemas?
Católicos…, al fin y al cabo, la Divina Comedia es vuestra…, ¿cómo lo habéis podido asumir?
El hombre, según la doctrina de la Iglesia, fue creado a imagen y semejanza de Dios.
Así, lo que es contrario a nuestro más profundo sentido de justicia no podrá ser justo ni en este mundo ni en el otro.
Un artista católico no puede escribir en contra de sí mismo. Toda la Divina Comedia se encuentra en estado de pecado mortal.
Y el mundo católico la adora.



Witold Gombrowicz, Diario (1953-1969), Seix Barral (2005). Traducción de Bożena Zaboklicka y Francesc Miravitlles.

22 de mayo de 2010



PREMIO CABEZA DE TERMO!!!!!!!!!!!!!!

Para el bruerismo de la ciudad
de La plata



Intendente quiso "lavarle la cara" a su distrito, pero arruinó todas las estatuas
Se trata de una de las primeras "metidas de pata bicentenarias". Por falta de asesoramiento el jefe comunal destruyó el patrimonio artístico.
Mientras que en todo el país las ciudades se alistan para celebrar el bicentenario de la Revolución de Mayo, el bruerismo eligió un camino peculiar para “embellecer” a la capital de la provincia de Buenos Aires.

Pablo Bruera mandó a restaurar las principales esculturas del espacio público platense, pero lejos de asesorarse para tal tarea incurrió en equivocaciones –según especialistas- que rozan el límite de lo absurdo. El intendente quiso hacer historia, pero terminó perturbándola.

Es así que, como ejemplo, usó barniz para restaurar la estatua del General San Martín o utilizó pintura común para abordar al Pensador de Plaza Italia (ver foto). Ni lerda ni perezosa, la oposición, a través de la concejal del alakismo, Teresa Urriza, presentó un pedido de informes en el Concejo Deliberante para obtener explicaciones.

El informe sostiene que la restauración “tiene como fin conservar y destacar los valores estéticos e históricos de un monumento y se fundamenta en el respeto hacia los elementos antiguos y las partes auténticas”.

“La intervención sobre el monumento debe ser la última opción y debe ser lo menos invasiva posible”, aclara el informe en los considerandos.

El pedido concluye que en vez de realizarse restauraciones, se estaría destruyendo el valor artístico de las esculturas por, entre otras, no respetar la textura original del material.


y así quedó el pensador


What a drag it is getting old
Kids are different today,
I hear evry mother say
Mother needs something today to calm her down
And though shes not really ill
Theres a little yellow pill
She goes running for the shelter of a mothers little helper
And it helps her on her way, gets her through her busy day

Things are different today,
I hear evry mother say
Cooking fresh food for a husbands just a drag
So she buys an instant cake and she burns her frozen steak
And goes running for the shelter of a mothers little helper
And two help her on her way, get her through her busy day

Doctor please, some more of these
Outside the door, she took four more
What a drag it is getting old

Men just arent the same today
I hear evry mother say
They just dont appreciate that you get tired
Theyre so hard to satisfy, you can tranquilize your mind
So go running for the shelter of a mothers little helper
And four help you through the night, help to minimize your plight

Doctor please, some more of these
Outside the door, she took four more
What a drag it is getting old

Lifes just much too hard today,

I hear evry mother say
The pusuit of happiness just seems a bore
And if you take more of those, you will get an overdose
No more running for the shelter of a mothers little helper
They just helped you on your way, through your busy dying day


(I OWN NOTHING)
El día del evento fortiano tomé esta foto pero no la subí porque me parecía una denuncia pelotuda

Pero hace unas horas apareció este twitter:

20 de mayo de 2010




El Tattersall de Palermo es desde hace un tiempo una especie de templo menemista descolgado de algún recóndito espacio de los noventa.
Allí se casan vedetongas, travestis, botineras y festejan sus cumpleaños los miembros más encumbrados de nuestra perfumada colonia artística. En que otro lugar podría haber presentado su perfume Ricardo Fort?



Así estaban las cosas bolas de vidrios, música techno de lo más mediocre, un montón de gente ávida de... bueno no se entendía muy bien de que estaba ávida la concurrencia pero estaba lleno de gente esperando ver al dueño del perfume. Famosos lo que se dice famosos no había apenas Adriana Salgueiro que de no ir seguramente sería echada de la obra de teatro y Violeta Lo Re que es amiga. También estaba la madre del perfumado chocolatero pero por suerte no cantó.


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Después de que entrara el fisiculturista hubo sushi con Daiquiris, rueda de notas, noteros que deambulaban buscando a quien entrevistar vanamente porque salvo la Lo Re no quedaba nadie. Ojo estaba Karina Rabollini ya que su empresa es la que lanzó la empalagosa fragancia.
La gente se abalanzó sobre el sushi y la verdad sea dicho Fort, su madre, Lo Re y el perfume desaparecieron del horizonte de intereses primordiales de los miembros de la patria coctelera.


La foto de arriba muestra el estado en que quedó el catering después de que la marabunta coctelera arrasara con el sushi y se comiera con la mano hasta la lechuguita que estaba de adorno en los centros de mesa.





19 de mayo de 2010

Premio cabeza de termo!




Para Gerónimo Vargas Aignasse, diputado kirchnerista por Tucumán, que presentó un proyecto contra el plagio el 6 de mayo. En el texto, propone endurecer las penas contra los que cometan ese delito.

Sin embargo, al definir lo que es el plagio, copió 331 palabras de la definición de Wikipedia, la enciclopedia virtual, sin citar la fuente.

El diputado fue consultado por el periódico Clarín.com y admitió que había copiado el texto de Wikipedia. Pero lo hizo sin sentimientos de culpa alguna: “No tengo la obligación de citar las fuentes”, esgrimió.

Pero después lo dijo muy suelto de cuerpo

Además, aseguró que no es la primera vez que lo hace. De hecho, en otro proyecto suyo para negarle la salida a los barrabravas argentinos al Mundial de Sudáfrica, también copió un párrafo de Wikipedia.


El amigo Juan Pablo Correa insiste con sus recomendaciones, presten atención que la tiene clara


Buñuel explica a su modo el aforismo aquel de la mariposa que bate sus alas en el mar de China, etcétera: "Cuando una mosca se posa en un Martini, el obispo de Siena es asesinado".

El
impacto de la muestra de futurismo es genuino. Varios importantes artistas y parte del público se acercan espontáneamente a la directora de Proa para felicitarla. Espero que no recaigan en su habitual pereza y vayan a ver esta muestra sensacional.

Nunca he espiado a nadie por una cerradura, pero
que puedo hacerlo.

Leo que Juan Villoro abrazó a Cristian Alarcón y le dijo: "Bienvenido a la literatura" ¿a cuál? ¿a la de este planeta Tierra? No me hagan reír, que tengo el labio
partido.

Es
vivificante, a veces, blasfemar contra lo que uno cree.

Palabras
desvirtuadas: Inesperado destino el de mucho vocablos que han descendido del Olimpo para significar superficiales (frívolas, tilingas) ponderaciones, zum beispiel: diosa, divino, genio, divina, genia, ídola, "un mito viviente", und so weiter.

No incluyo a la palabra
Pasión porque en año mundialista es disculpable, aunque tan obvia que da lástima.

C.S. Lewis, medievalista riguroso si los hay y que no se sale de su inglesa escrupulosidad impersonal por nada, confiesa su ideal de
felicidad: estar eternamente sentado junto a una ventana que dé al mar, convaleciente de alguna enfermedad menor, leyendo la épica italiana ocho horas al día. Gracias S.

Los paranoicos son como los poetas. Nacen
así.

Faltan dos semanas para que cierre el Premio González Ruano que otorga la Fundación Mapfre a artículos publicados durante 2009, no se dejen estar.
http://www.mapfre.com/fundacion/es/becasypremios/cultura/premios/xxxiv-convocatoria-premio-gonzalez-ruano.shtml

Enrique Campos entrevistó a Esteban Brenman y vale la pena ver la nota. No se preocupen porque muy pronto estarán on line todos los programas de “
El fósforo”.

Una espléndida nota de
France Presse recorre con gracia los tesoros de Villa Ocampo: http://fr.news.yahoo.com/2/20100517/tcu-villa-ocampo-mythique-demeure-argent-0b4785e.html

Nos enteramos con estupor y tristeza, además de indignación, que lo rajaron a Luis
Chitarroni de Sudamericana ¡Qué hijos de puta! Todos saben de tu talento, no hay mal que por bien no venga.

Agradezco al blog “
La espada vengadora” la inclusión de estas gacetillas y las palabras amables.

Cuentan Beba Bidart y Osvaldo Miranda que cuando murió Discépolo cerraron todos los
cabarets de Buenos Aires porque las chicas de la noche decidieron no trabajar para ir al velorio en Callao al 700, donde vivió con Tania. "Enrique no iba de fiesta a esos lugares, concurría a los cabarets a pensar, no era habitué de las chicas pero lo veían, sabían quién era y qué sentía" agrega uno de los dos con exagerado pudor, nos parece.

Hemos salpicado esta entrega con frases de Buñuel, una más: “Encuentro falaces y peligrosas todas las ceremonias conmemorativas, todas las estatuas de grandes hombres. ¿Para qué sirven? ¡
Viva el olvido! Yo solamente veo dignidad en la nada”.


Cada cuatro años mi amgo Diego Rottman de Malas palabras edita esta revista y siempre es un éxito

18 de mayo de 2010



Esto decía Frank la Rue sobre el proyecto de ley de medios en charla con una periodista que no creo que haya sido comprada por la billetera K.
Estuve dando vueltas por la red y esto lo que más me gustó lo que no quita que alguien encuentre algún reportaje donde diga lo contrario