30 de junio de 2010

Se acaba el mundial y la segunda mitad del año se asoma vacía, gris y con un lapso de tiempos sin fútbol local que pinta ominoso. A grandes males, grandes remedios me dije hoy mientras hacía zapping descontrolado buscando aunque fuera una partido del metropolitano del ´81. Primero pensé en leer Los Sorias pero el voluminoso libro se encuentra sosteniendo una pila de libros en el estante de arriba de la biblioteca así que miré hacia un costado y allí estaba esperándome, ansiosa de que de la saboree plenamente. Anhelante, la caja dedicada a celebrar los diez primero años del Rock nacional parecía decirme: dale pusilánime no escuches solamente los discos destinados a Spinetta y a García.
Entonces me decidí, abrí la caja de Nebbia y saqué el primer disco para iniciar un camino sin retorno a través de una obra enorme, ambiciosa, sin límites. Una obra aparentemente inabarcable que consta de nueve Dvds y un libro. Una obra que estaba terminada hace dos años pero que parecía imposible de editar. Finalmente llegó a las disquerías hace unos meses y está lista para ser disfrutada, atendida y comentada que es lo que nos disponemos a hacer con cada uno de los nueve discos.

UNA CELEBRACIÓN DEL ROCK ARGENTINO
primera generación 1963-73
Disco uno
Los gatos
Los gatos salvajes




Comienza el tour con las dos bandas de la adolescencia de Litto Nebbia. Primero un minuto del niño Litto y su guitarrita en un registro documental y de allí al regreso de Los gatos en 2007 con Fito Paéz de invitado para cantar La balsa. El tema ese que se escribió en una baño de La perla de once suena siempre refrescante. Aunque Litto diga que la base está robada de Garota de Ipanema aunque la haya cantado medio mundo y aunque Miguel Abuelo casi la destruyera con un versión medio desastrosa el tema de Litto y Ramsés es invencible. El registro junta a Litto y Fito y es una fiesta.

Este primer disco cuenta con veinti seis tracks pero no todos son de temas completos o de temas cantados. Andrés Calamaro aparece para cantar Madre escúchame, Gonzalo Aloras se luce con Lo olvidarás pero el primer punto alto llega con Ariel Minimal y Ríete.
Pero el track siguiente encierra una grata sorpresa que es Leo García y El vagabundo

Dicen que un vagabundo
no puede subsistir
por eso creen que voy a morir.
Dicen que andando sólo
mi mente enfermaré,
no saben que jamás puedo morir.
El viento del camino
mi rostro besará,
la noche y la luna
mis amigas serán.
El sol de la mañana
mil fuerzas me dará
para vivir y resistir.
Dicen que un vagabundo
no puede subsistir
por eso creen que voy a morir.
No saben que jamás,
jamás puedo morir,
nunca moriré, nunca moriré,
yo jamás puedo morir.

Las canciones de Los gatos suenan dichosamente actuales, vitales con ese álito entre pop y beat de las canciones de Nebbia en esa época.

Algo que esta caja rescata es la voz de Nito Mestre y en este disco aparece para interpretar Me harás pensar en el amor con un acompañamiento exquisito de nebbia al piano y todos los instrumentos que se escuchan.

El primer disco de la caja se escucha fácil casi gozosamente algunos tracks son puentes musicales que sirven de descanso, lo que no significa que sean malos musicalmente.

El Track doce es un regalo especial, Luis Alberto Spinetta, Machi Rufino, Claudio Cardone y Rodolfo García aparecen para El rey lloró, no queda otra que callarse y escuchar.

Sigue una sorpresa: Guadalupe Raventos, unja gran voz para una de esas canciones romaticonas de Litto, Que piensas tu de mí? y uno se queda sin palabras cuando una voz suena tan pero tan bien.



Fito Paez vuelve, grabado en su mismísima casa, junto a Gonzalo Aloras para Viento dile a a la lluvia, una de esas que sabemos todos.

Los Klarks rescatan el pulso pop de Harás lo que te pida, Black Amaya y su quinteto se mandan con Mujer de carbón, Gabo Ferro y su particular voz aparecen para Soy de cualquier lugar , a mi Gabo Ferro ni me va ni me viene pero en este caso directamente lo odio. Gracias a dios llega enseguida El otro yo y se las arreglan para levantar la temperatura con Hogar. El rock de la mujer perdida queda en manos de Daniel Homer para una versión slow tempo mas que interesante,
Antonio Birabent, sigue con el momento lento pero nos rescata la gente de The tormentos para meterle sonido surfer a Ruta a go-go para dejarle paso a Compañero Asma y La casa de diarios viejos
El final de este primer disco es para que Litto Nebbia y Pablo Agri le dediquen a un viejo compañero de ruta que ya no está, Oscar Moro, un tema que se llama justamente recuerdos para Moro que incluye unos solos de guitarra de Claudio Gabis que se combinan mágicamente con el violín de Agri. Menció especial para José Tito Adjaiye que le toca nada menos que tocar la batería en un tema dedicado al que fue uno de los más grandes bateristas del rock nacional.

26 temas con muy pocos puntos bajos, y un nivel de producción sobresaliente. La travesía no podía empezar mejor. Quedaron en el Ipod unos cuantos temas nuevos, eso no es poco.
La próxima escala de este viaje por la caja de celebración del Rock nacional es el disco 2 dedicado a Almendra, nada menos.

LA FRASE DE LA SEMANA

El que dice que De Michelis está jugando mal es Andrea Bocelli (Diego Armando Maradona
Reunión de prensa

Violencia, policía y justicia son los ejes que proponemos analizar a partir del caso testigo del barrio de Villegas, en Ciudad Evita, donde fue baleada nuestra amiga y compañera de trabajo Penélope Lauman. Los invitamos, entonces, a compartir la trama que se revela, a partir de información concreta, testimonios y análisis. Además de Penélope y sus amigas del barrio, también estarán presentes los familiares de Luciano Arruga, desaparecido el 31 de enero 2009.



Miércoles 30 de junio, a las 14,

en el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)

Piedras 547 1° piso.

Te esperamos

www.lavaca.org


4381 5269

154 174 5346
Memorias de un wing derecho

Y aquí estoy. Como siempre. Bien tirado contra la raya. Abriendo la cancha. Y eso no me enseño nadie. Son cosas que uno ya sabe solo. Y meter centros o ponerle al arco como venga. Para eso son wines. No me vengan con eso de wing “ventilador” o wing “mentiroso” o las pelotas. Arriba y contra la raya.
Abriendo la cancha para que no se amontonen los forwards en el medio. Nada de andar bajando a ayudar al marcador de punta ni nada de eso. Si el marcador de punta no puede con el wing de él... ¿para qué m... juega de marcador de punta? Lo que pasa es que ahora cualquier mocoso le sale con esas teorías nuevas y nuevas formas de juego o te viene con la “holandesa” o la brasileña y otras estupideces.
¡Por favor! El fútbol es uno solo y a mí no me saca de la formación clásica: el arquero bien parado en la raya y atento. Por ahí escucho decir que Gatti juega por toda el área o sale hasta el medio de la cancha... Y bueno, así le va. Yo al arquero lo quiero paradito en su arco y nada más. Para eso es arquero. Después una línea de tres. Después otra de cinco. Y arriba que nos dejen a nosotros tres. Más de veinte años hace que jugamos así y nos hemos podrido de hacer goles. De a siete hacemos. Yo ya debo llevar como 6.800. Yo solo... ¡Después me dicen de Pelé! O arman tanto despelote porque Maradona hizo cien. Cien yo hago en una temporada. Y en verano, cuando los pibes se quedan en el club como hasta las dos de la matina, me atrevo a hacer cuarenta, cincuenta goles por semana. Cuarenta, cincuenta. Yo solo... Maradona... ¡Por favor! Y eso para no hablar del centrofoward nuestro. debe llevar más de 12.000 goles. por debajo de las patas... Y...¡el tipo está ahí!
donde deben estar los centrofoward. En la boca del arco. En el área chica. Pelota que recibe, ¡Pum! adentro. A cobrar. Y ojo, que el nueve de los de Boca no es maño tampoco. Es el mismo estilo que el nuestro. Siempre ahí: en la troya. Adonde están los japoneses. ¡Nos ha amargado más de un partido, eh! Yo no he visto los goles que nos ha hecho pero escucho los gritos y el ruido de la pelota adentro del arco.
Le da con un fierro el guacho. Pero, claro, tiene dos wines que son dos salames. Por ahí si jugara al lado mío él también habría hecho como 12.000 goles. ¡Si le habré servido goles al nueve! ¡Si le habré servido goles! Me acuerdo el día del debut. Le estoy hablando de hace 25 años, 25 años, un cuarto de siglo. Sacaron la lona que cubría la cancha y le juro que nos escegueció la luz. Un solazo bárbaro. Yo casi no podía ver por el resplandor en las camisetas, especialmente en las nuestras. Claro, por el blanco. Las bandas rojas parecían fuego. No como ahora, que está saltando todo el esmalte y se ve el plomo. O el piso, del verde ya no queda casi nada. ¡Cómo está ésta cancha! ¡Qué lástima! Qué poco cuidada está. Pero bueno, ese día fue algo inolvidable. Era domingo al mediodía y se ve que los muchachos estaban alborotados porque esa tarde jugaban River y Boca en el Monumental y ellos se habían reunido en el club para irse todos juntos en el camión para el partido. ¡Huy, lo que era ese día! Y claro, llegaron ahí y se encontraron con que la Comisión Directiva había comprado el metegol.
Yo había escuchado desde abajo de la lona que pensaban inaugurarlo esa noche cuando los socios se juntaban en la sede social a comentar los partidos o tomarse un fernet antes de cenar. Pero... ¡qué!... apenas los muchachos vieron el metegol al lado de la cancha de básquet ni siquiera se molestaron en meterlo adentro.
¡Además, esto es pesado, eh! No sé cuántos kilos debe pesar esto, pero es pesado. Puro fierro, de las cosas que se hacían antes. Bueno, ahí nomás lo destaparon y se armó el partido. Yo calculo, calculo, que había de haber entre 20 y 25 años personal viendo el partido. ¡No menos, eh! No menos. Una multitud. Y había apuestas y todo. Le digo que calculo que había esa gente porque yo ni miré para arriba, le juro, no me atrevía a levantar la vista del cagazo que tenía. Le juro. Uno escuchaba bramar esa tribuna y temblaba.
¡Qué cosa inolvidable! Nosotros, los tres de adelante, tuvimos suerte porque el tipo que nos manejaba se ve que sabía. Yo apenas sentí que se movía, dije: “Hoy vamos a andar bien”. porque también es importante el tipo que a uno le toque para manejarlo. Usted podrá tener condiciones, es más, podrá ser un fenómeno, pero si el que está afuera es un queso, va muerto. Y yo le digo, ahora, con experiencia, yo apenas noto cómo el tipo me mueve ya me doy cuenta si conoce o no. Es una cuestión de experiencia , nada más. No es que uno sea sabio. Escúcheme, usted ve un tipo cómo se para en la cancha y ya sabe cómo juega al fútbol. No tiene necesidad ni de verlo correr. ¡Por favor! Pero ese día se ve que el tipo conocía. No era ni improvisado ni uno que agarra la manija porque está aburrido y para matar el tiempo se juega un metegol. De esos que usted trata de ayudarlos, de darles una mano pero al final el que queda como un patadura es usted. Cuando el culpable es el que tiene la manija. Y usted los escucha gritar: “¡Qué tronco es el siete ese! ¡Qué animal el wing!”. Hay que aguantar cada cosa. ¡Por favor! Pero ese día no. Ese día tuve suerte, lo que es importante en un debut. Y más en un River-Boca. Usted sabe bien cómo son estos partidos. Un clásico es un clásico, digan lo que digan ahora yo ya tengo como 30.000 clásicos jugados y así y todo, le digo, todavía cuando escucho el pique de la primera pelota en la mitad de la cancha me pongo nervioso. Parece mentira. Es que son partidos muy parejos. Somos equipos que nos conocemos mucho. Pero aquél día tuvimos suerte, por lo menos los de adelante. De la mitad de la cancha para adelante la rompimos, la hacíamos de trapo. “Tachola”, me acuerdo que se llamaba el que tenía la manija. Me acuerdo porque le gritaban permanentemente y además porque durante cuatro años vuelta a vuelta venía al club y jugaba. ¡Cómo sabía ese tipo! Lo arruinó la bebida. Cuando llegaba en pedo yo me daba cuenta porque nos hacía hacer molinetes y cada cagada que ni le cuento. Un día me hizo hacer un molinete y yo cacé un chute que la pelota saltó del metegol e hizo sonar un vaso. Me quería hacer pagar a mí el desgraciado. Pero cuando estaba sobrio era un león. Y ese día la gasté. En la defensa no andábamos tan bien porque el que manajaba a los tres era un salame. Un paspado. Pero con los de adelante bastaba.
No hay mejor defensa que un buen ataque, mi amigo, eso lo sabe cualquiera. ¡Por favor! Ahora se meten todos abajo. Están locos. tres pepas hice ese día. Y las otras tres se las serví al nueve, al morochón. Y no tenía bigotes. Lo que pasa es que algún mocoso se los pintó con birome para que se pareciera a Luque. Un gol, me acuerdo, un gol, la bola rebotó en el corner y se me vino. Ibamos perdiendo uno a cero, porque ¡ojo! habíamos arrancado perdiendo, y la hinchada bramaba. La puse debajo de la suela y casi la astillo. La empecé a pisar y me la traje despacito para el medio. El nueve se fue para la izquierda y el once también, para abrirme un buco. Yo la masé y un par de veces amagué el puntazo, pero el fullback me tapaba el tiro y no veía ángulo para el taponazo. Le cuento que yo no le hago asco a patear y cuando veo luz le sacudo. A mí no me vengan con boludeces. Pero el rubio que me marcaba me tapaba bien. Entonces yo agarro y la engancho de nuevo para afuera, para mi lado, como para meterle un derechazo cruzado, al segundo palo, a la ratonera. ¡Si habré hecho goles así! Y cuando el rubio me sigue para taparme y el arquero cubre el primer palo, de revés nomás, cortita, la toco para el medio. Y el nueve, sin pararla ché, le puso semejante quema que abolló la chapa del fondo del arco. ¡Qué golazo! ¡Lo que fue eso! Yo lo había escuchado al negro, lo había escuchado. Cuando yo me abrí para la derecha y ví que la defensa se venía conmigo. Y lo escuché al Negro, lo había escuchado. Cuando yo me abrí para la derecha ví que la defensa se venía conmigo. Y lo escuché al Negro que me grita: “¡Ah!”. Y se la toqué. Lo mató al Negro. Lo mató. La hacemos siempre a ésa. Diga que ya nos conocen. ¡Qué partido fue ése! Y para esta noche tenemos uno lindo. Si es que vienen los muchachos. Porque los escuché decir que iban a las maquinitas. Siempre hablan de las maquinitas. Vaya a saber qué es eso. Acá una vez al club trajeron una. Yo siempre escuchaba unos ruidos raros, unas cosas como “pluic” “plinc” , “clun” y unas sacudidas. Unas luces. Pero después no lo sentí más. Dicen que se le jodió algo adentro a la máquina, algún fusible y nunca hay guita para comprarlo. Son máquinas delicadas. De ésas que hacen los yanquis. Por eso los muchachos siempre vuelven. Porque el fútbol es el fútbol. Esa es la única verdad. ¡Qué me vienen con esas cosas! Son modas que se ponen de moda y después pasan. El fútbol es el fútbol, viejo. El fútbol. La única verdad.
¡Por favor!

Roberto Fontanarrosa

29 de junio de 2010

Martes 29 de junio a las 20,30 en Humboldt al 300

TODOS A ATLANTA, A LA ASAMBLEA GENERAL

Por una Junta Electoral democrática y elecciones limpias en la Utpba

Las cuatro agrupaciones que organizamos el acto del 7 de junio en la puerta del diario Crítica resolvimos ir con una lista común a la Asamblea General que designará la Junta Electoral, responsable de fiscalizar las elecciones para renovar la dirección de la Utpba a fines de septiembre.

Se trata de una instancia decisiva, que requiere de todos los afiliados al sindicato una participación plena, activa y masiva, para que en la Junta estén representados todos los sectores que intervendrán en el comicio.

Por eso, La Naranja de Prensa, La Gremial de Prensa, La Violeta y El Colectivo de Trabajadores de Prensa hemos llegado a un acuerdo con el fin de lograr que sea electa una Junta Electoral democrática, que garantice que las elecciones se hagan con padrones depurados, sin proscripciones y sin maniobras fraudulentas.

Las elecciones para renovar nuestra dirección sindical llegan cuando el gremio de prensa atraviesa una etapa excepcional. Por un lado, un gremio movilizado, que rompe las fronteras de la lucha reivindicativa de cada empresa y se solidariza con otros conflictos, y por el otro, una directiva fantasmal e inútil, que vive hace décadas del aporte de los afiliados y no hace nada.

Mediante el fraude y la manipulación, la directiva actual pretende usar las elecciones de septiembre para contraponerlas al proceso de movilización antiburocrático que hoy vive el gremio.

Por todo esto tenemos que ir a Atlanta, para que se exprese en la Junta Electoral la representación de mayoría y minoría que establece el Estatuto social de nuestro gremio.

La Naranja de Prensa / 27-06-2010

27 de junio de 2010

Una del Puto Putonowszky!

Alemania e Inglaterra no llegaban en la mejor forma y al principio fue parejo pero en un momento el conjunto germano avanzó y ríanse de Polonia en 1939.




Spent some time feelin' inferior
standing in front of my mirror
Combed my hair in a thousand ways
but I came out looking just the same

Daddy said, "Son, you better see the world
I wouldn't blame you if you wanted to leave
But remember one thing don't lose your head
to a woman that'll spend your bread"
So I got out

Paris was a place you could hide away
if you felt you didn't fit in
French police wouldn't give me no peace
They claimed I was a nasty person
Down along the Left Bank minding my own
Was knocked down by a human stampede
Got arrested for inciting a peacful riot
when all I wanted was a cup of tea
I was accused
I moved on

Down in Rome I wasn't getting enough
of the things that keeps a young man alive
My body stunk but I kept my funk
at a time when I was right out of luck
Getting desperate indeed I was
Looking like a tourist attraction
Oh my dear I better get out of here
'for the Vatican don't give no sanction
I wasn't ready for that, no no

I moved right out east yeah!
On the Peking ferry I was feeling merry
sailing on my way back here
I fell in love with a slit eyed lady
by the light of an eastern moon
Shangai Lil never used the pill
She claimed that it just ain't natural
She took me up on deck and bit my neck
Oh people I was glad I found her
Oh yeah I was glad I found her

I firmly believe that I didn't need anyone but me
I sincerely thought I was so complete
Look how wrong you can be

The women I've known I wouldn't let tie my shoe
They wouldn't give you the time of day
But the slit eyed lady knocked me off my feet
God I was glad I found her
And if they had the words I could tell to you
to help you on the way down the road
I couldn't quote you no Dickens, Shelley or Keats
'cause it's all been said before
Make the best out of the bad just laugh it off
You didn't have to come here anyway
So remember, every picture tells a story don't it




Resulta que Mauri, nuestro jefe de gobierno fue a Arte BA y por esas cosas de la vida metió la cabez en una escultura de cuatro lucas verdes y lo rompió!
Y por esa acción se lleva este premio CABEZA DE TERMO!!!!!!!!!!!

Compartido con la Senadora Liliana Negri de Alonso


Que habló y dijo:
"Hay un fuerte movimiento con la llegada de buques gay, se hacen restaurantes gay, hoteles gay, galerías gay, shopping gay. Hay todo un movimiento artístico muy fuerte económicamente que necesita si o si que salga esta ley para poder fortalecer esta posición. No es un tema que al paísdel interior le esté interesando", sino que la urgencia llega desde "el puerto" de Buenos Aires y el de Santa Fe. La senadora, presidenta de la comisión de Legislación General, consideró que la Ciudad de Buenos Aires busca erigirse como "la capital gay del mundo".

"Hay una ausencia de normativas para las personas que han elegido vivir de esa forma", admitió Negre, al tiempo que rescató que se "está avanzando una posición intermedia, que contemple esas voces y se regulen esas situaciones, sin redefinir el matrimonio heterosexual". Tras la disertación, Negre adhirió al análisis de la jueza Graciela Medina al señalar que con esta iniciativa "
estamos abriendo la puerta al comercio ilegal de óvulos, espermas y de vientres".

"Los siete u ocho
países que tienen reconocido el matrimonio (gay), primero regularon el banco de óvulos, de espermas y el alquiler de vientres", resaltó Negre, senadora justicialista de San Luis, al tiempo que volvió a citar a la jueza Medina, integrante de la Comunidad HomosexualArgentina (CHA) y autora de la ley de unión civil de Buenos Aires.

"Luchamos mucho para que la
mujer tuviera reconocido sus derechos y resulta que hoy, lamadre, la esposa y la abuela han sido borrados de este proyecto y del Código Civil", expresó Negre, y señaló: "Hay un derecho el de las mujeres, que está siendo borrado en favor de las personas del mismo sexo".

El gesto que usa para la foto no sé si es el más adecuado.
Lo del semen es mercado negro también?

Pero en este mismo acto instauramos el premio LA TENÉS ADENTRO y se lo metemos de una a Toti Pasman




Y saben por qué? Porque el muy gil le tenía miedo al seleccionado de Francia y vaticinó que Italia seguía en el mundial. Pero Pasman es tan pero tan perdedor que ni siquiera lo ganó solo este galardón sino que lo comparte (esperemos que se lo preste pero no queremos fotos) con Fernando Niembro que tenía como favorito in pectore para ganar el campeonato a Estado unidos. De tener a los USA como candidato in pectore ahora tiene este premio bien adentro ya se imaginan donde.
Que lo disfruten Toti y Chiche!"

25 de junio de 2010

Hace un tiempo alguien me comentó de la existencia de una serie tremenda cuyo nombre no retuve del todo, después vi la promoción en AXN y ahora Cecilia Absatz le dedica toda una columna a una serie que parece que se las trae y que está interpretada por el mismo pobre hombre sufrido que hacía de padre de un niño absolutamente tremendo en una serie que se llamó Malcolm. Sobran las razones para ver Breaking bad


Jun. 22 2010 | Cultura Fresca
En caída libre
Walter White (Bryan Cranston) es un profesor de química que ama su profesión pero carece de todo carisma para interesar a sus alumnos. La historia comienza cuando White se entera de que tiene un cáncer de pulmón en estado terminal. Algo se quiebra dentro de él, y no sólo su esperanza de vida. El hombre tiene familia, su mujer está embarazada, su carrera como docente ha sido mediocre, y ahora, para colmo, se va a morir. Todo esto transmite la expresión de su cara, sin necesidad de palabras. Esta no es una tira argentina, donde los personajes no hacen otra cosa más que explicar lo que hacen a cada momento y por qué.

El relato es de una crudeza extrema, con una estética nada complaciente, más bien despiadada. White decide asociarse con Jesse (Aaron Paul), el peor de sus alumnos: adicto y traficante. White es químico, sabe cómo “cocinar” droga, y Jesse conoce el negocio como para colocarla en el mercado. Van a fabricar metanfetamina; la fórmula (C10H15N) aparece rutilante en los títulos de apertura.

Breaking bad, así se llama la tira, podría traducirse como “irse al demonio”, o la versión de esta idea que uno dice mentalmente pero no pone por escrito. Tiene un estilo que trasciende la frontera del humor negro y toca la crueldad. White no es un marginal producto de una infancia desgraciada, no es un delincuente profesional de maldad intrínseca. Es un hombre cualquiera que no tiene nada que perder y rompe sus códigos. O los cambia por otros. Y en esta mutación encuentra una intensidad vital que no conoció en toda su desabrida vida anterior. Esta es la profunda inmoralidad de la tira, la clave de su seducción.

Breaking bad es una creación de Vince Gilligan, responsable también de la serie X-Files. Va por AXN, los jueves a las 21. Repite los domingos a la misma hora.

Cecilia Absatz



Javier Porta Fouz es amigo de la casa y sin embargo no siempre levantamos sus notas pero esta vez lo hacemos porque Francia, la película de Caetano se lo merece y porque encima Javier en esta nota que publicó en Hipercrítico nos menciona. Y lógicamente no vamos a perder la oportunidad de un ejercicio de autobombo.


UN DÍA DE GLORIAS
Francia y Argentina

Por: Javier Porta Fouz.

1. Recién esta semana, unos minutos después de que la selección de Francia quedara eliminada del mundial, vi la película argentina Francia, del uruguayo Israel Adrián Caetano.

Caetano nació en Uruguay pero es un cineasta de temas netamente argentinos, alguien que hace –felizmente– cine argentino. Francia es una película osada: una película sobre la familia, sobre la niñez, sobre la pareja, sobre la educación, sobre los sueños, sobre las posibilidades y las imposibilidades, sobre la libertad, la igualdad, el peronismo, la fraternidad y otros tembladerales. Mariana (Milagros Caetano, la hija del director) es una nena que va a un colegio privado, sus padres están separados y tienen –entre otros– problemas laborales. Mariana se hace llamar Gloria. Toda una expresión de deseos (La expresión del deseo es un mediometraje de Caetano de 1998, y así se llama su productora). Mariana-Gloria busca más, busca mejor: tiene la edad del fin de la niñez y por eso es tozuda y encantadora aunque sabe que el desencanto está a la vuelta de la esquina. Sus padres (Lautaro Delgado en un papel dificilísimo, y la gran actriz y hermosa mujer Natalia Oreiro) saben de desencantos, de un mundo, de unas vidas y de un país golpeados. Francia está compuesta por retazos de vidas cotidianas, tocados por la mano extraordinaria de uno de nuestros cineastas más osados y talentosos. Aquí y allá hay juegos con poemas sobreimpresos, con planos compuestos de forma artificiosa que se integran perfectamente con el tono de realismo de sueños y pesadillas individuales, familiares y sociales de la película. En Francia se habla de la utopía de la igualdad y, a la vez, del deber de seguir buscándola. De la dificultad de encontrar momentos extraordinarios y luminosos y de la necesidad de tenerlos. Sobre estos últimos asuntos, hay que prestar atención (o, mejor dicho, dejarse enamorar) por el personaje del psicólogo interpretado por Daniel Valenzuela (uno de los más grandes y entrañables personajes secundarios del cine argentino en mucho tiempo) y por el extraordinario e inteligentísimo final. Un final que está bien enlazado con toda la película y que la pone en perspectiva, para que la revivamos desde otro ángulo. Ese final, de una lógica poética inapelable, está musicalizado con gloria (y con una versión de Gloria, de Umberto Tozzi y Giancarlo Bigazzi) por Iván Wyszogrod, que hace la música y también el diseño de sonido de la película. Con ese final, igualitario, soleado, esperanzado, luminoso, Caetano –un cineasta singular, valiente, de mirada amplia; “nuestro John Huston”, como bien se lo definía en el blog “La espada vengadora”─ cierra una película argentina singularmente perdurable y no apta para espectadores que no quieran apartarse de las seguridades. Caetano y sus personajes buscan la gloria con tozudez, mediante un cine cargado de la frescura de sentirse al margen pero con los sueños vigentes.

2. Luego de ver Francia, en el Gaumont-INCAA Km 0, salí caminando para el Cinemark Palermo, para ver en el cine el partido de Argentina-Grecia, gracias a una invitación de la gente de Tiff Prensa & Comunicación. No había visto estas transmisiones televisivas en digital en el cine, y la experiencia fue impresionante: la imagen es de una definición incomparable, y la inmersión en el partido es inigualable. Y si a eso le sumamos la entrada de Palermo y su gol y los festejos con las dimensiones de una pantalla de cine, se redondea un día de gloria. Ojalá que la selección siga así, no sólo ganando sino además –y sobre todo– en esta versión de contagiosa alegría que emana desde la felizmente recuperada faceta luminosa de Maradona. Y ojalá que el precio de las entradas para ver los partidos en el cine baje un poco (está $60), así más gente puede disfrutar de la experiencia.


Se acuerdan cuando escucharon esto por primera vez?
Que les pasó?
Cuantos años tenían?




Hace rato que no estaba tan de acuerdo con algo





Título de tapa > Perdón, Moris. Y gracias...


Uno de los "problemas" que tiene el rock barrial/chabón para salir ileso de las críticas es que esa pretendida mirada de entorno, social y poética, ya se hizo mucho antes. Y mucho mejor.

Puede que haya una reminiscencia fonética entre los nombres de Mauricio Birabent (Moris) y Patricio Fontanet. Pero lo que ni el cantante de Callejeros ni casi nadie en la historia de nuestro rock ha conseguido es tallar de la forma atemporal, oracular y musical que este señor logró en su segundo disco, Ciudad de guitarras callejeras (1974). Mientras las bandas de la época se ponían al día con el rock progresivo (Invisible, Aquelarre), la canción confesional (Sui Generis) o el hard rock (Pappo's Blues), él se vestía de negro y se ensimismaba entre el boogie y el tango, anticipando los años de plomo y su exilio (Te tocarán el timbre y De aquí, adónde iré). En tanto, Muchacho del taller y la oficina es un mantra histórico que sería la baba de cualquier snob si lo hubiera grabado The Velvet Underground. Y El mendigo del Dock Sud, recuperado en Genius por Los Piojos (con Andrés Calamaro, uno de sus mejores discípulos), pone la piel de gallina con una de las mejores primeras personas de nuestro rock.

Así que, niños, dejen ya de joder con Sabina y Arjona.

José Bellas, Suplemento Sí de Clarín


NO es por cagarles el fin de semana pero mientras estamos ocupados con el avance del fútbol japonés, el derrumbe europeo, el gran momento de los equipos del cono sur y que carajo va a hacer la FIFA cuando descubra que una vez que Chile se cargue a España no le quedan selecciones del primer mundo en la escudería de Tinelli está creciendo un fenómeno: Tito.
Tito es un patovica medio de madera que era fercho de Ricardo Fort, se pasaba los programas al costado viendo el circo tinelístico sin que se le aflojara la mandíbula y Marce que tiene un ojo avizor lo detectó y lo transformó en personaje sin que el tipo dijera una palabra, algo así como el hombre de la barra de hielo de Karadagián salvo que hoy en día las cosas pasan muy rápido.
Fort se puso celoso del arrastre de su empleado y lo echó. De ahí en mas Tito mide 35 puntos de rating para alegría de Tinelli y escándalo de su ex jefe. Les aviso porque por ahí cuando todos volvamos a la vida de todos los días Tito ya tiene un programa propio o dirige algún canal de televisión, No digan que no les avisé!

24 de junio de 2010


En general estoy en contra del matrimonio urbi et orbi pero si la gente quiere hacerlo no soy nadie para impedirlo.
Si los argumentos para oponerse al matrimonio de gente del mismo sexo son lo que se ven en el video de abajo no queda otra que ponerse a favor.



Los autores de este engañoso videíto son afines al PRO, por ahí dicen que no es del PRO directamente pero si no lo denuncian y se apartan de esto quedará claro que al menos una gran parte del PRO es tan retrógrado como para estar al lado de esta gente.

23 de junio de 2010

a ver si se avivan che

Desde Costa Rica

Malditos argentinos: me sacaron las lágrimas


Víctor Fernández G.
vfernandez@vueltaenu.co.cr

No importa que sea el goleador histórico de Boca, el ídolo, el referente. Cuando de jugar con la sele se trata, Martín Palermo se la pela.

La anterior es una idea tan compartida como injusta, dado que el rubio veterano hacía rato que había desaparecido de la albiceleste, castigado tras protagonizar la pelada más grande de todos los tiempos para un delantero: botar tres penales en un mismo partido.

Aquel episodio fatídico desterró a Palermo de la selección argentina, por lo que debió conformarse con sumar goles por docenas con Boca. Ídolo local, sin salir de la Bombonera.
Luego llegó Maradona al frente del equipo nacional y, como es su costumbre, hizo lo inaudito, lo insospechado, lo risible: resucitar a Palermo.

Fotografías de AP.
En un equipo encabezado por dios en la tierra –Lionel Messi– y con depredadores de porteros como Milito, Tevez, Higuaín y Agüero, Palermo es una anomalía, un bicho raro, un antojo, un chiste, un capricho del caprichoso Diego Armando... y en buena hora que Maradona hace lo que le da la gana.

Mientras que la mayoría de los técnicos en el Mundial africano destellan elegancia, clase, buen vestir, gusto y decencia, Maradona es un corrientazo, un hincha metido en un traje entero que se quiere reventar. Con aretes y pelo a la taxista, el Diego es el entrenador más divertido de la cita, ese al que los aficionados pagan por ver tanto, o incluso más, que a su equipo.

Maradona llegó a Sudáfrica y disparó tieso y parejo: se cagó en Platini y Pelé; endiosó más a Messi; humilló a los coreanos con un inesperado taquito; besó y nalgeó a todos sus pupilos para decir más tarde que a él lo que le gustan son las mujeres, brincó como un enano... pues es un enano.

Y hoy, con su equipo más que clasificado y sin nada que perder, Diego se salió con la suya: mandó a llamar a Milito y en su lugar metió a Palermo, sí, al roco de Palermo.

Cuando lo vi entrar a la cancha no pude evitar una risa de satisfacción, involuntaria pero sincera: ahí estaba jugando, por primera vez en un Mundial, el artillero insigne del fútbol argentino, el mismo que hasta hoy se pudo quitar de encima el karma que da el pelársela como sólo él se la ha pelado.

Palermo corrió, la pulseó pero estaba claro que meter un gol era misión imposible para él y todos sabíamos que ese sería, posiblemente, el único ratico que lo veríamos en acción en este torneo, dado que los partidos que siguen son como finales y ni alguien tan chiflado como Maradona metería a un delantero de 35 años en un partido de octavos o cuartos de final.

Pero Martín ya estaba feliz: para él la noche era completa, pues su equipo ganaba, pasaba de primero de grupo y al fin se le hizo su debut mundialista.

Y llegó Messi.

Obsesionado con marcar un gol en este Mundial (paciencia, pequeño saltamontes), Messi tiró por enésima vez en el partido. El portero griego rechazó a como pudo y la bola, la maldita bola, le quedó al roco, al capricho de Diego, a ese, sí, a ese que llaman Martín Palermo.

El macho acomodó al otro lado del arquero, con estilo, y aunque sabía que había anotado desde el momento en que el taco y la bola se juntaron, no celebró sino hasta que vio la bola al fondo, en los mecates, allá donde no pudo colocarla tres veces, hace ya muchos años, por la vía del penal.

Palermo salió corriendo y a mí, sólo frente al tele gigante de la cafetería, se me vinieron las lágrimas. Mierda, primera vez que se me afloja el menudo viendo un partido de una sele que no sea Costa Rica. Maldito Palermo, me sacaste las lágrimas.

En el banco, el enano peludo brinca como endemoniado, besa, abraza y toca nalgas... Maradona se ha salido con la suya y con ese gol de Martín dejó callados, al menos por hoy, a todos los que lo criticaron –con razón– por ser un entrenador a la Charly García: alguien que, a pesar de sus atentados contra sí mismo, siempre se las arregla para sonreír de último.

Antes de que empezara el Mundial africano yo no tenía equipo predilecto. Brasil me cansa con sus payasadas y el único equipo europeo que me llamaba la atención, España, está para tragicomedias. Así que hoy me decidí y voy por Argentina, no por Messi ni por todos los demás magos albicelestes, sino por la Brujita Verón; por el resucitado Palermo y por el corrientazo de Maradona.

Quiero que al final sean esos rocos argentinos los que alcen la Copa, quiero que la Brujita se retire como Campeón del Mundo; quiero que Martín pueda rajar que en su primer Mundial salió por la puerta grande y, por sobre todas las cosas, quiero que el enano peludo tenga más motivos para basurear a Pelé; para inspirar nuevas y disparatadas iglesias en su nombre; quiero una nueva generación de niños llamados Diego Armando... quiero que el entrenador que la Fifa más odia, el que los periodistas detestan por no seguirles el juego, y el que los entendidos aborrecen sea prueba viviente de que el más enano puede tener la leyenda más grande.


22 de junio de 2010


Volvió stacatto y hablamos de la de Trapero, de Palermo y de muchas cosas


Johnny Stacatto dice: (19:38:35)
mr

Samurai dice: (19:38:48)
que tul?

Johnny Stacatto dice: (19:38:58)
que lindo triunfo!

Samurai dice: (19:39:04)
Extraordinario Diego es un gran libretista además de Técnico

Johnny Stacatto dice: (19:40:07)
libretista?

Samurai dice: (19:40:22)
es que meter a Palermo ya fue un toque maestro le dijo: definimelo!

Johnny Stacatto dice: (19:40:54)
Si increíble realmente

Samurai dice: (19:41:14)
Sasturain dice que cada partido es un relato, si es cierto eso entonces Maradona es una especie de Salgari que escribe relatos de aventura pura. Pero a mi lo que me impresiona en este equipo que no te pone nervioso es como que sabes que van a dominar la pelota

Johnny Stacatto dice: (19:45:41)
Si es verdad... hay que hablar poco e ir viendo los partidos

Johnny Stacatto dice: (19:45:57)
querés hacer carancho?

Samurai dice: (19:45:57)
Sí, hablemos de Carloncho la película más sobrevalorada del año

Johnny Stacatto dice: (19:46:34)
dale... la fui a ver un miércoles a la tarde , carlanga, yo que sé... me embolé bastante tiene diálogos que parecen de una película de vieyra "te tenés que guardar unas semanas, sosa" medio ochentosa con sordidez moralista

Samurai dice: (19:47:57)
Darín no debería hacer alguna comedia?

Samurai dice: (19:48:26)
a ver, la mirada sobre el gran Buenos aires parece la de policías en acción, por más que la disfracen con la cámara cruda

Johnny Stacatto dice: (19:48:56)
si... tiene la escena cliché del baile de la bailanta la historia de amor no tiene historia

Samurai dice: (19:49:40)
no tiene amor

Johnny Stacatto dice: (19:49:44)
me gustó la oficina de él, el jefe de él

Samurai dice: (19:50:16)
Si es creíble y el ex pacotillo convertido en pesado?

Johnny Stacatto dice: (19:50:44)
muy bien! muy muy bien! "es su gioia"

Samurai dice: (19:51:03)
jajaja

Samurai dice: (19:51:31)
El final me dejó en ascuas

Johnny Stacatto dice: (19:51:48)
por qué los mata?

Samurai dice: (19:51:52)
porque le falta un plano

Johnny Stacatto dice: (19:51:58)
no no eso es medio moralista

Samurai dice: (19:52:06)
no sé

Johnny Stacatto dice: (19:52:08)
medio bastante por qué no se escapan ?

Samurai dice: (19:52:45)
si, puede ser que si muestra algo más desbarrancaría a un enrique carrerismo , para mi gusto deberían haberse salido con la de ellos

Johnny Stacatto dice: (19:54:23)
pero por qué crees que decide terminar así?

Samurai dice: (19:55:09)
porque el crimen no paga

Johnny Stacatto dice: (19:55:57)
ah no? el crimen pequeño no paga, en todo caso. de todas formas no me parece una visión que haya en la película. así que no sé si es por eso

Samurai dice: (19:56:54)
no sé por ahí pensó que estaba bien matarlos

Samurai dice: (19:57:03)
por lo de género negro pero que es lo que no nos llenó que es lo que no nos hace embobarnos como lo hizo la crítica ?

Johnny Stacatto dice: (19:58:47)
qué genero? es un chiste eso?

Samurai dice: (19:59:15)
No! Revisá los reportajes Trapero dijo en todos que es su película de género, que vio clasicos, de Wilder y de Tourner

Johnny Stacatto dice: (20:00:09)
claro... por la estética digamos pero no por la historia

Samurai dice: (20:00:48)
Por la cosa medio miserable quizás vos diste en el clavo con lo de los diálogos

Samurai dice: (20:01:25)
por momentos parece haber un aire a los programas de Hugo Moser y por momento los hacemos bailar cumbia que es el fetiche del NCA

Johnny Stacatto dice: (20:03:05)
si.,.. yo que sé me quita las ganas… como siempre lo mismo

Samurai dice: (20:03:35)
a mi me mareó esa cámara y los primero planos... nada nuevo bajo el sol, otra vez sopa

Johnny Stacatto dice: (20:03:59)
seh... van dos fines de semana que quiero ir a ver algo al cine y no encuentro nada demasiado tentador polanski quedó en el lorca al cual no entro hace años

Samurai dice: (20:04:42)
Por tu culpa, es interesante ahí hay ideas

Johnny Stacatto dice: (20:05:07)
sos el primero que me lo dice escuché exactamente todo lo opuesto de fuentes muy confiables también

Samurai dice: (20:05:26)
jajaja

Johnny Stacatto dice: (20:05:49)
dudo que la vea. poco tiempo y poco interés...

Samurai dice: (20:06:02)
Hay una idea del cine, hay cinefilia aplicada pero tampoco es que te cambia la vida Me gustó mucho Kick ass pero parece que está mal que uno le guste la violencia desmedida pero que sé yo

Johnny Stacatto dice: (20:06:58)
tarantino

Samurai dice: (20:07:08)
hay un dejo tarntinesco

Johnny Stacatto dice: (20:07:09)
vos triangulas demasiado el cine

Samurai dice: (20:07:31)
a mi me gusta o no y Kick ass me hizo pasar un rato divertido

Johnny Stacatto dice: (20:08:02)
espero verla esta semana junto con francia

Samurai dice: (20:08:16)
Uhh Francia también me pareció inteligente y con recursos

Samurai dice: (20:09:11)
Caetano hace lo que se le canta

Johnny Stacatto dice: (20:09:12)
pero ese es un capo

Samurai dice: (20:09:20)
y no mide consecuencias

Johnny Stacatto dice: (20:10:18)
Es nuestro John huston




Entra y definímelo (Diego Maradona a Palermo antes de que entrara para justamente definir el partido)

Wasabi (fragmento)

I

Según la médica, la homeopatía no tiene nada para borrar el quiste; a lo sumo una pomada para impedir que crezca. De todos modos, dice, no tengo por qué preocuparme: es sólo una acumulación insignificante de grasa, sin raíz. Le pregunto qué dicen los ojos. "Lo normal", contesta ella: "¿quiere que le prescriba la pomada?" Todavía me dura en el mentón la impresión de frío que me dejó el soporte negro en el que lo mantuve apoyado mientras ella me examinaba el iris de los ojos. Primero el derecho, luego el izquierdo&emdash;con un corto intervalo en el medio para que descansara. "¿Le parece necesario?", digo. (E1 quiste no había crecido; su textura, en cambio, había empezado a sufrir alteraciones. Antes era suave, una simple lomita sobre la piel de la base de la nuca; ahora, desde hacía unos días, se había vuelto un poco áspero: la piel parecía haber adquirido una rugosidad de escama.) "Como usted quiera", dice la médica. Por un momento nos quedamos en silencio, como si ninguno de los dos supiera a quién le toca el turno de hablar. "Quiero que desaparezca", insisto. "Entonces tendrá que pasar por cirugía", dice ella poniendo boca abajo el recetario.
"¿Operarme? ¿Acá, en Saint-Nazaire? No vine para eso." "¿Cuánto hace que vive con ese bulto en la espalda?" "No sé", digo. Trato de hacer memoria. "Dos años, me parece." "¿Cuánto tiempo va a pasar aquí?", me pregunta. "Dos meses." "Si vivió dos años con eso podrá vivir dos años y dos meses. Opérese en Buenos Aires." "No entiendo", le digo: "¿usted es homeópata y me aconseja cirugía? ¿Por un vulgar quiste sebáceo?" "Usted sabe, la homeopatía no hace milagros. Y ya que la pomada no lo convence..." "No me convence porque no me preocupa el tamaño del quiste sino su cambio de textura. ¿La pomada actúa sobre la textura del quiste?" "Textura, textura... Seguramente el roce con la ropa produjo eso que usted llama textura. Yo, en su lugar, no le prestaría demasiada atención", dice la médica, y dando por terminada la controversia pregunta: "¿Usted lo ve, a Bouthemy?" "Prácticamente todos los días", le digo. "¿Cómo está?" "No sé, como siempre, supongo: se le cae el pelo. Se atiende con usted, ¿no?" "Bueno, atenderse... Me viene a ver cada tanto". "¿Usted le dio algo para la caída del pelo?" La médica sonríe y resopla al mismo tiempo. "Bouthemy no cree en la homeopatía", dice: "cree en la caída del pelo." Me tomo un tiempo para pensar, pero lo único que pienso es que en cualquier momento se levantará y me acompañará hasta la puerta y me despedirá. "Está bien", digo: "déme esa pomada." La médica vuelve el recetario boca arriba y empieza a escribir sobre las hojas dobles, divididas en el medio por una línea vertical de agujeritos. En la página de la izquierda escribe el nombre de la pomada; en la de la derecha, las instrucciones para aplicármela. "Una vez por hora los primeros cinco días", dice. Pero su mano izquierda ya está escribiendo: una vez cada dos horas la semana siguiente. Cuatro veces por día la tercera semana, una al despertar, otra antes de almorzar, otra a media tarde, la última antes de acostarse. Y dos veces por día la cuarta semana, una al despertar y otra antes de acostarse. Me alcanza la receta; su bastardilla de zurda parece una alfombra de pasto barrida por el viento. Y cuando me pongo a leer las primeras instrucciones ella termina de recitarme las últimas.



Recién horas más tarde pude hacer una reconstrucción más o menos fiel de la cara de la médica. La hice apremiado por la curiosidad de Tellas, para consolarla del escándalo de no haberme acompañado. Primero habíamos ido a comprar la pomada a la farmacia del puerto. Era la misma en la que nos habíamos presentado al poco tiempo de llegar a Saint-Nazaire, con el enérgico pero infructuoso propósito de descubrir las drogas legales del lugar. Tellas balbuceaba nuestras pretensiones en castellano, yo las traducía al francés, y los ojos de la farmacéutica, una mujer madura cuyas larguísimas uñas nunca dejaron de repiquetear sobre el mostrador de vidrio, viajaban de la intriga a la sospecha con una única y rápida escala en el desconcierto. Abrumada por la prudencia ávida de nuestras consultas, apenas había atinado a desplegar sobre el mostrador un repertorio perfectamente inocuo de aspirinas, de energizantes a base de hierbas, de suplementos nutritivos. Como proselitista de la naturaleza era irreprochable. Nuestra sed, por desgracia, era puramente química. Esta vez, el nombre inofensivo de la pomada, y sobre todo nuestra falta de rodeos al pedirla (Tellas permaneció callada, absorta en una vistosa línea de calzado ortopédico), disiparon la mueca de horror que le había desdibujado la cara cuando nos vio entrar. De la farmacia fuimos al departamento, donde Tellas llevó a cabo la primera aplicación mientras me exigía un pormenorizado informe de la consulta. Recién entonces, con el quiste untado de pomada, el identikit de la médica se dibujó en mi memoria. Tenía los ojos de dos colores distintos, lo que daba a su mirada un aire ligeramente estrábico; una sombra tenue de vello corría paralela a su labio superior, y un pequeño lunar liso colgaba como un aro flotante bajo el lóbulo de su oreja izquierda.
¿Cómo había llegado hasta ella? Recomendación de Bouthemy. Eso explicaba sin duda la presencia de la biblioteca en su consultorio, una elegante vitrina en la que la homeópata exponía su colección de libros y de pacientes internacionales. Aparentemente, todos los huéspedes de la Maison que se habían enfermado durante su estadía habían pasado por sus manos. Daneses, italianos, uruguayos... Incluso mi contemporáneo, el dramaturgo chino, que residía en la filial vecina de Saint-Herblain, le había pagado 650 francos por la bronquitis aguda que lo mantuvo postrado en cama durante cuatro días. En su caso, la curación había sido instantánea (un verdadero récord para la casuística de Hahnemann), tan instantánea como las consecuencias espantosas que acarreó. A los dos días de emprendido el tratamiento, el enfermo ya estaba otra vez en pie, los pulmones milagrosamente rejuvenecidos, vociferando su vía crucis de chino disidente por los micrófonos de los salones municipales, sembrando de fatuidad y de soberbia los almuerzos, las cenas, las visitas guiadas. Se jactaba, en efecto, de haber inaugurado prácticamente todo el siglo veinte (Brecht, el teatro de la imagen, Beckett...), e incluso todo fenómeno estético que cualquier interlocutor imprudente se atreviera a mencionar antes que él (Diderot, las alegorías medievales, la comedia musical, el sainete...), y proclamaba esa jactancia con una fórmula ritual que encabezaba todas y cada una de sus intervenciones, tanto las académicas como las que se le presentaban en sobremesas intrascendentes. La fórmula era: "¡Yo fui el primero en China que...!", y la sucedía una avalancha de hazañas diversas e intercambiables. Pero bastaba que algún comensal desprevenido, abriéndose paso por entre el torbellino de sus gestos (movía los brazos como aspas: era un diminuto molino vestido de negro), se aventurara a saber más sobre cada una de esas proezas, para que el maníaco inaugural ofreciera a modo de explicación los detalles oportunos que las refutaban. (Así, por ejemplo, para él, pionero chino de Brecht, del teatro de la imagen y de Beckett, el teatro era ante todo identificación pura, texto puro y movimiento escénico puro.)
La mayoría de las dolencias que aquejaban a los visitantes tenían signos visibles. De un día para el otro, traicionados por el clima irracional de la región, que sólo cumplía sus promesas de lluvia o de sol, de heladas o de bochorno, cuando nadie las había descifrado a tiempo para precaverse de sus efectos, los visitantes eran emboscados por resfríos, toses, fiebres fulminantes. Las rutinas públicas y culturales se interrumpían, los libros dejaban de escribirse, el turismo se suspendía. Siendo el principal damnificado de estas epidemias, que ponían en serio peligro su vida social, Bouthemy veía crecer el cáncer del tedio y arrastraba a sus huéspedes al consultorio de la homeópata. Mi quiste, por suerte, le había pasado inadvertido. Eso me permitió tener una consulta a solas, lejos del amparo de su benevolencia, y evitó que mi mal se difundiera en la mundanidad intermitente que me rodeaba. Había logrado arrancarle a Bouthemy el nombre de la médica y su dirección, pero me había tomado el trabajo, previendo su ansiedad, de restarles importancia, intercalándolos distraídamente en una lista de datos triviales: las fechas de sus viajes, las de mis compromisos en la ciudad, el teléfono de la estación de trenes, los prefijos necesarios para llamar a París, a otros países europeos, a Estados Unidos y a la Argentina, los horarios de los negocios. Tal vez nunca habría vuelto a buscarlos en mi anotador si Tellas, la tarde en que le pedí que me cortara el pelo, no hubiera rozado con las yemas de sus dedos libres ese suave promontorio en la base derecha de la nuca.

[...]

Fue Bouthemy, un año antes, durante mi primera estadía en Saint-Nazaire, en uno de los fugaces paréntesis de ocio que nos concedió un congreso de literatura rioplatense, quien me sugirió que Pierre Klossowski hiciera la cubierta para la traducción de mi novela. Ibamos apretados en el asiento trasero de un automóvil, algo ebrios, del Hotel de La Plage al Casino de La Baule, o al revés. Bouthemy, para quien el aire fresco era siempre una represalia contra su hábito de fumador, había aceptado bajar la ventanilla a regañadientes, de modo que para evitar las ráfagas de frío que lo despeinaban no encontró mejor antídoto que volverse hacia mí y proponerme una pintura de Klossowski para ilustrar la tapa. Yo lo miré sonriendo. La hora de la noche, la inoportunidad, el disgusto con que había cedido, rompiendo casi el mecanismo del levantavidrios, al reclamo de los demás viajeros, todo me aseguraba que se trataba de una broma o que estaba vengándose conmigo. "Ya casi no escribe, ¿sabés?", me dijo por lo bajo, y sus ojos diminutos brillaron como si me confiara un secreto atroz: "Ahora sólo pinta".
La prensa solía divulgar las primicias de Bouthemy con una maliciosa anticipación. Hacía dos o tres años yo había leído un largo reportaje en el que Klossowski, fotografiado entre bastidores gigantescos, mirando a la cámara con el rabillo de un ojo desdeñoso, proclamaba su cansancio de la literatura y revelaba el remedio al que dedicaría sus últimos años de vida: pintar. E1 frunce vicioso de los labios estaba intacto. Recuerdo que me puse melancólico y que pensé: ya no leeremos nada nuevo de Klossowski. "Menos mal", me dijo entonces, aliviado, un amigo escritor que acostumbraba releer las diez primeras páginas de Le Baphomet para comprobar cómo era imposible escribir. Pero enseguida toda melancolía desapareció, y una radiante comprobación vino a reemplazarla: la obra literaria de Klossowski, ¿no había tenido siempre para mí el brillo de una excepción, su carácter frágil, solitario y perecedero? No era tanto una excepción respecto de la literatura en general, ni de la literatura francesa, ni siquiera de la que habían practicado sus contemporáneos o incluso su círculo íntimo. Era una excepción para él mismo. En cierto sentido, que hubiera escrito me parecía uno de esos accidentes prodigiosos que el mundo (o un estado singularísimo del mundo) sólo proporciona una vez cada mil años, y que por esa misma razón, porque perfectamente podrían no producirse, encarnan el concepto mismo de lo innecesario. Si ser Klossowski era suficiente, ¿para qué hacía falta agregar una obra?
Bouthemy, sin embargo, había hablado en serio. "Tengo amigos en París que pueden contactarlo", me dijo, y adoptó el tono de un espía para convencerme de que creía no sólo en su proposición sino también en la posibilidad de llevarla a cabo. No me convenció, desde luego, y tal vez por eso acepté. Incluso aunque los cuadros de Klossowski nunca me hubiesen hechizado como su prosa. Intercalados en sus libros despertaban un efecto naïf que me atraía, el mismo efecto de ligero desajuste que ejercían sobre mí las ilustraciones de Tenniel traspapeladas entre las páginas de Alicia en el pais de las maravillas : uno de los dos (el escritor, el ilustrador) estaba pensando en otra cosa, o bien cierto malentendido esencial (una disparidad de velocidades, por ejemplo) sostenía equívocamente esa asociación artística. Pero ¿quién era el rezagado y quién el que se adelantaba? Era imposible precisarlo. Con ese orgullo despectivo con que un arte, a veces, se burla de otro, solos, como se los veía en esa entrevista que Klossowski había usado para despedirse de la literatura, los cuadros habían palidecido, las escenas languidecían en una suave nostalgia de movimiento. Si sobrevivían, si días después de contemplarlos en las páginas de la revista tuve que volver a examinarlos, convocado por una misteriosa insistencia, fue más bien porque en ese lapso de desinterés había descubierto que no eran cuadros sino pantallas. Más allá de ellos, de sus delicadas superficies, había otra cosa que los acechaba. Como era de prever, todo quedó en la nada. Klossowski resultó inhallable, los agentes de Bouthemy en París habían fracasado. "Ya no sale casi de su casa", me dijo después, como si con esa confidencia quisiera justificar los sueldos que había invertido en la impericia de sus amigos.

[...]





Fragmento del libro "Wasabi", de Alan Pauls ©1994, Alan Pauls. ©1994, Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara S.A.


21 de junio de 2010



Detrás de la blanca nieve… El Bariloche que no se ve - Gerardo Wilgenhoff y Mariana Ávila



Artículo publicado en El Aromo nº 52

San Carlos de Bariloche es considerada, junto con Mar del Plata, una de las dos ciudades turísticas más importantes del país. Año a año asisten miles de turistas nacionales e internacionales a disfrutar de su paisaje. Esta situación ha desembocado en una representación distorsionada de la ciudad que choca con la realidad objetiva. Efectivamente, se trata de imágenes prototípicas de Bariloche. Se impone una situación ficticia, alejada de su verdadero contenido social. Los conflictos sociales, por lo tanto, son excluidos de toda lógica. Sin embargo, la verdadera situación está muy alejada del mito. Determinadas circunstancias nos revelan, con desnuda evidencia, que Bariloche tiene también su lado oculto. Veamos el asunto un poco más de cerca y descubriremos que la mal llamada “Suiza Argentina” no es más que una ciudad irritada por sus propias contradicciones.



¡La sociedad no se fijará en ellos!

El atributo fundamental de Bariloche es la pérdida de sus contornos genuinos. Se establece una división arbitraria entre, por un lado, los que se otorgan el cariz de impulsores del progreso económico de la ciudad, la población del “centro y de los kilómetros”, y, por el otro, los supuestos culpables del atraso económico y de los desórdenes, los habitantes del “alto”. Los primeros, en la zona situada hacia el noroeste, lindante al lago Nahuel Huapi, exteriorizan un odio furioso contra aquellos que son relegados a las barriadas pobres. La constitución de los barrios del “alto”, tiene su origen en el proceso de relocalización que tuvo lugar en el año 1979, año en que se produjo el traslado y desalojo de alrededor de 400 familias que habitaban barrios cercanos al casco urbano y, por ende, visibles y perjudiciales para la imagen del Bariloche turístico y feliz.
La zona elegida para el proyecto se ubica aproximadamente a 6 Km. del centro de la ciudad, hacia el sur y sureste sobre la ruta nacional 40 camino a El Bolsón. Es el área más desfavorecida en el aspecto climático, las nevadas son más intensas y los vientos son mas fuertes debido a la deforestación que no permite el reparo de las viviendas. Allí fueron aglutinados aquellos que no deben ser visualizados. El “alto” es, justamente, el sector que debe ocultarse, aquel que resulta molesto, fastidioso, peligroso, que retrotrae el carácter europeo aplicado a la ciudad. Será por eso que el mapa turístico de la ciudad, que se reparte en las oficinas al viajante, curiosamente no registra la existencia del “alto”, como si este sector no formara parte de la ciudad. Podemos dar varios ejemplos más, pero el del basural es muy significativo: mientras los turistas disfrutan de sus vacaciones al aire libre, en el vertedero, situado a 8 km del centro de la ciudad sobre la ruta nacional 40 camino a El Bolsón, numerosos padres con sus hijos recogen las sobras. Obviamente, eso tampoco debe verse. (1)
Como no deben verse, es lógico que se los hostilice y expulse sutilmente de las áreas turísticas. En general, los habitantes del “alto” no salen mucho de la zona en la que viven, no conocen demasiado el centro y sus alrededores, no participan de otras actividades deportivas, artísticas o culturales (fuera de las que les brinda la escuela) y, en su mayoría, no han ido al Cerro Catedral y otros centros turísticos. Coherente con este patrón es la distribución geográfica de las escuelas, centros de atención médica y lugares de abastecimiento: todos ellos se aglutinan en el centro. Quizás al lector le resulte extraño, pero en el “alto”, y a pesar de la cantidad de barrios que agrupa, hay pocas escuelas, rotundamente insuficientes para la cantidad de población que allí habita. Tampoco hay supermercados, librerías, hospitales, oficinas públicas, etc.
Resultaría absurdo, asimismo, adjudicar al “alto” características homogéneas, ya que en realidad existen importantes diferencias en cuanto al origen de su población, de sus rasgos culturales, de su poder adquisitivo o de su situación habitacional (la mayor problemática por la que atraviesa hoy día la ciudad). (2) La multiplicidad de barrios del “alto” habla de su heterogeneidad: Arrayanes, Cooperativa 258, Seis Manzanas, Frutillar, 400 viviendas, San Ceferino, Nuestras Malvinas, Nahuel Hue. Sin embargo, hablamos siempre de asentamientos con viviendas inestables, hechas con madera, cartones y chapas, y cuyos rasgos característicos son el amontonamiento y la precariedad. Se trata, sin dudas, de barrios obreros.
Según un censo implementado por la municipalidad, en el barrio Nahuel Hue habitan 3.600 personas. Más del 70% son ocupantes, mientras que el 16% son propietarios. El 86% de los residentes más recientes (1 a 3 años de antigüedad) se declararon como ocupantes. Servicios básicos: sin agua un 27,3%; sin cloacas el 98,7%; sin gas el 80,8%; sin electricidad el 29,1%; sin teléfono el 81,4%; sin alumbrado público el 73,9%. El 71,8% son casillas precarias y un 42% obtiene agua fuera de la vivienda o fuera del terreno. Sólo el 32% de los jefes de hogar tiene los estudios primarios completos y sólo un 12% culminó la secundaria. El 80 por ciento de los jefes de hogar hombres son obreros o empleados, pero más de la mitad está en negro. Casi el 70% de los jefes de hogar del área de estudio no cuenta con ningún tipo de cobertura de salud, repercutiendo sobre todo el grupo familiar. El ingreso promedio total de los hogares residentes en el área de estudio es de 1.050,77, y cerca del 30 por ciento se las rebusca con menos de 800 pesos. Para colmo, uno de cada cinco jefes de hogar, manifestaron haber sido -ellos o algún miembro del hogar- víctimas de algún incidente delictivo durante el último año. (3)

El fin de un mito

Según un relevamiento realizado en abril del 2008, la brecha entre ricos y pobres es cada vez más alta en Bariloche que en el resto del país. De acuerdo a este informe, los ingresos por año del 10% más rico de la población local superaban 32,1 veces a los recursos anuales del 10% más pobre (198.380 pesos promedio vs. 6.180 pesos promedio), siendo esta relación superior al promedio medido para el país (31,1). De acuerdo a sus ingresos mensuales, el 20,10% de los habitantes de la ciudad se encontraba entre la línea de pobreza (demarcada en 2.188,62 pesos) y la de indigencia (1.017,96 pesos), mientras que 11,10% no llegaba a ésta última. Los sectores que resultaron más perjudicados son la escuela estatal y la salud pública, así como los asalariados frente a quienes cuentan con ingresos ajustables. (4) Los sectores que cuentan con los ingresos más altos son aquellos vinculados al turismo, negocios inmobiliarios, construcción, educación privada y prepagas.
Si para muestra basta un botón, veamos la situación del hospital público Ramón Carrillo, que cubre el área de Bariloche, el Bolsón, Ingeniero Jacobacci y localidades cercanas de Chubut y Neuquén. El hospital sobrelleva la falta de recursos por la falta de fondos provinciales, lo que originó un endeudamiento con los proveedores y como consecuencia un desabastecimiento de insumos y materiales. Los profesionales y trabajadores aseguran que el recorte presupuestario se redujo un 65% y piden que el gobierno se haga cargo de indicar qué prestaciones se dejarán de dar. (5) Por otro lado, las escuelas públicas atraviesan una situación similar a la de los hospitales. El inicio del ciclo lectivo 2009, se vio interrumpido por reclamos de mejoras salariales. Es importante señalar que el salario básico docente es el más bajo del país (440 pesos) y que a pesar de los reclamos las mejoras no llegaron y los sueldos se siguen pagando con retraso. (6)
Los obreros del “alto” no son sólo víctimas de la explotación, sino que además son expropiados de su cultura, historia, valores y prácticas. No debemos olvidar que Bariloche cuenta con una gran cantidad de habitantes provenientes de países vecinos, descendientes de los pueblos originarios y migrantes de vastas regiones de nuestro país, en su mayoría provenientes del conurbano bonaerense. Este proceso de expropiación cultural llega, en muchos casos, hasta la ironía cruel, como en la Colonia Suiza, uno de los centros turísticos más importantes de Bariloche, cuya atracción principal es el curanto, una comida tradicional tehuelche...
Los sectores estatales, sobre todo docentes y trabajadores de la salud, se convierten en los elementos más dinámicos de la clase obrera. Resulta insólito que los sectores mayoritarios de la clase obrera barilochense permanezcan ausentes de las luchas que se libran en la ciudad. Este hecho se debe, probablemente, a la heterogeneidad de origen, que parece ser un buen argumento para conflictos vinculados a la discriminación, la xenofobia y la ausencia de vínculos de vecindad estables. Como consecuencia prevalecen, en estos sectores, las acciones individuales por sobre las colectivas.

Bariloche no es Suiza

Desde hace décadas, las estructuras de poder construyen una imagen fraudulenta de Bariloche, consolidando el discurso de la “Suiza Argentina” para seducir y fascinar al turista, ocultando los altos índices de explotación y miseria de la ciudad. Los sectores que se han dado en llamar el “centro” y los “kilómetros”, dada su situación privilegiada, expanden una visión de la ciudad, que cubre como una hiedra la miseria, la violencia y la explotación a la que son sometidos los obreros, en particular los pobladores del “alto”. Aunque todavía no se ve, el “alto” se hará ver, tarde o temprano, cuando las contradicciones del Bariloche capitalista obliguen a las masas a rediseñar el mapa.

Notas

1 Bariloche 2000, 01/09/09
2 Bariloche 2000, 07/09/09
3 “Extrema pobreza en una toma con 3.600 habitantes en Bariloche”, En Actualidad, 24/09/2009.
4 “La brecha entre ricos y pobres es más alta en Bariloche que en el resto del país”, Bariloche 2000, 24/09/08.
5 “El hospital de Bariloche recibe solo el 35% de lo que necesita para funcionar”, en El Andino, 18/11/09.
6 Red Eco Alternativo, 19/03/09 y UNTER, 3/11/09.

Hacía mucho calor aquella noche en el Bar de Tony. ni siquiera pensaba en follar. sólo en beber cerveza fresca. Tony nos puso un par para mí y para Mike el Indio, y Mike sacó el dinero. le dejé pagar la primera ronda. Tony lo echó en la caja registradora, aburrido, y miró alrededor... había otros cinco o seis mirando sus cervezas. imbéciles. así que Tony se sentó con nosotros.
-¿Qué hay de nuevo, Tony? -pregunté.
-Es una mierda -dijo Tony.
-No hay nada nuevo.
-Mierda -dijo Tony.
-Ay, mierda -dijo Mike el Indio.
Bebimos las cervezas.

-¿Qué piensas tú de la Luna? -pregunté a Tony.
-Mierda -dijo Tony.
-Sí -dijo Mike el Indio-, el que es un carapijo en la Tierra, es un carapijo en la Luna, qué mas da.
-Dicen que probablemente no haya vida en Marte -comenté.
-¿Y qué coño importa? -preguntó Tony.
-Ay, mierda -dije-. Dos cervezas más.

Tony las trajo, luego volvió a la caja con su dinero. Lo guardó. Volvió.
-Mierda, vaya calor. Me gustaría estar más muerto que los antiguos.
-¿Adónde crees tú que van los hombres cuando mueren, Tony?
-¿Y qué coño importa?
-¿Tú no crees en el Espíritu Humano?
-¡Eso son cuentos!
-¿Y qué piensas del Che, de Juana de Arco, de Billy el Niño, y de todos esos?
-Cuentos, cuentos.

Bebimos las cervezas pensando en esto.

-Bueno -dije-, voy a echar una meada.

Fui al retrete y allí, como siempre, estaba Petey el Búho. La saqué y empecé a mear.

-Vaya polla más pequeña que tienes -me dijo.
-Cuando meo y cuando medito sí. Pero soy lo que tú llamas un tipo elástico. Cuando llega el momento, cada milímetro de ahora se convierte en seis.
-Hombre, eso está muy bien, si es que no me engañas. Porque ahí veo por lo menos cinco centímetros.
-Es sólo el capullo.
-Te doy un dólar si me dejas chupártela.
-No es mucho.
-Eso es más que el capullo. Seguro que no tienes más que eso.
-Vete a la mierda, Petey.
-Ya volverás cuando no te quede dinero para cerveza.

Volví a mi asiento.
-Dos cervezas más- pedí.
Tony hizo la operación habitual. Luego volvió.

-Vaya calor, voy a volverme loco -dijo.
-El calor te hace comprender precisamente cuál es tu verdadero yo -le expliqué a Tony.
-¡Corta ya! ¿me estás llamando loco?
-La mayoría lo estamos. pero permanece en secreto.
-Si, claro, suponiendo que tengas razón en esa chorrada, dime, ¿cuántos hombres cuerdos hay en la tierra? ¿hay alguno?
-Unos cuantos.
-¿Cuántos?
-¿De todos los millones que existen?
-Sí, sí.
-Bueno, yo diría que cinco o seis.
-¿Cinco o seis? -dijo Mike el Indio-. ¡Hombre no jodas!
-¿Cómo sabes que estoy loco? di -dijo Tony-. ¿Cómo podemos funcionar si estamos locos?
-Bueno, dado que estamos todos locos, hay sólo unos cuantos para controlarnos, demasiado pocos, así que nos dejan andar por ahí con nuestras locuras. De momento, es todo lo que pueden hacer. Yo en tiempos creía que los cuerdos podrían encontrar algún sitio donde vivir en el espacio exterior mientras nos destruían. Pero ahora sé que también los locos controlan el espacio.
-¿Cómo lo sabes?
-Porque ya plantaron la bandera norteamericana en la luna.
-¿Y si los rusos hubieran plantado una bandera rusa en la luna?
-Sería lo mismo -dije.
-¿Entonces tú eres imparcial? -preguntó Tony.
-Soy imparcial con todos los tipos de locura.

Silencio. Seguimos bebiendo. Tony también; empezó a servirse whisky con agua. podía; era el dueño.

-Coño, qué calor hace -dijo Tony.
-Mierda, sí -dijo Mike el Indio. Entonces Tony empezó a hablar.
-Locura -dijo- ¿y si os dijera que ahora mismo está pasando algo de auténtica locura?
-Claro -dije.
-No, no, no... ¡quiero decir AQUI, en mi bar!
-¿Sí?
-Sí. algo tan loco que a veces me da miedo.
-Explícame eso, Tony -dije, siempre dispuesto a escuchar los cuentos de los otros.

Tony se acercó más.
-Conozco a un tío que ha hecho una máquina de follar. No esas chorradas de las revistas de tías, esas cosas que se ven en los anuncios. Botellas de agua caliente con coños de carne de buey cambiables, todas esas chorradas. -este tipo lo ha conseguido de veras. Es un científico alemán, lo cogimos nosotros, quiero decir nuestro gobierno. Antes de que pudieran agarrarlo los rusos. No lo contéis por ahí.
-Claro hombre, no te preocupes...
-Von Brashlitz. El gobierno intentó hacerle trabajar en el ESPACIO. No hubo nada que hacer. Es un tipo muy listo, pero no tiene en la cabeza más que esa MAQUINA DE FOLLAR. Al mismo tiempo, se considera una especie de artista, a veces dice que es Miguel Angel... le dieron una pensión de quinientos dólares al mes para que pudiera seguir lo bastante vivo para no acabar en un manicomio. Anduvieron vigilándole un tiempo, luego se aburrieron o se olvidaron de él, pero seguían mandándole los cheques, y de vez en cuando, una vez al mes o así, iba un agente y hablaba con él diez o veinte minutos, mandaba un informe diciendo que aún seguía loco y listo. Así que él andaba por ahí de un sitio a otro, con su gran baúl rojo hasta que, por fin, una noche, llega aquí y empieza a beber. Me cuenta que es sólo un viejo cansado, que necesita un lugar realmente tranquilo para hacer sus experimentos. Y le escondí aquí. Aquí vienen muchos locos, ya sabéis.
-Si- dije yo.
-Luego, amigos, empezó a beber cada vez más, y acabó contándomelo. Había hecho una mujer mecánica que podía darle a un hombre más gusto que ninguna mujer real de toda la historia... además sin tampax, ni mierdas, ni discusiones.
-Llevo toda la vida buscando una mujer así -dije yo.
Tony se echó a reír.
-Y quién no. Yo creía que estaba chiflado, claro, hasta que una noche después de cerrar subí con él y sacó la MAQUINA DE FOLLAR del baúl rojo.
-¿Y?
-Fue como ir al cielo antes de morir.
-Déjame que imagine el resto -le pedí.
-Imagina.
-Von Brashlitz y su MAQUINA DE FOLLAR están en este momento arriba, en esta misma casa.
-Eso es -dijo Tony.
-¿Cuánto?
-Veinte billetes por sesión.
-¿Veinte billetes por follarse una máquina?
-Ese tipo ha superado a lo que nos creó, fuese lo que fuese. Ya lo verás.
-Petey el Búho me la chupa y me da un dólar.
-Petey el Búho no está mal, pero no es un invento que supere a los dioses.
Le di mis veinte.
-Te advierto, Tony, que si se trata de una chifladura del calor, perderás a tu mejor cliente.
-Como dijiste antes, todos estamos locos de todas formas. Puedes subir.
-De acuerdo -dije.
-Vale -dijo Mike el Indio-. Aquí están mis veinte.
-Os advierto que yo sólo me llevo el cincuenta por ciento. El resto es para von Brashlitz. quinientos de pensión no es mucho con la inflación y los impuestos, y von B. bebe cerveza como un loco.
-De acuerdo -dije-. Ya tienes los cuarenta. ¿Dónde está esa inmortal MAQUINA DE FOLLAR?

Tony levantó una parte del mostrador y dijo:
-Pasad por aquí. Tenéis que subir por la escalera del fondo. Cuando lleguéis llamáis y decís «nos manda Tony».
-¿En cualquier puerta?
-La puerta 69.
-Vale -dije-, ¿qué más?
-Listo -dijo Tony-, preparad las pelotas.

Encontramos la escalera. Subimos.

-Tony es capaz de todo por gastar una broma -dije.
Llegamos. allí estaba: puerta 69.
Llamé:

-Nos manda Tony.
-¡Oh, pasen, pasen, caballeros!


Allí estaba aquel viejo chiflado con aire de palurdo, vaso de cerveza en la mano, gafas de cristal doble, como en las viejas películas. Tenía visita al parecer, una tía joven, casi demasiado, parecía frágil y fuerte al mismo tiempo.
Cruzó las piernas, toda resplandeciente: rodillas de nylon, muslos de nylon, y esa zona pequeña donde terminan las largas medias y empieza justo esa chispa de carne. Era todo culo y tetas, piernas de nylon, risueños ojos de límpido azul...

-Caballeros... mi hija Tanya...
-¿Qué?
-Sí, ya lo sé, soy tan... viejo... pero igual que existe el mito del negro que está siempre empalmado, existe el de los sucios viejos alemanes que no paran de follar. Pueden creer lo que quieran. De todos modos, ésta es mi hija Tanya...
-Hola, muchachos -dijo ella sonriendo.

Luego todos miramos hacia la puerta en que había ese letrero: SALA DE ALMACENAJE DE LA MAQUINA DE FOLLAR.
Terminó su cerveza.

-Bueno... supongo, muchachos, que venís a por el mejor POLVO de todos los tiempos...
-¡Papaíto! -dijo Tanya-. ¿Por qué tienes que ser siempre tan grosero?
Tanya recruzó las piernas, más arriba esta vez, y casi me corro.

Luego, el profesor terminó otra cerveza, se levantó y se acercó a la puerta del letrero SALA DE ALMACENAJE DE LA MAQUINA DE FOLLAR. se volvió y nos sonrió. luego, muy despacio, abrió la puerta. Entró y salió rodando aquel chisme que parecía una cama de hospital con ruedas.
El chisme estaba DESNUDO, una mesa de metal.
El profesor nos plantó aquel maldito traste delante y empezó a tararear una cancioncilla, probablemente algo alemán.
Una masa de metal con aquel agujero en el centro. El profesor tenía una lata de aceite en la mano, la metió en el agujero y empezó a echar sin parar de aquel aceite. Sin dejar de tararear aquella insensata canción alemana.
Y siguió un rato echando aceite hasta que por fin nos miró por encima del hombro y dijo: «bonita, ¿eh?». Luego, volvió a su tarea, a seguir bombeando aceite allí dentro.

Mike el Indio me miró, intentó reírse, dijo:
-Maldita sea... ¡han vuelto a tomarnos el pelo!

-Si -dije yo-, estoy como si llevara cinco años sin echar un polvo, pero tendría que estar loco para meter el pijo en ese montón de chatarra.
Von Brashlitz soltó una carcajada. se acercó al armario de bebidas. Sacó otro quinto de cerveza, se sirvió un buen trago y se sentó frente a nosotros.

-Cuando empezamos a saber en Alemania que estaba perdida la guerra, y empezó a estrecharse el cerco, hasta la batalla final de Berlín, comprendimos que la guerra había tomado un giro nuevo: la auténtica guerra pasó a ser entonces quién agarraba más científicos alemanes. Si Rusia conseguía la mayoría de los científicos o si los conseguía Norteamérica... los que más consiguieran serían los primeros en llegar a la Luna, los primeros en llegar a Marte... los primeros en todo. En fin, el resultado exacto no lo sé... numéricamente o en términos de energía cerebral científica. sólo sé que los norteamericanos me cogieron primero, me agarraron, me metieron en un coche, me dieron un trago, me pusieron una pistola en la sien, hicieron promesas, hablaron y hablaron. yo lo firmé todo...
-Todas esas consideraciones históricas me parecen muy bien -dije yo-. Pero no voy a meter la polla, mi pobrecita polla, en ese cacharro de acero o de lo que sea. Hitler debía ser realmente un loco para confiar en usted. ¡Ojalá le hubieran echado el guante los rusos! ¡yo lo que quiero es que me devuelvan mis veinte dólares!

Von Brashlitz se echó a reír.

-jiii jiii jiii ji... es sólo mi bromita de siempre. jiii jiii jiii ji!
Metió otra vez el cacharro en el cuartito. cerró la puerta.
-¡Ay, ji jiii ji! -bebió otro trago de schnaps. Luego se sirvió más. lo liquidó.

-Caballeros, ¡yo soy un artista y un inventor! mi MAQUINA DE FOLLAR es en realidad mi hija, Tanya...
-¿Más chistecitos, von? -pregunté.
-¡No es ningún chiste! ¡Tanya! ¡Ponte en el regazo de este caballero!

Tanya soltó una carcajada, se levantó, se acercó, y se sentó en mi regazo.

¿Una MAQUINA DE FOLLAR? ¡no podía serlo! su piel era piel, o lo parecía, y su lengua cuando entró en mi boca al besarnos, no era mecánica... cada movimiento era distinto, y respondía a los míos. Me lancé inmediatamente, le arranqué la blusa, le metí mano en las bragas, hacía años que no estaba tan caliente; luego nos enredamos; de algún modo acabamos de pie... y la entré de pie, tirándole de aquel pelo largo y rubio, echándole la cabeza hacia atrás, luego bajando, separándole las nalgas y acariciándole el ojo del culo mientras le atizaba, y se corrió... la sentí estremecerse, palpitar, y me corrí también.
¡Nunca había echado polvo mejor!

Tanya se fue al baño, se limpió y se duchó, y volvió a vestirse para Mike el Indio. Supuse.
-El mayor invento de la especie humana -dijo muy serio von Brashlitz.
Tenía toda la razón.

Por fin Tanya salió y se sentó en mi regazo.

-¡NO! ¡NO! ¡TANYA! ¡AHORA LE TOCA AL OTRO! ¡CON ESE ACABAS DE FOLLAR!
Ella parecía no oír, y era extraño, incluso en una MAQUINA DE FOLLAR, porque yo nunca había sido muy buen amante, la verdad.

-¿Me amas? -preguntó.
-Si.
-Te amo, y soy muy feliz. y... teóricamente no estoy viva. Ya lo sabes, ¿verdad?
-Te amo, Tanya, eso es lo único que sé.
-¡Cago en tal! -chilló el viejo-. ¡Esta JODIDA MAQUINA!

Se acercó a la caja barnizada en que estaba escrita la palabra TANYA a un lado. Salían unos pequeños cables; había marcadores y agujas que temblequeaban, y varios indicadores, luces que se apagaban y se encendían, chismes que tictaqueaban... von B. era el macarra más loco que había visto en mi vida. Empezó a hurgar en los marcadores, luego miró a Tanya:

-¡25 AÑOS! ¡toda una vida casi para construirte! ¡Tuve que esconderte incluso de HITLER! y ahora... ¡pretendes convertirte en una simple y vulgar puta!
-No tengo veinticinco -dijo Tanya-. -Tengo veinticuatro.
-¿Lo ves? ¿lo ves? ¡como una zorra normal y corriente!

Volvió a sus marcadores.

-Te has puesto un carmín distinto -dije a Tanya.
-¿Te gusta?
-¡Oh, sí!
Se inclinó y me besó.

Von B. seguía con sus marcadores. Tenía el presentimiento de que ganaría él.
Von Brashlitz se volvió a Mike el Indio:
-No se preocupe, confíe en mí, no es más que una pequeña avería. Lo arreglaré en un momento.
-Eso espero -dijo Mike el Indio-. Se me ha puesto en treinta y cinco centímetros esperando y he pagado veinte dólares.
-Te amo -me dijo Tanya-. No volveré a follar con ningún otro hombre. Si puedo tenerte a ti, no quiero a nadie más.
-Te perdonaré Tanya, hagas lo que hagas.

El profe estaba corridísimo. Seguía con los cables pero nada lograba.

-¡TANYA! ¡AHORA TE TOCA FOLLAR CON EL OTRO! estoy... cansándome ya... tengo que echar otro traguito de aguardiente... dormir un poco... Tanya...
-oh -dijo Tanya- ¡este jodido viejo! ¡tú y tus traguitos, y luego te pasas la noche mordisqueándome las tetas y no puedo dormir! ¡ni siquiera eres capaz de conseguir un empalme decente! ¡eres asqueroso!
-¿COMO?
-¡DIJE «QUE NI SIQUIERA ERES CAPAZ DE CONSEGUIR UN EMPALME DECENTE»!
-¡Esto lo pagarás Tanya! ¡Eres creación mía, no yo creación tuya!

Seguía hurgando en sus mágicos marcadores. Quiero decir, en la máquina. Estaba fuera de sí, pero se veía claramente que la rabia le daba una clarividencia que le hacía superarse.

-Es sólo un momento, caballero -dijo dirigiéndose a Mike-. ¡Sólo tengo que ajustar los cuadros electrónicos! ¡un momento! ¡vale! ¡ya está!
Entonces se levantó de un salto. aquel tipo al que habían salvado de los rusos.
Miró a Mike el Indio.
-¡Ya está arreglado! ¡La máquina está en orden! ¡a divertirse caballero!
Lluego, se acercó a su botella de aguardiente, se sirvió otro pelotazo y se sentó a observar.

Tanya se levantó de mi regazo y se acercó a Mike el Indio. vi que Tanya y Mike el Indio se abrazaban.
Tanya le bajó la cremallera. Le sacó la polla, ¡menuda polla tenía el tío! había dicho treinta y cinco centímetros, pero parecían por lo menos cincuenta.
Luego Tanya rodeó con las manos la polla de Mike. El gemía de gozo.
Luego la arrancó de cuajo. La tiró a un lado.
Vi el chisme rodar por la alfombra como una disparatada salchicha, dejando tristes regueruelos de sangre. Fue a dar contra la pared. Allí se quedó como algo con cabeza pero sin piernas y sin lugar alguno a donde ir... lo cual era bastante cierto.

Luego, allá fueron las BOLAS volando por el aire. una visión saltarina y pesada. simplemente aterrizaron en el centro de la alfombra y no supieron qué hacer más que sangrar. Así que sangraron.
Von Brashlitz, el héroe de la invasión rusonorteamericana, miró ásperamente lo que quedaba de Mike el Indio, mi viejo camarada de sople, rojo rojo allá en el suelo, manando por su centro... von B. se dio el piro, escaleras abajo...
La habitación 69 había hecho de todo salvo aquello.

Luego le pregunté a ella:

-Tanya, habrá problemas aquí muy pronto. ¿Por qué no dedicamos el número de la habitación a nuestro amor?
-¡Como quieras, amor mío!
Lo hicimos, justo a tiempo; y luego entraron aquellos idiotas.
Uno de aquellos enterados declaró entonces muerto a Mike el Indio.

Y como von B. era una especie de producto del gobierno norteamericano, en seguida se llenó aquello de gente, varios funcionarios de mierda de diversos tipos, bomberos, periodistas, la pasma, el inventor, la CIA, el FBI y otras diversas formas de basura humana.

Tanya vino y se sentó en mi regazo.
-Ahora me matarán. Procura no entristecerte, por favor.
No contesté.

Luego von Brashlitz se puso a chillar, apuntando a Tanya:

-¡SE LO ASEGURO, CABALLEROS, ELLA NO TIENE NINGUN SENTIMIENTO! ¡CONSEGUI QUE HITLER NO LA AGARRASE! ¡Se lo aseguro, no es más que una MAQUINA!
Todos se limitaron a quedarse allí mirándole. nadie le creía.
Era ni más ni menos la máquina más bella, la mujer por así decirlo, que habían visto en su vida.

-¡Maldita sea! ¡majaderos! Toda mujer es una máquina de follar, ¿es que no se dan cuenta? ¡Apuestan al mejor caballo! ¡EL AMOR NO EXISTE! ¡ES UN ESPEJISMO DE CUENTO DE HADAS COMO LOS REYES MAGOS!

Aun así no le creían.

-¡ESTO es sólo una máquina! ¡no tengan ningún MIEDO! ¡MIREN!
Von Brashlitz agarró uno de los brazos de Tanya.Lo arrancó de cuajo del cuerpo.
Y dentro, dentro del agujero del hombro, se veía claramente, no había más que cables y tubos, cosas enroscadas y entrelazadas, además de cierta sustancia secundaria que recordaba vagamente la sangre.

Y yo vi a Tanya allí de pie con aquellos alambres enroscados colgándole del hombro donde antes tenía el brazo. me miró:

-¡Por favor, hazlo por mí! recuerda que te pedí que no te pusieras triste.
Vi como se echaban sobre ella, como la destrozaban y la violaban y la mutilaban. No pude evitarlo. apoyé la cabeza en las rodillas y me eché a llorar...

Mike el Indio nunca llegó a cobrarse sus veinte dólares.

Pasaron unos meses.No volví al bar. Hubo juicio, pero el gobierno eximió de toda culpa a von B. y a su máquina. Me trasladé a otra ciudad. lejos. Y un día estaba sentado en la peluquería y cogí una revista pornográfica. había un anuncio:
«¡Hinche su propia muñequita! veintinueve dólares noventa y cinco. Goma resistente, muy duradera. Cadenas y látigos incluidos en el lote. Un bikini, sostén, bragas, dos pelucas, barra de labios y un tarrito de poción de amor incluidos. Von Brashlitz Co.».
Envié un pedido. a un apartado de Massachusetts. también él se había trasladado.
El paquete llegó al cabo de unas tres semanas. fue bastante embarazoso porque yo no tenía bomba de bicicleta, y me puse muy caliente cuando saqué todo aquello del paquete. tuve que bajar a la gasolinera de la esquina y utilizar la bomba de aire.

Hinchada tenía mejor pinta. grandes tetas, un culo. inmenso.

-¿Qué es eso que tiene ahí, amigo? -me preguntó el de la gasolinera.
-Oiga, oiga, yo le he pedido prestado un poco de aire. Soy un buen cliente, ¿no?
-Bueno, bueno, puede coger el aire. Pero es que no puedo evitar la curiosidad... ¿qué tiene ahí?
-¡Vamos, déjeme en paz! -dije.
-¡DIOS MIO! ¡qué TETAS! ¡mire, mire!
-¡Ya las veo, imbécil!
Le dejé con la lengua fuera, me eché el chisme al hombro y volví a casa. me metí en el dormitorio.
Aún estaba por plantearse la gran cuestión...
Abrí las piernas buscando algún tipo de abertura. Von B. no lo había hecho mal del todo.

Me eché encima y empecé a besar aquella boca de goma. de cuando en cuando echaba mano a una de las gigantescas tetas de goma y la chupaba. Le había puesto una peluca amarilla y me había frotado con la poción de amor toda la polla. No hizo falta mucha poción de amor, con la del tarro habría para un año. La besé apasionadamente detrás de las orejas, le metí el dedo en el culo y le di sin parar. Luego la dejé, di un salto, le encadené los brazos a la espalda, con el candadito y la llave, y le azoté el culo de lo lindo con los látigos.
¡Dios mío, voy a volverme loco! pensé.
Después de azotarla bien, volví a metérsela. follé y follé. Era más bien aburrido, la verdad. Imaginé perros follando con gatas; imaginé dos personas follando en el aire mientras caían de un rascacielos. Imaginé un coño grande como un pulpo, reptando hacia mí, apestoso, anhelante de orgasmo. Recordé todas las bragas, rodillas, piernas, tetas y coños que había visto. La goma sudaba; yo sudaba.

-¡Te amo, querida! -susurré jadeante en sus oídos de goma.

Me fastidia admitirlo, pero me obligué a eyacular en aquella sarnosa masa de goma. No se parecía en nada a Tanya. Cogí una navaja de afeitar y destrocé el artefacto. Lo tiré donde las latas vacías de cerveza.
¿Cuántos hombres compran esos chismes absurdos en Norteamérica?
¿No pasas ante medio centenar de máquinas de joder si das una vuelta por cualquier calle céntrica de una gran ciudad de Norteamérica? con la única diferencia de que éstas pretenden ser mujeres.

Pobre Mike el Indio, con su polla muerta de cincuenta centímetros.
Todos los pobres mikes. Todos los que escalan el Espacio. Todas las putas de Vietnam y Washington.
Pobre Tanya, con su vientre que había sido el vientre de un cerdo. Sus venas que habían sido las venas de un perro. Apenas cagaba o meaba, follar, sólo follaba (corazón, voz y lengua prestados por otros). Por entonces, sólo debían haber hecho unos diecisiete transplantes de órganos. Von B. iba muy por delante de todos.
Pobre Tanya, qué poco había comido la pobre... básicamente queso barato y uvas pasas. Nunca había deseado dinero ni propiedades ni grandes coches nuevos, ni casas supercaras. Jamás había leído el diario de la tarde. No deseaba en absoluto una televisión en color, ni sombreros nuevos, ni botas de lluvia, ni charlas de patio con mujeres idiotas; jamás había querido un marido médico, o corredor de bolsa, o miembro del Congreso o policía.

Y el tipo de la gasolinera sigue preguntándome:

-Oiga, ¿qué fue de aquello que trajo a hinchar aquel día?

Pero ya no me lo preguntará más. Voy a echar gasolina en otro sitio. Y no volveré tampoco a la barbería donde vi la revista del anuncio de la muñeca de goma de Von B. voy a intentar olvidarlo todo.

¿No harías tu lo mismo?

La maquina de follar- Charle Bukowsy