El verano es el momento ideal para revisar películas o para ver aquellas que por alguna razón uno se perdió.
El desinformante es una de esas películas menores de Soderbergh, que no me vuelve loco precisamente, pero realmente vale la pena.
Es despareja, eso dicen al menos la mayoría de las críticas que se leen por ahí y es posible que tengan algo de razón pero a mí las películas de estafas y estafadores me pueden y más cuando son casos reales.
Mark Whitacre (Mat Damon) es un tecnócrata gris de una empresa alimentaicia que se encarga de hacer la miel de Sirope, la probaron? Si lo hacen no se midan la glucosa por que es la cosa mas empalagosa que puedan imaginarse. es esa cosa que los Yankys le meten al desayuno, a todo el desayuno, y se consumen miles toneladas diarias de esa cosa. el técnico se ve envuelto en una investigación por manipulación de precio a niveles internacionales. La investigación la maneja el FBI que piensa que la empresa en la que trabaja este personaje está realizando maniobras monopólicas con el manejo de los precios de la Lisina que es un aditivo que se usa para elaborar alimentos.
El asunto es que el bueno de Mark infla el asunto, intenta engrampar a todos y de esa manera quedarse dirigiendo la empresa. Claro que para lograr eso manejaba fondos del FBI y para cuando todo terminó el tipo se había gastado siete millones de dólares que pasaron de las cuentas del FBI a la de Whitacre. Finalmente toda la maniobra quedó al descubierto, nada era real aunque realmente la empresa manipulaba los precios la estafa del informantedel FBI quedó en primer plano. El abogado defensor del tipo le decía a los del FBI:
- Mi cliente se robó siete millones porque ustedes lo indujeron a eso! y la empresa gano cientos de millones con sus maniobras ye eso está comprobado.
El tamaño de las mentiras del empleado traidor hizo que alguien djera la palabra mágica: bipolar.
El juez lo admitió pero dijo que esa bipolaridad no estab relacionada con las estafas que el acusado había llevado adelante.
Cinco años presos se pasó Whitacre y al salir confesó que en realidad las ganancias que obtuvo con toda la trama que armó ascendía a nueve millones de dólares, y que con los intereses al salir de la cárcel tenía once millones de dólares.
No es un personaje como el de Di Caprio en Agarrame si puedes , en esta hiostoria no hay expiación, no queda claro el grado de bipolaridad, hay millones de dólares en danza, un montón de tipos inescrupulosos y el único que paga con la cárcel finalmente gana mucha plata. Claro mucha más plata ganó la empresa que manipulaba los precios pero finalmente la dirección de esa empresa fue cambiado, lo que no queda claro es que hayan cambiados las prácticas que el FBI pretendía investigar. Damon hace al personaje creíble aunque la pelada que muestra el final no es del todo verosimil.
30 de enero de 2011
En el sitio Fondo de olla, que regentea junto a un cómplice el amigo Cali Fidalgo, se publicó lo del regreso de Wen´dy´s a la Argentina y ellos dicen lo siguiente
La cadena de comidas rápidas Wendy’s abrirá en este 2011 el primero de los 50 restaurantes que planea inaugurar en Argentina en los próximos 10 años. Regresará a nuestro país tras un acuerdo con la firma argentina Desarrollos Gastronómicos, del fondo de inversión D&G (Es dueño de Havanna y quiere traer a Pizza Hut + Kentucky Fried Chicken).
Problemas de gerenciamiento, precios altos para este mercado y una mala elección de los lugares para abrir sus locales hicieron que la compañía norteamericana le bajara el pulgar a sus negocios en la Argentina. De un día para otro la cadena de hamburgueserías cerró sus 18 locales en el país y rajó a 800 personas.
Wendy´s es, lejos, la mejor casa de comida chatarra, y este blog celebra su regreso.
La cadena de comidas rápidas Wendy’s abrirá en este 2011 el primero de los 50 restaurantes que planea inaugurar en Argentina en los próximos 10 años. Regresará a nuestro país tras un acuerdo con la firma argentina Desarrollos Gastronómicos, del fondo de inversión D&G (Es dueño de Havanna y quiere traer a Pizza Hut + Kentucky Fried Chicken).
Problemas de gerenciamiento, precios altos para este mercado y una mala elección de los lugares para abrir sus locales hicieron que la compañía norteamericana le bajara el pulgar a sus negocios en la Argentina. De un día para otro la cadena de hamburgueserías cerró sus 18 locales en el país y rajó a 800 personas.
Wendy´s es, lejos, la mejor casa de comida chatarra, y este blog celebra su regreso.
Dios nos castiga por lo que nos es imposible de imaginar.
Stephen King, Duma Key.

Desde que tuvo un accidente que lo dejó tumbado unos cuantos meses Stephen King mete algún accidentado en sus libros. Edgar Freemantle sufre un accidente al comienzo de este libro. Una grúa lo aplasta, le corta el brazo derecho, le rompe unas costillas, le plasta la cabeza y le deja el cerebro medio hecho pomada sobre todo en lo que se conoce como el área de Broca. El tipo tiene que aprender todo de nuevo. El habla es lo que más le cuesta y el humor ni hablar. Tan podrido se pone el asunto que la mujer decide divorciarse después de que el mutilado Freemantle intenta ahorcarla primero y clavarle un cuchillo. en realidad le clava el cuchillo sólo que lo hace con uno de plástico y las cosas no pasan a mayores.
El ex constructor exitoso recibe un consejo de su loquero, porque con semejante accidente se imaginan que necesita un cablero que le ponga los patitos en fila. El consejo es que se mude, que se vaya lejos, que empiece de nuevo. Y se va. Se va la Florida, a uno de sus Cayos, a Dumna Key más exactamente. En ese momento empìeza la segunda parte de la novela de más de setecientas páginas. El tipo se dedica a la pintura, de la nada, un hobby oculto y así un constructor exitoso se vuelve un artista conceptual. Sus cuadros son aceptados por una galería y su exposicíon es un verdadero evento. Claro que desde que empieza a pintar empiezan a pasar cosas raras y entonces las historias de los personajes que habitan Duma key empiezan a entrelazarse. Claro las pinturas tienen algo de siniestro porque siniestro es lo que se apodera de Freemnatle.
Hacía como dos años que no leía nada de King y reencontrarme con ese desarrollo de una historia cotidiana que se va entrelazando con lo fantástico es siempre un placer a pesar de los galicismos, claro. Pese a eso al dejarse llevar por un contador de historias enorme como stephen King uno se siente en buenas manos y se deja llevar y entonces las setecientas páginas parecen pocas.
Stephen King, Duma Key.

Desde que tuvo un accidente que lo dejó tumbado unos cuantos meses Stephen King mete algún accidentado en sus libros. Edgar Freemantle sufre un accidente al comienzo de este libro. Una grúa lo aplasta, le corta el brazo derecho, le rompe unas costillas, le plasta la cabeza y le deja el cerebro medio hecho pomada sobre todo en lo que se conoce como el área de Broca. El tipo tiene que aprender todo de nuevo. El habla es lo que más le cuesta y el humor ni hablar. Tan podrido se pone el asunto que la mujer decide divorciarse después de que el mutilado Freemantle intenta ahorcarla primero y clavarle un cuchillo. en realidad le clava el cuchillo sólo que lo hace con uno de plástico y las cosas no pasan a mayores.
El ex constructor exitoso recibe un consejo de su loquero, porque con semejante accidente se imaginan que necesita un cablero que le ponga los patitos en fila. El consejo es que se mude, que se vaya lejos, que empiece de nuevo. Y se va. Se va la Florida, a uno de sus Cayos, a Dumna Key más exactamente. En ese momento empìeza la segunda parte de la novela de más de setecientas páginas. El tipo se dedica a la pintura, de la nada, un hobby oculto y así un constructor exitoso se vuelve un artista conceptual. Sus cuadros son aceptados por una galería y su exposicíon es un verdadero evento. Claro que desde que empieza a pintar empiezan a pasar cosas raras y entonces las historias de los personajes que habitan Duma key empiezan a entrelazarse. Claro las pinturas tienen algo de siniestro porque siniestro es lo que se apodera de Freemnatle.
Hacía como dos años que no leía nada de King y reencontrarme con ese desarrollo de una historia cotidiana que se va entrelazando con lo fantástico es siempre un placer a pesar de los galicismos, claro. Pese a eso al dejarse llevar por un contador de historias enorme como stephen King uno se siente en buenas manos y se deja llevar y entonces las setecientas páginas parecen pocas.
El amigo Pablo Strozza encontró en La vanguardia este reportaje y lo subió a su Facebook, de ahí lo tomé
MaxOtte, pensador y economista; dirige un fondo de inversión; predijo la crisis 'subprime'Victor-M Amela, Ima Sanchís, Lluís Amiguet
"Tenemos más desinformación que nunca, ¡y gratis!"
Hoy disponemos de decenas de cadenas de televisión; miles de portales de internet y decenas de miles de blogs, pero estamos peor informados que hace 30 años: más desinformados y por ello más manipulables.
Hemos pasado de los medios de masas a la masa de medios.
Pero masa no quiere decir calidad. Al contrario: se han multiplicado, pero también empobrecido los contenidos. La mayor parte de los textos e imágenes que nos sirven –gratis– en todo tipo de pantallas ni aportan nada ni son fiables. Constituyen una cacofonía insulsa de mensajes caóticos y banales.
¿No cree que hay de todo como antes?
Antes las empresas informativas de referencia servían información-interpretación jerarquizada por periodistas serios, bien pagados y relativamente independientes.
¿Y ya no quedan periodistas de esos?
Están amenazados por la separación de publicidad y contenidos. Sobre esa unión se fundó la prensa de calidad, pero hoy la gente ya no mira anuncios, sino que busca lo que quiere comprar directamente en internet y, por eso, la publicidad, que antes financiaba la información rigurosa, ya no se invierte en los grandes medios de referencia. Los diarios serios son más necesarios que
nunca, pero han dejado de ser rentables.
Habrá de todo...
Esa degradación es la tónica dominante en EE.UU., donde me doctoré en Princeton, y en Alemania, cuyo Ministerio de Economía ayudé a reestructurar. Y en todo el mundo.
¿Qué futuro nos aguarda?
Los periodistas están siendo sustituidos por una nueva ola de meros gestores de contenidos, aleccionados para limitarse a obtener más clics en las noticias. Ya no deben interpretar y jerarquizar contenidos por importancia o interés, sino sólo por su audiencia inmediata. De esa forma nos desinforman.
Espero que nos dé tiempo a jubilarnos.
No es sólo un problema corporativo de los periodistas. El hundimiento de la información se inscribe en la regresión de la historia: el capitalismo total nos hace retroceder a un neofeudalismo, que concentra el poder y el dinero en pocas manos y condena al resto a la desinformación, la deseducación y, a la larga, la servidumbre y la pobreza.
¿Es una conspiración?
No creo en conspiraciones. Es una lógica, la de la selva capitalista, que se impone poco a poco y empobrece primero el criterio, la educación y la información de las clases medias; después limitará sus rentas. Y eso que sucede con la información, ocurre también con la formación, los servicios públicos y la representación política. Y su correlato empresarial es la economía franquiciada.
Cada vez hay más franquicias, pero...
La franquicia es deconstrucción de un proceso productivo. La central concentra todo el poder de decisión y condena al resto a ejecutar como robots tareas que no requieren formación. En McDonald's un puñado de directivos deciden en la central hasta el tamaño de los pepinillos que servirán en todo el planeta y a los miles de empleados de cada restaurante franquiciado no les queda margen para el aprendizaje o el progreso.
Es un modelo.
Es el modelo. Esos empleados no necesitan formarse sino desinformarse para no sentirse frustrados por una vida en la que no controlan nada y no aprenden nada al trabajar.
Pero aún tenemos democracias.
¿No ha visto cómo se ha resuelto esta crisis que pronostiqué? Se nos ha culpabilizado a todos de los abusos de unos aprovechados y estamos pagando sus desmanes con recortes en sueldos y servicios públicos. Y fíjese
dónde acaban los ex políticos a cambio del favor: a sueldo de las multinacionales.
Se habló de nueva regulación bancaria.
Han hecho lo contrario, se ha reforzado el capitalismo total. Se acata la lógica de la pretendida eficiencia cuantificable y se condena de antemano cualquier otra consideración intelectual, humanística o de justicia.
Suena apocalíptico y marxistoide.
Pues soy socialcristiano y moderado. Sólo constato el sentido de la historia: avanzamos en el capitalismo total hacia un nuevo feudalismo que liquida los derechos de las clases medias. Y la política se ha rendido a esa lógica. Cuando estaba en el Ministerio de Economía, un alto funcionario veterano me explicó cómo los presidentes de las multinacionales hacían cola para ver al ministro Erhard: ¡hoy son los ministros los que hacen cola para mendigar favores a banqueros y presidentes de empresa!
¿Y la desinformación de las clases medias forma parte de ese proceso?
Es su consecuencia y a su vez lo acelera. Pronto verá cómo, una vez liquidados o reducidos a la banalidad más o menos rentable los medios privados de calidad, las empresas informativas públicas serán tachadas de ineficientes y obsoletas.
MaxOtte, pensador y economista; dirige un fondo de inversión; predijo la crisis 'subprime'Victor-M Amela, Ima Sanchís, Lluís Amiguet
"Tenemos más desinformación que nunca, ¡y gratis!"
Al menos tienen rentabilidad política.
Algunos medios sobreviven al vender su independencia a un partidismo político cada vez más descarado a cambio de subvenciones y concesiones. A su vez esos políticos sirven a los nuevos señores feudales de la banca y la empresa, que no necesitan ganar elecciones para mandar.
Llámeme ingenuo, pero creo que el buen contenido siempre halla su lector.
Ambos están desapareciendo: el lector desinformado acaba por conformarse con los contenidos más superficiales.
MaxOtte, pensador y economista; dirige un fondo de inversión; predijo la crisis 'subprime'Victor-M Amela, Ima Sanchís, Lluís Amiguet
"Tenemos más desinformación que nunca, ¡y gratis!"
Hoy disponemos de decenas de cadenas de televisión; miles de portales de internet y decenas de miles de blogs, pero estamos peor informados que hace 30 años: más desinformados y por ello más manipulables.
Hemos pasado de los medios de masas a la masa de medios.
Pero masa no quiere decir calidad. Al contrario: se han multiplicado, pero también empobrecido los contenidos. La mayor parte de los textos e imágenes que nos sirven –gratis– en todo tipo de pantallas ni aportan nada ni son fiables. Constituyen una cacofonía insulsa de mensajes caóticos y banales.
¿No cree que hay de todo como antes?
Antes las empresas informativas de referencia servían información-interpretación jerarquizada por periodistas serios, bien pagados y relativamente independientes.
¿Y ya no quedan periodistas de esos?
Están amenazados por la separación de publicidad y contenidos. Sobre esa unión se fundó la prensa de calidad, pero hoy la gente ya no mira anuncios, sino que busca lo que quiere comprar directamente en internet y, por eso, la publicidad, que antes financiaba la información rigurosa, ya no se invierte en los grandes medios de referencia. Los diarios serios son más necesarios que
nunca, pero han dejado de ser rentables.
Habrá de todo...
Esa degradación es la tónica dominante en EE.UU., donde me doctoré en Princeton, y en Alemania, cuyo Ministerio de Economía ayudé a reestructurar. Y en todo el mundo.
¿Qué futuro nos aguarda?
Los periodistas están siendo sustituidos por una nueva ola de meros gestores de contenidos, aleccionados para limitarse a obtener más clics en las noticias. Ya no deben interpretar y jerarquizar contenidos por importancia o interés, sino sólo por su audiencia inmediata. De esa forma nos desinforman.
Espero que nos dé tiempo a jubilarnos.
No es sólo un problema corporativo de los periodistas. El hundimiento de la información se inscribe en la regresión de la historia: el capitalismo total nos hace retroceder a un neofeudalismo, que concentra el poder y el dinero en pocas manos y condena al resto a la desinformación, la deseducación y, a la larga, la servidumbre y la pobreza.
¿Es una conspiración?
No creo en conspiraciones. Es una lógica, la de la selva capitalista, que se impone poco a poco y empobrece primero el criterio, la educación y la información de las clases medias; después limitará sus rentas. Y eso que sucede con la información, ocurre también con la formación, los servicios públicos y la representación política. Y su correlato empresarial es la economía franquiciada.
Cada vez hay más franquicias, pero...
La franquicia es deconstrucción de un proceso productivo. La central concentra todo el poder de decisión y condena al resto a ejecutar como robots tareas que no requieren formación. En McDonald's un puñado de directivos deciden en la central hasta el tamaño de los pepinillos que servirán en todo el planeta y a los miles de empleados de cada restaurante franquiciado no les queda margen para el aprendizaje o el progreso.
Es un modelo.
Es el modelo. Esos empleados no necesitan formarse sino desinformarse para no sentirse frustrados por una vida en la que no controlan nada y no aprenden nada al trabajar.
Pero aún tenemos democracias.
¿No ha visto cómo se ha resuelto esta crisis que pronostiqué? Se nos ha culpabilizado a todos de los abusos de unos aprovechados y estamos pagando sus desmanes con recortes en sueldos y servicios públicos. Y fíjese
dónde acaban los ex políticos a cambio del favor: a sueldo de las multinacionales.
Se habló de nueva regulación bancaria.
Han hecho lo contrario, se ha reforzado el capitalismo total. Se acata la lógica de la pretendida eficiencia cuantificable y se condena de antemano cualquier otra consideración intelectual, humanística o de justicia.
Suena apocalíptico y marxistoide.
Pues soy socialcristiano y moderado. Sólo constato el sentido de la historia: avanzamos en el capitalismo total hacia un nuevo feudalismo que liquida los derechos de las clases medias. Y la política se ha rendido a esa lógica. Cuando estaba en el Ministerio de Economía, un alto funcionario veterano me explicó cómo los presidentes de las multinacionales hacían cola para ver al ministro Erhard: ¡hoy son los ministros los que hacen cola para mendigar favores a banqueros y presidentes de empresa!
¿Y la desinformación de las clases medias forma parte de ese proceso?
Es su consecuencia y a su vez lo acelera. Pronto verá cómo, una vez liquidados o reducidos a la banalidad más o menos rentable los medios privados de calidad, las empresas informativas públicas serán tachadas de ineficientes y obsoletas.
MaxOtte, pensador y economista; dirige un fondo de inversión; predijo la crisis 'subprime'Victor-M Amela, Ima Sanchís, Lluís Amiguet
"Tenemos más desinformación que nunca, ¡y gratis!"
Al menos tienen rentabilidad política.
Algunos medios sobreviven al vender su independencia a un partidismo político cada vez más descarado a cambio de subvenciones y concesiones. A su vez esos políticos sirven a los nuevos señores feudales de la banca y la empresa, que no necesitan ganar elecciones para mandar.
Llámeme ingenuo, pero creo que el buen contenido siempre halla su lector.
Ambos están desapareciendo: el lector desinformado acaba por conformarse con los contenidos más superficiales.
29 de enero de 2011
Estoy leyendo como siete libros al mismo tiempo pero antes de dejar Buenos aires me devoré en menos de dos semanas La venganza de los patriotas así que aproveché que tenía el libro fresco y ayer lo fui a ver aBonasso en la presentación que hizo en Pinamar de ese libro.
La venganza de los patriotas es una novela de aventuras, acción, violencia, sexo y política sobre la investigación del asesinato de Bernardo Monteagudo. Quizás no lo tienen a Monteagudo y eso es porque Mitre lo tiró bajo un Scania a la hora de hablar de él y a partir de eso la historiografía clásica lo mantuvo en el everno de los réprobos. Educado en Chuqisaca como muchos de aquellos hombres de la revolución Monteagudo era un jacobino al estilo Moreno, Mariano no Guillermo, que llegó a ser hombre de San Martín pero tenía un temperamento tempestuoso. Es Simón Bolivar el que promete vengar a monteagudo y mejor no contar más.
En la presentación las preguntas que hizo el público fueron en general a indagar por el papel de la logia Lautaro y la masonería.
Mientras escuchaba las preguntas recordé que hace unos añós edité un largo reportaje al gran maestre de la masonería en la Argentina. El reportaje era apasionante y algunas de las cosas que se decíán en él eran sorpresivas, como el hecho de que el retiro de Urquiza de la batalla de Pavón no es ningún misterio sino que existe un acta firmada por Urquiza de un lado y Mitre del otro, tods masones y todos acatando órdenes superiores.
Los que fueron a realizar el reportaje contaban que la sede de la masonería estaba medio caída, como una de esas casas de familias que fueron y ya no son. El Gran maestre tenía puesta una toga negra, llevaba colgando unos símbolos masones del cuello y un leve olor a orín. Me contaban eso, escuchábamos sobre el peso que supo tener la masonería en nuestra historia y sentíamos que estábamos ante un presidente de un club de fútbol que supo ser grande y hoy juega en el Argentino B.
Hace un tiempo leyendo un librito del Gral Perón en el que el general cuenta quién lo voltéó y le echa la culpa a los masones.
Pero volvamos al viernes en Pinamar, alguien preguntó por que el instituto Sanmartiniano niega incluso la pertenencia del Gral San Martín a la logia Lautaro y obviamente a la masonería? Bonasso le atribuyó el asunto al peso del clero en el ejército. Para el ejército que tiene a la virgen como santa matrona es impensable que San Martín quedara para la masonería.
Mientras escuchaba eso y la caracterización que Bonasso hacía de la masonería me volvieron a la memoria unas preguntas de aquellos días en que editaba ese reportaje al gran Maestre, como se combinaba la toga y los símbolos masones y esotéricos que manejan con todo el positivismo y ese amor a la inteligencia que profesaba?. Y la otra ¿En que punto de la historia de nuestro país la masonería dejó de tener peso?
La venganza de los patriotas es una novela de aventuras, acción, violencia, sexo y política sobre la investigación del asesinato de Bernardo Monteagudo. Quizás no lo tienen a Monteagudo y eso es porque Mitre lo tiró bajo un Scania a la hora de hablar de él y a partir de eso la historiografía clásica lo mantuvo en el everno de los réprobos. Educado en Chuqisaca como muchos de aquellos hombres de la revolución Monteagudo era un jacobino al estilo Moreno, Mariano no Guillermo, que llegó a ser hombre de San Martín pero tenía un temperamento tempestuoso. Es Simón Bolivar el que promete vengar a monteagudo y mejor no contar más.
En la presentación las preguntas que hizo el público fueron en general a indagar por el papel de la logia Lautaro y la masonería.
Mientras escuchaba las preguntas recordé que hace unos añós edité un largo reportaje al gran maestre de la masonería en la Argentina. El reportaje era apasionante y algunas de las cosas que se decíán en él eran sorpresivas, como el hecho de que el retiro de Urquiza de la batalla de Pavón no es ningún misterio sino que existe un acta firmada por Urquiza de un lado y Mitre del otro, tods masones y todos acatando órdenes superiores.
Los que fueron a realizar el reportaje contaban que la sede de la masonería estaba medio caída, como una de esas casas de familias que fueron y ya no son. El Gran maestre tenía puesta una toga negra, llevaba colgando unos símbolos masones del cuello y un leve olor a orín. Me contaban eso, escuchábamos sobre el peso que supo tener la masonería en nuestra historia y sentíamos que estábamos ante un presidente de un club de fútbol que supo ser grande y hoy juega en el Argentino B.
Hace un tiempo leyendo un librito del Gral Perón en el que el general cuenta quién lo voltéó y le echa la culpa a los masones.
Pero volvamos al viernes en Pinamar, alguien preguntó por que el instituto Sanmartiniano niega incluso la pertenencia del Gral San Martín a la logia Lautaro y obviamente a la masonería? Bonasso le atribuyó el asunto al peso del clero en el ejército. Para el ejército que tiene a la virgen como santa matrona es impensable que San Martín quedara para la masonería.
Mientras escuchaba eso y la caracterización que Bonasso hacía de la masonería me volvieron a la memoria unas preguntas de aquellos días en que editaba ese reportaje al gran Maestre, como se combinaba la toga y los símbolos masones y esotéricos que manejan con todo el positivismo y ese amor a la inteligencia que profesaba?. Y la otra ¿En que punto de la historia de nuestro país la masonería dejó de tener peso?
- RED se llama una de las películas más divertidas del año pasado, ayer la volví a ver y ver ese elenco de gerontes (Bruce Willis, Malkovich, Hellen Mirren, Morgan Freeman y Richard Dreyfus)entregados al juego de una historia al límite del delirio, divirtiéndose y diviertiéndonos es un placer. Está Mary Loise Parker pero no es una geronte. Y digamoslo a la Parker y la Mirren les entramos sin dudar.
-Hay algo más denigrante que la ignorancia de nuestra persona que llevan adelante las tarjeteras de los boliches o que al pedirte la hora a uno le digan "señor". Más deningrante es que cuando estás sentado tomando un café una mina de las de las carpas saludables del Ministerio de salud de la provincia se ofrezca a tomarte la presión. Presión? Essssta! Un día de estos nos van a querer palpar la próstata en la vía públicas.Está todo podrido!
-Hay algo más denigrante que la ignorancia de nuestra persona que llevan adelante las tarjeteras de los boliches o que al pedirte la hora a uno le digan "señor". Más deningrante es que cuando estás sentado tomando un café una mina de las de las carpas saludables del Ministerio de salud de la provincia se ofrezca a tomarte la presión. Presión? Essssta! Un día de estos nos van a querer palpar la próstata en la vía públicas.Está todo podrido!
28 de enero de 2011
Hace unas semanas se repuso Volver al futuro y este blog bancó esa idea y la sigue bancando. Las reposicionmes eran muy comunes hasta el advenimuento de las nuevas tecnologías y que uno pudo tener en la comutadora todas las péliculas que se cante. El asunto es que nada se compara a la sala de cine. y esto uno lo comprueba cuando se produce algún evento especial tipo Apocalipsis redux o la reposición de Touch of evil que ocurrieron hace algunos años. También en los festivales se puede comprobar, todo muy lindo con las cineamtografías exóticas pero hace unos años el evento fue volver a ver en pantalla gigante Play time de Jaques Tati. Diego Lerer en su blog (Micropsia) mudado desde hace un tiempo al sitio Otros cines escribió un post en contra de esa reposición. Diego es un muchacho joven, moderno y que está en estofado de lo que es el mundo del cine. Quizás por eso tiene una ilimitada confianza en el futuro y escribió lo siguiente:
El marketing de la nostalgia
Me encanta VOLVER AL FUTURO. Me encanta VOLVER AL FUTURO 2. La 3, no tanto, pero así y todo la considero una gran trilogía, una referencia imprescindible de mi adolescencia, una película (especialmente la primera) que vi incontables veces, que tengo en DVD y que veo -al menos un rato- cada vez que alguien pone el DVD o la pasan por televisión.
Este jueves, VOLVER AL FUTURO se reestrena en los cines a partir del esfuerzo de una persona que tuvo la persistencia de seguir adelante -según dicen- cuando a la distribuidora de la película le pareció, acaso, un mal negocio estrenar la versión en cine (un transfer del digital, aclaremos) en conmemoración del 25ª aniversario. Pero la decisión de seguir adelante tuvo sus frutos: hoy la película llega rodeada de un aliento épico y de una oleada de nostalgia que ha dado a largas notas y análisis como las que están en la tapa del Suplemento Radar de Página/12 del pasado domingo.
Sinceramente, todo este asunto me supera.
No me malentiendan, me encanta la película, la adoro y se que hay gente -me lo han dicho cuando comenté mis dudas respecto a este reestreno- que nunca la ha visto en pantalla grande. Pero, seamos sinceros, tampoco muchos vieron EL CIUDADANO, APOCALIPSIS NOW o MAS CORAZON QUE ODIO en pantalla grande (y no estoy citando rarezas, sino clásicos canónicos), películas que tienen un peso cinematográfico un poco más grande y por las que no muchos parecen rasgarse las vestiduras.
Lo que me molesta no es el estreno en sí y me parece encomiable el esfuerzo. Lo que me irrita es el marketing de la nostalgia, la cultura obsesiva de intentar recuperar la perdida adolescencia (¿inocencia?) cinematográfica como si esa fuera una cualidad de algún modo recuperable. La idea de ir a ver VOLVER AL FUTURO al cine se me hace un gesto y, como gesto en sí, bastante banal.
El asunto no se reduce al cine. A los que pasamos los 30, el mercado de la nostalgia nos espera con los brazos abiertos. Se supone que algunos de nosotros tenemos algo más de dinero disponible que a los 18/25 y se nos intenta volver a vender la experiencia de lo que fuimos. Reestrenos de películas, reversiones y remakes de clásicos, adaptaciones de series y comics de la época en la que éramos niños, discos clásicos reeditados con sobrantes de aquí y allá, giras enormes de bandas enormes con shows enormes haciendo las mismas canciones que hacían hace 25 años. No hay nada de original en nuestro incesante rescate del pasado: estamos siendo llevados de las narices hacia allá y lo hacemos a gusto.
VOLVER AL FUTURO es sólo un ejemplo y, por la forma en la que fue rescatada, acaso no sea el más molesto, si bien lo armó la misma gente que intentó hacer algo parecido a un Festival Retro el año pasado y terminó cancelándolo. ¿Hasta cuando se puede vivir diciendo que STAR WARS fue lo mejor que le pasó al cine en los últimos 35 años? ¿Cuánto tiempo vamos a seguir dando vueltas alrededor de E.T., de los GREMLINS, de El lado oscuro de la luna, de aquella golosina, del Capitán Piluso, de aquella marca de gaseosa, de tal o cual programa de radio o televisión?
No trato aquí de ser desconsiderado ni de faltarle el respeto a la historia del cine, la televisión o la música, pero me irrita seguir masticando eternamente el mismo chicle cuando hay cientos de otros que podríamos estar disfrutando. Y que eso se venda y se considere algo loable y maravilloso. Si el retro fue cool durante algún tiempo ya es hoy un elemento clave de marketing, una posibilidad de poner señaladores en ese libro enorme e inmanejable que es la cultura popular.
Seré más específico: no intento con esto discutir lo clásico (escucho a Bob Dylan casi todos los días) sino la idea de celebrar cada hecho del pasado (mayor o menor, no importa, cada uno tiene su librito) como algo maravilloso. Me parece una cuestión, como dirían por ahí, “para charlarlo en terapia”.
Los que vimos VOLVER AL FUTURO en su estreno andamos por los 35/45, más o menos. Y si bien la temática de la película parece hablar indirectamente de lo que estoy planteando en este post, les puedo asegurar que ir a verla al cine no los volverá más jóvenes, no les hará desaparecer las canas, no necesariamente les producirá epifanías. Tampoco se trata de una película rara, única e irrepetible. Cuando alguien se tomó el trabajo de estrenar LA MADRE Y LA PUTA, de Jean Eustache, más de 30 años después de su estreno original, sí se podía hablar de un hecho de alguna manera histórico. Esto es otra cosa: un producto de consumo revestido de una capa de identificación cultural. Y me llama la atención que no lo vean ni siquiera en Radar, donde hicieron una tapa con este reestreno, dejando para una nota interna la nueva película de Sofía Coppola, por ejemplo.
No me molesta que vean VOLVER AL FUTURO, pero sí me interesa pensar que convivo con una generación que no se quedó repitiendo la formación de San Lorenzo del ’74 o reviviendo los goles de Maradona en el Mundial juvenil del ’79 día tras día. Que no piensa que “ya no se hacen películas como antes”. Que no se subió al tren de “no habrá nada como Led Zeppelin” o que saca entradas cada vez que viene a tocar Air Supply y nada más.
Quisiera convivir con una que se atreva a investigar qué pasa con SOMEWHERE, de Sofia Coppola, y que discuta sobre ella, para bien o para mal. Con una que saque entradas para ver cómo suenan algunas bandas nuevas y que no se sumen solamente al Pack Banco Francés de “Serrat en 3 cuotas”. Con una que se lance a buscar cosas nuevas aún a riesgo de pegarse la cabeza contra la pared y que no funcione con el cine como si fuera la milanesa con papas fritas obligatoria que hay que comer una vez por semana “porque no hay nada más rico en el mundo” que lo que comimos siempre.
Insisto: no estoy en contra de incorporar la nostalgia y lo clásico en la vida, pero cuando esto se manifiesta como una especie de religión del retro, cuando parece una reunión de Egresados ’85, un grupo de Facebook tipo “que vuelvan los Tamagotchi”, me resulta un poco indigesto. Se produce cultura todos los días -original o no tanto, maravillosa o no tanto, diferente o no tanto- y volver a ponerse la misma camisa todos los días porque nos hace sentir “en casa” no sólo me parece perder el tiempo, sino también entrar en un juego comercial de la nostalgia que es mucho más grande de lo que imaginan. Es consumo, no otra cosa.
Si hay un estreno de esta semana, para mí es SOMEWHERE, de Sofía Coppola. De hecho, es una película sobre la necesidad de dejar de dar vueltas en círculos y mirar al futuro y no, necesariamente, “volver” a él.
Excelente, pero no estoy demasiado de acuerdo voy a dejar de lado el hecho de que la cinefilia se nutre del pasado, de lo ya visto y de lo que ha construido a eso que algunos llaman séptimo arte, y digo que esa misma semana fui corriendo a ver Volver al futuro, que vi en el cine varias veces en el momento de su estreno y que por supuesto tengo en casa en mi videoteca en la caja correspondiente que reúne a las tres partes de la historia, y no vi aún la película de Sophia Coppola que obviamente es igual a Perdidos en tokio pero sin Bill Murray según se veía en el trailer. O sea no vi la de Sofi Coppola y no creo que la vea hasta que llegue al cable. Pero es así, como dijo Clint Eastwood las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene uno. Lerer por su juventud confía en el futuro, yo me limito a mirar las nuevas olas con algo de desconfianza
El marketing de la nostalgia
Me encanta VOLVER AL FUTURO. Me encanta VOLVER AL FUTURO 2. La 3, no tanto, pero así y todo la considero una gran trilogía, una referencia imprescindible de mi adolescencia, una película (especialmente la primera) que vi incontables veces, que tengo en DVD y que veo -al menos un rato- cada vez que alguien pone el DVD o la pasan por televisión.
Este jueves, VOLVER AL FUTURO se reestrena en los cines a partir del esfuerzo de una persona que tuvo la persistencia de seguir adelante -según dicen- cuando a la distribuidora de la película le pareció, acaso, un mal negocio estrenar la versión en cine (un transfer del digital, aclaremos) en conmemoración del 25ª aniversario. Pero la decisión de seguir adelante tuvo sus frutos: hoy la película llega rodeada de un aliento épico y de una oleada de nostalgia que ha dado a largas notas y análisis como las que están en la tapa del Suplemento Radar de Página/12 del pasado domingo.
Sinceramente, todo este asunto me supera.
No me malentiendan, me encanta la película, la adoro y se que hay gente -me lo han dicho cuando comenté mis dudas respecto a este reestreno- que nunca la ha visto en pantalla grande. Pero, seamos sinceros, tampoco muchos vieron EL CIUDADANO, APOCALIPSIS NOW o MAS CORAZON QUE ODIO en pantalla grande (y no estoy citando rarezas, sino clásicos canónicos), películas que tienen un peso cinematográfico un poco más grande y por las que no muchos parecen rasgarse las vestiduras.
Lo que me molesta no es el estreno en sí y me parece encomiable el esfuerzo. Lo que me irrita es el marketing de la nostalgia, la cultura obsesiva de intentar recuperar la perdida adolescencia (¿inocencia?) cinematográfica como si esa fuera una cualidad de algún modo recuperable. La idea de ir a ver VOLVER AL FUTURO al cine se me hace un gesto y, como gesto en sí, bastante banal.
El asunto no se reduce al cine. A los que pasamos los 30, el mercado de la nostalgia nos espera con los brazos abiertos. Se supone que algunos de nosotros tenemos algo más de dinero disponible que a los 18/25 y se nos intenta volver a vender la experiencia de lo que fuimos. Reestrenos de películas, reversiones y remakes de clásicos, adaptaciones de series y comics de la época en la que éramos niños, discos clásicos reeditados con sobrantes de aquí y allá, giras enormes de bandas enormes con shows enormes haciendo las mismas canciones que hacían hace 25 años. No hay nada de original en nuestro incesante rescate del pasado: estamos siendo llevados de las narices hacia allá y lo hacemos a gusto.
VOLVER AL FUTURO es sólo un ejemplo y, por la forma en la que fue rescatada, acaso no sea el más molesto, si bien lo armó la misma gente que intentó hacer algo parecido a un Festival Retro el año pasado y terminó cancelándolo. ¿Hasta cuando se puede vivir diciendo que STAR WARS fue lo mejor que le pasó al cine en los últimos 35 años? ¿Cuánto tiempo vamos a seguir dando vueltas alrededor de E.T., de los GREMLINS, de El lado oscuro de la luna, de aquella golosina, del Capitán Piluso, de aquella marca de gaseosa, de tal o cual programa de radio o televisión?
No trato aquí de ser desconsiderado ni de faltarle el respeto a la historia del cine, la televisión o la música, pero me irrita seguir masticando eternamente el mismo chicle cuando hay cientos de otros que podríamos estar disfrutando. Y que eso se venda y se considere algo loable y maravilloso. Si el retro fue cool durante algún tiempo ya es hoy un elemento clave de marketing, una posibilidad de poner señaladores en ese libro enorme e inmanejable que es la cultura popular.
Seré más específico: no intento con esto discutir lo clásico (escucho a Bob Dylan casi todos los días) sino la idea de celebrar cada hecho del pasado (mayor o menor, no importa, cada uno tiene su librito) como algo maravilloso. Me parece una cuestión, como dirían por ahí, “para charlarlo en terapia”.
Los que vimos VOLVER AL FUTURO en su estreno andamos por los 35/45, más o menos. Y si bien la temática de la película parece hablar indirectamente de lo que estoy planteando en este post, les puedo asegurar que ir a verla al cine no los volverá más jóvenes, no les hará desaparecer las canas, no necesariamente les producirá epifanías. Tampoco se trata de una película rara, única e irrepetible. Cuando alguien se tomó el trabajo de estrenar LA MADRE Y LA PUTA, de Jean Eustache, más de 30 años después de su estreno original, sí se podía hablar de un hecho de alguna manera histórico. Esto es otra cosa: un producto de consumo revestido de una capa de identificación cultural. Y me llama la atención que no lo vean ni siquiera en Radar, donde hicieron una tapa con este reestreno, dejando para una nota interna la nueva película de Sofía Coppola, por ejemplo.
No me molesta que vean VOLVER AL FUTURO, pero sí me interesa pensar que convivo con una generación que no se quedó repitiendo la formación de San Lorenzo del ’74 o reviviendo los goles de Maradona en el Mundial juvenil del ’79 día tras día. Que no piensa que “ya no se hacen películas como antes”. Que no se subió al tren de “no habrá nada como Led Zeppelin” o que saca entradas cada vez que viene a tocar Air Supply y nada más.
Quisiera convivir con una que se atreva a investigar qué pasa con SOMEWHERE, de Sofia Coppola, y que discuta sobre ella, para bien o para mal. Con una que saque entradas para ver cómo suenan algunas bandas nuevas y que no se sumen solamente al Pack Banco Francés de “Serrat en 3 cuotas”. Con una que se lance a buscar cosas nuevas aún a riesgo de pegarse la cabeza contra la pared y que no funcione con el cine como si fuera la milanesa con papas fritas obligatoria que hay que comer una vez por semana “porque no hay nada más rico en el mundo” que lo que comimos siempre.
Insisto: no estoy en contra de incorporar la nostalgia y lo clásico en la vida, pero cuando esto se manifiesta como una especie de religión del retro, cuando parece una reunión de Egresados ’85, un grupo de Facebook tipo “que vuelvan los Tamagotchi”, me resulta un poco indigesto. Se produce cultura todos los días -original o no tanto, maravillosa o no tanto, diferente o no tanto- y volver a ponerse la misma camisa todos los días porque nos hace sentir “en casa” no sólo me parece perder el tiempo, sino también entrar en un juego comercial de la nostalgia que es mucho más grande de lo que imaginan. Es consumo, no otra cosa.
Si hay un estreno de esta semana, para mí es SOMEWHERE, de Sofía Coppola. De hecho, es una película sobre la necesidad de dejar de dar vueltas en círculos y mirar al futuro y no, necesariamente, “volver” a él.
Excelente, pero no estoy demasiado de acuerdo voy a dejar de lado el hecho de que la cinefilia se nutre del pasado, de lo ya visto y de lo que ha construido a eso que algunos llaman séptimo arte, y digo que esa misma semana fui corriendo a ver Volver al futuro, que vi en el cine varias veces en el momento de su estreno y que por supuesto tengo en casa en mi videoteca en la caja correspondiente que reúne a las tres partes de la historia, y no vi aún la película de Sophia Coppola que obviamente es igual a Perdidos en tokio pero sin Bill Murray según se veía en el trailer. O sea no vi la de Sofi Coppola y no creo que la vea hasta que llegue al cable. Pero es así, como dijo Clint Eastwood las opiniones son como el culo, todo el mundo tiene uno. Lerer por su juventud confía en el futuro, yo me limito a mirar las nuevas olas con algo de desconfianza
Oh, a storm is threat'ning
My very life today
If I don't get some shelter
Oh yeah, I'm gonna fade away
War, children, it's just a shot away
It's just a shot away
War, children, it's just a shot away
It's just a shot away
Ooh, see the fire is sweepin'
My very street today
Burns like a red coal carpet
Mad bull lost its way
War, children, it's just a shot away
It's just a shot away
War, children, it's just a shot away
It's just a shot away
Rape, murder!
It's just a shot away
It's just a shot away
Rape, murder!
It's just a shot away
It's just a shot away
Rape, murder!
It's just a shot away
It's just a shot away
The floods is threat'ning
My very life today
Gimme, gimme shelter
Or I'm gonna fade away
War, children, it's just a shot away
It's just a shot away
It's just a shot away
It's just a shot away
It's just a shot away
I tell you love, sister, it's just a kiss away
It's just a kiss away
It's just a kiss away
It's just a kiss away
It's just a kiss away
Kiss away, kiss away
VIGILAR Y CASTIGAR
Michel Foucault
II. LOS MEDIOS DEL BUEN ENCAUZAMIENTO
El poder disciplinario tiene como función principal “enderezar conductas”. No encadena las fuerzas para reducirlas; lo hace para multiplicarlas y usarlas. Lleva sus procedimientos de descomposición hasta las singularidades. “Encauza” las multitudes móviles, confusas, inútiles de cuerpos y de fuerzas en una multiplicidad de elementos individuales –pequeñas células separadas, autonomías orgánicas, identidades y continuidades genéticas, segmentos combinatorios. La disciplina “fabrica” individuos como objetos y como instrumentos de su ejercicio. No es un poder triunfante, es un poder modesto que funciona según el modelo de una economía calculada y permanente.
Procedimientos menores, si se comparan con los rituales majestuosos de la soberanía o con los grandes aparatos del Estado. Y son ellos los que van a invadir poco a poco esas formas mayores, a modificar sus mecanismos y a imponer sus procedimientos. El éxito del poder disciplinario se debe al uso de instrumentos simples: la inspección jerárquica, la sanción normalizadora y su combinación en un procedimiento específico: el examen.
LA VIGILANCIA JERÁRQUICA
El ejercicio de la disciplina supone un aparato en el que las técnicas que permiten ver inducen efectos de poder y donde, de rechazo, los medios de coerción hacen visibles aquellos sobre quienes se aplican. En el transcurso de la época clásica, vemos construirse esos “observatorios” de la multiplicidad humana. Al lado de la gran tecnología de los anteojos, de las lentes, ha habido las pequeñas técnicas de las vigilancias múltiples, miradas ven sin ser vistas.
Estos observatorios tienen un modelo casi ideal: el campamento militar, como ciudad apresurada y artificial. El viejo y tradicional plano cuadrado ha sido afinado de acuerdo con innumerables esquemas. Se dibuja la red de las miradas que se controlan unas a otras. El campamento es el diagrama de un poder que actúa por el efecto de una visibilidad general. Durante mucho tiempo se encontrará en el urbanismo, en la construcción de ciudades obreras, de hospitales, de asilos, de prisiones, este modelo del campamento o al menos el principio subyacente: el encaje espacial de las vigilancias jerarquizadas.
Una arquitectura que ya no está hecha simplemente para ser vista, sino para permitir un control interior, articulado y detallado. El viejo esquema simple del encierro y de la clausura –del muro grueso, de la puerta sólida– comienza a ser sustituido por el cálculo de las aberturas, de los pasos y de las trasparencias. Así se organiza poco a poco el hospital-edificio como instrumento de acción médica: debe permitir observar bien a los enfermos, debe impedir los contagios. El hospital ya no simplemente como lugar para la miseria y la muerte cercana, sino como operador terapéutico. Igualmente la escuela-edificio debe ser un operador de encauzamiento de la conducta (ej. de la escuela militar). Las instituciones disciplinarias han secretado una maquinaria de control que ha funcionado como un microscopio de la conducta; las divisiones tenues y analíticas que han realizado han llegado a formar un aparato de observación, de registro y de encauzamiento de la conducta.
El aparato disciplinario perfecto permitiría a una sola mirada verlo todo permanentemente: ojo al cual nada se sustrae y centro hacia el cual están vueltas todas las miradas.
Necesita descomponer sus instancias, pero para aumentar su función productora. Especificar la vigilancia y hacerla funcional. Es el problema de los grandes talleres y fábricas, donde se organiza un nuevo tipo de vigilancia, diferente del que en los regímenes de las manufacturas realizaban desde el exterior los inspectores. Se trata ahora de un control intenso, continuo, a lo largo de todo el proceso de trabajo; no recae solamente sobre la producción, sino que toma en cuenta la actividad de los hombres, distinta del control doméstico del amo, ya que se efectúa por empleados, vigilantes, contralores y contramaestres. A medida que aumentan el número de obreros y la división del trabajo, las tareas de control se hacen más necesarias y más difíciles. Vigilar pasa a ser una función definida, integrante del proceso de producción. Se hace indispensable un personal especializado, constantemente presente y distintos de los obreros La vigilancia pasa a ser un operador económico decisivo, a la vez una pieza interna en el aparato de producción y un engranaje del poder disciplinario.
El mismo movimiento en la organización de la enseñanza elemental: especificación de la vigilancia. Se da por ej. el esbozo de una institución de tipo “de enseñanza mutua”, donde están integrados en el interior de un dispositivo único tres procedimientos: la enseñanza propiamente dicha, la adquisición de conocimientos por la actividad pedagógica, y una observación recíproca y jerarquizada. Encontramos en el corazón de la práctica de enseñanza una relación de vigilancia como mecanismo inherente que multiplica su eficacia.
La vigilancia jerarquizada, continua y funcional, no es una de las grandes “invenciones” técnicas del S XVIII, pero su extensión debe su importancia a las nuevas mecánicas de poder que lleva consigo. El poder disciplinario, gracias a ella, se convierte en un sistema “integrado” vinculado del interior a la economía y a los fines del dispositivo en que se ejerce. Se organiza también como poder múltiple, automático y anónimo; su funcionamiento es el de un sistema de relaciones de arriba abajo, pero también de abajo arriba y lateralmente (en redes): vigilantes perpetuamente vigilados. El poder en la vigilancia jerarquizada de las disciplinas no se transfiere como una propiedad; funciona como una maquinaria. La organización piramidal le da un “jefe”, pero es el aparato entero el que produce “poder” y distribuye los individuos en ese campo continuo. Lo cual permite al poder disciplinario ser indiscreto, siempre alerta, no dejando ninguna zona de sombra y controlando a aquellos mismos que están encargados de controlarlo; y discreto ya que funciona en silencio. Gracias a las técnicas de vigilancia, la “física” del poder, el dominio sobre el cuerpo se efectúan de acuerdo con las leyes de la óptica y de la mecánica, con todo un juego de espacios, líneas, pantallas, y sin recurrir, en principio al menos, a la violencia.
SANCIÓN NORMALIZADORA
1.En el centro de todo sistema disciplinario funciona un pequeño mecanismo penal. Las disciplinas establecen una “infra-penalidad”; reticulan un espacio que las leyes dejan vacío al reprimir conductas que su relativa indiferencia hacía sustraerse a los grandes sistemas de castigo. En el taller, en la escuela, en el ejército, reina una verdadera micropenalidad del tiempo (retrasos, ausencias, interrupciones de tareas), de la actividad (falta de atención, descuido), de la manera de ser (descortesía, desobediencia), de la palabra (charla, insolencia), del cuerpo (actitudes “incorrectas”, gestos impertinentes, suciedad), de la sexualidad (falta de recato, indecencia). Al mismo tiempo se utiliza, como castigos, una serie de procedimientos sutiles, que van desde el castigo físico leve, a privaciones menores y a pequeñas humillaciones. Se trata de hacer penables las fracciones más pequeñas de la conducta, que cada sujeto se encuentre prendido en una universalidad castigable-castigante.
2.Pero la disciplina lleva consigo una manera específica de castigar, y que no es únicamente un modelo reducido del tribunal. Lo que compete a la penalidad disciplinaria es la inobservancia, todo lo que no se ajusta a la regla: el soldado comete una “falta” siempre que no alcanza el nivel requerido; la “falta” del alumno es una ineptitud para cumplir sus tareas.
El orden que los castigos disciplinarios deben hacer respetar es de índole mixta: es un orden “artificial”, dispuesto por una ley, un reglamento, pero también definido por procesos naturales y observables: la duración de un aprendizaje, el tiempo de un ejercicio, que es también una regla. Los alumnos de las escuelas no son colocados ante una “lección” de la que no son todavía capaces.
3.El castigo disciplinario tiene por función ser correctivo, reduciendo las desviaciones. Al lado de los castigos tomados directamente del modelo judicial (multas, látigo, calabozo), los sistemas disciplinarios dan privilegio a los castigos del orden del ejercicio –del aprendizaje intensificado, varias veces repetido. El castigo disciplinario es en buena parte isomorfo a la obligación misma; es menos la venganza de la ley ultrajada que su repetición. El efecto correctivo esperado pasa accesoriamente por la expiación y el arrepentimiento; se obtienen directamente por el mecanismo de un encauzamiento de la conducta. Castigar es ejercitar.
4.El castigo disciplinario es un elemento de un sistema doble: gratificación-sanción. “El maestro debe evitar usar de castigos; por el contrario, debe tratar de hacer que las recompensas sean más frecuentes que las penas” (de un reglamento escolar de 1716). Este mecanismo de dos elementos permite cierto número de operaciones características de la penalidad disciplinaria. La calificación de las conductas y de las cualidades a partir de dos valores opuestos del bien y del mal; se tiene una distribución entre polo positivo y polo negativo; toda la conducta cae en el campo de las buenas y de las malas notas, de los buenos y de los malos puntos. Una contabilidad penal permite obtener el balance punitivo de cada cual. La “justicia” escolar ha llevado muy lejos este sistema. Y así los aparatos disciplinarios jerarquizan a las “buenas” y a las “malas” personas. La disciplina, al sancionar los actos con exactitud, calibra los individuos “en verdad”.
5.La distribución según los rangos o los grados tiene un doble papel: señalar las desviaciones, jerarquizar las cualidades, competencias y aptitudes; pero también castigar y recompensar. La disciplina recompensa por los ascensos; castiga haciendo retroceder y degradando. El rango por sí mismo equivale a recompensa o castigo. Un ejemplo en una escuela militar muestra el doble efecto de esta penalidad jerarquizante: distribuir los alumnos de acuerdo con sus aptitudes y su conducta; someterlos todos al mismo modelo, para que estén obligados todos juntos a la docilidad.
En suma, el arte de castigar, en el régimen del poder disciplinario no tiende ni a la expiación ni a la represión.
Utiliza cinco operaciones distintas: referir los actos, los hechos extraordinarios, las conductas similares a un conjunto que es a la vez campo de comparación, espacio de diferenciación y principio de una regla que seguir. Diferenciar a los individuos en función de esta regla de conjunto. Medir en términos cuantitativos y jerarquizar en términos de valor las capacidades, el nivel, la “naturaleza” de los individuos. Hacer que juegue, a través de esta medida “valorizante”, la coacción de una conformidad que realizar. La penalidad perfecta que atraviesa todos los puntos, y controla todos los instantes de las instituciones disciplinarias, compara, diferencia, jerarquiza, homogeniza, excluye. En una palabra, normaliza.
Se opone, por tanto, a una penalidad judicial, que tiene por función esencial la de referirse, no a fenómenos observables, sino a un corpus de leyes y de textos; no la de diferenciar a unos individuos, sino de especificar unos actos bajo cierto número de categorías generales; no la de jerarquizar sino la de hacer jugar pura y simplemente la oposición binaria de lo permitido y de lo prohibido; no la de homogenizar, sino la de operar la división de la condena. Los dispositivos disciplinarios han secretado una “penalidad de la norma”, irreductible a la penalidad tradicional de la ley. Las disciplinas han fabricado un nuevo funcionamiento punitivo, y es éste el que poco a poco ha revestido el gran aparato exterior que parecía reproducir modesta o irónicamente. El funcionamiento jurídico-antropológico que se revela en toda la historia de la penalidad moderna tiene su punto de formación en la técnica disciplinaria que ha hecho jugar esos nuevos mecanismos de sanción normalizadora.
Aparece el poder de la Norma, que desde el S XVIII se ha agregado a otros poderes obligándolos a nuevas delimitaciones, el de la Ley, el de la Palabra y del Texto, el de la Tradición. Lo Normal se establece como principio de coerción en la enseñanza con la instauración de una educación estandarizada y el establecimiento de las escuelas normales; en el esfuerzo por organizar un cuerpo médico y un encuadramiento hospitalario capaces de hacer funcionar unas normas generales de salubridad. Como la vigilancia, y con ella la normalización, se torna uno de los grandes instrumentos de poder al final de la época clásica. El poder de normalización obliga a la homogeneidad; pero individualiza al permitir las desviaciones, determinar los niveles, fijar las especialidades y hacer útiles las diferencias ajustando unas a otras. El poder de la norma en el interior de una homogeneidad que es la regla, introduce, como un imperativo útil y el resultado de una medida, las diferencias individuales.
Michel Foucault
II. LOS MEDIOS DEL BUEN ENCAUZAMIENTO
El poder disciplinario tiene como función principal “enderezar conductas”. No encadena las fuerzas para reducirlas; lo hace para multiplicarlas y usarlas. Lleva sus procedimientos de descomposición hasta las singularidades. “Encauza” las multitudes móviles, confusas, inútiles de cuerpos y de fuerzas en una multiplicidad de elementos individuales –pequeñas células separadas, autonomías orgánicas, identidades y continuidades genéticas, segmentos combinatorios. La disciplina “fabrica” individuos como objetos y como instrumentos de su ejercicio. No es un poder triunfante, es un poder modesto que funciona según el modelo de una economía calculada y permanente.
Procedimientos menores, si se comparan con los rituales majestuosos de la soberanía o con los grandes aparatos del Estado. Y son ellos los que van a invadir poco a poco esas formas mayores, a modificar sus mecanismos y a imponer sus procedimientos. El éxito del poder disciplinario se debe al uso de instrumentos simples: la inspección jerárquica, la sanción normalizadora y su combinación en un procedimiento específico: el examen.
LA VIGILANCIA JERÁRQUICA
El ejercicio de la disciplina supone un aparato en el que las técnicas que permiten ver inducen efectos de poder y donde, de rechazo, los medios de coerción hacen visibles aquellos sobre quienes se aplican. En el transcurso de la época clásica, vemos construirse esos “observatorios” de la multiplicidad humana. Al lado de la gran tecnología de los anteojos, de las lentes, ha habido las pequeñas técnicas de las vigilancias múltiples, miradas ven sin ser vistas.
Estos observatorios tienen un modelo casi ideal: el campamento militar, como ciudad apresurada y artificial. El viejo y tradicional plano cuadrado ha sido afinado de acuerdo con innumerables esquemas. Se dibuja la red de las miradas que se controlan unas a otras. El campamento es el diagrama de un poder que actúa por el efecto de una visibilidad general. Durante mucho tiempo se encontrará en el urbanismo, en la construcción de ciudades obreras, de hospitales, de asilos, de prisiones, este modelo del campamento o al menos el principio subyacente: el encaje espacial de las vigilancias jerarquizadas.
Una arquitectura que ya no está hecha simplemente para ser vista, sino para permitir un control interior, articulado y detallado. El viejo esquema simple del encierro y de la clausura –del muro grueso, de la puerta sólida– comienza a ser sustituido por el cálculo de las aberturas, de los pasos y de las trasparencias. Así se organiza poco a poco el hospital-edificio como instrumento de acción médica: debe permitir observar bien a los enfermos, debe impedir los contagios. El hospital ya no simplemente como lugar para la miseria y la muerte cercana, sino como operador terapéutico. Igualmente la escuela-edificio debe ser un operador de encauzamiento de la conducta (ej. de la escuela militar). Las instituciones disciplinarias han secretado una maquinaria de control que ha funcionado como un microscopio de la conducta; las divisiones tenues y analíticas que han realizado han llegado a formar un aparato de observación, de registro y de encauzamiento de la conducta.
El aparato disciplinario perfecto permitiría a una sola mirada verlo todo permanentemente: ojo al cual nada se sustrae y centro hacia el cual están vueltas todas las miradas.
Necesita descomponer sus instancias, pero para aumentar su función productora. Especificar la vigilancia y hacerla funcional. Es el problema de los grandes talleres y fábricas, donde se organiza un nuevo tipo de vigilancia, diferente del que en los regímenes de las manufacturas realizaban desde el exterior los inspectores. Se trata ahora de un control intenso, continuo, a lo largo de todo el proceso de trabajo; no recae solamente sobre la producción, sino que toma en cuenta la actividad de los hombres, distinta del control doméstico del amo, ya que se efectúa por empleados, vigilantes, contralores y contramaestres. A medida que aumentan el número de obreros y la división del trabajo, las tareas de control se hacen más necesarias y más difíciles. Vigilar pasa a ser una función definida, integrante del proceso de producción. Se hace indispensable un personal especializado, constantemente presente y distintos de los obreros La vigilancia pasa a ser un operador económico decisivo, a la vez una pieza interna en el aparato de producción y un engranaje del poder disciplinario.
El mismo movimiento en la organización de la enseñanza elemental: especificación de la vigilancia. Se da por ej. el esbozo de una institución de tipo “de enseñanza mutua”, donde están integrados en el interior de un dispositivo único tres procedimientos: la enseñanza propiamente dicha, la adquisición de conocimientos por la actividad pedagógica, y una observación recíproca y jerarquizada. Encontramos en el corazón de la práctica de enseñanza una relación de vigilancia como mecanismo inherente que multiplica su eficacia.
La vigilancia jerarquizada, continua y funcional, no es una de las grandes “invenciones” técnicas del S XVIII, pero su extensión debe su importancia a las nuevas mecánicas de poder que lleva consigo. El poder disciplinario, gracias a ella, se convierte en un sistema “integrado” vinculado del interior a la economía y a los fines del dispositivo en que se ejerce. Se organiza también como poder múltiple, automático y anónimo; su funcionamiento es el de un sistema de relaciones de arriba abajo, pero también de abajo arriba y lateralmente (en redes): vigilantes perpetuamente vigilados. El poder en la vigilancia jerarquizada de las disciplinas no se transfiere como una propiedad; funciona como una maquinaria. La organización piramidal le da un “jefe”, pero es el aparato entero el que produce “poder” y distribuye los individuos en ese campo continuo. Lo cual permite al poder disciplinario ser indiscreto, siempre alerta, no dejando ninguna zona de sombra y controlando a aquellos mismos que están encargados de controlarlo; y discreto ya que funciona en silencio. Gracias a las técnicas de vigilancia, la “física” del poder, el dominio sobre el cuerpo se efectúan de acuerdo con las leyes de la óptica y de la mecánica, con todo un juego de espacios, líneas, pantallas, y sin recurrir, en principio al menos, a la violencia.
SANCIÓN NORMALIZADORA
1.En el centro de todo sistema disciplinario funciona un pequeño mecanismo penal. Las disciplinas establecen una “infra-penalidad”; reticulan un espacio que las leyes dejan vacío al reprimir conductas que su relativa indiferencia hacía sustraerse a los grandes sistemas de castigo. En el taller, en la escuela, en el ejército, reina una verdadera micropenalidad del tiempo (retrasos, ausencias, interrupciones de tareas), de la actividad (falta de atención, descuido), de la manera de ser (descortesía, desobediencia), de la palabra (charla, insolencia), del cuerpo (actitudes “incorrectas”, gestos impertinentes, suciedad), de la sexualidad (falta de recato, indecencia). Al mismo tiempo se utiliza, como castigos, una serie de procedimientos sutiles, que van desde el castigo físico leve, a privaciones menores y a pequeñas humillaciones. Se trata de hacer penables las fracciones más pequeñas de la conducta, que cada sujeto se encuentre prendido en una universalidad castigable-castigante.
2.Pero la disciplina lleva consigo una manera específica de castigar, y que no es únicamente un modelo reducido del tribunal. Lo que compete a la penalidad disciplinaria es la inobservancia, todo lo que no se ajusta a la regla: el soldado comete una “falta” siempre que no alcanza el nivel requerido; la “falta” del alumno es una ineptitud para cumplir sus tareas.
El orden que los castigos disciplinarios deben hacer respetar es de índole mixta: es un orden “artificial”, dispuesto por una ley, un reglamento, pero también definido por procesos naturales y observables: la duración de un aprendizaje, el tiempo de un ejercicio, que es también una regla. Los alumnos de las escuelas no son colocados ante una “lección” de la que no son todavía capaces.
3.El castigo disciplinario tiene por función ser correctivo, reduciendo las desviaciones. Al lado de los castigos tomados directamente del modelo judicial (multas, látigo, calabozo), los sistemas disciplinarios dan privilegio a los castigos del orden del ejercicio –del aprendizaje intensificado, varias veces repetido. El castigo disciplinario es en buena parte isomorfo a la obligación misma; es menos la venganza de la ley ultrajada que su repetición. El efecto correctivo esperado pasa accesoriamente por la expiación y el arrepentimiento; se obtienen directamente por el mecanismo de un encauzamiento de la conducta. Castigar es ejercitar.
4.El castigo disciplinario es un elemento de un sistema doble: gratificación-sanción. “El maestro debe evitar usar de castigos; por el contrario, debe tratar de hacer que las recompensas sean más frecuentes que las penas” (de un reglamento escolar de 1716). Este mecanismo de dos elementos permite cierto número de operaciones características de la penalidad disciplinaria. La calificación de las conductas y de las cualidades a partir de dos valores opuestos del bien y del mal; se tiene una distribución entre polo positivo y polo negativo; toda la conducta cae en el campo de las buenas y de las malas notas, de los buenos y de los malos puntos. Una contabilidad penal permite obtener el balance punitivo de cada cual. La “justicia” escolar ha llevado muy lejos este sistema. Y así los aparatos disciplinarios jerarquizan a las “buenas” y a las “malas” personas. La disciplina, al sancionar los actos con exactitud, calibra los individuos “en verdad”.
5.La distribución según los rangos o los grados tiene un doble papel: señalar las desviaciones, jerarquizar las cualidades, competencias y aptitudes; pero también castigar y recompensar. La disciplina recompensa por los ascensos; castiga haciendo retroceder y degradando. El rango por sí mismo equivale a recompensa o castigo. Un ejemplo en una escuela militar muestra el doble efecto de esta penalidad jerarquizante: distribuir los alumnos de acuerdo con sus aptitudes y su conducta; someterlos todos al mismo modelo, para que estén obligados todos juntos a la docilidad.
En suma, el arte de castigar, en el régimen del poder disciplinario no tiende ni a la expiación ni a la represión.
Utiliza cinco operaciones distintas: referir los actos, los hechos extraordinarios, las conductas similares a un conjunto que es a la vez campo de comparación, espacio de diferenciación y principio de una regla que seguir. Diferenciar a los individuos en función de esta regla de conjunto. Medir en términos cuantitativos y jerarquizar en términos de valor las capacidades, el nivel, la “naturaleza” de los individuos. Hacer que juegue, a través de esta medida “valorizante”, la coacción de una conformidad que realizar. La penalidad perfecta que atraviesa todos los puntos, y controla todos los instantes de las instituciones disciplinarias, compara, diferencia, jerarquiza, homogeniza, excluye. En una palabra, normaliza.
Se opone, por tanto, a una penalidad judicial, que tiene por función esencial la de referirse, no a fenómenos observables, sino a un corpus de leyes y de textos; no la de diferenciar a unos individuos, sino de especificar unos actos bajo cierto número de categorías generales; no la de jerarquizar sino la de hacer jugar pura y simplemente la oposición binaria de lo permitido y de lo prohibido; no la de homogenizar, sino la de operar la división de la condena. Los dispositivos disciplinarios han secretado una “penalidad de la norma”, irreductible a la penalidad tradicional de la ley. Las disciplinas han fabricado un nuevo funcionamiento punitivo, y es éste el que poco a poco ha revestido el gran aparato exterior que parecía reproducir modesta o irónicamente. El funcionamiento jurídico-antropológico que se revela en toda la historia de la penalidad moderna tiene su punto de formación en la técnica disciplinaria que ha hecho jugar esos nuevos mecanismos de sanción normalizadora.
Aparece el poder de la Norma, que desde el S XVIII se ha agregado a otros poderes obligándolos a nuevas delimitaciones, el de la Ley, el de la Palabra y del Texto, el de la Tradición. Lo Normal se establece como principio de coerción en la enseñanza con la instauración de una educación estandarizada y el establecimiento de las escuelas normales; en el esfuerzo por organizar un cuerpo médico y un encuadramiento hospitalario capaces de hacer funcionar unas normas generales de salubridad. Como la vigilancia, y con ella la normalización, se torna uno de los grandes instrumentos de poder al final de la época clásica. El poder de normalización obliga a la homogeneidad; pero individualiza al permitir las desviaciones, determinar los niveles, fijar las especialidades y hacer útiles las diferencias ajustando unas a otras. El poder de la norma en el interior de una homogeneidad que es la regla, introduce, como un imperativo útil y el resultado de una medida, las diferencias individuales.
27 de enero de 2011
Ya que el prejuicio arruinó la escucha de un gran tema en ese post en el que subí a Jorge Drexler les dejo esta muestra del Cuchi Leguizamón, un tipo que vale la pena escuchar.
- Los precios en la costa son una caja de Pandora, hay que caminar!
Un amigo y su chica salieron a caminar y en un chiringuito entre Ostende y Valeria del mar pudieron comer cuatro panchos y dos latitas de ceveza por apenas ciento cinco pesos! Seguramente debe ser el pancho más caro de la historia. Mi amigo le hubiera sacado foto al ticket pero en la costa que te den un ticket es más difícil que encontrar una virgen en el elenco de Bailando por un sueño.
- Ya se inauguró la fuente en la rotonda de Bunge y Av Libertador, veinticuatro horas de agua saliendo locamente en un pueblo con problemas serios de napas y donde el municìpio cada tanto pide que la gente se cuide a la hora de regar los jardines o baldear las pocas veredas que hay en Pinamar.
- Viendo el precio de los panchos en la costa entiendo que Milagro Salas haya ido a Punta del este, caminó y encontró lo que buscaba. Desde acá la bancamos y lejos de indignarnos saludamos la llegada de una luchadora social a Punta. Me imagino que alguien habrá querido aplastarla de un chancletazo, que se curtan!
- Hoy fuí a comprar unas postales, que antigualla no?, y me las imprimieron en el momento! Uno elige la foto y se la imprimen en tamaño postal. Mientras lo hácían me llamó la atención la publicidad de un pen drive y memorias de diferentes tamaños de marca Kingston. Kingston, la capital de Jamaica. Uno cuando fuma mucho porro se olvida de todo y justo una marca de un pen drive se anuncia como la que mayor memoria tiene. Me pareció un ironía de la vida.
Un amigo y su chica salieron a caminar y en un chiringuito entre Ostende y Valeria del mar pudieron comer cuatro panchos y dos latitas de ceveza por apenas ciento cinco pesos! Seguramente debe ser el pancho más caro de la historia. Mi amigo le hubiera sacado foto al ticket pero en la costa que te den un ticket es más difícil que encontrar una virgen en el elenco de Bailando por un sueño.
- Ya se inauguró la fuente en la rotonda de Bunge y Av Libertador, veinticuatro horas de agua saliendo locamente en un pueblo con problemas serios de napas y donde el municìpio cada tanto pide que la gente se cuide a la hora de regar los jardines o baldear las pocas veredas que hay en Pinamar.
- Viendo el precio de los panchos en la costa entiendo que Milagro Salas haya ido a Punta del este, caminó y encontró lo que buscaba. Desde acá la bancamos y lejos de indignarnos saludamos la llegada de una luchadora social a Punta. Me imagino que alguien habrá querido aplastarla de un chancletazo, que se curtan!
- Hoy fuí a comprar unas postales, que antigualla no?, y me las imprimieron en el momento! Uno elige la foto y se la imprimen en tamaño postal. Mientras lo hácían me llamó la atención la publicidad de un pen drive y memorias de diferentes tamaños de marca Kingston. Kingston, la capital de Jamaica. Uno cuando fuma mucho porro se olvida de todo y justo una marca de un pen drive se anuncia como la que mayor memoria tiene. Me pareció un ironía de la vida.
26 de enero de 2011
El amigo Juan pablo Correa se tomó unos días en el Hotel de Ostende y desde allá escribe, recomienda cosas y delira otro poco
-¡Qué sobrevaluadas están las vacaciones!- me dice un experto en turismo el día antes de rajar.. De puro influenciable le doy la razón y pienso en las hordas que juegan a la paleta en la orilla del mar pero al rato me doy cuenta de que tengo unas ganas locas de irme de la ciudad. Caigo en que mi ideal es ser uno de esos viejitos muy quemados que hacen flexiones y sacan músculo ante risueñas señoras candentes de la misma generación en el Ocean de Playa Grande.
Un artículo asegura que es mucho más gratificante gastar en una experiencia que invertir en objetos útiles: ir con una prostituta es mejor que comprar una muñeca inflable. Es verdad que apenas se compra algo la compulsión del deseo se convierte en hastío: el síndrome de Constant. Por seguirle el hilo cronológico a Benjamín pasamos, siglo mediante, llegamos al Viejo Hotel Ostende (1913) el paraíso de mis hijos y el mío también.
Me puse en tema con la lectura de Moby Dick y recurrentes sueños sobre el mar en los que me preguntaba sobre las olas. Y ellas me contestaban siempre, ya que nunca callan, amigas susurrantes.
No más llegar nos topamos con El Pampero Cine en pleno rodaje de un corto con pincelazos de comedia ( Laura Citarella, Agustín Mendilaharzu , Llinás, Moguillansky, actores, actrices, novias y amigos). Laura dirige a Laura Paredes que representa a Laura, que gana un concurso para pasar unos días a un hotel “y ahí surge la narración”. Una característica de los artistas argentinos es que felices abandonan lo que están haciendo si pinta un asado. Estos no, a la mañana tempranísimo ya estaban filmando y por la noche seguían. Era un poco agotador observarlos, decir que a uno le gusta la épica y ellos la encarnan como nadie, “demuestran que todo lo que no se puede, se puede” me dice JF.
En el hotel no advierto cambios: la verdad que es imbatible. Yo lo prefiero vacío, pero me resulta muy agradable el cambio de la concurrencia, unos llegan, otros se van. A los días los vi rutilar y refulgir, parpadeante, mientras los despojos del cansancio se evaporaban. En la playa noté la nítida división entre exhibicionistas y voyeurs.
Los Pampero dedicaron una velada a la interpretación de canciones regionales acompañados al piano por el padre de Laura Citarella que me pareció un buen alumno de Biagi. Unos días después Dani Umpi amenizó un karaoke y el 31 puso música en le réveillon, la mezcla de Camilo Sesto y Miriam Britos resultó más explosiva que los artificiales fuegos que decoraban Pinamar y Cariló. Reconcentrado en el dancing llegué a pensar que era muy canchero empezar el año bailando. No es para tanto, dirán algunos. Yo opino que no está nada mal.
¡Qué gran invento son las carpas! Si tuviera que elegir la virtud mayor del Viejo Hotel las carpas serían candidatas. Pero lo mejor que tiene es llevar al grado máximo el gusto actual por no tener nada que hacer: no tener que decidir nada. La primera decisión que tuve que tomar fue una semana después de haber llegado: qué turno prefería para morfar, y me llevó un buen rato elegir. Hice un paseo por Mar Azul para observar la arquitectura kirchnerista y ahí no hay carpas. Las playas son anchísimas y cada tanto hay sombrillas.
Caminando por la playa una mañana presencié la siguiente escena: un perro, de los muchos que cimarronean por la arena, se abalanzó sdobre un joven que paseaba enfrascado en su Ipod. El animal quería jugar pero no se lo entendió, el muchacho retrocedió y se cayó para atrás. El perro olió su miedo y se puso más feroz, yo canchero empecé a espantar al can con el criollo “juiiiira” que tuvo un efecto instantáneo. El caído me miró con resentimiento acaso pensando que el perro era mío.
En el bar trabé conversación con desconocidos. Se ve que hay ganas de hablar de política, yo seguí a muerte las enseñanzas del “contra” de Calabró. Una noche una mujer hermosa me dio dique. Apenas comenzar tuve la sensación de que estaba inspirado: "Es un lugar común decir que "las mentes más brillantes" son atraídas por las artes dominantes, por ejemplo: si Shakespeare viviera sería guionista de series. Sin embargo me chocó leer que una posible razón para explicar la decadencia del pop podría ser que dichas mentes más brillantes hayan migrado desde el rock hacia los videojuegos..." No me esperaba su respuesta: "¿Por qué tratás de parecer inteligente?". Conseguí reír con alguna naturalidad y doblé la apuesta: como quien no quiere la cosa le solté: “He llegado a pensar que la interpretación actual del Libro de Job es leer Job en el sentido de trabajo” Se dio media vuelta y se fue, haciendo un gesto extraño con la boca. Me consolé pensando en una línea que pesqué en adn: hablaba de un libro de Savino y ponía "en busca del estilo".
Sonreí para mis adentros pensando en que escribiría sobre la ignorancia de la muchacha . Eso me llevó a recordar que dos de los huéspedes del hotel se refirieron a mis gacetillas con los siguientes epítetos: “líricos” y “espásticos”. Sonreí encantado y me esperancé. Es que la adjetivación acá es muy pobre. Jah Guru Deiva OOOMMMMM.
Hacen bien en divertirse,
y tirar por la ventana,
ese cacho de la vida,
que se llama juventud.
Cuando pase el aluvión de análisis y agudezas, los deleitaremos con nuestra versión de la rotura del Macchi por Matilde Sánchez.
Me dijeron que en el
Reino del Revés
Está el gato que pez.
Ya la luna baja
En camisón
Yo no sé por qué
La naranja se pasea
No me tiren con cuchillo
Tira con tirita
Y ojal con botón
Juan Pablo Correa
-¡Qué sobrevaluadas están las vacaciones!- me dice un experto en turismo el día antes de rajar.. De puro influenciable le doy la razón y pienso en las hordas que juegan a la paleta en la orilla del mar pero al rato me doy cuenta de que tengo unas ganas locas de irme de la ciudad. Caigo en que mi ideal es ser uno de esos viejitos muy quemados que hacen flexiones y sacan músculo ante risueñas señoras candentes de la misma generación en el Ocean de Playa Grande.
Un artículo asegura que es mucho más gratificante gastar en una experiencia que invertir en objetos útiles: ir con una prostituta es mejor que comprar una muñeca inflable. Es verdad que apenas se compra algo la compulsión del deseo se convierte en hastío: el síndrome de Constant. Por seguirle el hilo cronológico a Benjamín pasamos, siglo mediante, llegamos al Viejo Hotel Ostende (1913) el paraíso de mis hijos y el mío también.
Me puse en tema con la lectura de Moby Dick y recurrentes sueños sobre el mar en los que me preguntaba sobre las olas. Y ellas me contestaban siempre, ya que nunca callan, amigas susurrantes.
No más llegar nos topamos con El Pampero Cine en pleno rodaje de un corto con pincelazos de comedia ( Laura Citarella, Agustín Mendilaharzu , Llinás, Moguillansky, actores, actrices, novias y amigos). Laura dirige a Laura Paredes que representa a Laura, que gana un concurso para pasar unos días a un hotel “y ahí surge la narración”. Una característica de los artistas argentinos es que felices abandonan lo que están haciendo si pinta un asado. Estos no, a la mañana tempranísimo ya estaban filmando y por la noche seguían. Era un poco agotador observarlos, decir que a uno le gusta la épica y ellos la encarnan como nadie, “demuestran que todo lo que no se puede, se puede” me dice JF.
En el hotel no advierto cambios: la verdad que es imbatible. Yo lo prefiero vacío, pero me resulta muy agradable el cambio de la concurrencia, unos llegan, otros se van. A los días los vi rutilar y refulgir, parpadeante, mientras los despojos del cansancio se evaporaban. En la playa noté la nítida división entre exhibicionistas y voyeurs.
Los Pampero dedicaron una velada a la interpretación de canciones regionales acompañados al piano por el padre de Laura Citarella que me pareció un buen alumno de Biagi. Unos días después Dani Umpi amenizó un karaoke y el 31 puso música en le réveillon, la mezcla de Camilo Sesto y Miriam Britos resultó más explosiva que los artificiales fuegos que decoraban Pinamar y Cariló. Reconcentrado en el dancing llegué a pensar que era muy canchero empezar el año bailando. No es para tanto, dirán algunos. Yo opino que no está nada mal.
¡Qué gran invento son las carpas! Si tuviera que elegir la virtud mayor del Viejo Hotel las carpas serían candidatas. Pero lo mejor que tiene es llevar al grado máximo el gusto actual por no tener nada que hacer: no tener que decidir nada. La primera decisión que tuve que tomar fue una semana después de haber llegado: qué turno prefería para morfar, y me llevó un buen rato elegir. Hice un paseo por Mar Azul para observar la arquitectura kirchnerista y ahí no hay carpas. Las playas son anchísimas y cada tanto hay sombrillas.
Caminando por la playa una mañana presencié la siguiente escena: un perro, de los muchos que cimarronean por la arena, se abalanzó sdobre un joven que paseaba enfrascado en su Ipod. El animal quería jugar pero no se lo entendió, el muchacho retrocedió y se cayó para atrás. El perro olió su miedo y se puso más feroz, yo canchero empecé a espantar al can con el criollo “juiiiira” que tuvo un efecto instantáneo. El caído me miró con resentimiento acaso pensando que el perro era mío.
En el bar trabé conversación con desconocidos. Se ve que hay ganas de hablar de política, yo seguí a muerte las enseñanzas del “contra” de Calabró. Una noche una mujer hermosa me dio dique. Apenas comenzar tuve la sensación de que estaba inspirado: "Es un lugar común decir que "las mentes más brillantes" son atraídas por las artes dominantes, por ejemplo: si Shakespeare viviera sería guionista de series. Sin embargo me chocó leer que una posible razón para explicar la decadencia del pop podría ser que dichas mentes más brillantes hayan migrado desde el rock hacia los videojuegos..." No me esperaba su respuesta: "¿Por qué tratás de parecer inteligente?". Conseguí reír con alguna naturalidad y doblé la apuesta: como quien no quiere la cosa le solté: “He llegado a pensar que la interpretación actual del Libro de Job es leer Job en el sentido de trabajo” Se dio media vuelta y se fue, haciendo un gesto extraño con la boca. Me consolé pensando en una línea que pesqué en adn: hablaba de un libro de Savino y ponía "en busca del estilo".
Sonreí para mis adentros pensando en que escribiría sobre la ignorancia de la muchacha . Eso me llevó a recordar que dos de los huéspedes del hotel se refirieron a mis gacetillas con los siguientes epítetos: “líricos” y “espásticos”. Sonreí encantado y me esperancé. Es que la adjetivación acá es muy pobre. Jah Guru Deiva OOOMMMMM.
Hacen bien en divertirse,
y tirar por la ventana,
ese cacho de la vida,
que se llama juventud.
Cuando pase el aluvión de análisis y agudezas, los deleitaremos con nuestra versión de la rotura del Macchi por Matilde Sánchez.
Me dijeron que en el
Reino del Revés
Está el gato que pez.
Ya la luna baja
En camisón
Yo no sé por qué
La naranja se pasea
No me tiren con cuchillo
Tira con tirita
Y ojal con botón
Juan Pablo Correa
Esta nota de sonia budassi salió en Brando y algo parecido o el mismo texto leí en la recopilación Hablando de mí que hizo Lengua de trapo. Es un texto muy divertido y un visión distinta de lo que el mundo de la selección argentina.
Buscando desesperadamente a Tevez
Una periodista ajena al deporte asumió un compromiso imposible: lograr una entrevista con Tevez prescindiendo de su aparato de prensa. En su intento, se sumergió en el más extraño de los circos, el del fútbol.
Carlos Tevez es una mezcla de pony coqueto y hábil y de veloz caballo percherón; corre y esconde el cuello para sacar pecho. Tiene la seducción del ladilla, del que pone garra y trata de pegarle una patadita de atrás al jugador contrario sin que el árbitro lo vea. Pocos hablan de la belleza de Tevez cuando se lanza a correr con las crines al viento, a veces sujetas por una vincha. Tevez es salvajismo de gambetas cortas y risa eufórica, que puede ser bravuconada para defender una pelota o contestar una puteada. Es expresivo. En sus apariciones públicas, sus palabras son sonrientes y, ciertas respuestas, divertidas, rápidas.
En el hall del predio de la AFA en Ezeiza viste, como el resto, el uniforme de entrenamiento oficial. Pero ningún otro jugador usa chancletas –las de Adidas, una franja ancha en blanco y azul sobre el empeine- con medias blancas. Tiene las piernas depiladas. Lo rodean periodistas y fotógrafos. Uno, con su cámara, se le acerca demasiado.
-¿Qué te pasa, loco? ¿Me querés sacar los pelos de la nariz? -le dice Tévez.
Usa un arito redondo en una oreja, dos en la otra; parecen de brillantes, como los de Maradona.
-Dos me los regaló mi nena, el otro mi mujer –me cuenta.
En sus apariciones públicas su tristeza es histriónica –como cuando erró un penal contra Ecuador- pero con un efecto honestidad que pocos actores y futbolistas logran. Desde luego, también recurre al cassete: lugares comunes y frases como “pero bueno, el fútbol es así”.
-¿Qué cosas te ponen mal?
-El no poder vivir el día a día con mi familia me da un poco de tristeza pero bueno, a veces el fútbol es así.
Durante un año fui una intrusa, torpe exploradora etnográfica en campo extranjero tan hostil como seductor: canchas de fútbol, zonas mixtas, boliches reguetoneros y entrenamientos profesionales. Una verdadera ignorante del universo fútbol debe someterse a códigos ajenos y perseverar para lograr su objetivo. Así que me dejé aplastar contra las vallas en decenas de prácticas en el predio de la AFA, en caóticas conferencias de prensa de la selección y en los superpoblados pasillos del estadio. Fui a todos los partidos de eliminatorias que la Argentina jugó de local, a Esperanto, a la sede administrativa de la AFA en la calle Viamonte y a Fuerte Apache. Entrevisté a periodistas deportivos, a managers, a representantes de bandas de cumbia, a músicos de la movida tropical, a gendarmes enormes, a deportistas e hinchas; a amigos y enemigos de mi objetivo: Carlos Tévez. Fui una outsider con una misión: hablar, conocer, entender al que llaman el jugador del pueblo, una celebrity al que managers y sponsors vuelven inaccesible. Perseguir a Tevez sin ese respaldo formal que gestiona encuentros anodinos de famosos que sonríen y marcas que facturan fue una lucha contra un sistema desquiciado, una aventura tortuosa, divertida, desesperada y siempre al borde del fracaso.
Fuerte Apache, 30 de octubre de 2008
En Fuerte Apache hasta los gendarmes tienen su versión del mito. “Tiene un tío borracho y linyera”, dice un sargento rubio junto a la cancha en la que empezó Tevez. El gendarme le pregunta a un nene de diez años, parado en el potrero, qué hace ahí, si no tiene tarea. El chico se deshace del pesado, ansioso por decir que Carlitos “jugaba por plata acá”. La catequista de la capilla asegura que en el barrio aún viven algunos de sus parientes y que cada tanto aparecen con lujosos autos importados. Otros dicen que el jugador no volvió nunca. Que sacó, en cuanto pudo, a toda su familia de ahí.
En el Nudo 1, un adolescente es acorralado por la cámara de canal 9. Hace dos días asesinaron a un gendarme en la garita de custodia. Una bala atravesó la chapa y le dio en la cabeza. El periodista busca relacionar el hecho policial con el jugador de fútbol.
-¿Qué pensás de Carlitos Tevez?
-...
El periodista increpa a un tímido Brian que, presionado, confiesa que no estudia, ni trabaja, ni juega bien a la pelota. El periodista induce respuestas hasta que el niño se escabulle por un puente techado y con aberturas rotas que divide los dos monoblocks.
A la tarde, una radio logra sacar al aire a Tevez desde Manchester. Como si no se hubiera ido hace doce años de All Boys y de Fuerte Apache, como si no hubiera pasado dos en Brasil y otros cuatro en Inglaterra, Tevez opina sobre el barrio: “Cambiaron los códigos”, dice.
-¿Te seguís viendo con tus compañeros de All Boys?
-No, con los chicos de All Boys no me veo, no. Sí hablo con el Yony, hablo mucho, es con el que más me hablo, con los otros no.
Acá, en el barrio, Tevez fundó Piolavago, banda de cumbia y reguetón, en 2004. Al percusionista le dicen el Oscuro aunque para él, que usa una campera de hilo blanca como sus zapatillas, el blanco “es el color más lindo”. Su mejor amigo, Carlos Tevez, es el único que lo llama “Negro”. De chicos jugaban en el Santa Clara, el club de Fuerte Apache donde hicieron sus primeros goles y pegaron las primeras patadas.
-Pero el fútbol se alejó de mi vida para siempre -dice y se ríe.
Se conocieron en el Ejército de Los Andes, el nombre oficial de Fuerte Apache, barrio emblema, piedra fundamental del mito de ascenso social que se volvió un cliché del marketing de indumentaria deportiva. Con los Piola iban juntos al colegio, a jugar a la pelota y a bailar. Primero a boliches del conurbano, ahora a Sunset y Esperanto. A Diego “Chueco” Tevez, tecladista y líder del grupo, tres años menor, no lo dejaban salir sino era con Carlos.
-Los últimos tiempos en el colegio eran una locura. Ya ni subíamos con Carlos, nos quedábamos al lado del buffet –dice el Oscuro en su dos ambientes, lo más parecido al altar profano de un santo en vida dedicado a la estrella: en las paredes hay dos fotos color sepia ampliadas y encuadradas donde el grupo de amigos posa con ropa de época. Con look marinero, de compadritos del 20 y tipo familia Ingalls. Se la sacaron en los primeros tiempos de Tevez en Boca, en un local de la peatonal de Villa Carlos Paz. En una mesita baja hay una Virgen y la clásica foto de Tevez sosteniendo la Copa Libertadores. En otra pared, un Oscuro y un Tevez adolescentes, sobre un escenario como de escuela. Un cubo transparente que funciona como un portarretratos de seis lados muestra a la abuela de El Oscuro, a su hermana y a Carlos Tevez muy sonriente.
La casa de los padres de Carlos en un barrio de clase media de Buenos Aires -un chalet grande pero sin lujos exóticos, donde funciona también la sala de ensayos y el estudio de la banda- es otro templo de adoración al ídolo. El entorno más próximo de Carlos Tevez comparte la liturgia del fan. Hasta tiene un himno propio, compuesto y grabado por el Chueco para él, El pibe de oro: “Escuchá Carlín / Esto es para vos, eh/ Nació en un barrio muy popular/ el Fuerte Apache se hace llamar/ el pibe siempre quiso jugar/ y a su familia poder ayudar (...). Hoy es un día muy especial/ porque Carlitos pudo llegar/ Y todos los pibes se quieren matar/y toda la envidia se quiere matar”.
La pobreza, a través de la retórica populista, es comercializable. La administración de la leyenda de su origen humilde llegó a la cima de sus contradicciones en la línea de ropa que el jugador tiene en Nike llamada “Cultura Apache”. El éxito del marketing hecho persona, el estigma vuelto rentable. Algunas remeras tienen la leyenda “Espíritu potrero”, todas, la firma de Tevez y una etiqueta en el interior con una mini biografía. Su costo llega a los 300 pesos. Un precio para nada popular. Esa épica del ascenso social es la que se verá en la película, producida por Gastón Pauls y dirigida por Adrián Caetano, que se está por filmar sobre su vida. Es el mito, con su costado amarillista, que también ama cultivar la prensa inglesa.
Adrián Ruocco, un hombre de voz juvenil que no se condice con su aspecto maduro, también es su amigo. Ruocco era su contador, nunca antes había sido manager pero Tevez privilegió la amistad que existía entre ellos. Asumió después de que el jugador se peleara –litigio judicial de por medio- con su representante anterior. Ruocco nunca se despide cuando corta el teléfono y dirá “no” de muchas y hostiles maneras. Con mejores modales o amables gestos, les paguen o no para eso, los amigos son una guardia simbólica que protege la reputación y relaciones del delantero.
Para festejar un gol, Tevez puede saltar un metro hacia arriba y hacia delante, con un brazo en alto, como un libertador que vislumbra lo que nadie ve. Tevez es un superhéroe que se transforma gracias a su pelo, sus vinchas. Sansón mutante, según la situación que enfrente adoptará tal o cual traje. Sus poderes, concentrados en el pelo cambian todo su look, y su aspecto oscila entre el salvajismo y la meticulosa prolijidad. Con el pelo seco y suelto su cabeza es la de un león desaforado, que vence la ley de gravedad y permanece hacia arriba; largos pirinchos parados. Con el pelo sin vincha y efecto húmedo es un principito de fábula infantil, un casco prolijo y tierno. Con la vincha ancha todo el pelo queda domado hacia atrás; rapper, reguetonero, un dandy posmoderno. Con la finita que usa a veces para jugar, es un guerrero que conquista de espaldas al arco rival, atajando, girando, y volviendo a encarar. Con los brazos en jarra, en medio de la cancha, con la pelota detenida, parece el dueño de la esquina que espera guapo a ver si alguien lo viene a increpar.
Predio de Ezeiza, 25 de marzo 2009. Previa Argentina Venezuela
Al costado de la autopista que va al aeropuerto internacional de Ezeiza, una fila larguísima de autos atraviesa con lentitud el portón de acceso al predio de la AFA. En la entrada hay patovicas con chalecos fluorescentes y flaquitos que chequean acreditaciones. Pasa el primer auto que lleva al conductor de un noticiero de aire, también notero de un programa de FOX Sports. Muy cerca de él un grupito de hinchas grita su nombre, él baja el vidrio y saluda sin quitarse los lentes negros. Cuando entra le gritan “botón”. Jesica y Soledad se ríen. Tienen arrugada una bandera que dice Aguante Apache y visten remeras celestes y blancas de confección rudimentaria. Toman mate como si estuvieran de picnic. Tienen 25 y 27 años, siguen a Tevez desde que jugaba en Boca pero nunca consiguieron un autógrafo. Una vez fueron a ver a Piolavago y se decepcionaron porque Carlitos nunca apareció.
-¿Qué le dirían si lo vieran?
-Sos hermoso, te amo.
-Que se case conmigo.
En los caminos internos la caravana, compuesta por una cantidad record de fotógrafos y periodistas de todas partes del mundo -más de cien seguro- atraídos por el debut de Diego Maradona, avanza lenta por el amplio predio de canchas verdes. Hay una capilla al fondo, altos árboles, enormes hombres de seguridad debidamente identificados y un complejo para jugadores. El edificio donde concentra la selección está cerrado. Se suponía que iban a permitir el ingreso a quienes hubieran acordado una entrevista pero, no será la primera vez, el departamento de prensa cambió de planes a último momento.
Andrés “Coco” Ventura es un jefe de prensa cincuentón que oscila entre vociferar y el silencio. Águila cansada, panza de tortuga perfecta, es un remix del personaje de la empleaba pública de Gasalla en versión macho respaldado por custodios recios. Los únicos que permanecen en el hall, invisibles al Coco e inmunes a las puteadas de sus colegas que quedan detrás de las puertas de vidrio, del lado de afuera, apretados y a los codazos como en las primeras filas del sector campo en un recital, son los periodistas televisivos. El tedio y la indignación de los excluidos se expresa en la redundancia de relatos monótonos de programas de TV del interior y radios que deben sostener el vivo cuando no hay mucho para contar. Al rato, el Coco hará salir al exterior del hall, por turnos, a Heinze, a Gago, a Gutiérrez y a un esperadísimo Lionel Messi. Será como tirar cien gramos de carne cruda a cien fieras hambrientas. Carlos Tevez se queda adentro, sentado cómodo en la silla que facilitó un productor de TyC para que participe de un diálogo con otros periodistas en estudio.
Las preguntas sobre el próximo partido y cómo es tenerlo a Diego de DT son predecibles. Aburridas, incluso, para alguien no habituado a los códigos del periodismo deportivo. La improvisada rueda de prensa que al rato le dedica a los pocos periodistas de gráfica que pudieron entrar dura unos minutos: un conductor de ESPN se planta al lado suyo como un guardaespaldas para exigirle “Vamos, ya, estamos al aire”. Tevez pide disculpas y lo sigue hacia la antesala de la habitación para conferencias de prensa que es otro pequeño living, casi vacío. Se sientan en dos sillas paralelas, Carlitos gira para decir que no se olvidó de que le pedí un minuto para hacerle la propuesta.
Tevez es un canguro que salta de club en club, de un país a otro, cargando en cada movimiento amigos, triunfos, copas, campeonatos, salvatajes, polémicas y dinero. Jugando en diversas ligas, ganó más de una docena de campeonatos importantes, o –“él solo”, como dice la prensa- evitó el descenso de clubes que venían muy mal, como el West Ham. Cuando hizo el gol de la salvación, se tiró, exabrupto eufórico, a la tribuna para festejar con los hinchas. Con Manchester United ganó la Premier League dos veces. En cada club que estuvo, Tevez ganó todo lo que se puede ganar. En 2009, dejó el United para pasarse al equipo contrario: el Manchester City. Algo así como pasarse de Independiente a Racing. El fichaje de Carlos, de 30 millones de euros lo colocó en el ranking de los 10 más caros en toda Europa; y fue uno de los mayores en la historia de la Premier League.
Predio de Ezeiza, 2 de junio 2009. Previa Argentina Colombia
Regreso a campo extranjero, ajeno, misterioso y hostil. Los periodistas deportivos –la historia de sus vidas- están contra las vallas. Esta vez es para separarlos 100 metros de las canchas de entrenamiento en las que corren esos lejanos cuerpos atléticos y sus respectivas almas multimillonarias. El sol está de frente, hace un frío cruel. No se distingue entre un Heinze y un Cata Díaz. Todos son muñequitos que se escaparon de un metegol. Los movimientos de los periodistas deportivos son ambiguos, erráticos, desquiciados. Los códigos son muy físicos en un sentido amplio: estos bueyes, los comunicadores, empiezan, perturbados por la lejanía de la selección que entrena, a gritar al unísono: “¡Coco!¡Coco! ¡Así no se puede laburar!”
El Coco no aparece por ningún lado. Camperas gordas con logo del canal que exhiben camarógrafos acostumbrados a todo detectan, como el resto, quienes no son del rubro.
-No sos periodista deportiva, vos, ¿no? –me dice uno.
Joaquín cuerpo de sapo, seguro de haber dejado la cámara fija sobre el trípode en aquella dirección, deja caer la cabeza sobre un hombro. Se duerme. En la transmisión se verá un relato experimental o más bien desprolijo, porque su compañero narra otra cosa. Joaquín se despierta: las vallas hacen un ruido prepotente, quienes las mueven no sincronizan. Los fotógrafos son vacas de faena liberadas: empiezan a correr hacia la cancha en la que entrenan los jugadores. Messi, Tévez, el Kun; también Gago y Demichelis juegan un fútbol 5 con arco chiquito.
-¡Negro, salí de ahí! –le dice Heinze a Tevez, que se hace el defensor y tapa el arquito.
-¡4 a 1 Gringo! ¡4 a 1!
-¡Cerrá el ojete y salí de ahí! ¡Dale en la panza a Carlos!
Ahora se mueven hacia otra cancha y Gago y Milito juegan al fútbol tenis contra Messi y Tévez. Es una escena liliputiense de epifanía, fuera de escala. Juegan como chicos, son playmóviles dinámicos que se divierten, dibujos animados, sin consecuencias, como si no cobraran, como si todo el universo se redujera a patear y hacer chistes. La pasan bien. ¿Eso es laburar? Carlos usa botines blancos; el resto, negros. Cuando termina la práctica, le da un pelotazo en el culo a uno del cuerpo técnico. Al costado de la cancha está Don Diego, el padre de Maradona. Tevez lo abraza, Don Diego lo agarra de la cabeza y le da un sacudón, Tévez se le ríe y la escena parece filmada por Coppola estilo El Padrino, tierna.
-¿Vos estabas la otra vez? -dice un prensa segunda línea de la AFA
Estamos dentro del hall del predio y pienso que es un enviado del Coco para desalojar el lugar.
-Estás buscando a un jugador, ¿no? La otra vez te vi hablar con Carlitos Tévez. ¿Hoy a quién buscas?
-A Tevez.
-Ah, pero entonces no te conviene quedarte acá. ¿Conocés su auto?
Como un ángel perro guía –por fin alguien generoso-, atraviesa el hall. En el estacionamiento, a unos pasos de la puerta, una colección de autos importados y 4x4, un Minicooper. ¿Cuál de todos esos será el Tevezmóvil? ¡Un Audi R8! Luces del auto fantástico, híperchatito pegado al piso; motor a la vista; protegido por una película de fino acrílico transparente. Sólo hay tres de esos en el país.
Se abre la puerta de vestuarios que da hacia el hall una y otra vez. Hasta que sale él. Decidido camina hacia la puerta. Viste zapatillas de cuero blancas, jeans azules, cinturón blanco, camperita canguro blanca con una chapita plateada más grande que una tarjeta de crédito que dice Dolce Gabbana. Ricky Ricón, Joven Maradona, un nene arregladito, peinado con gomina y listo para ir a un cumpleaños. Mientras los periodistas lo rodean, me quedo al costado. El se acerca, momento inesperadísimo, sin que nadie lo pida, a saludar.
-Hola, ¿cómo estás?
-Carlos, yo soy Sonia, te acordás que…
Mira con ese gracioso gesto como pícaro de abrir un poco más los ojos y levantar las cejas tupidas y asiente aunque se ve que está apurado.
-Sí, sí, me acuerdo de vos, eh.
Al rato le doy dos libros escritos por mí, uno de crónicas y otro de cuentos. Un momento complicado pero la estrategia era diferenciarnos de la competencia, llamar su atención para conseguir el sí. “Te conviene decirle que sos escritora, por ahí piensa que eso es algo importante”, había aconsejado amigo periodista deportivo. Y cuando el acceso al entrevistado es tan duro, los recursos para conseguir una nota pueden llegar al borde del patetismo: obedecí. Él ahora mira esos objetos con desconcierto, tratando de decodificar de qué se trata.
Predio de Ezeiza, 4 de junio. Previa Argentina Colombia.
Vestido con su ropa de entrenamiento y el pelo muy lacio con un efecto húmedo, Carlos sale, despacio, por la puerta vaivén. El primero en encararlo es un chico Olé. Él le dice que no va a hablar y se acerca. Es hora de recurrir a los chistes malos para romper el hielo mientras camina tranquilo, como paseando.
-¿Hola Carlitos, cómo va?
-Bien, ¿vos?
-Bien, bien. ¿Ya leíste los libros?-
Carlos sonríe y aclara que va a leerlos cuando esté más tranquilo.
-Podés usarlos para emparejar una mesa con patas chuecas, todo bien.
Carlos se ríe otra vez. Le hablo de otras cosas (¿Lima es una linda ciudad?) hasta que le pido fijar una fecha para la nota. Para eludir lo pactado, Carlos tiene más carisma que su representante: está entrenado para ser cordial en su negativa.
-No, es que sabés que pasa, después de Ecuador por ahí me voy afuera otra vez.
-Noooo...¡Me estás chamuyando!¡Cómo que te vas!¡El martes me dijiste que la hacíamos, que te quedás acá un mes!
-(Carcajada) No, no, no te estoy chamuyando, en serio. Es que esto salió así recién. No sabía antes yo.
-Bueno, el domingo a la mañana entonces.
-No, el domingo no puedo porque tengo el cumpleaños de mi sobrinita.
-Bueno, invitame a comer un pedazo de torta y la resolvemos al toque.
-¿Estás loca vo?- dice con una sonrisa grande.
Enseguida lo agarran -¿como puede soportarlo?- mientras él camina hacia los vestuarios. Le ponen máquinas de fotos y camaritas de video enfrente mientras le dan instrucciones y él repite: "Fulano, que tengás un feliz cumpleaños, te mando un saludo".
Estadio de River, 6 de junio 2009. Partido Argentina Colombia.
Cincuenta hinchas se apretujan tras las vallas que dan al colectivo color celeste y blanco Chevalier para conseguir un autógrafo. El Apache se entrega silencioso más tiempo que sus compañeros. Ser considerado el jugador del pueblo exige un trabajo full time. Que sea, para algunos, “un pibe sencillo”, “como vos y como yo”, “humilde”, genera más demanda, más expectativa, más exigencia. Carlos se va alejando, saluda con la mano, y da media vuelta hacia el colectivo. No se da cuenta de que se llevó un marcador hasta que camina unos veinte pasos. Ahí gira otra vez y lo tira por el aire, tan fuerte que, a pesar de la distancia, logra pasar las vallas. Los fans dan un salto para agarrarlo. En el colectivo, siempre ocupa el primer asiento de la derecha. Apenas sube, y hasta que se baja, usa una gorra blanca con la vicera hacia atrás y sobre ella se pone unos auriculares enormes que lo transforman en ratón Mickey. Si no los tiene puestos, es porque está hablando por teléfono. Apoya los pies sobre el parabrisas.
Predio de Ezeiza, 3 de septiembre 2009. Previa Argentina Brasil
Es la previa del clásico. El predio, otra vez, está superpoblado. Se viene otra situación predio-estacionamiento. Los jugadores saldrán y los periodistas tratarán, como todo el año, de sacarles una declaración. A diferencia de la última vez el Audi R8 está muy cerca de la puerta. El recorrido de Tevez será corto. Y estará plagado de enemigos: los periodistas cada vez son más y aún juzgan mal nuestra misión. Coco Ventura desaloja el hall con una firmeza inaudita. No es posible hacerse la distraída, disimular para quedarse. Avanzan los patovicas. La orden es que todos esperen del otro lado de la puerta de vidrio. Habrá dos excepciones. Ya se sabe: la televisión. ¿Qué hacer?
Los baños del hall están en un pequeño pasillo frente a la puerta de vestuarios. La única opción es esconderme en el baño de mujeres. Espiar desde la puerta. Algunos jugadores van saliendo; guardias que van y vienen. Me paro en el pasillo y saco el celular como si no me importara ningún jugador, ningún periodista, ni nada que se relacione con las historias del predio. Lo mejor será no mirar a los ojos a los hombres de seguridad, y mucho menos al Coco. Hacer cálculos.
Si Tévez sale es demasiado llamativo ir corriendo desde acá para interceptarlo, hay más riesgo de que nos paren a nosotros en el camino. Hay que pasar desapercibida. Hay que jugarse. Me acerco al hall desalojado, me siento y miro la tele. Soy un potus, ignoro que el Kun Agüero me roza, me contengo ante las falsas alarmas que hacen que el cuerpo se despegue automáticamente de la silla, soporto las palpitaciones cuando el Coco pasa y se queda parado al lado. Hasta que la puerta se abre y el pony avanza al paso. Rápida, me incorporo y lo intercepto. Le dice no a uno de la tele. Tengo preparado el chiste malo para romper el hielo aunque esta vez, él no me lo deje usar.
-Carlos, te acordás yo...
-Sí, sí, dale. La hacemos.
Saco el grabador ya prendido del bolsillo y no me dejo presionar por los patovicas que están detrás. Tampoco me sorprendo por la barba finita que va desde sus patillas hasta abajo del mentón, una tirita perfecta y simétrica. Sólo me concentro en las preguntas, lo miro a los ojos y arranco.
-¿Qué pensás de la infidelidad?
-(Se ríe, gira la cabeza hacia el costado y mira hacia abajo)....Eh...eh...Es una pregunta…(suspira) un poco complicada, ¿no?...yo creo que es al revés…yo creo que el respeto hacia todo hacia la mujer, no. Eso seguro.
Sonia Budassi
Buscando desesperadamente a Tevez
Una periodista ajena al deporte asumió un compromiso imposible: lograr una entrevista con Tevez prescindiendo de su aparato de prensa. En su intento, se sumergió en el más extraño de los circos, el del fútbol.
Carlos Tevez es una mezcla de pony coqueto y hábil y de veloz caballo percherón; corre y esconde el cuello para sacar pecho. Tiene la seducción del ladilla, del que pone garra y trata de pegarle una patadita de atrás al jugador contrario sin que el árbitro lo vea. Pocos hablan de la belleza de Tevez cuando se lanza a correr con las crines al viento, a veces sujetas por una vincha. Tevez es salvajismo de gambetas cortas y risa eufórica, que puede ser bravuconada para defender una pelota o contestar una puteada. Es expresivo. En sus apariciones públicas, sus palabras son sonrientes y, ciertas respuestas, divertidas, rápidas.
En el hall del predio de la AFA en Ezeiza viste, como el resto, el uniforme de entrenamiento oficial. Pero ningún otro jugador usa chancletas –las de Adidas, una franja ancha en blanco y azul sobre el empeine- con medias blancas. Tiene las piernas depiladas. Lo rodean periodistas y fotógrafos. Uno, con su cámara, se le acerca demasiado.
-¿Qué te pasa, loco? ¿Me querés sacar los pelos de la nariz? -le dice Tévez.
Usa un arito redondo en una oreja, dos en la otra; parecen de brillantes, como los de Maradona.
-Dos me los regaló mi nena, el otro mi mujer –me cuenta.
En sus apariciones públicas su tristeza es histriónica –como cuando erró un penal contra Ecuador- pero con un efecto honestidad que pocos actores y futbolistas logran. Desde luego, también recurre al cassete: lugares comunes y frases como “pero bueno, el fútbol es así”.
-¿Qué cosas te ponen mal?
-El no poder vivir el día a día con mi familia me da un poco de tristeza pero bueno, a veces el fútbol es así.
Durante un año fui una intrusa, torpe exploradora etnográfica en campo extranjero tan hostil como seductor: canchas de fútbol, zonas mixtas, boliches reguetoneros y entrenamientos profesionales. Una verdadera ignorante del universo fútbol debe someterse a códigos ajenos y perseverar para lograr su objetivo. Así que me dejé aplastar contra las vallas en decenas de prácticas en el predio de la AFA, en caóticas conferencias de prensa de la selección y en los superpoblados pasillos del estadio. Fui a todos los partidos de eliminatorias que la Argentina jugó de local, a Esperanto, a la sede administrativa de la AFA en la calle Viamonte y a Fuerte Apache. Entrevisté a periodistas deportivos, a managers, a representantes de bandas de cumbia, a músicos de la movida tropical, a gendarmes enormes, a deportistas e hinchas; a amigos y enemigos de mi objetivo: Carlos Tévez. Fui una outsider con una misión: hablar, conocer, entender al que llaman el jugador del pueblo, una celebrity al que managers y sponsors vuelven inaccesible. Perseguir a Tevez sin ese respaldo formal que gestiona encuentros anodinos de famosos que sonríen y marcas que facturan fue una lucha contra un sistema desquiciado, una aventura tortuosa, divertida, desesperada y siempre al borde del fracaso.
Fuerte Apache, 30 de octubre de 2008
En Fuerte Apache hasta los gendarmes tienen su versión del mito. “Tiene un tío borracho y linyera”, dice un sargento rubio junto a la cancha en la que empezó Tevez. El gendarme le pregunta a un nene de diez años, parado en el potrero, qué hace ahí, si no tiene tarea. El chico se deshace del pesado, ansioso por decir que Carlitos “jugaba por plata acá”. La catequista de la capilla asegura que en el barrio aún viven algunos de sus parientes y que cada tanto aparecen con lujosos autos importados. Otros dicen que el jugador no volvió nunca. Que sacó, en cuanto pudo, a toda su familia de ahí.
En el Nudo 1, un adolescente es acorralado por la cámara de canal 9. Hace dos días asesinaron a un gendarme en la garita de custodia. Una bala atravesó la chapa y le dio en la cabeza. El periodista busca relacionar el hecho policial con el jugador de fútbol.
-¿Qué pensás de Carlitos Tevez?
-...
El periodista increpa a un tímido Brian que, presionado, confiesa que no estudia, ni trabaja, ni juega bien a la pelota. El periodista induce respuestas hasta que el niño se escabulle por un puente techado y con aberturas rotas que divide los dos monoblocks.
A la tarde, una radio logra sacar al aire a Tevez desde Manchester. Como si no se hubiera ido hace doce años de All Boys y de Fuerte Apache, como si no hubiera pasado dos en Brasil y otros cuatro en Inglaterra, Tevez opina sobre el barrio: “Cambiaron los códigos”, dice.
-¿Te seguís viendo con tus compañeros de All Boys?
-No, con los chicos de All Boys no me veo, no. Sí hablo con el Yony, hablo mucho, es con el que más me hablo, con los otros no.
Acá, en el barrio, Tevez fundó Piolavago, banda de cumbia y reguetón, en 2004. Al percusionista le dicen el Oscuro aunque para él, que usa una campera de hilo blanca como sus zapatillas, el blanco “es el color más lindo”. Su mejor amigo, Carlos Tevez, es el único que lo llama “Negro”. De chicos jugaban en el Santa Clara, el club de Fuerte Apache donde hicieron sus primeros goles y pegaron las primeras patadas.
-Pero el fútbol se alejó de mi vida para siempre -dice y se ríe.
Se conocieron en el Ejército de Los Andes, el nombre oficial de Fuerte Apache, barrio emblema, piedra fundamental del mito de ascenso social que se volvió un cliché del marketing de indumentaria deportiva. Con los Piola iban juntos al colegio, a jugar a la pelota y a bailar. Primero a boliches del conurbano, ahora a Sunset y Esperanto. A Diego “Chueco” Tevez, tecladista y líder del grupo, tres años menor, no lo dejaban salir sino era con Carlos.
-Los últimos tiempos en el colegio eran una locura. Ya ni subíamos con Carlos, nos quedábamos al lado del buffet –dice el Oscuro en su dos ambientes, lo más parecido al altar profano de un santo en vida dedicado a la estrella: en las paredes hay dos fotos color sepia ampliadas y encuadradas donde el grupo de amigos posa con ropa de época. Con look marinero, de compadritos del 20 y tipo familia Ingalls. Se la sacaron en los primeros tiempos de Tevez en Boca, en un local de la peatonal de Villa Carlos Paz. En una mesita baja hay una Virgen y la clásica foto de Tevez sosteniendo la Copa Libertadores. En otra pared, un Oscuro y un Tevez adolescentes, sobre un escenario como de escuela. Un cubo transparente que funciona como un portarretratos de seis lados muestra a la abuela de El Oscuro, a su hermana y a Carlos Tevez muy sonriente.
La casa de los padres de Carlos en un barrio de clase media de Buenos Aires -un chalet grande pero sin lujos exóticos, donde funciona también la sala de ensayos y el estudio de la banda- es otro templo de adoración al ídolo. El entorno más próximo de Carlos Tevez comparte la liturgia del fan. Hasta tiene un himno propio, compuesto y grabado por el Chueco para él, El pibe de oro: “Escuchá Carlín / Esto es para vos, eh/ Nació en un barrio muy popular/ el Fuerte Apache se hace llamar/ el pibe siempre quiso jugar/ y a su familia poder ayudar (...). Hoy es un día muy especial/ porque Carlitos pudo llegar/ Y todos los pibes se quieren matar/y toda la envidia se quiere matar”.
La pobreza, a través de la retórica populista, es comercializable. La administración de la leyenda de su origen humilde llegó a la cima de sus contradicciones en la línea de ropa que el jugador tiene en Nike llamada “Cultura Apache”. El éxito del marketing hecho persona, el estigma vuelto rentable. Algunas remeras tienen la leyenda “Espíritu potrero”, todas, la firma de Tevez y una etiqueta en el interior con una mini biografía. Su costo llega a los 300 pesos. Un precio para nada popular. Esa épica del ascenso social es la que se verá en la película, producida por Gastón Pauls y dirigida por Adrián Caetano, que se está por filmar sobre su vida. Es el mito, con su costado amarillista, que también ama cultivar la prensa inglesa.
Adrián Ruocco, un hombre de voz juvenil que no se condice con su aspecto maduro, también es su amigo. Ruocco era su contador, nunca antes había sido manager pero Tevez privilegió la amistad que existía entre ellos. Asumió después de que el jugador se peleara –litigio judicial de por medio- con su representante anterior. Ruocco nunca se despide cuando corta el teléfono y dirá “no” de muchas y hostiles maneras. Con mejores modales o amables gestos, les paguen o no para eso, los amigos son una guardia simbólica que protege la reputación y relaciones del delantero.
Para festejar un gol, Tevez puede saltar un metro hacia arriba y hacia delante, con un brazo en alto, como un libertador que vislumbra lo que nadie ve. Tevez es un superhéroe que se transforma gracias a su pelo, sus vinchas. Sansón mutante, según la situación que enfrente adoptará tal o cual traje. Sus poderes, concentrados en el pelo cambian todo su look, y su aspecto oscila entre el salvajismo y la meticulosa prolijidad. Con el pelo seco y suelto su cabeza es la de un león desaforado, que vence la ley de gravedad y permanece hacia arriba; largos pirinchos parados. Con el pelo sin vincha y efecto húmedo es un principito de fábula infantil, un casco prolijo y tierno. Con la vincha ancha todo el pelo queda domado hacia atrás; rapper, reguetonero, un dandy posmoderno. Con la finita que usa a veces para jugar, es un guerrero que conquista de espaldas al arco rival, atajando, girando, y volviendo a encarar. Con los brazos en jarra, en medio de la cancha, con la pelota detenida, parece el dueño de la esquina que espera guapo a ver si alguien lo viene a increpar.
Predio de Ezeiza, 25 de marzo 2009. Previa Argentina Venezuela
Al costado de la autopista que va al aeropuerto internacional de Ezeiza, una fila larguísima de autos atraviesa con lentitud el portón de acceso al predio de la AFA. En la entrada hay patovicas con chalecos fluorescentes y flaquitos que chequean acreditaciones. Pasa el primer auto que lleva al conductor de un noticiero de aire, también notero de un programa de FOX Sports. Muy cerca de él un grupito de hinchas grita su nombre, él baja el vidrio y saluda sin quitarse los lentes negros. Cuando entra le gritan “botón”. Jesica y Soledad se ríen. Tienen arrugada una bandera que dice Aguante Apache y visten remeras celestes y blancas de confección rudimentaria. Toman mate como si estuvieran de picnic. Tienen 25 y 27 años, siguen a Tevez desde que jugaba en Boca pero nunca consiguieron un autógrafo. Una vez fueron a ver a Piolavago y se decepcionaron porque Carlitos nunca apareció.
-¿Qué le dirían si lo vieran?
-Sos hermoso, te amo.
-Que se case conmigo.
En los caminos internos la caravana, compuesta por una cantidad record de fotógrafos y periodistas de todas partes del mundo -más de cien seguro- atraídos por el debut de Diego Maradona, avanza lenta por el amplio predio de canchas verdes. Hay una capilla al fondo, altos árboles, enormes hombres de seguridad debidamente identificados y un complejo para jugadores. El edificio donde concentra la selección está cerrado. Se suponía que iban a permitir el ingreso a quienes hubieran acordado una entrevista pero, no será la primera vez, el departamento de prensa cambió de planes a último momento.
Andrés “Coco” Ventura es un jefe de prensa cincuentón que oscila entre vociferar y el silencio. Águila cansada, panza de tortuga perfecta, es un remix del personaje de la empleaba pública de Gasalla en versión macho respaldado por custodios recios. Los únicos que permanecen en el hall, invisibles al Coco e inmunes a las puteadas de sus colegas que quedan detrás de las puertas de vidrio, del lado de afuera, apretados y a los codazos como en las primeras filas del sector campo en un recital, son los periodistas televisivos. El tedio y la indignación de los excluidos se expresa en la redundancia de relatos monótonos de programas de TV del interior y radios que deben sostener el vivo cuando no hay mucho para contar. Al rato, el Coco hará salir al exterior del hall, por turnos, a Heinze, a Gago, a Gutiérrez y a un esperadísimo Lionel Messi. Será como tirar cien gramos de carne cruda a cien fieras hambrientas. Carlos Tevez se queda adentro, sentado cómodo en la silla que facilitó un productor de TyC para que participe de un diálogo con otros periodistas en estudio.
Las preguntas sobre el próximo partido y cómo es tenerlo a Diego de DT son predecibles. Aburridas, incluso, para alguien no habituado a los códigos del periodismo deportivo. La improvisada rueda de prensa que al rato le dedica a los pocos periodistas de gráfica que pudieron entrar dura unos minutos: un conductor de ESPN se planta al lado suyo como un guardaespaldas para exigirle “Vamos, ya, estamos al aire”. Tevez pide disculpas y lo sigue hacia la antesala de la habitación para conferencias de prensa que es otro pequeño living, casi vacío. Se sientan en dos sillas paralelas, Carlitos gira para decir que no se olvidó de que le pedí un minuto para hacerle la propuesta.
Tevez es un canguro que salta de club en club, de un país a otro, cargando en cada movimiento amigos, triunfos, copas, campeonatos, salvatajes, polémicas y dinero. Jugando en diversas ligas, ganó más de una docena de campeonatos importantes, o –“él solo”, como dice la prensa- evitó el descenso de clubes que venían muy mal, como el West Ham. Cuando hizo el gol de la salvación, se tiró, exabrupto eufórico, a la tribuna para festejar con los hinchas. Con Manchester United ganó la Premier League dos veces. En cada club que estuvo, Tevez ganó todo lo que se puede ganar. En 2009, dejó el United para pasarse al equipo contrario: el Manchester City. Algo así como pasarse de Independiente a Racing. El fichaje de Carlos, de 30 millones de euros lo colocó en el ranking de los 10 más caros en toda Europa; y fue uno de los mayores en la historia de la Premier League.
Predio de Ezeiza, 2 de junio 2009. Previa Argentina Colombia
Regreso a campo extranjero, ajeno, misterioso y hostil. Los periodistas deportivos –la historia de sus vidas- están contra las vallas. Esta vez es para separarlos 100 metros de las canchas de entrenamiento en las que corren esos lejanos cuerpos atléticos y sus respectivas almas multimillonarias. El sol está de frente, hace un frío cruel. No se distingue entre un Heinze y un Cata Díaz. Todos son muñequitos que se escaparon de un metegol. Los movimientos de los periodistas deportivos son ambiguos, erráticos, desquiciados. Los códigos son muy físicos en un sentido amplio: estos bueyes, los comunicadores, empiezan, perturbados por la lejanía de la selección que entrena, a gritar al unísono: “¡Coco!¡Coco! ¡Así no se puede laburar!”
El Coco no aparece por ningún lado. Camperas gordas con logo del canal que exhiben camarógrafos acostumbrados a todo detectan, como el resto, quienes no son del rubro.
-No sos periodista deportiva, vos, ¿no? –me dice uno.
Joaquín cuerpo de sapo, seguro de haber dejado la cámara fija sobre el trípode en aquella dirección, deja caer la cabeza sobre un hombro. Se duerme. En la transmisión se verá un relato experimental o más bien desprolijo, porque su compañero narra otra cosa. Joaquín se despierta: las vallas hacen un ruido prepotente, quienes las mueven no sincronizan. Los fotógrafos son vacas de faena liberadas: empiezan a correr hacia la cancha en la que entrenan los jugadores. Messi, Tévez, el Kun; también Gago y Demichelis juegan un fútbol 5 con arco chiquito.
-¡Negro, salí de ahí! –le dice Heinze a Tevez, que se hace el defensor y tapa el arquito.
-¡4 a 1 Gringo! ¡4 a 1!
-¡Cerrá el ojete y salí de ahí! ¡Dale en la panza a Carlos!
Ahora se mueven hacia otra cancha y Gago y Milito juegan al fútbol tenis contra Messi y Tévez. Es una escena liliputiense de epifanía, fuera de escala. Juegan como chicos, son playmóviles dinámicos que se divierten, dibujos animados, sin consecuencias, como si no cobraran, como si todo el universo se redujera a patear y hacer chistes. La pasan bien. ¿Eso es laburar? Carlos usa botines blancos; el resto, negros. Cuando termina la práctica, le da un pelotazo en el culo a uno del cuerpo técnico. Al costado de la cancha está Don Diego, el padre de Maradona. Tevez lo abraza, Don Diego lo agarra de la cabeza y le da un sacudón, Tévez se le ríe y la escena parece filmada por Coppola estilo El Padrino, tierna.
-¿Vos estabas la otra vez? -dice un prensa segunda línea de la AFA
Estamos dentro del hall del predio y pienso que es un enviado del Coco para desalojar el lugar.
-Estás buscando a un jugador, ¿no? La otra vez te vi hablar con Carlitos Tévez. ¿Hoy a quién buscas?
-A Tevez.
-Ah, pero entonces no te conviene quedarte acá. ¿Conocés su auto?
Como un ángel perro guía –por fin alguien generoso-, atraviesa el hall. En el estacionamiento, a unos pasos de la puerta, una colección de autos importados y 4x4, un Minicooper. ¿Cuál de todos esos será el Tevezmóvil? ¡Un Audi R8! Luces del auto fantástico, híperchatito pegado al piso; motor a la vista; protegido por una película de fino acrílico transparente. Sólo hay tres de esos en el país.
Se abre la puerta de vestuarios que da hacia el hall una y otra vez. Hasta que sale él. Decidido camina hacia la puerta. Viste zapatillas de cuero blancas, jeans azules, cinturón blanco, camperita canguro blanca con una chapita plateada más grande que una tarjeta de crédito que dice Dolce Gabbana. Ricky Ricón, Joven Maradona, un nene arregladito, peinado con gomina y listo para ir a un cumpleaños. Mientras los periodistas lo rodean, me quedo al costado. El se acerca, momento inesperadísimo, sin que nadie lo pida, a saludar.
-Hola, ¿cómo estás?
-Carlos, yo soy Sonia, te acordás que…
Mira con ese gracioso gesto como pícaro de abrir un poco más los ojos y levantar las cejas tupidas y asiente aunque se ve que está apurado.
-Sí, sí, me acuerdo de vos, eh.
Al rato le doy dos libros escritos por mí, uno de crónicas y otro de cuentos. Un momento complicado pero la estrategia era diferenciarnos de la competencia, llamar su atención para conseguir el sí. “Te conviene decirle que sos escritora, por ahí piensa que eso es algo importante”, había aconsejado amigo periodista deportivo. Y cuando el acceso al entrevistado es tan duro, los recursos para conseguir una nota pueden llegar al borde del patetismo: obedecí. Él ahora mira esos objetos con desconcierto, tratando de decodificar de qué se trata.
Predio de Ezeiza, 4 de junio. Previa Argentina Colombia.
Vestido con su ropa de entrenamiento y el pelo muy lacio con un efecto húmedo, Carlos sale, despacio, por la puerta vaivén. El primero en encararlo es un chico Olé. Él le dice que no va a hablar y se acerca. Es hora de recurrir a los chistes malos para romper el hielo mientras camina tranquilo, como paseando.
-¿Hola Carlitos, cómo va?
-Bien, ¿vos?
-Bien, bien. ¿Ya leíste los libros?-
Carlos sonríe y aclara que va a leerlos cuando esté más tranquilo.
-Podés usarlos para emparejar una mesa con patas chuecas, todo bien.
Carlos se ríe otra vez. Le hablo de otras cosas (¿Lima es una linda ciudad?) hasta que le pido fijar una fecha para la nota. Para eludir lo pactado, Carlos tiene más carisma que su representante: está entrenado para ser cordial en su negativa.
-No, es que sabés que pasa, después de Ecuador por ahí me voy afuera otra vez.
-Noooo...¡Me estás chamuyando!¡Cómo que te vas!¡El martes me dijiste que la hacíamos, que te quedás acá un mes!
-(Carcajada) No, no, no te estoy chamuyando, en serio. Es que esto salió así recién. No sabía antes yo.
-Bueno, el domingo a la mañana entonces.
-No, el domingo no puedo porque tengo el cumpleaños de mi sobrinita.
-Bueno, invitame a comer un pedazo de torta y la resolvemos al toque.
-¿Estás loca vo?- dice con una sonrisa grande.
Enseguida lo agarran -¿como puede soportarlo?- mientras él camina hacia los vestuarios. Le ponen máquinas de fotos y camaritas de video enfrente mientras le dan instrucciones y él repite: "Fulano, que tengás un feliz cumpleaños, te mando un saludo".
Estadio de River, 6 de junio 2009. Partido Argentina Colombia.
Cincuenta hinchas se apretujan tras las vallas que dan al colectivo color celeste y blanco Chevalier para conseguir un autógrafo. El Apache se entrega silencioso más tiempo que sus compañeros. Ser considerado el jugador del pueblo exige un trabajo full time. Que sea, para algunos, “un pibe sencillo”, “como vos y como yo”, “humilde”, genera más demanda, más expectativa, más exigencia. Carlos se va alejando, saluda con la mano, y da media vuelta hacia el colectivo. No se da cuenta de que se llevó un marcador hasta que camina unos veinte pasos. Ahí gira otra vez y lo tira por el aire, tan fuerte que, a pesar de la distancia, logra pasar las vallas. Los fans dan un salto para agarrarlo. En el colectivo, siempre ocupa el primer asiento de la derecha. Apenas sube, y hasta que se baja, usa una gorra blanca con la vicera hacia atrás y sobre ella se pone unos auriculares enormes que lo transforman en ratón Mickey. Si no los tiene puestos, es porque está hablando por teléfono. Apoya los pies sobre el parabrisas.
Predio de Ezeiza, 3 de septiembre 2009. Previa Argentina Brasil
Es la previa del clásico. El predio, otra vez, está superpoblado. Se viene otra situación predio-estacionamiento. Los jugadores saldrán y los periodistas tratarán, como todo el año, de sacarles una declaración. A diferencia de la última vez el Audi R8 está muy cerca de la puerta. El recorrido de Tevez será corto. Y estará plagado de enemigos: los periodistas cada vez son más y aún juzgan mal nuestra misión. Coco Ventura desaloja el hall con una firmeza inaudita. No es posible hacerse la distraída, disimular para quedarse. Avanzan los patovicas. La orden es que todos esperen del otro lado de la puerta de vidrio. Habrá dos excepciones. Ya se sabe: la televisión. ¿Qué hacer?
Los baños del hall están en un pequeño pasillo frente a la puerta de vestuarios. La única opción es esconderme en el baño de mujeres. Espiar desde la puerta. Algunos jugadores van saliendo; guardias que van y vienen. Me paro en el pasillo y saco el celular como si no me importara ningún jugador, ningún periodista, ni nada que se relacione con las historias del predio. Lo mejor será no mirar a los ojos a los hombres de seguridad, y mucho menos al Coco. Hacer cálculos.
Si Tévez sale es demasiado llamativo ir corriendo desde acá para interceptarlo, hay más riesgo de que nos paren a nosotros en el camino. Hay que pasar desapercibida. Hay que jugarse. Me acerco al hall desalojado, me siento y miro la tele. Soy un potus, ignoro que el Kun Agüero me roza, me contengo ante las falsas alarmas que hacen que el cuerpo se despegue automáticamente de la silla, soporto las palpitaciones cuando el Coco pasa y se queda parado al lado. Hasta que la puerta se abre y el pony avanza al paso. Rápida, me incorporo y lo intercepto. Le dice no a uno de la tele. Tengo preparado el chiste malo para romper el hielo aunque esta vez, él no me lo deje usar.
-Carlos, te acordás yo...
-Sí, sí, dale. La hacemos.
Saco el grabador ya prendido del bolsillo y no me dejo presionar por los patovicas que están detrás. Tampoco me sorprendo por la barba finita que va desde sus patillas hasta abajo del mentón, una tirita perfecta y simétrica. Sólo me concentro en las preguntas, lo miro a los ojos y arranco.
-¿Qué pensás de la infidelidad?
-(Se ríe, gira la cabeza hacia el costado y mira hacia abajo)....Eh...eh...Es una pregunta…(suspira) un poco complicada, ¿no?...yo creo que es al revés…yo creo que el respeto hacia todo hacia la mujer, no. Eso seguro.
Sonia Budassi
Se tu cerchi un uomo bello
non guardare me
perche' non ho questa virtu'
se lo cerchi ricco affascinante
non son io
non ho brillato
neanche un giorno in vita mia
Non aprire mai le braccia
a un tipo come me
e tanto meno il cuore tuo
sai che ascolto solo i sensi
e non i sentimenti
percio' bambina non bruciarti
adesso sai la verita'
Sai che bevo
sai che fumo
sai che gioco
anche con l'amor
sai che sono un egoista
un incosciente
prepotente nella vita
come nell'amor
Verra' forse il giorno
che qualcuno scrivera'
parole belle anche per me
qualche donna parlera' di me
come un eroe
si mischieranno i baci
i fiori e le bugie
Tu non piangere
non preoccuparti dove andro'
perche' io in alto volero'
ne ho imbrogliati tanti
vuoi che non imbrogli Lui
ch'e perfettissima bonta'
che il paradiso mi dara'
Sa che bevo
sa che fumo
sa che gioco
anche con l'amor
sa che sono un egoista
un incosciente
prepotente nella vita
come nell'amor
C'e' una nuvola che vola bassa
cosi' bassa
che mi avvolge dentro se'
mi trascina su per la montagna
sempre su
ho i piedi stanchi
ma ora non li sento piu'
Io non voglio piu' voltarmi indietro
che mi importa
mi vergognerei di me
ma qualcosa che mi lega a questa
terra c'e'
e' la tua voce che mi chiama
innamorata piu' che mai
Sai che bevo
sai che fumo
sai che gioco
anche con l'amor
sai che sono un egoista
un incosciente
prepotente nella vita
come nell'amor
Sai che bevo
sai che fumo
sai che gioco
e non me ne pento
anzi ricomincerei
ho imbrogliato mezzo mondo
e a tutti ho sempre mentito
e nessuno l'ha mai saputo
forse l'unica sei stata tu
Hai capito che ho lottato
come gli altri la vita
e alla fine ho pagato
qualche lacrima di più
25 de enero de 2011

- Los aviones que pasan por la playa nos regalan sus piruetas y una sensación catastrófica de que en cualquier momento uno de ellos se va a desplomar y matará gente.
- El escritor portátil me dice que en Mar del plata pasa un avión con el aviso de López Murphy jefe de gobierno 2011. Le pregunto si López Murphy tiene probabilidades de ser electo en Mar del plata y me dice:
- no gil es para la jefatura de gobierno de Buenos aires acá en Mar del plata no lo conocen ni los lobos marinos.
Seguimos charlando de distintos temas pero lo de Bull dog me queda dando vueltas
- Porque hace publicidad allá López Murphy y no en Pinamar donde supongo que tiene un público más afín- Pregunto
- Porque es un boludo!- Me contesta el escritor.
- El pueblo de Pinamar está movilizado, hay de todo y para todos, pero hoy es un día especial porque es el aniversario del asesinato de José Luis cabezas que el intendente Blas Altieri decidió festejar eligiendo a la Reina de Pinamar.
Por eso es este escenario

Decir que se murió Pepita la pistolera porque era un número puesto para la elección.
Pinamar es un lugar que ya bastante mala prensa tiene como para agregarle semejante gesto de mal gusto. No hay asesores que lo aconsejen a Altieri?
Si el evento de la elección se hubiera realizado en otra fecha lo hubiera cubierto para ustedes pero me voy a encargar de estar lo más lejos posible de ese escenario.
23 de enero de 2011
Estuve leyendo el número especial sobre que Ñ le dedicó al humor. Hay de todo como enbotica los amigos Strozza y Quintín descollan en sus respectivas notas. La de Pablo dedicada al Rock nacional y el humor es un buen recordatorio de cosas que resultaronun hito y depaso rescata unahistórica nota (vergonzosa) de Sibila Camps para Humor destrozando a Virus donde se demuestra laclas de cerrazón mental que nosprovocó la dictadura que hasta la revista de avnazada de la época le daba espacio a un comentario hhomofóbica sobre una banda que con el tiempo cambió los parametros del rock en nuestro país. La nota de Quintín es una semblanza de su mirada sobre Pepe Biondi.
El dossier rescata cosas que no necesitan rescate, le da espacio a Pinti que hace años que no hace reír ni a las tías viejas, le dedica a Olmedo una nota de Ingrid Beck que fue una de lasautoras de Queríamos tanto a Olmedo. No está al la nota de Ingrid pero porqueno dejar que escriba alguien que de verdad gustara de Olmedo?
La diferencia entre esa nota y la de Panozzo sobre Francella se nota y es que mientra Ingrids Beck tuvo que investigar a Olmedo para que le empezara a gustar Panozzo le dedica a Francella párrafos que demuestran conocimientos sobre la relación entre el actor y sus personajes perdedores.
Un poco pobre es la nota sobre el humor gráfico donde Satiricón es apenas mencionada mientras que Landrú, cuyo humor ya está bastante craquelé, es ensalzado excesivamente, para mi gusto. Estando vivo Oskar Blotta darle bola a Landrú sólo se justifica por su pertenencia a la nómina del gran diario argentino

La webmaster de este blog me conminó a poner alguna imagen masculina para minas y aprovecho que Nadal acompaña a MeganFox en la nueva campaña de Armani para cumplir con ella.s Así la Luc se pone las pilas y se esmera en el nuevo diseño, que joder!
Apuntes playeros
- Sobrevuela las playas de Pinamar una avioneta que arrastra un carte que dice. No me mates.
la frase va acompañada por un sello ininteligible así que es imposible saber de que se trata. Será que alguien piensa que los malvivientes, los cacos, los pato vicas y demás indeseables hacen playa de trade y con eso se van a poner más cariñosos a la hora de los choreos?
Más raro resulta cuando el avión vuelve ya que la frase queda mirando al mar donde podrá ser leída por piratas y/o tiburones y rayas que reconsideraran su actitud a la hora de matar a alguien.
- Robinson, el balneario de Pinamar que limita con Ostende se ha vuelto el lugar de moda y esto hace que la zona se haya llenado de chiringuitos (además de los ya legendarios ortos pinamarenses), lo que resulta de este crecimiento es que haya música por todos lados, música en vivo,o grabada, bandas de ska y de heavy, dj con homenajes al reggae y bandas stones.
Eso si del sonido de las olas y el viento ni noticias y las gaviotas se ve que no son muy melómanas. A todo esto hay que agregarle el escape abierto de los cuatrociclos, a los que dan ganas de pasarles con una cuatro por cuatro por arriba, y da un cuadro no apto para gente que busque la paz. No es mi caso que me mantengo joven, amante del vértigo y de los clásicos culos pinamarenses.
- Sobrevuela las playas de Pinamar una avioneta que arrastra un carte que dice. No me mates.
la frase va acompañada por un sello ininteligible así que es imposible saber de que se trata. Será que alguien piensa que los malvivientes, los cacos, los pato vicas y demás indeseables hacen playa de trade y con eso se van a poner más cariñosos a la hora de los choreos?
Más raro resulta cuando el avión vuelve ya que la frase queda mirando al mar donde podrá ser leída por piratas y/o tiburones y rayas que reconsideraran su actitud a la hora de matar a alguien.
- Robinson, el balneario de Pinamar que limita con Ostende se ha vuelto el lugar de moda y esto hace que la zona se haya llenado de chiringuitos (además de los ya legendarios ortos pinamarenses), lo que resulta de este crecimiento es que haya música por todos lados, música en vivo,o grabada, bandas de ska y de heavy, dj con homenajes al reggae y bandas stones.
Eso si del sonido de las olas y el viento ni noticias y las gaviotas se ve que no son muy melómanas. A todo esto hay que agregarle el escape abierto de los cuatrociclos, a los que dan ganas de pasarles con una cuatro por cuatro por arriba, y da un cuadro no apto para gente que busque la paz. No es mi caso que me mantengo joven, amante del vértigo y de los clásicos culos pinamarenses.
Peter Adolphsen
Brummstein/ Machine
Lo primero que salta a la vista del lector de Adolphsen es que el noruego debe sufrir alguna clase de obsesión compulsiva por la información y cuando hablo de información hablo de que aln leer estas dos novelas cortas de Adolphsen uno se entera desde como se formaron los Alpes y que movimientos geológicos participaron en esa creación hasta la estructura de gobierno de la Unión Soviética.
Brummstein es la historia de una piedra tomada como muestra de lo profundo de una caverna de los Alpes que tiene la particularidad de vibrar y que pasa de mano en mano desde el momento en que la extraen hasta nuestro días.
Machine tiene un comienzo análogo a Brummstein en el sentido de que arranca en la prehistoria con una yeguita de una especie que con los siglos será lo que conocemos hoy con el nombre de caballo pero esa yegua no es aún la especie que conocemos nosotros. Ese bicharraco prehistórico termina su caminata arrastrada por en macro tsunami que la arrastrará hacia lo prufundo de la tierra. Adolphsen se toma el tiempo de explicarnos la manera en que el cuerpo de la yeguita se pudre. Que enzimas y que bacterias trabajan sobre sus órganos en particular el corazón. El corazón de ese animal se transformará en una gota de petroleo que saldrá a la superficie en 1973 provocando un accidente que cambiará para siempre la vida de un operario de un pozo petrolero del estado de Utah. Utha es el estado de los mormones, y no son apenas unos tipos raros que sirven para poner clima en algunas películas, sí claro Adolphsen cuenta la historia de los mormones. El operario acidentado es un americano de primera generación de nombre Jimmy que en su país de origen, Azeibaiyan, tenía un nombre musulmán. Pero el chico de origen musulmán que creció en uno de los países de la Unión de repúblicas socialistas soviéticas huyó de ese sistema luego de fracasar en su sueño de ser ciclista, En verdad el sueño de Jimmy Nash era conocer el mundo y salir de ese lugar recóndito del mundo en el que le tocó nacer.
Pero la gota de petróleo salida del corazón de aquel proto caballo prehistórico se transformará en una gota de nafta que dos años más tarde será cargado en un chevrolet cuya dueña aspirará las emanaciones de ese motor lo que terminará provocándole treinta años más tarde un cáncer que la fulminará en poco tiempo.
Las dos novelas son independientes pero la editorial Lengua de trapo las unió en un volumen de poco más de 160 páginas llenas de información, historias y gran literatura.
Brummstein/ Machine
Lo primero que salta a la vista del lector de Adolphsen es que el noruego debe sufrir alguna clase de obsesión compulsiva por la información y cuando hablo de información hablo de que aln leer estas dos novelas cortas de Adolphsen uno se entera desde como se formaron los Alpes y que movimientos geológicos participaron en esa creación hasta la estructura de gobierno de la Unión Soviética.
Brummstein es la historia de una piedra tomada como muestra de lo profundo de una caverna de los Alpes que tiene la particularidad de vibrar y que pasa de mano en mano desde el momento en que la extraen hasta nuestro días.
Machine tiene un comienzo análogo a Brummstein en el sentido de que arranca en la prehistoria con una yeguita de una especie que con los siglos será lo que conocemos hoy con el nombre de caballo pero esa yegua no es aún la especie que conocemos nosotros. Ese bicharraco prehistórico termina su caminata arrastrada por en macro tsunami que la arrastrará hacia lo prufundo de la tierra. Adolphsen se toma el tiempo de explicarnos la manera en que el cuerpo de la yeguita se pudre. Que enzimas y que bacterias trabajan sobre sus órganos en particular el corazón. El corazón de ese animal se transformará en una gota de petroleo que saldrá a la superficie en 1973 provocando un accidente que cambiará para siempre la vida de un operario de un pozo petrolero del estado de Utah. Utha es el estado de los mormones, y no son apenas unos tipos raros que sirven para poner clima en algunas películas, sí claro Adolphsen cuenta la historia de los mormones. El operario acidentado es un americano de primera generación de nombre Jimmy que en su país de origen, Azeibaiyan, tenía un nombre musulmán. Pero el chico de origen musulmán que creció en uno de los países de la Unión de repúblicas socialistas soviéticas huyó de ese sistema luego de fracasar en su sueño de ser ciclista, En verdad el sueño de Jimmy Nash era conocer el mundo y salir de ese lugar recóndito del mundo en el que le tocó nacer.
Pero la gota de petróleo salida del corazón de aquel proto caballo prehistórico se transformará en una gota de nafta que dos años más tarde será cargado en un chevrolet cuya dueña aspirará las emanaciones de ese motor lo que terminará provocándole treinta años más tarde un cáncer que la fulminará en poco tiempo.
Las dos novelas son independientes pero la editorial Lengua de trapo las unió en un volumen de poco más de 160 páginas llenas de información, historias y gran literatura.
22 de enero de 2011
Hce unos años el hoy difunto Anibal Vinelli dijo mientras un grupo de colegas críticos de cine se quejaban de un bodrio nacional que acababan de ver una frase que a quienes estábamos ahí se nos quedó grabada: Peor es trabajar.
Quienes ejercen la crítica cinematográfica gozan de una serie de prebendas y privilegios que no gozan los periodistas que viven metiéndose en ciudad oculta, por poner un ejemplo. Acaso sean los periodistas que cubren deportes quienes los superen, a los de espectáculos, con sus viajes, sus cenas, sus festicholas en Cocodrilo y sus camisetas de regalo que no sólo reciben de los jugadores sino también de los sponsors.
No tiemblen muchachos, que no es esta una nota de denuncia, es más bien un post de advertencia.
Los festivales son el premio mayor en lo que se refiere a la labor de los críticos de cine, viajes gratis, estadías de garrón, cenas de trabajo bancadas por embajadas o institutos de cine de potencias cinematográficas en ascenso (Grenada, Rumania, Uruguay, kamchatka) y hasta la posibilidad de sexo lejos de la mirada censora de la pareja del o la crítica.
Hay festivales que son más amables claro, mientras Cannnes suele ser un gastadero de guita hay otros festivales menores que gracias al esfuerzo que hacen por ser conocidos le habilitan a los prefesionales todas las ventajas posibles. Fuera del circuito internacional también se cuecen habas. Hay festivales menores, de cabotaje que quizás no proporcionen los mismos placeres que Berlín o Rotterdam pero hay quienes matan por ir a Tandil y volverse de allá con una canasta de salamines, cantimpalos y quesos. Uno de esos festivales menores que cuenta con el apoyo de la crítica es Pinamar.
Pantalla Pinamar, que es más bien es una muestra antes que un festival, es una plaza deseada por muchos. Son unos días junto al mar (shananana) en los que menos se hace es ver cine. Es que la mayoría de las cosas que se proyectan allí ya se han visto en el BAFICI, en el Festival de Mar del Plata, en Europa Channel o en Punta del Este. Lo máximo de lo que hay que preocuparse en Pantalla Pinamar es del horario del desayuno bancado por los suecos, el almuerzo de la embajada Española, el cocktail del cine francés o la parrillada que la intendencia y la secretaria de turismo de Pinamar preparen para la despedida.
Les tengo malas noticias a los amigos críticos, a los actores que solían ser invitados y a todos los vinculados con el mundo del cine que aprovechaban la topetitud de unos días pagos en Pinamar. Este puede ser el último año de esa muestra. Los cines en los que se desarrolla la muestra, las dos salas ubicadas en la Avda Binge a metros del mar están en Venta.
La gente del lugar no se inmuta con el asunto, los cines ya están cerrados y parece una broma de mal gusto que conserven el cartel en la fachada que dice: Ganamos el Oscar.
Los lugareños dicen que con la sala que funciona allá en los confines de lo que sería el casco antiguo alcanza y sobra para los requerimientos del lugar.
Así que o armamos una vaca y compramos entre todos los que amamos el cine, y cobrar viáticos por no hacer nada unos días, y compramos las salas o nos vamos olvidando de ese hermoso curro organizado pro el rey de los adjetivos calificativos, Carlos Morelli, que se llama Pantalla Pinamar.
Quienes ejercen la crítica cinematográfica gozan de una serie de prebendas y privilegios que no gozan los periodistas que viven metiéndose en ciudad oculta, por poner un ejemplo. Acaso sean los periodistas que cubren deportes quienes los superen, a los de espectáculos, con sus viajes, sus cenas, sus festicholas en Cocodrilo y sus camisetas de regalo que no sólo reciben de los jugadores sino también de los sponsors.
No tiemblen muchachos, que no es esta una nota de denuncia, es más bien un post de advertencia.
Los festivales son el premio mayor en lo que se refiere a la labor de los críticos de cine, viajes gratis, estadías de garrón, cenas de trabajo bancadas por embajadas o institutos de cine de potencias cinematográficas en ascenso (Grenada, Rumania, Uruguay, kamchatka) y hasta la posibilidad de sexo lejos de la mirada censora de la pareja del o la crítica.
Hay festivales que son más amables claro, mientras Cannnes suele ser un gastadero de guita hay otros festivales menores que gracias al esfuerzo que hacen por ser conocidos le habilitan a los prefesionales todas las ventajas posibles. Fuera del circuito internacional también se cuecen habas. Hay festivales menores, de cabotaje que quizás no proporcionen los mismos placeres que Berlín o Rotterdam pero hay quienes matan por ir a Tandil y volverse de allá con una canasta de salamines, cantimpalos y quesos. Uno de esos festivales menores que cuenta con el apoyo de la crítica es Pinamar.
Pantalla Pinamar, que es más bien es una muestra antes que un festival, es una plaza deseada por muchos. Son unos días junto al mar (shananana) en los que menos se hace es ver cine. Es que la mayoría de las cosas que se proyectan allí ya se han visto en el BAFICI, en el Festival de Mar del Plata, en Europa Channel o en Punta del Este. Lo máximo de lo que hay que preocuparse en Pantalla Pinamar es del horario del desayuno bancado por los suecos, el almuerzo de la embajada Española, el cocktail del cine francés o la parrillada que la intendencia y la secretaria de turismo de Pinamar preparen para la despedida.
Les tengo malas noticias a los amigos críticos, a los actores que solían ser invitados y a todos los vinculados con el mundo del cine que aprovechaban la topetitud de unos días pagos en Pinamar. Este puede ser el último año de esa muestra. Los cines en los que se desarrolla la muestra, las dos salas ubicadas en la Avda Binge a metros del mar están en Venta.
La gente del lugar no se inmuta con el asunto, los cines ya están cerrados y parece una broma de mal gusto que conserven el cartel en la fachada que dice: Ganamos el Oscar.
Los lugareños dicen que con la sala que funciona allá en los confines de lo que sería el casco antiguo alcanza y sobra para los requerimientos del lugar.
Así que o armamos una vaca y compramos entre todos los que amamos el cine, y cobrar viáticos por no hacer nada unos días, y compramos las salas o nos vamos olvidando de ese hermoso curro organizado pro el rey de los adjetivos calificativos, Carlos Morelli, que se llama Pantalla Pinamar.
21 de enero de 2011

Hay más novedades sobre la idea de llevar a Tomada como compañero de fórmula de Cristina.
Las unidades básicas a partir de ahora se llamarán CASA TOMADA y la gloriosa JP pasaría a ser conocida como JUVENTUD TOMADA
Bueno es lo que hay, me voy a la playa, LABURATORI PFFFFFFFFFFFFF!
20 de enero de 2011

Exportaciones no tradicionales
Convenio de Argentina con Quatar
Así como las ven tan modositas Florencia Kirchner la hija del uno de Quatar habrían acordado por convenio un intercambio muy original: críticos de cine por cineastas opositores y otros indeseables. Enterados los gobernantes de Quatar del gusto de los críticos argentinos por cinematografías de países de la zona convinieron en que se radiquen en la argentina una serie de directores disidentes y mujeres que no quieren usar velos a cambio de que viaje para allá, para quedarse, un grupo de críticos argentinos. Allegados a la delegación de nuestro país y algunos funcionarios del INCAA se mostraban satisfechos pero por la bajo decían que era medio difícil que haya críticos para la misión dado lo difícil que es conseguir alcohol en Quatar y en los países musulmanes en general. Ni hablar de lo que les podría pasar si se llevaran sandwiches y bocaditos en los bolsos después de una privada.
Con mi amigo El negro, hombre del peronismo de la zona sur del Gran Buenos aires, estuvimos pensando en la campaña que viene y llegamos a la conclusión de que Tomada es el acompañante ideal de Cristina.
El único problema es que no van a faltar graciosos que al leer la fórmula Cristina - Tomada hagan chistes. Igual eso pasaría con una oposición que estuviera despierta y eso no aparece todavía.
El único problema es que no van a faltar graciosos que al leer la fórmula Cristina - Tomada hagan chistes. Igual eso pasaría con una oposición que estuviera despierta y eso no aparece todavía.
19 de enero de 2011
UNO QUIERE SER BUENO PERO NO LO DEJAN SALE UN PREMIO CABEZA DE TERMO PARA UN CURITA DE MALARGUE

Para un cura de Malargüe "violar la fe es 10 mil veces más grave que violar menores o una hija"
El sacerdote Jorge "Pato" Gómez subió al escenario e interrumpió la actuación de un grupo que hace cuadros de Les Luthiers por "inmoral". Dice la noticia de Perfil
Se necesita explicación sobre porque le damos este premio a ese cura?
Así que no te gusta les Luthier? Tomá!
Hace unos años realizamos un programa del ciclo Vida y vuelta para el canal 7, todavía no se llamaba Televisión Pública en el que con la conducción de Felipe Pigna contábamos el año 1969. No era una idea original, Jeopardy en la TV yanky hizo más de una vez programas destinados a un solo año. El asunto es que para nosotros ese año tenía una serie de acontecimientos que valía la pena recordar y analizar. Desde el cordobazo hasta Woodstock el programa entrevistó protagonistas y analistas de esa época o de los acontecimientos.
Entre los temas que tocamos estuvo el viaje a la luna desde distintos enfoques, incluyendo las ideas más paranoicas que dicen que el viaje nunca existió. el encargado de hablar del tema fue el periodista y especialista en desenmascarar chantas Alejandro Agostinelli. El asunto es que visto seriamente era imposible que ese fraude pudiera realizarse ya que si bien un año antes el cine había mostrado con lujos y detalles un viaje espacial en 2001 Odisea del espacio de Kubrick el costo de llevar adelante el engaño era enorme. Agostinelli desarmaba una a una las razones que daban los conspiranoicos y al menos a mí me dejó bastante claro que ese viaje era más fácil que se hubiera realizado que organizar una gigantesca mentira.
El domingo pasado en el suplemento que José Pablo Feiman esta escribiendo para Página 12 el asunto volvió a la palestra y el amigo Agostinelli lo rescató para su blog, Factor 302 y desarmó de manera implacable las pavadas que Feiman escribió sobre el asunto:
El pasado domingo, Página /12 le hizo dar a Neil Armstrong y al programa que permitió la conquista espacial varios pasos atrás.
En un suplemento pomposamente titulado Crítica de la Razón Imperial,José Pablo Feinmann reedita, reforma y amplía un viejo ensayo(porque ahora parece un cuento) donde pretende que la realidad tal como la conocemos es mera construcción mediática. Este argumento podría ser más o menos aceptable o más o menos discutible. Pero Feinmann, que podría haber presentado otros ejemplos (como la “inexistencia” de muertos civiles en Afganistán e Irak, o de cuerpos en los atentados del 11-S) remite al programa Apolo. Bajo el título “La Colonización de la subjetividad. El poder mediático y la construcción del sujeto-Otro”, leemos: El viaje a la Luna no ha tenido lugar. Le hace decir a su admirado Baudrillard (le llama “Jean”, como si hubiesen sido compañeros de potrero) frases como esta:
Señores, ustedes no fueron a la Luna y eso me parece mucho más valioso, nuevo, revolucionario que si hubieran ido. Que la entera humanidad pueda ser engañada. ¡Se acabó la realidad! El poder la crea. Se inicia una nueva era en la historia humana. La del poder de lo virtual mediático.
Este esperpento (colmado de obviedades y sin embargo pretencioso) tuvo una versión original abreviada y, si esto fuera posible, peor escrita, que fue publicada en el mismo diario en Julio de 2009.
A falta de tiempo para desarrollar ampliamente el tema, refiero al lector a la reseña publicada enMagia Crítica, aún vigente pese a que hizo desaparecer a algunos protagonistas, como Francisco de Narváez, que en aquella ocasión simulaba un cierre de campaña en el planeta Júpiter. Ahora exageró el protagonismo de otros, como Henry Kissinger o Stanley Kubrick, en unos diálogos tan baladíes y estereotipados que dan pena. (Cada día me convenzo más de que José Pablo es a la profundidad intelectual lo que Claudio María a la honestidad espiritual.)
Si el lector alguna vez buscó algún caso patente de boludo ilustrado, probablemente estamos ante uno de los ejemplos más flagrantes -Feinmann se presenta como filósofo-. En otro sentido, la serie puede ser material de consulta y hasta de estudio.
Sin duda, el comentado no será el último ejemplo. El suplemento continúa.
Iba a cerrar este post así nomás cuando a último momento me enteré de que un relato también plagado de paranoia y delirio cobró vida en el Uruguay. Todos conocemos las leyendas sobre Hitler en la Argentina y quizás incluso sepan de cierto cuadro que lo muestra a Hitler viejo y con el pelo blanco. En Bariloche incluso hay quienes cuentan la leyenda de que Adolph habría muerto en un accidente cayéndose de un caballo en plena montaña pero fue Carlos Perciavale desde Uruguay el que aporto un grano más en la leyenda:
En una entrevista para la radio uruguaya Azul FM, Carlos Perciavale, lanzó una revelación que puede llegar a dar la vuelta al mundo, por la magnitud de los involucrados, cuenta exitoina.com.
“China y yo vimos a Adolfo Hitler y Eva Braun en Bariloche en 1970. Estábamos haciendo ‘Canciones para mirar’ de María Elena Walsh y fuimos a un hotel que se llama El Casco. El mozo del hotel nos anuncia que el dueño nos reconoció y nos quería saludar. Nos llevaron afuera y nos enfrentamos a un muro de 25 metros de altura, se abrió el portón y aparecieron doce perros doberman que nos dejaron petrificados. Entramos a una casa gigantesca que estaba llena de alemanes y sentados en el centro estaban Hitler y Eva Braun. China y yo nos quedamos mudos. Hitler seguía teniendo los bigotes como siempre, nos miramos con pánico y decidimos huir rápidamente. Ni nos sentamos, porque sentimos terror ante la sola presencia de ese diabólico ser. Nunca hablamos de esto. Nunca dijimos nada a nadie del terror. Hitler vivía 6 meses en Argentina y 6 meses en Chile“
“China y yo vimos a Adolfo Hitler y Eva Braun en Bariloche en 1970. Estábamos haciendo ‘Canciones para mirar’ de María Elena Walsh y fuimos a un hotel que se llama El Casco. El mozo del hotel nos anuncia que el dueño nos reconoció y nos quería saludar. Nos llevaron afuera y nos enfrentamos a un muro de 25 metros de altura, se abrió el portón y aparecieron doce perros doberman que nos dejaron petrificados. Entramos a una casa gigantesca que estaba llena de alemanes y sentados en el centro estaban Hitler y Eva Braun. China y yo nos quedamos mudos. Hitler seguía teniendo los bigotes como siempre, nos miramos con pánico y decidimos huir rápidamente. Ni nos sentamos, porque sentimos terror ante la sola presencia de ese diabólico ser. Nunca hablamos de esto. Nunca dijimos nada a nadie del terror. Hitler vivía 6 meses en Argentina y 6 meses en Chile“
Yo creo que entre los mediáticos, los filósofos que hablan de lo que no saben, el banco central que dice que hay billetes pero manda a hacer más, la mesa de enlace, Carlos Pagni que ve en Sanz un estadista (algo tan improbable como la presencia de Hitler en Bariloche) y los viejos chotos de la farándula nos están quemando el bocho.
Porque no se dejarán de joder un poco todos?
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