31 de octubre de 2011
GORDOS EN PATAS
Entre Marchetti, el de Barcelona y sus ojotas inmundas y esta imagen lamentable de Lanata me pregunto que mierda pasa con los periodistas argentinos?30 de octubre de 2011
MONTEVIDEO
2.- No queremos que haya más revisiones sobre la lucha contra la subversión. Está a punto de salir un fallo de la Corte Suprema de Justicia en ese sentido. Nos parece importante que el fallo salga y que el tema no vuelva a tratarse políticamente. Creemos necesaria una reivindicación del desempeño de las Fuerzas Armadas en el contexto histórico en el que les tocó actuar.
3.- No puede ser que no haya recibido a los empresarios. Están muy preocupados porque no han podido entrevistarse con usted.
4.- Nos preocupa la posición argentina con respecto a Cuba, donde están ocurriendo terribles violaciones a los derechos humanos.
5.- Es muy grave el problema de la inseguridad. Debe generarse un mejor sistema de control del delito y llevarse tranquilidad a las fuerzas del orden con medidas excepcionales de seguridad.
JUSTIFIED

Llegué tarde a Justified, a pesar de diversas recomendaciones nunca juntaba ganas de verla en Space, que es una señal que no tengo en mi zapping. Pero fue la insistencia de Marcelo Panozzo lo que terminó por convencerme. Así que a pesar de tener ahí la segunda temporada de True Blood y sin abrir la primera de The walking dead decidí que era hora de ver que corno es Justified.
29 de octubre de 2011
28 de octubre de 2011
LA VANGUARDIA ES ASÍ, APOSTILLAS DE LA NOCHE DEL JUEVES


PAPYROS SXXI
“Hay que ser elogiado ¡esto es fácil! ¡Se corrompe a la gente de letras con tan poco gasto! Mucha afabilidad y caricias y un poco de dinero” Denis Diderot.
Probablemente la mejor pizzería de Buenos Aires ha quedado para los turistas. Me refiero a El Cuartito. Cola en la puerta, muchísimos extranjeros, la cerveza a 35 mangos. ¡Y qué rica la pizza! (Son muchos los que dicen picsa)
Lo chino trae suerte.
Abrir "Las aventuras de Perón en la tierra" de Bernárdez y di Vito, es como abrir una caja con cartas, fotografías y recuerdos: un placer. Con gracia realizaron una selección de anécdotas, cuentos y retratos del General que se lee con curiosidad e interés. Sirve como manual de política, como viaje sentimental y como I ching. Muy recomendable.
Lilita descarrió.
Víctor Robledo es un fotógrafo colombiano que llega en estos días a Buenos Aires a tomar fotografías de casas y edificios valiosos desde un punto de vista arquitectónico que corran riesgo de demolición para un trabajo que prepara. Agradeceré si me escriben con datos de ese tipo de casas. Qué suerte que alguien se tomará ese trabajo. ¿Servirá para impedir alguna?
Y encima nos amenaza el comunismo.
De entre los tesoros de la fabulosa exposición mexicana en Proa quiero señalar especialmente los trabajos de alfarería. Y en particular las copas ceremoniales que usaban para tomar el peyote. El consumo de esta planta espirituosa estaba reservado a los sacerdotes. La bebida alcohólica que consumía el pueblo era el pulque pero estaba severamente castigado si se la tomaba en la juventud. Recién en la madurez estaba permitido, lo que nos resulta muy sensato. Se debe beber cuando falta la fuerza, no cuando sobra.
El sábado y el domingo sigue la Primavera Independiente. Los destacados: el sábado se presenta "No recuerdo" de Esteban Feune de Colombi en curiosa performance junto con Marc Caellas. Leen Katchadjian y Gerardo Jorge y Diego Melero hará la suya: “Los caudillos del Conurbano norte toman un té con el intendente de San Isidro, Gustavo Posse”. El domingo un taller de edición de e-books y lecturas diversas. Retumba Villa Ocampo.
En la presentación de un libro cantó una señora “La cautiva” y después como tres o cuatro más. Luego otra dama tomó el micrófono y cuando le pidieron un bis dijo: “yo siempre canto una, a lo sumo dos, si cantás más te ponés pesado”
“Los Salones de Victoria” que organiza Villa Ocampo en la Alianza arrancaron el martes con “El editor argentino y la tradición”. Empezó con un video de Victoria hablando de Sur, Gide y después. Luego los cuatro invitados: Gloria Rodrigué, Julia Saltzmann, Damián Rios y Damián Tabarosky hablaron por turno. Ernesto Montequin maniobró con destreza y se logró un matizado disenso y coincidencias. La disparidad de las cuatro editoriales allí representadas hizo que cada anécdota y cada idea fuera puntapié efectivo para comparar realidades.
El problema es que ahora hay dos significados para la palabra editor y se notan más los que modifican los textos originales. Si vos querés escribir algo mal a propósito no podés.
Juan Pablo Correa
LA CANCIÓN SIN FIN
27 de octubre de 2011
SOBRE LA LISTA DE LOS 200 LIBROS FUNDAMENTALES DE LA LITERATURA ARGENTINA
La lista de los 200 libros, que se comenzó a gestar en 2009, ya desató ciertas controversias por algunos de los textos elegidos. Algo que los organizadores parecían haber previsto, según se consigna en la gacetilla que acompaña el anuncio: "Una nación se piensa, también, en sus textos. Respira en los distintos usos de la lengua y se reconoce en sus polémicas". Y sobre la selección de los títulos, señala: "No era fácil y sin dudas es arbitrario definir cuáles son esas obras que consideramos fundamentales. Para ello se convocó a un extenso grupo de intelectuales, escritores y artistas. Para que propongan, cada uno, diez libros para integrar la exposición".
Los seleccionadores de los 200 título s fueron: Juana Bignozzi, José Emilio Burucúa, Arturo Carrera, José Carlos Chiaramonte, Angela Di Tullio, Leonora Djament, Jorge Dotti, José Pablo Feinmann, Norberto Galasso, Griselda Gambaro, Germán García, Noé Jitrik, Jorge Lafforgue, Laura Malosetti Costa, Alan Pauls, Eduardo Rinesi, Andrés Rivera, León Rozitchner, Beatriz Sarlo, Alberto Szpunberg, David Viñas, Eduardo Jozami y Horacio González.
En la elección de los títulos también se advierte que la mitad del jurado tiene un título de su autoría en la nómina. Sobre este punto, el director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, dijo a LA NACION: "Puede que haya arbitrariedades, pero eso sucede con todas las listas. Por ejemplo, León Rozitchner pidió que no se supiera a quién elegían los otros y es probable que por eso algunos jurados hayan votado por el libro de los otros. Se me pasó, la verdad".
Sobre la presencia en la lista de dos libros de Eva Perón, como autora, aunque se sabe que ella no escribía, González comentó: "Esto demuestra las imposibilidades de catalogar un libro. Es un tema complejo porque seguramente va a traer problemas de autoría, dado que hay un escritor fantasma. Para mí que Borges los hubiera elegido si hubiera sido jurado, porque le encantaban estos problemas literarios". En cuanto a Leopoldo Marechal, un peronista prohibido y maldito durante años y de cuya autoría figuran sólo dos libros, González apeló al humor: "Qué mala suerte, pobre hombre, incluso con este gobierno".
La muestra se dividirá en ramales de tren, cuyas "estaciones" serán Jorge Luis Borges, Ezequiel Martínez Estrada, Ricardo Piglia, David Viñas y Rodolfo Walsh.
¿Cómo se eligieron estos 200 títulos, entre los que están Borges, Julio Cortázar, las hermanas Ocampo, Cristian Alarcón, Roberto Arlt y Juan Bautista Alberdi, entre otros? Dice Beatriz Sarlo, otra integrante del jurado (que no se votó a sí misma): "Yo mandé un mail en diciembre de 2009, por eso vas a ver que David Viñas todavía estaba vivo y era jurado. Me entusiasmé mucho cuando me lo pidieron y yo elegí 200 libros, pero después me explicaron que eran 12 o 15 por persona", Y añade: "Pensé que cada jurado elegía 200 y los que se superponían eran los que quedaban, pero no...".
Sarlo admite que es sumamente difícil hacer una nómina, pero que no haría una crítica al resultado. "No desconfío en absoluto de cómo se hizo la lista. En la literatura contemporánea va a haber ofendidos, porque es un campo en disputa, especialmente entre los jóvenes". Su último borrador incluyó a Facundo, de Sarmiento; Martín Fierro , de José Hernández; Ficciones y Evaristo Carriego , de Borges; Aguafuertes porteñas , de Arlt (ed. Victoria, 1933); Los siete locos , de Arlt; Muerte y transfiguración de Martín Fierro , de Ezequiel Martínez Estrada; Nadie nada nunca y El limonero real , de Juan José Saer; Obra completa , de Juan L. Ortiz (edición Universidad de Santa Fe); Boquitas pintadas , de Manuel Puig, y Literatura argentina y realidad política (1ra. edición), de David Viñas.
Entre los autores seleccionados también están Esteban Echeverría, Ricardo Piglia, Adolfo Bioy Casares, Isidoro Blaisten, César Aira, María Elena Walsh, Hilario Ascasubi y Osvaldo Bayer, mientras que no figuran, por ejemplo, Tomás Eloy Martínez ni Juan Filloy
Cuando me muera quiero que me toquen cumbia, Cristian Alarcón, 2003.
Bases y puntos de partida para la organización nacional, Juan Bautista Alberdi, 1852.
El crimen de la guerra, Juan Bautista Alberdi, 1870.
Fragmento preliminar al estudio del derecho, Juan Bautista Alberdi, 1837.
Grandes y pequeños hombres del Plata, Juan Bautista Alberdi, 1879.
La voluntad, Eduardo Anguita y Martín Caparrós, 1997-1998.
Los lanzallamas, Roberto Arlt, 1931.
Los siete locos, Roberto Arlt, 1929.
El juguete rabioso, Roberto Arlt, 1926.
Aguafuertes porteñas, Roberto Arlt, 1933.
Paulino Lucero, Hilario Ascasubi, 1853.
Santos Vega, Hilario Ascasubi, 1872.
El marxismo y las escatologías, Carlos Astrada, 1957.
El mito gaucho, Carlos Astrada, 1948.
San Martín, Augusto Barcia Trelles 1941-1948.
La Patagonia rebelde, Osvaldo Bayer 1972-1974.
Fuegia, Eduardo Belgrano Rawson, 1991.
Mujer de cierto orden, Juana Bignozzi 1967.
La invención de Morel, Adolfo Bioy Casares, 1940.
Dublín al Sur, Isidoro Blaisten, 1980.
Cuaderno San Martín, Jorge Luis Borges, 1929.
El Aleph, Jorge Luis Borges, 1949.
El lenguaje de Buenos Aires, Jorge Luis Borges y José Clemente, 1963.
El otro, el mismo, Jorge Luis Borges, 1969.
El tamaño de mi esperanza, Jorge Luis Borges, 1926.
Evaristo Carriego, Jorge Luis Borges, 1930.
Ficciones, Jorge Luis Borges, 1944.
Inglaterra. Una fábula, Leopoldo Brizuela, 1999.
Arte, sociedad y política, José Emilio Burucúa, 1999.
Poder y desaparición, Pilar Calveiro, 1998.
En la sangre, Eugenio Cambaceres, 1887.
Sin rumbo, Eugenio Cambaceres, 1885.
Tinieblas, Elías Castelnuovo, 1923.
Las otras puertas, Abelardo Castillo, 1969.
Las cuestiones, Nicolás Casullo, 2007.
Nunca Más, CONADEP, 1984.
Sudeste, Haroldo Conti, 1962.
Mascaró, el cazador americano, Haroldo Conti, 1975.
De dioses, hombrecitos y policías, Humberto Costantini, 1979.
Operación Masotta, Carlos Correas, 1991.
Final del juego, Julio Cortázar, 1956.
Las armas secretas, Julio Cortázar, 1959.
Rayuela, Julio Cortázar, 1963.
Fausto, Estanislao del Campo, 1866.
Río de las congojas, Libertad Demitrópulos.
Zama, Antonio Di Benedetto, 1956.
Babilonia, Armando Discépolo, 1925.
El organito, Armando Discépolo y Enrique Santos Discépolo, 1925.
Dogma Socialista con la Ojeada Retrospectiva, Esteban Echeverría, 1846.
El matadero, Esteban Echeverría, 1874.
La cautiva, Esteban Echeverría, 1837.
La astucia de la razón, José Pablo Feinmann, 1990.
Museo de la novela de la Eterna, Macedonio Fernández, 1967.
Las cien mejores poesías, Baldomero Fernández Moreno, 1961.
Versos de Negrita, Baldomero Fernández Moreno, 1920.
Los pichiciegos, Rodolfo Fogwill, 1983.
Cuentos, Fray Mocho, 1906.
Vida de Scalabrini Ortiz, Norberto Galasso, 1970.
El mal metafísico, Manuel Gálvez, 1916.
Eisejuaz, Sara Gallardo, 1971.
Lo mejor que se tiene, Griselda Gambaro, 1998.
Las islas, Carlos Gamerro, 1998.
Diccionario argentino, Tobías Garzón, 1910.
Carta a mi madre, Juan Gelman, 1989.
Gotán, Juan Gelman, 1962.
Interrupciones II, Juan Gelman, 1986.
Los gauchos judíos, Alberto Gerchunoff, 1910.
Política y sociedad en una época de transición, Gino Germani, 1962.
Obra poética, Joaquín Gianuzzi, 2000.
En la masmédula, Oliverio Girondo, 1954.
Ferdydurke, Witold Gombrowicz, 1947.
Camas desde un peso, Enrique González Tuñón, 1932.
La calle del agujero en la media, Raúl González Tuñón, 1930.
Santiago de Liniers, conde de Buenos Aires. 1753-1810, Paul Groussac, 1907.
Estética operatoria en sus tres direcciones, Luis Juan Guerrero, 1956-1967.
Don Segundo Sombra, Ricardo Güiraldes, 1926.
Villa, Luis Gusmán, 1995.
Cartas de un porteño, Juan María Gutiérrez, 1942.
Noticias históricas sobre el origen y desarrollo de la enseñanza pública superior en Buenos Aires, Juan María Gutiérrez, 1868.
Juan Moreira, Eduardo Gutiérrez, 1879-1880.
La República imposible, Tulio Halperin Donghi, 2004.
Revolución y guerra, Tulio Halperin Donghi, 1972.
Martín Fierro, José Hernández, 1872-1879.
La formación de la conciencia nacional, Juan José Hernández Arregui, 1960.
Cielitos y diálogos patrióticos, Bartolomé Hidalgo, 1813-1822.
La Argentina y el imperialismo británico, Rodolfo Irazusta y Julio Irazusta, 1934.
El hombre mediocre, José Ingenieros, 1913.
La evolución de las ideas argentinas, José Ingenieros, 1918-1920.
El medio pelo en la sociedad argentina, Arturo Jauretche, 1966.
Manual de zonceras argentinas, Arturo Jauretche, 1968.
Los grados de la escritura, Noé Jitrik, 2000.
El niño argentino, Mauricio Kartun, 2006.
Ciencias morales, Martín Kohan, 2007.
Todos los cuentos, Bernardo Kordon, 1975.
La libertad creadora, Alejandro Korn, 1922.
Hegemonía y estrategia socialista, Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, 1985.
Las patas en las fuentes, Leónidas Lamborghini, 1957.
Odiseo confinado, Leónidas Lamborghini, 1992.
Traiciones, Ana Longoni, 2007.
Historia de la República Argentina, Vicente Fidel López, 1883-1893.
El género gauchesco. Un tratado sobre la patria, Josefina Ludmer, 1988.
Los crepúsculos del jardín, Leopoldo Lugones, 1905.
El payador, Leopoldo Lugones, 1916.
Entre nos, causeries del jueves, Lucio V. Mansilla, 1889-1890.
Una excursión a los indios ranqueles, Lucio V. Mansilla, 1870.
Adán Buenosayres, Leopoldo Marechal, 1848.
Cuentos de la oficina, Roberto Mariani, 1925.
Amalia, José Mármol, 1851.
La bolsa, Julián Martel, 1891.
La cabeza de Goliath, Ezequiel Martínez Estrada, 1940.
Muerte y transfiguración de Martín Fierro, Ezequiel Martínez Estrada, 1948.
Radiografía de la pampa, Ezequiel Martínez Estrada, 1933.
La vida entera, Juan Carlos Martini, 1981.
Sexo y traición en Roberto Arlt, Oscar Masotta, 1965.
Canon de alcoba, Tununa Mercado, 1988.
Historia de San Martín y de la emancipación americana, Bartolomé Mitre, 1887-1888.
Historia de Belgrano y de la independencia argentina, Bartolomé Mitre, 1857.
Una sombra donde sueña Camila O'Gorman, Enrique Molina, 1973.
Vida y memorias de Mariano Moreno, Manuel Moreno, 1812.
Banco a la sombra, María Moreno, 2007.
Plan de operaciones, Mariano Moreno, 1810.
El vuelo del tigre, Daniel Moyano, 1981.
Misteriosa Buenos Aires, Manuel Mujica Láinez, 1950.
Homo atomicus, Héctor Murena, 1962.
Estudios sobre los orígenes del peronismo, Miguel Murmis y Juan Carlos Portantiero, 1971.
Cuentos completos, Silvina Ocampo, 1999.
Testimonios, Victoria Ocampo, 1935-1977.
El Eternauta, Héctor G. Oesterheld y Francisco Solano López 1957.
La musa de la mala pata, Nicolás Olivari, 1926.
Los juegos peligrosos, Olga Orozco, 1962.
Obra completa, Juan L. Ortiz, 1996.
El andariego. Poemas 1944-1980, Hugo Padeletti, 2007.
Catalina. Contra la oligarquía, Ernesto Palacio, 1935.
El pasado, Alan Pauls, 2003.
Potestad, Eduardo "Tato" Pavlovsky, 1985.
El triunfo de los otros, Roberto Payró, 1907.
Memorias, José María Paz, 1855.
Memorias. Alturas, tensiones, ataques, intensidades, Juan Carlos Paz, 1972-1994.
Facundo, David Peña, 1906.
Alambres, Néstor Perlongher, 1987.
La razón de mi vida, Eva Perón, 1951.
Mi mensaje, Eva Perón, 1994.
Correspondencia, Juan Domingo Perón y John William Cooke, 1972.
Nombre falso, Ricardo Piglia, 1975.
Crítica y ficción, Ricardo Piglia, 1986.
La ciudad ausente, Ricardo Piglia, 1992.
Respiración artificial, Ricardo Piglia, 1980.
Los trabajos y las noches, Alejandra Pizarnik, 1965.
Boquitas pintadas, Manuel Puig, 1969.
La traición de Rita Hayworth, Manuel Puig, 1968.
Historia crítica de los partidos políticos argentinos, Rodolfo Puiggrós, 1956.
La época de Rosas, Ernesto Quesada, 1898.
Cuentos de amor, de locura y de muerte, Horacio Quiroga, 1917.
Revolución y contrarrevolución en la Argentina, Jorge Abelardo Ramos, 1957.
Las multitudes argentinas, José María Ramos Mejía, 1899.
Rosas y su tiempo, José María Ramos Mejía, 1907.
Ese manco Paz, Andrés Rivera, 2003.
La revolución es un sueño eterno, Andrés Rivera, 1987.
José Hernández y la guerra del Paraguay, Enrique Rivera, 1954.
Historia de la tortura y el orden represivo en la Argentina, Ricardo Rodríguez Molas, 1984.
Historia de la literatura argentina, Ricardo Rojas, 1917-1922.
Latinoamérica, las ciudades y las ideas, José Luis Romero, 1976.
Cabecita negra, Germán Rozenmacher, 1981.
La cosa y la cruz, León Rozitchner, 1997.
Sobre héroes y tumbas, Ernesto Sábato, 1961.
El buen dolor, Guillermo Saccomanno, 1999.
El limonero real, Juan José Saer, 1974.
Nadie nada nunca, Juan José Saer, 1980.
La mayor, Juan José Saer, 1976.
Historia de la Confederación Argentina, Adolfo Saldías, 1881-1887.
Teatro, Florencio Sánchez, 1941.
Una modernidad periférica, Beatriz Sarlo, 1988.
Facundo, Domingo Faustino Sarmiento, 1845.
Recuerdos de provincia, Domingo Faustino Sarmiento, 1850.
Viajes por Europa, África y América, Domingo Faustino Sarmiento, 1851.
Manual de perdedores, Juan Sasturain, 1982-1987.
El hombre que está solo y espera, Raúl Scalabrini Ortiz, 1931.
Política británica en el Río de la Plata, Raúl Scalabrini Ortiz, 1940.
La pintura y la escultura en la Argentina, Eduardo Schiaffino, 1933.
Buenos Aires, vida cotidiana y alienación, Juan José Sebreli, 1964.
Libro extraño, Francisco Sicardi, 1964.
Zogoibi, novela humorística, Luis Emilio Soto, 1926.
No habrá más penas ni olvido, Osvaldo Soriano, 1980.
Languidez, Alfonsina Storni, 1920.
El Che amor, Alberto Szpumberg, 1965.
Escritos políticos (1918-1934), Saúl Taborda, 2008.
Nuestros años sesenta, Oscar Terán, 1991.
Versos de una., César Tiempo (Clara Beter), 1926.
La casa y el viento, Héctor Tizón, 1984.
El dolor de escribir, Manuel Ugarte, 1932.
Obra poética, Paco Urondo, 2006.
El vuelo, Horacio Verbitsky, 1995.
Cuentos y leyendas populares de la Argentina, Berta Vidal de Battini, 1980-1995.
Literatura argentina y realidad política, David Viñas, 1964.
Tartabul o los últimos argentinos del siglo XX, David Viñas, 2006.
El reino del revés, María Elena Walsh, 1963.
Los oficios terrestres, Rodolfo Walsh, 1965.
Operación Masacre, Rodolfo Walsh, 1957.
Un kilo de oro, Rodolfo Walsh, 1967
Jose Bianco es uno de los primeros escritores argentinos y uno de los menos famosos. La explicación es fácil. Bianco no cuidó su fama, esa ruidosa cosa que Shakespeare equiparó a una burbuja y que ahora comparten las marcas de cigarrillos y los políticos. Prefirió la lectura y la escritura de buenos libros, la reflexión, el ejercicio íntegro de la vida y la generosa amistad.
[..]
Como el cristal o como el aire, el estilo de Bianco es invisible. Las palabras, aunque armoniosas, no se interponen entre el autor y los lectores. Este es un modo de afirmar que su estilo es clásico. [..] Las páginas de José Bianco nos confían casi imperceptiblemente, una historia que nuestra imaginación agradece y de la que no podemos descreer. Esta virtud no es común.
[..]
Recuerdo gratamente la lectura de su novela Sombras suele vestir , palabras que proceden de Góngora. En ella, Bianco nos cuenta una historia donde, tal como sucede en la realidad, lo cotidiano y lo fantástico se entretejen. Ayuda a lo fantástico la gravitación de la Biblia, tantas veces recordada y citada por los protagonistas.Jorge Luis Borges. Buenos Aires, 18 de Septiembre de 1985.
Julio se había suicidado.
Desde mi cuarto escuchaba la voz de mi madre mezclada a tantas voces extrañas. En ocasiones, cuando yo bajaba a saludar, las visitas manifestaban estupor ante ciertos hechos no precisamente insólitos: que pudiese estrecharles la mano, responder a sus preguntas, ir al colegio, estudiar música, tener catorce años. «Ya es casi un hombre», decían los amigos de mis padres. «¡Qué grande está, qué desenvuelto! ¡Qué consuelo para el pobre Heredia!» No bien aludían a la muerte de Julio y a punto de repetir, después de esta frase, algunos sensatos lugares comunes sobre la caducidad de las cosas humanas y los designios inescrutables de la Providencia, que arrebata de nuestro lado a quienes con mayor éxito hubieran soportado la vida, esa terrible prueba, Isabel hablaba de temas ajenos al asunto, contestando con sonrisas inocentes a las miradas de turbación que provocaba su incoherencia.
Por la noche comíamos los cuatro en silencio, mis padres, Isabel y yo. Después de comer, yo acompañaba a Isabel hasta su casa. En la calle oscura, bajo el follaje indeciso de los árboles, hacía esfuerzos para adecuar mi paso al de ella, y por momentos, aguzando el oído, distinguía el ruido apenas perceptible del bastón con el cual se ayudaba para caminar. A veces, sin soltarme del brazo, Isabel se detenía bruscamente y frotaba la contera de su bastón en las manchas frescas de algún plátano, que mudaba de corteza. Eran caminatas bastante tediosas. Una noche le rogué a Isabel que intercediera ante mis padres para que no me mandaran al colegio (los cursos empezaban en el mes de abril) porque quería quedarme en casa a estudiar el piano. Otra noche, Isabel se refirió conmigo a la muerte de Julio —por primera y única vez. El hecho en sí, más que entristecerla, parecía suscitar su desconfianza, su aversión. «Es un acto que no lo representa», balbuceaba, como si Julio, al terminar voluntariamente sus días, se hubiera arrogado un privilegio inmerecido. ¿Qué había querido demostrar con matarse? ¿Que era sensible, escrupuloso, capaz de pasiones profundas? ¿Que ella estuvo siempre equivocada? Ahora, mientras escribo estas páginas y recuerdo sus palabras de esa noche, la evoco a ella —y también a Julio. Los veo formar una especie de Pietá monstruosa, y a Isabel, malhumorada, perpleja, sin saber qué hacerse del cadáver del sobrino que le han colocado en el regazo, vacilando entre arrojarlo lejos de sí o abjurar de sus convicciones.
Las ratas - Fragmento
26 de octubre de 2011
EN ESTE ISPA NADIE QUIERE LABURAR VIEJO!
Que clase de trabajo es la construcción de unh frente progresista o fomentar una cosa llamada Movimiento productivo argentino? Vayan a laburar chantunes!
El único que si vuelve a trabajar es Cobos que se va atrabajar de profesor y de ingeniero.
El futuro ¿político? de los candidatos de la oposición
A qué se van a dedicar los derrotados
Algunos volverán a sus antiguos oficios y otros remontarán su carrera pública. Mientras uno rompe una promesa, otro disfrutará de ser abuelo. Fotos.
Perdieron los comicios del domingo y buscarán recomponer sus propios partidos. Foto: DyN
Ampliar Fotogalería Los derrotados del domingo repartirán sus días entre la dirección de sus partidos, sus pasatiempos con la escritura y en la docencia. La familia y la militancia formarán además una amalgama particular para cada uno de los ex candidatos.
Hermes Binner: Quien resultó segundo en las elecciones del pasado domingo con el 16,87% de los votos, y quienes algunos ya se animan a calificar como el nuevo referente de la oposición, es el santafecino Hermes Binner. Luego de ejercer la medicina en distintas especialidades, pasó a la función pública, pasando por Secretario de Salud, Intendente de Rosario y Gobernador de su provincia. Los ingresos familiares se completaban con los construcciones realizadas por su segunda esposa, la arquitecta Silvana Codina. Por lo pronto, en los próximos meses se dedicará a la “construcción definitiva del Frente Amplio Progresista”, al tiempo que concluirá en diciembre con su gestión en Santa Fe. En las últimas horas, trascendió que Binner consideraría postularse como candidato a diputado nacional en las elecciones de 2013.
Ricardo Alfonsín: después de quedarse en el podio, con el 11,15 %, el radical seguirá en 2012 con sus actividades parlamentarias y del partido, tratando de liderar a los diputados de su bloque y apoyando la permanencia de Ricardo Gil Lavedra como titular de la bancada de la UCR ante el avance de Oscar Aguad. Los días posteriores a la elección los compartió con su esposa, Cecilia Plorutti, su familia y colaboradores más cercanos. Ya trabaja para lo que se viene en la UCR.
Alberto Rodríguez Saa: El puntano obtuvo el 7,98% del porcentaje total de votos. El resto del año, en lo personal, será destinado a la pintura, una de sus pasiones y disfrutará de su nieta. Trabajará, además, en la construcción de un peronismo no kirchnerista. Rodríguez Saa considera que, al haberle ganado a Duhalde, quedó como único referente de ese espacio.
Eduardo Duhalde: En su entorno, creen que es temprano para especular con su futuro. El ex presidente interino obtuvo esta vez el 5,89%. Pasó estos días en la quinta familiar. Seguirá trabajando en el Movimiento Productivo Argentino, centro de pensamiento estrátegico, donde motorizó su plataforma electoral.
Jorge Altamira: el dirigente izquierdista, que consiguió el 2, 31 por ciento en la última elección, participará el próximo fin de semana del Comité Nacional del partido. "De lo que se trata ahora es de discutir un balance de las elecciones recientes y de los resultados del Frente de Izquierda en los lugares de trabajo y en los de estudio, así como en los barrios. El objetivo es fortalecer y desarrollar el Frente de Izquierda y preparar, por este medio, a los trabajadores y al país para los desafíos sociales y políticos que plantea la crisis capitalista mundial en forma cada vez más aguda", dijo a Perfil.com el dirigente izquierdista.
Elisa Carrió: La actual líder de la Coalición Cívica-ARI, Elisa Carrió, quien obtuvo un escaso 1,84% en los comicios, había anticipado que luego de las elecciones generales de octubre se recluiría en una “chacra en el interior del país”. Sin embargo, fuentes cercanas a la diputada nacional afirmaron categóricamente que “no se piensa ir a vivir a ninguna chacra”, al tiempo que aseveraron que los próximos dos años continuará su trabajo como legisladora hasta diciembre de 2013, momento en que concluirá su mandato en el Congreso.
EMOCIÓN PURA
No soy de llorar en el cine y la verdad es que creo que la última vez que lo hice fue en Armagedón cuando Bruce Willis entregaba la vida por nosotros. Bueno hoy volví a emocionarme con esa misma intensidad, Gigantes de acero es una especie de Rocky+El campeón+la parte del parque de diversiones de Inteligencia artifical+ transformers. Logra lo que ninguna de los transformers logra, que uno se interese por la suerte de los robots. Gigantes de acero (Real steel) emociona como la primera Rocky, tiene la clásica historia del padre que aprende a ser padre de todas la películas e Spielberg (Steven es el productor ejecutivo), una historia de amor y la promesa de una segunda parte. 25 de octubre de 2011
24 de octubre de 2011
VIRGENES YA NO QUEDAN

Mientras nos metíamos de lleno en la lucha electoral en Página 12 de ayer salió una muy buena nota sobre el tema de la virgen que los hinchas y los jugadores de Colón de Santa fe hicieron desaparecer.
La historia de una Virgen mufa
Desde que la pusieron en el estadio, en 2001, los jugadores dicen que la suerte les fue esquiva. De pronto, la imagen desapareció. La Iglesia protestó, hubo polémica en la hinchada, pintadas y una causa judicial. Ayer, el jugador Ariel Garcé admitió que la bajaron y se rompió “por accidente”.
De la noche a la mañana no estuvo. Una Virgen de Guadalupe de dos metros y medio de altura, blanca, encaramada en lo alto de un estadio de fútbol, ¿podía desaparecer? En Santa Fe, el destino incierto de la imagen religiosa entronizada en el Club Colón había alimentado un mes y medio de versiones, una denuncia penal contra el club de fútbol (por “robo calificado por escalamiento”) y dos allanamientos a la sede, una “misa de desagravio” hacia la estatua consagrada (y forzosamente ausente en el homenaje), otros dos comunicados oficiales. La saga de “la Santísima” que presidía el estadio desde 2001, cuando fue entronizada por el entonces arzobispo Edgardo Storni –quien renunció, acusado de haber abusado sexualmente de seminaristas–, revolucionó una ciudad poco acostumbrada a graffiti soliviantados contra jugadores del equipo. Como el que reclamaba: “(Ariel) Garcé ateo devolvé la virgen”. Ayer se supo que el jugador se hizo cargo: admitió en la justicia haber sacado la imagen y dijo que la estatua se les vino a romper justo cuando la trasladaban... para restaurarla.
La intriga que mantuvo en vilo a la ciudad desde principios de septiembre terminó (¿terminó?) esta semana. En la sorpresiva desaparición de la estatua que presidía la cancha del Club Atlético Colón “no hubo brujo, ni mufa ni ninguna de las cosas que la imaginación popular”, dijeron en un comunicado jugadores e integrantes del cuerpo técnico. Y explicaron que “todo fue a causa de nuestras buenas intenciones”. Por intentar “mejorar la imagen advocatoria de la Virgen Santísima”, la sacaron de su lugar, en lo alto del Estadio Brigadier López; camino al taller del restaurador se rompió. Pero “la Virgen ha triunfado iluminando al artista para que de la reconstrucción surja una imagen aún más hermosa”, dice el comunicado.
Hasta entonces, con el correr de las semanas, el minué de enfrentamientos había recrudecido hasta ganar actores de peso: el presidente del club, Germán Lerche, aliado de Julio Grondona en la AFA, no sólo recibía indirectas del sacerdote de la basílica de la Guadalupe, Olidio Panigo, sino también del arzobispo provincial, José María Arancedo, a quien los rumores sindican como sucesor del cardenal Jorge Bergoglio (cuya renuncia, por cumplir 75 años, sucederá en algunas semanas).
Después del temporal
Ahora que los cruces parecen haber amainado, el arzobispado de Santa Fe declinó realizar declaraciones. Pero un sacerdote especializado en derecho canónico explicó a este diario que el enojo eclesiástico se debe a que la desaparición de una imagen consagrada se considera “un agravio moral y religioso”, aun cuando se trate de propiedad privada de terceros. “En este caso, la Iglesia ejerce un tutelaje moral porque se trata de una imagen religiosa. El problema surge porque se trata de un objeto religioso que se ha roto. Si la hicieron desaparecer, como todo indica, es un agravio a la imagen.”
De todos modos, fuentes del Arzobispado santafesino fueron explícitas cuando este diario las consultó esta semana: “La última palabra pública sobre el tema fue la homilía del domingo” pasado (ver aparte).
Las autoridades religiosas también desmienten toda relación con Ulrich Lehmann, el abogado (y descendiente del formador de Rafaela) que, una vez que las autoridades del club reconocieron la ausencia de la Virgen blanca, radicó una denuncia penal. Al comenzar el trámite, la fiscalía había entendido que la investigación debía hacerse por “daño calificado”; poco después, el juez de instrucción de la 5ª nominación, Darío Sánchez, decidió imputarla como “robo calificado por escalamiento”. Luego, realizó dos allanamientos a la sede del club para secuestrar documentos. Además, ordenó que al club no ingrese ninguna nueva o vieja escultura de la Virgen, hasta tanto no hubiera sido previamente peritada por la Justicia.
El club, que ya había reconocido que la estatua no se encontraba en el estadio, acudió a tribunales. El presidente, Germán Lerche, planteó que haber retirado la imagen de la cancha no es “delito de acción pública que justifique la prosecución de esta investigación”. No hubo crimen: “No hay desapoderamiento, no hay daños cometidos por terceros y no se advierte dolo ninguno”. Lerche, quien a la hora señalada para la entrevista con este diario, se esfumó como la Virgen, pidió también al juez Sánchez que se cerrara la causa. Para qué seguirla, explica el escrito, “cuando la institución propietaria manifiesta expresamente que no ha sido desapoderada ni afectada en sus derechos”.
Pero la causa siguió impertérrita y con nuevas actuaciones hasta esta semana, cuando Lerche recusó a Sánchez por considerar “medidas exorbitantes” los allanamientos en los que “innumerables móviles y efectivos policiales coparon las entradas al club y al estadio”. A fines de esta semana, debería haber una resolución al respecto. Lehmann, el abogado preocupado por la integridad de la estatua, no se negó a hablar con los medios cuando radicó la denuncia; pero desde entonces se llamó a silencio y no atiende sus teléfonos. Poco antes, había advertido que analizaba presentarse a la delegación local del Inadi para pedir que se investigue si existió discriminación religiosa.
La dama desaparece
Patrona de América Latina desde 1945; emperatriz de América desde el 2000 gracias a Juan Pablo II; patrona de Santa Fe; fue vista por última vez el 28 de agosto. Ese día, jugando de local, Colón de Santa Fe perdió por 2 a 0 ante Unión, su rival clásico. El club venía de una seguidilla sin victorias, pero la estatua de la Virgen en oración, con sus dos metros y medio de altura y su blancura intensa, permanecía allí. Había estado, también, según recordaron memoriosos en diálogo con este diario, la noche en que Argentina quedó eliminada de la Copa América, por penales y ante Uruguay.
Luego llegó el rumor. Durante semanas, recordaron periodistas locales y allegados a sectores deportivos y religiosos, una especie aseguraba que la imagen de la Virgen había tenido un destino infausto. Las versiones no decían cómo ni cuándo, pero sí señalaban como prueba el vacío que había dejado en lo alto de las tribunas la desaparición de la estatua donada, hace diez años, por un viejo director técnico del club, Jorge Fossati.
La primera voz autorizada emergió desde dentro del propio club. El entonces dirigente Alberto Lotuf aseguró que había visto todo. “(Ariel) Garcé se trepó con una grúa hasta el lugar donde estaba la Virgen”, declaró, al tiempo que explicaba que eso habría sucedido porque el jugador consideraba que la imagen tenía responsabilidad en los malos resultados futbolísticos del equipo. Tras la denuncia, Lotuf renunció.
Con los días llegaron los detalles. Haciéndose eco de lo que señalaban como rumores, los medios referían escenas infaustas; sólo eventualmente los testimonios estaban acompañados por rostros y nombres. Trascendieron, también, algunas declaraciones judiciales, como aquellas según las cuales vecinos de la localidad de Monte Vera habían visto a un “brujo y vidente” ciego destrozar la imagen.
Alguien aseguró que, antes de los ruidos de golpes, había visto la estatua atada a un sauce en casa del curandero. Reconoció que lo contaba con indignación, porque “ni que fuese un animal la Virgen, la van a tener así atada”.
Ayer, la saga sumó un nuevo capítulo, aunque nadie puede asegurar que sea el último. El jugador Ariel Garcé presentó un escrito en la justicia en el que, en soledad, se hace cargo de todo. Dice que participó en el retiro de la imagen, que todo era con la buena intención de llevarla a restaurar, pero que la desgracia quiso se justo viniera a romperse cuando la llevaban rumbo al taller del escultor. Entonces, sostiene el “Chino” en su presentación judicial, se asustó al verla rota y por eso tiro todo: “Al ver la imagen rota me asusté, no supe qué hacer, pensé que los compañeros se iban a enojar conmigo, empecé a insultar, a llorar, y terminé arrojando los restos de la escultura”. Además, indicó que Lerche y Arancedo sabían todo desde el principio.
Saúl Millar, el autor de la primera Virgen, se ocupó en seguida de hacer un reemplazo. Y admitió que la nueva estatua es diferente a la original. Ahora solo resta saber si la versión logra cambiarle la suerte al plantel sabalero.
Soledad Vallejos
23 de octubre de 2011
RODEADOS DE PELOTUDOS
Cuando salí del cuarto oscuro pude mirar en la cara a los demás votantes que esperaban su turno. ¿Podrán estos hacerlo cuando a su vez salgan del cuarto?"
La medicina del doctor
Voy a comprar un alfajor, Voy a sacarme el pulmotor del corazon fatal, Voy a correr hasta morir, Voy a tener que subsistir en este drama mal. Y aunque no pierdo la esperanza , A veces con vivir no alcanza, voy a tomar un poquito mas, de aquella medicina del amor. Voy a mandar a construir, Un cohete que pueda ir, Hasta donde no voy. Y todos correran a ver, Lo que tenemos que creer. Lo que no pueden ver. Y aunque no pierdo la esperanza, A veces con vivir no alcanza, Voy a tomar un poquito mas, De aquella medicina del doctor. Laralala laralalala lalaralalala La fiesta debe continuar, Y todo el mundo va a bailar, Todo lo que le dan, Y si alguien viene a sonreir, Yo le dire porque sufrir, porque llorando esta. 22 de octubre de 2011
21 de octubre de 2011
20 de octubre de 2011
EL FLACO, HISTORIA DE UN DESENCUENTRO
El factor Barrionuevo
kirchnerismo, es un chiste claramente político. Hay otros que no lo son. Groucho proponía escribir en su lápida: “Buenas tardes, disculpe si no me levanto para saludarlo”. O solía decir al llegar a un banquete: “¡Comida, mi plato predilecto!”. Acaso me equivoco y todos estos chistes sean políticos y hasta algo más: acaso todos sean utilizables para comprender lo que llamamos el factor Barrionuevo. Dudo, aquí, de su condición de chiste. Un chiste siempre es un relato con un remate inesperado o paradojal o rotundo y hasta bizarro o abiertamente guaso, pero, el que sea, va en busca siempre de la risa o la carcajada del receptor. Los textos de Groucho son máximas, o sentencias o afirmaciones que no tienen un relato incluido sino que, ellas mismas, son el remate. Es como si Groucho, del chiste, sólo se hubiera concentrado en el final. Así, contundente, todo se reduce a una frase que, ella sola, despierta una carcajada y hasta, con gran frecuencia, una reflexión. En este arte sólo Woody Allen lo ha igualado: “Cuido a mi cerebro: es el segundo de mis órganos predilectos”. También es cierto que ninguno de los chistes o máximas o frases que habrán de citarse será más graciosa que la que dispara este texto: “Barrionuevo es kirchnerista”. ¿Qué tipo de risa merece esta frase? Amarga, porque hay risas amargas. Triste, porque hay risas tristes. Contrariada, porque hay risas contrariadas. O desencantada o desengañada o decepcionada. Nunca alegre. Porque el caso no lo es. No se trata de una buena nueva. Para nadie: ni para Kirchner ni para la política argentina. Cuando se incorpora a la polis a alguien que debiera estar raleado de ella, purgando, sin más, sus estragos, nadie se beneficia; salvo, tal vez, el antes expulsado de la virtud pública; salvo, tal vez, Barrionuevo.
Dice Groucho: “Estos son mis principios. Pero si no le gustan, tengo otros”. En política los principios varían de acuerdo a las coyunturas o incluso a las necesidades inmediatas, electoralistas o, sin más, a las necesidades de controlar el caudillismo en una provincia que parece algo arisca al poder central. Dadas las condiciones en que la política se piensa en el país (o no se piensa o mal-se-piensa), supongo que algunos se estarán poniendo de buen humor a esta altura del texto. Veamos: su título es “el factor Barrionuevo” y se dispone a hablar de las impurezas de la política. Bien, pareciera una nota anti kirchnerista. Esto ocurre porque, torpe y hasta patéticamente, hay una furia y hasta un viejo rencor –ese eterno rencor de peronistas y antiperonistas– que sigue opacando la política argentina, y todos, al leer algo, antes de entender se preguntan: ¿es a favor o en contra? ¿Es a favor del Gobierno o en contra? Aclaremos: la nota pretende estar en contra de los usos pragmáticos de la política. Los radicales, por hablar de ellos, han protagonizado algunos de los momentos más espectaculares de esta modalidad: baste recordar a Alfonsín, sonriente, abrazándose con Menem en el tristísimo Pacto de Olivos. De todos modos, que todos incurran en esa práctica perversa no justifica a nadie. Si se dejara de hacer, si todos renegaran de ella, dejaría de existir. Pero si esa práctica –la del pragmatismo, la que implica dejar de lado los principios en nombre de las urgencias coyunturales, cuantitativas, suma votos– se abandonara, ¿seguiría existiendo la política? La que se practica actualmente moriría. Ocurre que uno, siempre, espera que algo nuevo surja. Ocurre que muchos esperaron que K no hiciera estas cosas. Ocurre que K llegó al Gobierno con la promesa de no hacerlas. Llegó para desmenemizar al país. Y meterlo a Barrionuevo en las propias filas es menemizarse hasta los huesos. ¿Cómo habría entonces de desmenemizar quien internamente se menemiza?
Sigamos con Groucho. Que había dicho: “Estos son mis principios. Pero si no le gustan, tengo otros”. Supongamos un diálogo (atención: escribí supongamos, o sea, se trata de un diálogo ficcional) entre K y Barrionuevo. O mejor: entre un puntero jerarquizado de K (quizá porque tal vez no se haya ocupado el mismo K de tan desagradable cuestión) y el señor de las fortunas vertiginosas. Funcionario K: “Oiga, Barrionuevo, nosotros conocemos sus principios. Usted tuvo la franqueza de decirlos públicamente. ‘La guita no se hace trabajando’, por ejemplo. O también: ‘Este país se arregla si dejamos de afanar dos años’. Vea, con esos principios no podemos arreglar nada con usted. Porque nosotros estamos en contra de la corrupción. Venimos a crear un país distinto al de Menem y usted está demasiado contaminado de ese virus”. “No se preocupen”, dice Barrionuevo. “Si no les gustan esos principios, tengo otros.” Y la alianza se torna posible.
Cierto es que Perón y –sobre todo– Eva Perón solían citar a un espartano (Licurgo) que habría sido el primer justicialista de la historia (porque, decía Eva, les había dado la tierra a los pobres) y Licurgo, según parece, decía una frase incómoda para esto que llamamos el “factor Barrionuevo”. Licurgo decía: “Hay un solo delito infamante para el ciudadano: que en la lucha en que se deciden los destinos de Esparta él no esté en ninguno de los bandos o esté en los dos”. Esta era, para Perón, la más sabia de las leyes que Licurgo había entregado a Esparta. Sin embargo, la política fáctica (la que responde a los hechos y no a las leyes, que debieran existir y ser irrenunciables) se trama en base a la negación de la frase de Licurgo. La política fáctica consiste en permanecer siempre en disponibilidad para estar en cualquier bando. El político fáctico no tiene principios, tiene intereses. Y esos intereses siempre implican sumar para tener más. Se tiene más para tener poder. Se tiene poder para dominar a los otros. Se domina a los otros para hacer mejores negocios que ellos. Cuando se tiene el poder –esta aclaración es muy importante– los negocios no se hacen para, según el lenguaje popular, “tener guita”, se hacen para tener más poder. El poder y los grandes negocios son los componentes de un mismo rostro. El del político victorioso. Perón era un artista en el arte de esta sumatoria. No voy a analizar otra vez algo que ya he hecho muchas veces: el arte sumatorio del Perón del exilio. Sólo recordar su empirismo absoluto: “Las empresas”, decía, “se juzgan por sus éxitos, por sus resultados”. Es decir, si Barrionuevo nos da una provincia la empresa habrá sido exitosa.
Perón, como vemos, en una parte hablaba de Licurgo y en otra proponía la apoteosis del pragmatismo. Evita tenía otro lenguaje: “Yo no me dejé arrancar el alma que traje de la calle” (Mi Mensaje). Se trata, aquí, cuando se habla del alma que se trajo de la calle, del juramento al que se ha prometido ser fiel para ganar la fe de quienes nos siguieron. Siempre un político llega al poder con un determinado bloque de principios, o, para resumirlos todos en uno, con un juramento. K tiene un matiz propio en esto. Llegó al poder a inventarse, dado que nadie conocía sus principios. Se lo votó contra Menem más que a favor de él. Pero K fue un político que supo inventarse, en poco tiempo de dio un rostro propio: derechos humanos, transparencia política, lucha contra la corrupción, enjuiciamiento de las cúpulas castrenses, negociación dura con los acreedores externos, desmenemización total de la política. Esto despertó muchas adhesiones y no era para menos. Los principios o el juramento fundacional de K se dio sobre la marcha. No se puede cambiar eso al precio de cambiar de aliados. Por decirlo claro: yo no puedo cambiar mi política y tener los mismos aliados, los que me siguieron por otras razones. Si ellos me siguieran igual yo debiera desconfiar, dado que son mercenarios que me siguen a cualquier precio. K enturbió sus principios originarios cuando le quitó la tropa a Duhalde. Y ahora (haya o no haya una foto mediante, algo que K es suficientemente hábil como para evitar) el “factor Barrionuevo” es la consagración del alacranismo.
Hay veces que me decepcionás y otras que no. Los dos tenemos una historia anterior. Cada uno de nosotros sabe cuál es.
Cuando decís que no hemos resuelto la exclusión social sos injusto y cómodo a la vez.
Hemos bajado casi 30 puntos la pobreza, hemos llevado la indigencia a menos de la mitad y la desocupación ha bajado entre 12 y 14 puntos. Se redujo considerablemente la mortalidad infantil y la deserción escolar.
Triplicamos la jubilación mínima dando ocho aumentos y, por primera vez después de catorce años, otorgamos una suba general para todos los jubilados. Así achicamos la brecha entre los más ricos y los más pobres.
Aumentó el ingreso per cápita y el salario mínimo, vital y móvil se triplicó luego de diez años de estar estancado en la misma cifra.
Hacía cien años que Argentina no tenía una expansión de su economía como la que está viviendo.
No sé si pensar que tus declaraciones son el producto de una noche de insomnio o es esa tendencia de algunos que se dibujan intelectuales y se creen superiores, diferentes a los demás y hasta más inteligentes que el común de los mortales. Pero, y discúlpame que recurra a una frase peronista, la única verdad es la realidad.
En tus opiniones también menospreciás la victoria del pueblo de la provincia de Buenos Aires sobre el aparato duhaldista y confundís el voto popular con movimientos de aparatos.
Cuando te quejás de la CGT no podés reconocer que, nos guste o no, son ellos los que hoy representan a los trabajadores.
También caés en el reduccionismo político de equiparar a la CGT con Barrionuevo. Sería como equiparar a los empresarios con Martínez de Hoz.
Dentro del marco de esa realidad que nos toca vivir es que conseguimos una quita histórica de la deuda externa y cancelamos toda nuestra deuda con el Fondo, a pesar de lo cual, seguimos acumulando reservas. Esto, además, nos ha dado un nuevo marco de relacionamiento internacional y de autonomía en las decisiones.
José Pablo, yo no soy Mandrake el mago. Soy apenas un ser humano que asumió la Presidencia de la Nación con el menor porcentaje de votos de la historia argentina, 22 por ciento, y en el momento más difícil de nuestra historia reciente.
Acierto y me equivoco como cualquier ser humano. Vos sos una buena persona. No te voy a quitar méritos. A veces sos un intelectual brillante y otras veces opaco. Pero no olvides que también fuiste un militante político y como tal merecés un análisis más profundo y piadoso, pero siempre con los pies en la tierra.
Ser un intelectual no significa mostrarse diferente, tal como ser valiente no implica mirar a los demás desde la cima de la montaña.
Mi compromiso es el de siempre: gobernar, trabajar y administrar. Creo firmemente en mis convicciones y trato de llevarlas adelante con todas mis fuerzas, en el marco de la realidad que nos toca vivir. Los problemas de los argentinos no se resuelven a vendavales, sino gestionando todos los días.
Por eso creo que vos y yo no pensamos tan diferente, sino que tenés miedo. Miedo de que te confundan, porque creés que la individualidad te va a preservar. Pero no te olvides que pertenecemos a una generación que siempre creyó en las construcciones colectivas. La individualidad te pondrá en el firmamento, pero sólo la construcción colectiva nos reivindicará frente a la historia. Al fin y al cabo todos somos pasantes de la historia.
Por último, quiero decirte que no hay nada más lindo que comerse unos fideos con la vieja el domingo y por la tarde gritar un gol de Racing, por lo menos, para este humilde argentino.
Atentamente,
Néstor Kirchner
PRUDENCIA DE LOS SUSPIROS
"El aire de Buenos Aires posee una calidad coloidal especial para la transmisión exacta de rumores falsos"
Se abría el Museo de Bellas Artes de una provincia del Cuyo. Una conocida artista avanzó a codazo limpio hacia el estrado en donde se estaba por cortar la cinta inaugural. Tal vez se vio envuelta en viejos recuerdos y creyó protagonizar un happening. El resultado final fue que cortó la cinta .
El juego de pelota de las culturas mexicanas prehispánicas es un rito que representa la lucha entre la luz y la oscuridad. Al jugador que ganaba lo sacrificaban para que el rito siguiera su ciclo. ¿No se resistían? Es posible que los drogaran. En el sacrificio a Xipe Totec les hacen un tajo abajo del corazón, con un movimiento rápido se los arrancan y después los cuerean. El sacerdote se cubre con la piel arrancada, cabeza incluida, conjurando a los dioses a ser propicios en las cosechas . "Qué crueles" dijo alguien y el curador replicó "Más cruel fue la Inquisición".
Siempre recomiendo la visita guiada. En el caso de la fabulosa muestra de Proa les encargo que la aprovechen y mejor aún la de los sábados a cargo de artistas y críticos. Ayudan grandemente y nos enseñan a mirar con fino detenimiento las imágenes talladas develando sus secretos.
Hace muchos años fui a ver a una cantora a quien criticaban por alternar tango, coplas y bossa nova. Con el paso del tiempo ese reproche me pareció mezquino y estrecho de miras. La cuestión es que los otros días lo fui a ver a Enrique Campos y me encantó la mezcla de tangos y zambas que desgranó con soltura.
En el B de B, Bioy se va poniendo cada vez más impiadoso con los defectos de sus prójimos mayores, pero se nota que se esfuerza por ser ecuánime.
El domingo pasado en Villa Ocampo hubo una mesa bastante redonda: “Los hermanos en la literatura argentina”. Se habló sobre las Ocampo, los Viñas, los Lamborghini y los Alemian. Como dijo José Hernández “Los hermanos sean unidos”. Sigue el sábado, y el domingo está cerrado. Para los perezosos que no se costean hasta Beccar, el martes 25 hay un debate en la Alianza Francesa sobre “El editor argentino y la tradición” con Ernesto Montequín, Gloria Rodrigué, Damián Ríos y Damián Tabarovsky. Estén muy atentos con esta Primavera Independiente, consulten la programación y reserven el domingo 6 para la fiesta de cierre.
Un detalle que se agradece y se disfruta en las recientes publicaciones de la editorial Sur (las correspondencias Oliver Guasta y Ocampo Merton) son las notas al pié. La verdad que son más que un detalle, acompañan y esclarecen, sin interrumpir la fluidez de la lectura.
-Maestro- preguntó un discípulo-, ¿por qué Buda vino del oeste?
El maestro señaló un poste que había delante de la puerta y contestó:
-Mira ese poste que hay allí.
-No comprendo –dijo el discípulo mirando el poste.
-Yo tampoco –dijo el maestro.
Juan Pablo Correa





